CONCISA HISTORIA DEL PSOE

De “Evocaciones de un cambio de rumbo”

SOBRE LOS PROMOTORES DEL ORWLIANO MINISTERIO DE LA VERDAD

Un poco de Historia para mejorar la memoria y evitar que nos empujen a caer en las viejas piedras.

05/11/2018

Existen sobrados libros de texto y en bibliotecas oficiales de dedicados al oxímoron Memoria Histórica, tal que la de Andalucía, las bibliotecas de la Generalidad de Cataluña y el Born Centro de Cultura y Memoria o el Centro Documental de la Memoria Histórica del ministerio de cultura del gobierno de España, en donde abundan los relatos de parte y las crónicas ideologizadas. En no pocos casos se trata de un auténtico festín de maniqueísmo con anverso victimista y reverso supremacista, donde la memoria es un accesorio utilitario para justificar el mensaje.

Al mismo tiempo, asistimos a encendidas puestas en escena de reivindicaciones de justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Uno de los protagonistas famosos de estas funciones es el exjuez inhabilitado por el Tribunal Supremo de España, Baltasar Garzón Real, auténtico “adalid de la justicia universal” según el veterano socialista Joaquín Leguina Herrán. El caso es que Baltasar Garzón apoyado incondicionalmente por su íntima amiga y expresidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner y la no menos colaboradora tras el caso Menen, la jueza peronista María Romilda Servini de Cubría, se ha propuesto juzgar a los pocos vivos y a los muchos muertos, aunque parece tener dificultades en distinguirlos puesto que pidió el parte de defunción de Franco. Dice hacerlo para lograr “la justicia histórica”, un debatido sintagma derivado del objetivo de evitar la repetición de la barbarie manifestada en Auschwitz que sí, de verdad se trata de justicia, debería ampliarse al Gulag, la Cheka, el genocidio armenio, Paracuellos del Jarama, Dresde/Hamburgo, Hiroshima/Nagasaki, Katyn y los vigentes “Laogai” (educación a través del trabajo) de China. Es evidente que el olvido evita las lecciones que puede proporcionarnos la historia, pero la pretensión de poseer la verdad histórica por el mero hecho de alinearse con unas tesis pretendidamente inequívocas a todas las víctimas es, cuanto menos, un reduccionismo sospechoso de impostura, por cuanto el exjuez asegura que dicha justicia histórica se obtendrá por medio de leyes como la de Memoria Democrática de Andalucía y la revisión de la estatal vigente que establecerá “la comisión de la verdad”, es decir, la confección de un relato histórico indiscutible oficial de Estado, por parte de unos cuantos individuos designados por políticos, según propone el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

No hay nada más loable que la reparación de las víctimas producidas por hechos execrables injustos perpetrados por el poder, sin embargo, a la frase adjudicada a Séneca: «nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía» se le debe añadir; la prevención hacia las acusaciones generalistas y los filtros imprescindibles que establezcan la autenticidad de las víctimas y los derechos que corresponden a sus herederos además del resarcimiento de la dignidad de sus antepasados. Por tanto, a estas alturas declarar, por ejemplo, que la Ley de Amnistía de 1977 es “una ley de punto final” es, cuanto menos, un desparpajo insostenible a la luz de los hechos. Que sean algunos nietos y bisnietos de los protagonistas de la II República, la guerra civil y, sobre todo, de la dictadura de Franco, ahora políticos profesionales o aspirantes a serlo, quienes cuestionen la legitimidad del sistema político vigente consagrado por la Constitución de 1978, por tener el pecado original de “filofranquismo” puesto que, según ellos, la Transición no depuró a los responsables del «genocidio franquista», parece un exceso del deseo edípico si no fuera porque integra, como señalan la mayoría de sus paladines como, por ejemplo: el profesor titular de filosofía del derecho de la Universidad Carlos III de Madrid; Rafael Escudero Alday en: “un instrumento político de futuro”. Acabáramos, no solo se trata de una labor historiográfica basada en la pretensión de aproximarse lo más posible a la verdad histórica para resarcir a las víctimas, también es, sobre todo es, un instrumento político de futuro desplegado por el PSOE y apoyado por los partidos y partidarios que le apoyaron en la moción de censura contra el gobierno del Partido Popular el 2 de junio de 2018.

