Memoria de Marcos Ana

P. R. Barreno. Madrid, 25 de noviembre de 2016.

Hay temporadas luctuosas. Me acabo de enterar del fallecimiento a los 96 años el poeta Marcos Ana (seudónimo de poeta y militante del PCE de Sebastián Fernando Macarro del Castillo) a quien conocí a finales de los sesenta y con quien mantuve relación orgánica en el seno del PCE hasta finales de 1971. Aunque nos volvimos a ver en los ochenta por IU, la última vez que hablamos, mejor dicho, debatimos con notable vehemencia, fue al final de la conferencia: “Canadian Conference for Amnesty in Spain” que se celebró durante los días; 22, 23 y 24 de octubre de 1971 en Toronto, Canadá.

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En aquella conferencia conocí a Julio Álvarez del Vayo y Olloqui, a la sazón, entonces presidente del Comité pro-FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). La divergencia ideológica y estratégica entre aquel PCE que pretendía la reconciliación nacional entre españoles y aquel PCE (ml)-FRAP que en su primer punto establecía: «Derrocar la dictadura fascista y expulsar al imperialismo estadounidense de España mediante la lucha revolucionaria» era tan clara que el decantarse por una u otra significaba no solo un paradigma diferente, también por un modo de vida.

Opté por abandonar aquel PCE reconciliador y abrazarme a la lucha revolucionaria despreciando la experiencia de quienes, como Marcos Ana o Carlos Elvira, habían sacrificado su juventud en defender sus ideales. Trascurridos tantos años y tantas vicisitudes, algunas espantosas, hoy pienso que tanto Marcos Ana como yo, nos equivocamos al abrazar el materialismo dialéctico como verdad científica, cuando solo era una doctrina totalitaria.

Descanse en paz.

En la foto de 1962, Marcos Ana, con el embajador chino y los que dos años más tarde se convertirían en los dirigentes del PCE (ml)-FRAP Benigna Benita Ganuza Muñoz; camarada: «Elena Odena» y Julio Manuel Fernández López: camarada «Raúl Marco» y probablemente, Marcelino Fernandez Movillano: camarada: «Suré».