LOS POPULISTAS Y ETNO-NACIONALISTAS DISCÍPULOS DE ŽIŽEK

28/07/2017.

La desfachatez infame con que los populistas y etno-nacionalistas catalanes, con los asesinados aún calientes, han acusado al gobierno de la nación y al Rey de España de ser responsables indirectos de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, por vender armas a Arabia Saudí siendo, según ellos, este país el principal proveedor de armas a los grupos terroristas salafistas, pertenece al modelo de argumentación sofista que esconde el pensamiento relativista maniqueo del neoestalinismo. El principal campeador de neoestalinismo populista no es otro que el filósofo, sociólogo y psicoanalista esloveno enfant terrible, Slavoj Zizek, gran predicador del populismo posmarxista identificable en las obras de Judith Butler, Ernesto Laclau, Chantal Mouffe y, en general, los seguidores de teoría lacaniana de la ideología desarrollada por la escuela de Essex, con toda su espesa bruma semántica y seudo-matemática de nudos borromeos, bandas de Moebius, botellas de Klein, toros geométricos, cross-caps, etcétera.

En su opúsculo titulado: “Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales” (en español 2009) Zizek arranca distinguiendo dos tipos de violencia; la por él denominada “violencia subjetiva” que es directa y perpetrada por individuos individuales u organizados frente a la: «violencia sistémica inherente al sistema, que no es solo violencia física directa, sino también sutiles formas de coerción que imponen relaciones de dominación y explotación, incluyendo la amenaza de la violencia». Estas distinciones de Zizek; la subjetiva por ejercida por individuos o grupos contra otros individuos o grupos y la “sistémica” asociada al sistema capitalista causal de miserias y calamidades para millones de seres humanos, resulta al final que solo es nominativa ya que, al producirse dentro de la simbología encarnada en la función social del lenguaje y la utilización de un determinado sistema discursivo, exclusivo de cualquier “lacaniano” que se precie, deviene un tren de aporías, analogías, metáforas y sermones, para que mañana me compre Usted otro libro. Así, según Zizek, los alineados o enajenados ciudadanos occidentales, lo estamos tanto y somos tan necios que nos indignamos ante un atentado terrorista que produce muchas menos víctimas que la violencia sistémica que produce muchísimas más. Que quien sustenta la égida del padrecito Stalin en pleno siglo XXI, no diferencie entre despedir a un empleado o poner una bomba de napalm en un Hipercor y hacerla estallar cuando está lleno de personas, o unas cuantas bombas potentes en los trenes de cercanías mañaneros cargados de trabajadores procedentes de los suburbios de Madrid, en un vagón del metro de Bruselas en plena hora punta, o ser atropellados mientras pasean con sus hijos y nietos en el bulevar barcelonés de las Rambas, es de una coherencia tan aplastante como repugnante.

Pero es lo que hay, no se asombren por tanto de que no hubiera una sola pancarta contra el terrorismo en la manifestación del pasado 26 de agosto en Barcelona. Para estas bandas que ya nos gobiernan, hay muchos terroristas buenos que les hacen el caldo gordo.