ASUETOS

DE CINE Y DEMÁS

Colaboraciones en Periodista Digital  Guía Cultural Ocio y cultura – José Catalán Deus.

La librería (“The Bookshop”)

Isabel Coixet se instala con delicadeza en la Inglaterra de los años 50

Pablo Rojo, 17 de noviembre de 2017.

Verificar que, una vez más, Isabel Coixet es un rara avis de nuestro cine, por la delicadeza con que construye cada escena y cada diálogo, es una satisfacción y una esperanza. La Librería se basa en la novela homónima de Penelope Fitzgerald publicada en 1978, donde describe la vida inglesa a fines de la década de 1950 en el pequeño y húmedo Hardborough de la costa erosionada de Suffolk. La herencia de una deteriora, aislada, pero hermosa casa, lleva a la joven viuda de guerra y lectora impenitente; Florence Green, hasta el pueblo estancado donde solo un viejo viudo misántropo lee, pero cuyos hermosos paisajes y ganas de compartir su placentera afición le impulsa a establecer una librería en su casa.

Acostumbrados al exceso de esperpento de nuestro cine, a la hora de describir la sociedad anclada en prejuicios, la elegante manera con que Coixet trascribe a la pantalla aquellos detalles precisos que establecen los conflictos sociales y morales señalados en la novela de Fitzgerald, supone un baño de sosiego. Solo en “Los gozos y las sombras” de Gonzalo Torrente Ballester soy capaz de encontrar la sutileza en los diálogos de La Librería.

Para los caciques victorianos de Hardborough, la extravagante idea de la viuda Florence de abrir una librería les produce primero, extraña conmiseración, que pronto se transforma en desazón, ante el peligro que barruntan y el consiguiente boicot. Solo el viejo misántropo maniático lector y la niña inteligente que le ayuda por las tardes colocando libros, apoyan el empeño de Florence de poner algo de luz en la vida de los habitantes del lugar. Algunos libros que aparecen en la librería de Florence indican la inyección de vitalidad que la librería intenta facilitar a las gentes del pueblo; “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury, “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury y la, por entonces considerada como escandalosa, “Lolita” de Vladimir Nabokov.

La implacable lucha entre la voluntad de compartir sueños y conocimientos frente a la reacción clasista e inmovilista del poder local, que no es otro que el poder a secas, invita a la reflexión sobre cómo puede ejercerse la libertad y la dignidad individual mediante sabia estética y sobria elegancia.

Insisto en los diálogos precisos en un inglés exquisito de este film, exquisito tanto cuando hablan los paisanos como los cultivados. Claro que, al estar poco habituados, quizá a no pocos desconcentre y hasta pasme. Resalto la magnífica interpretación y dicción de Emily Mortimer, Bill Nighy y Patricia Clarkson, aunque quiero destacar la genial actuación de Honor Kneafsey quien, con sólo 12 años, llena de matices a su personaje de niña espabilada y sensible.

FICHA TÉCNICA DE LA LIBRERÍA “THE BOOKSHOP”

Año: 2017.
País: España.
Director: Isabel Coixet.
Guion: Isabel Coixet (Sobre la novella del mismo título de Penelope Fitzgerald).
Idioma: Versión original en inglés subtitulada en español.
Música: Alfonso de Vilallonga.
Fotografía: Jean-Claude Larrieu.
Productora: Coproducción España-Reino Unido-Alemania; Green Films / A Contracorriente Films / Diagonal Televisión / Zephyr Films / ONE TWO Films.
Reparto: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet, Hunter Tremayne, Frances Barber, Gary Piquer, Lucy Tillett, Nigel O’Neill, Toby Gibson, Charlotte Vega.
Género: Drama.
Duración: 115 minutos.

MAL GENIO – “LE REDOUTABLE” (El temible)

Una denuncia sarcástica de un tiempo, un país y unos personajes (Prochinos, París, Mayo del 68)

Pablo Rojo

16/10/2017

    Confieso que fui a ver “La Chinoise” al menos cuatro veces en la entonces recién abierta sala de cine “underground”: Cinéma Parallèle de Montreal a finales de 1967, para ver si entendía algo. También confieso que mi contumacia se debía a no admitir que el genio por antonomasia de la “Nouvelle vague” no estuviera mandando un profundo mensaje renovador del marxismo-leninismo entre aquel embrollo de eslóganes y frases cortas, aderezados con una música ratonera que repetía compulsivamente Mao, Mao, para súbitamente retornar a la fraseología esotérica generada por los apóstoles de la facultad de Filosofía de la, por entonces, flamante y divina revolucionaria universidad de París X Nanterre. Pasaron varios años, quizá demasiados, hasta que comprendí que la petulancia izquierdista de Jean-Luc Godard y sus frases repetitivas y eslóganes époustouflantes y epatantes, solo escondían la inconsistencia y superficialidad de un geniecillo con ínfulas.