Recordemos que el PSOE es el único partido político español que, desde 1879 hasta el momento que escribo estas líneas a finales de octubre de 2018, ha protagonizado buena parte de los acontecimientos de nuestra historia, acontecimientos que se pueden identificar con fechas y palabras clave en que, los sucesos beneméritos o épicos son ensombrecidos por muchos otros que no permiten vanagloria alguna.

El doctor en Historia por el Instituto Europeo de Florencia; Antonio Muñoz Sánchez describe pormenorizadamente en su tesis doctoral publicada con el título “El amigo alemán” (2012), las relaciones entre el Partido Socialdemócrata Alemán SPD y el PSOE a finales de los años sesenta y la década siguiente del pasado siglo. En este ensayo, Muñoz Sánchez narra el lavado de cara ideológico y de imagen del PSOE previos a la Transición democrática que los entonces poderosos dirigentes del Partido Socialdemócrata de Alemania (Sozialdemokratische Partei Deutschlands; SPD) Willy Brandt, Helmut Schmidt y el diputado Hans Matthöefer, a quien se apodaba “el diputado por Barcelona”, junto con el no menos poderoso socialdemócrata sueco Olof Palme, lograron imponer en el congreso del PSOE celebrado en Suresnes en octubre de 1974, una nueva dirección en detrimento de la sempiterna del exilio encabezada por el veterano pedagogo masón y krausista Rodolfo Llopis Ferrándiz. Los nuevos dirigentes elegidos tras numerosos cabildeos, fueron los entonces jóvenes sevillanos del famoso clan de la tortilla encabezados por Felipe González Márquez aunque, para evitar escisiones, fueron incluidos Nicolás Redondo Urbieta, José María Benegas y dos miembros de la Agrupación Socialista Madrileña que habían votado en contra del nuevo secretario general: Francisco Bustelo y Pablo Castellano. El apoyo del SPD al renovado PSOE fue “financiero, logístico y de entrenamiento”, además de erigirse en garante internacional (sobre todo ante EEUU representado por su entonces poderoso secretario de Estado Henry Kissinger) de la homologación ideológica acorde con la socialdemocracia europea, según los cánones germano-escandinavos elaborados en el programa del SPD conocido como “Bad Godesberg” en noviembre de 1959, fueron sintetizados en el lema: “Socialismo es libertad”. A los noveles dirigentes, los alemanes en aquel tiempo les encumbraron y famosearon gracias a las suculentas aportaciones dinerarias provistas por la Fundación Ebert y el poderoso sindicato IG Metall. El monto de la ayuda para la reconstrucción del PSOE y UGT nunca fue declarado oficialmente, pero tanto los estudios de Eusebio Mujal-León como los del mencionado historiador Antonio Muñoz Sánchez, junto con el testimonio del delegado en España de la Fundación Friedrich Ebert; Dieter Koniecki como proveedor de fondos al PSOE entre 1975 y 1982, coinciden en la cifra redondeada de 20 millones de dólares (95 millones de dólares de 2018). Con todo, los flamantes dirigentes tuvieron que emplearse a fondo para conseguir el blanqueo definitivo que exigían sus benefactores alemanes; abandonar el marxismo. No lo lograron en el XXVIII Congreso, pero si en el siguiente extraordinario. Así, aquel aseado PSOE se presentó ante los españoles como “el partido de los cien años de honradez”.

Recuerdo el título, no así el contenido, de un artículo leído en Internet hace dos o tres años: “Cuando el PSOE era Podemos” por sintetizar que la auténtica raíz ideológica de un partido sin ideólogos ni estrategas dignos de tal nombre, siempre vuelve do solía; es decir, a su Programa Máximo de 1879 inspiradísimo en el “Manifiesto del Partido Comunista” (1848) de Marx y Engels. Se que esta afirmación puede parecer una insolencia o una provocación, sin embargo, es una constante histórica del PSOE en los momentos de tribulación donde su brújula ideológica confunde el norte por el sur y percibe el resuello del competidor por su oreja izquierda. Entonces, sus considerandos sobre la sociedad recuperan su tradicional tactismo de dirección variable, siempre comprobable en el contraste de sucesos que ha protagonizado durante su historia.

