Sobre “El despertar de la señorita Prim” o las virtudes ocultas de la señorita Marianne

Estoy convencido de que si Natalia Sanmartín hubiera escrito su ópera prima en algún pueblo de la Normandía profunda, por ejemplo en La Chapelle-d’Andaine, en vez de titularlo “El despertar de la señorita Prim” lo habría bautizado; “Las virtudes ocultas de la señorita Marianne”.

Algunas consideraciones sobre esta novela