    El guion de “Le redoutable” está basado en la autobiografía de la segunda esposa de Godard; la actriz y directora de cine Anne Wiazemsky, fallecida el pasado 5 de octubre, quien protagonizó el papel de la estudiante maoísta Veronique en “La Chinoise” (1967). Pero la ironía con que Hazanavicius envuelve su film podría interpretarse por un freudiano de pro, como el asesinato del hijo impertinente a los padres de la Nouvelle Vague resultante de “Cahiers du cinema”: Eric Rohmer, Jacques Rivette, Claude Chabrol, François Truffaut y, por supuesto; Jean-Luc Godard. Los primeros planos, los eslóganes seudointelectuales, de los supuestos iconoclastas que tan solo cambiaban los viejos y bellos iconos por ocurrencias, definen el objetivo de Hazanavicius. Una de las secuencias cardinales del film es cuando Roberto Rossellini, con la Fontana de Trevi al fondo, harto de tanta pose revolucionaria le suelta al insufrible Godard: «…tu no tienes ni idea de que es un obrero». También resulta refrescante el cachondeo del juerguista Marco Ferreri rodando el nudista film: “El semen del hombre” (1969) y la acalorada discusión con François Truffaut en el viaje de vuelta del boicoteado por ellos Festival de Cannes, cuando impidieron la proyección de “Peppermint Frappé” de Carlos Saura.

    Más que notable es el ambiente sesentayochista logrado por Hazanavicius, sobre todo el lenguaje bien aliñado con el cancionero de la época que remata con el fondo musical de: “Le vieux Léon” de Georges Brassens. También rememora con un realismo extraordinario las asambleas de facultad y el laberíntico estado mental de los jóvenes estudiantes, enzarzados en conseguir el abracadabra mágico que llevaría a LA REVOLUCIÓN con mayúsculas que se les resbalaba por el desagüe de la retórica desbocada.

    La interpretación del personaje Godard por Luis Garrel es contundente, mientras que Stacy Martin es una Anne Wiazemsky apreciable.

    “Mal genio – Le redoutable (El temible)” no es una gran película, pero si una denuncia sarcástica de un tiempo, un país y unos personajes bastante desbocados y pretenciosos, cuya incapacidad para distinguir la diferencia entre la impostura y el arte, impulsaron el juego marrullero conocido como posmodernismo. Es lógico que la nomenclatura heredera de la Nouvelle Vague instalada, rechace con vehemencia el atrevimiento, ¿la provocación? de Michel Hazanavicius.

FICHA TÉCNICA DE MAL GENIO – “LE REDOUTABLE” (El temible)
País: España.
Director: Michel Hazanavicius.
Nacionalidad: Francia y Myanmar.
Guion: Anne Wiazemsky y Michel Hazanavicius sobre la autobiografía de Anne Wiazemsky.
Idioma: Versión original en francés subtitulada en español.
Música: “Adagio – Piano Sonata n012 F K332” – Mozart, “Cuando Calienta El Sol” – Talya Ferro, “I Like Myself” – Irène Kelly, “Magic Moment” – Renato Carosone, “Mao Mao” – Claude Channes, “Le vieux Léon” – Georges Brassens, “Thème de Liz” – Alain Goraguer, “Azzuro” – Adriano Celentato, “The Champ” – Dizzy Gillespie / Martial Solal, “Im Abendrot” – Richard Strauss, “Phantoms Wala” “Penelope” – Georges Brassens.
Fotografía: Guillaume Schiffman.
Productora: Florence Gastaud.
Reparto: Louis Garrel, Stacy Martin, Bérénice Bejo, Grégory Gadebois, Micha Lescot, Louise Legendre.
Género: Biopic-comedia.
Duración: 107 minutos.
Premios: Festival de Cannes 2017: Sección oficial.

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DUNKERQUE

Pablo Rojo

27/07/2017

La capacidad de Christopher Nolan para la representación dramática de los dilemas morales, mediante diálogos y acciones bien estructurados formalmente, fue evidenciada en “Batman Begins” (2005) en donde rescata brillantemente la dignidad del héroe banalizado. En “El Caballero Oscuro” (The Dark Knight) (2008) las escenas de acción brillan con enorme fuerza gracias a la utilización de la tecnología IMAX y el movimiento constante de la cámara y los planos. Asimismo, repite con excelentes resultados el IMAX en “Interestelar” (2013). Con la aplicación de un mejorado IMAX en “Dunkerque” con una inquieta cámara, Nolan sumerge al espectador en la trágica y caótica vivencia de los más de trescientos mil soldados británicos y franceses, atrapados por el ejército nazi en las playas de Dunkerque del 26 de mayo al 4 de junio de 1940.

La proverbial fórmula empleada por Nolan para evidenciar la multiplicidad de caracteres que surgen en situaciones límites, es superada con creces en Dunkerque al mostrar la ambivalencia de héroes y villanos, de valientes y cobardes para luego tratar de reconciliarnos con nuestra propia humanidad, mediante un epílogo ensalzador de las cualidades morales y patrióticas del pueblo británico, representado por las frases patrióticas del gran héroe, el Primer ministro británico, Winston Churchill, a la sazón, el gobernante que ordenó la “Operación Dinamo”, es decir; la evacuación del cuerpo de ejército de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) que había sido derrotado, junto con el ejército francés, en la Batalla de Francia. La cifra oficial de soldados evacuados de las playas de Dunkerque es de 338.226; 225.680 británicos y 112.546 franceses.

Es probable que la falta de contextualización histórica explicita en escasos diálogos y la incomparecencia del enemigo nazi −ni siquiera en los combates aéreos, magníficamente filmados son visibles las enormes Balkenkreuz que los Messerschmitt llevaban en el fuselaje, mientras que los círculos característicos de los Spitfire británicos son bien palmarios− responda al objetivo de sumergir al espectador en el caos de una batalla donde el enemigo invisible es amo y señor de las vidas de unos soldados desarmados de facto y moralmente. Incluso es probable que con la recuperación de la semi-leyenda de la población civil heroica británica que se lanza con sus pequeños barcos a repatriar a sus soldados, junto con la mencionada difuminación del enemigo nazi, sean para Nolan leitmotive suficiente para exponer la odisea de una derrota, tan previsible como desdeñada por la incuria de los gobernantes de las dos potencias aliadas: Francia y Reino Unido. Pero si Christopher Nolan logra imbuirnos en la confusión y la desesperación de oficiales y soldados desamparados y a merced del aterrador, fantasmal y ubicuo enemigo, el remate del film supone una ducha de agua fría por falta de lección que llevarse al coleto.

Las heroicidades y lecciones morales están bien, incluso es imprescindibles recordar las virtudes que adornan a los patriotas en un mundo relativista y confuso que suele confundirlos con los nacionalistas. Pero si se apela a la historia, me parece que señalar que el desastre de Dunkerque fue posible por una serie de irresponsables decisiones del Primer ministro británico, Neville Chamberlain y su política de «appeasement» (apaciguamiento) junto con el presidente francés Léon Blum, a la sazón cabeza del Frente Popular gobernante, puede ser esclarecedor desde varios puntos de vista. Ambos gobernantes justificaron su pusilanimidad con un falso pacifismo que fue confirmado por el bochornoso Pacto de Munich de septiembre de 1938, donde se cedía a los nazis alemanes y fascistas italianos: Etiopía, Austria, Albania y Checoslovaquia. Al mismo tiempo, se producía el pacto de no agresión nazi-soviético conocido como Acuerdo Molotov-Ribbentrop, donde Hitler y Stalin se repartían Polonia, y los soviéticos podían trincar impunemente a los países bálticos, Finlandia y Rumania, infamia que perpetraron en Finlandia con enorme crueldad.

Y sucedió que los nazis se rearmaron con descaro, incumpliendo todos los acuerdos internacionales, mientras que los mansos británicos y franceses adormecían a sus pueblos con nanas pacifistas. Tras la invasión de Polonia, franceses y británicos declararon la guerra mandando a sus soldados mal armados y peor equipados. «La drôle de guerre» (la guerra de broma) se convirtió en la hecatombe conocida como Segunda Guerra Mundial. Desde hace tiempo, las opiniones públicas de los países europeos han asumido que las nanas pacifistas que sus gobernantes y medios de comunicación propagan, nos ampararán contra cualquier agresión, mientras las alianzas militares y las agresiones por nuestros alrededores se multiplican. Pero ni el pan ni el circo, ni siquiera los bienaventurados manifiestos de solidaridad, nos defenderán de una agresión armada que solo es previsible desde el este y el sureste. Quizá esta reflexión un tanto desagradable, sea fruto de la visión de Dunkerque, por lo que tendré que admitir que Christopher Nolan es, además de un gran cineasta, un buen sicólogo.

Concluyo señalando la magnífica interpretación de Cillian Murphy en el papel de soldado y Tom Hardy en el de Farrier, aunque todo el elenco merece ser calificado de excelente.

Enlace al tráiler oficial de Dunquerque I

Enlace al tráiler oficial de Dunquerque II

País: EE.UU, Reino Unido, Francia y Holanda.

Director: Christopher Nolan.

Guion: Christopher Nolan.

Idioma: inglés – subtitulada en español.

Música: Hans Zimmer.

Fotografía: Hoyte Van Hoytema.

Reparto: Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D’Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf y Michel Biel.

Productora: Christopher Nolan – Warner Bros. Pictures / Syncopy.

Género: Drama épico basado en un suceso histórico.

Duración: 107 minutos.

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CREATOR: gd-jpeg v1.0 (using IJG JPEG v80), quality = 75

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