Acorde con su programa máximo redactado y publicado en 1888 y tras tres decenios de enmarañada implantación social y parca relevancia, el PSOE promovió la huelga general revolucionaria de 1917 (UGT y CNT) que pretendió derrocar al régimen semidemocrático de la Restauración borbónica. La huelga fue encabezada por Francisco Largo Caballero y Daniel Anguiano Mangado por UGT y por Julián Besteiro Fernández y Andrés Saborit Colomer por el PSOE. Aplastada por el ejército, el balance oficial de la huelga fue de 71 muertos, 200 heridos graves y más de 2000 detenidos, mientras sus dirigentes fueron condenados a cadena perpetua por sediciosos, condena que purgaron en el penal de Cartagena unos meses al ser liberados tras ser elegidos diputados. Fracasada la intentona, el PSOE cambia su discurso internacionalista para empezar a “comprender” a los nacionalistas catalanes y vascos al punto de apoyar las reivindicaciones del nacionalismo burgués de Francesc Cambó.

En el XI Congreso de diciembre de 1918 Andreu Nin Pérez logra que se apruebe su propuesta de modelo de estado español, mediante una “Confederación republicana de nacionalidades ibéricas”. Nuevo giro copernicano táctico del PSOE al colaborar con la dictadura de Primo de Rivera entre 1923 y 1930 a través de la UGT dirigida por Francisco Largo Caballero.

Tras perder las elecciones generales de 1933 el PSOE en boca de su máximo dirigente de facto Francisco Largo Caballero, ya entonces llamado “el Lenin español” hizo honor a su apodo abandonando la “vía parlamentaria” para alcanzar el socialismo. En consecuencia, el PSOE optó por la vía insurreccional armada en octubre de 1934. Fue un intento de golpe de estado anticonstitucional en alianza con el Partido Comunista de España y la Generalidad de Cataluña presidida por Lluís Companys Jover de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). La intentona tuvo el trágico desenlace de: 1.375 muertos, 2.945 heridos, 935 edificios destruidos (58 eran iglesias); 66 líneas férreas cortadas; 58 puentes volados; 31 carreteras interceptadas y 14 millones de pesetas desaparecidas. Pero el programa único del PSOE de entonces no se paraba en barras ante los costes en vidas humanas y bienes, sus dirigentes en 1936 ya no lo disimulaban. Las palabras de Largo Caballero en “El Socialista” del 9 de febrero de 1936 son preclaras: «Estamos decididos a hacer en España lo que se ha hecho en Rusia. El plan del socialismo Español y del comunismo Ruso es el mismo».

Tras el golpe de Estado del 18 de Julio de 1936 que desencadena la guerra civil, los gobernantes del Frente Popular inician políticas de guerra represivas que conducen a desmanes y crímenes descontrolados de los que solo algunos se arrepentirían. Uno de los más truculentos los protagonizó el escolta de Indalecio Prieto, Agapito García Atadell como jefe de la Brigada del amanecer luego legalizada por el Director General de Seguridad Manuel Muñoz Martínez, como «Milicias Populares de Investigación». A los primeros “paseos” (asesinatos nocturnos sin juicio) de estas milicias y otras de partidos del Frente Popular y sindicatos UGT y CNT, siguieron el establecimiento por toda la zona republicana de centenares de cárceles y salas de tortura conocidas como “chekas” relacionándolas con las soviéticas de Lenin-Stalin. Como presidente de gobierno, Francisco Largo Caballero nombró a su compañero Ángel Galarza Gago ministro de gobernación el 4 de septiembre de 1936, pero Galarza, lejos de eliminar las chekas, las legaliza. Famosas por terroríficas fueron las checas de Madrid dirigidas por miembros del PSOE o UGT ubicadas en el Círculo de Bellas Artes- Calle Fomento, en la calle Martínez de la Rosa, en la calle Marqués de Cubas 19 con una auxiliar en Montera 22 comandadas por el ugetista, Felipe Ortiz Torres, la de la Agrupación Socialista Madrileña montada por el diputado del PSOE Luis Pastrana Ríos y dirigida por Anselmo Burgos Gil en la de la calle Marqués de Riscal luego trasladada al convento de Santa Úrsula de Valencia. Los diarios asesinatos en la Ciudad Universitaria, secuestros y robos por doquier de García Atadell con su compadre el abogado Pedro Penabad Rodríguez y sus secuaces fueron tan enormes que, los compañeros de faena del Partido Comunista de España (PCE) y de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) iniciaron su persecución, por lo que García Atadell y sus más íntimos secuaces se refugiaron en la zona franquista donde fueron capturados, juzgados y ejecutados.

Si los deleznables sucesos antedichos han sido justificados por muchos como desgracias perpetradas en momentos críticos de la guerra, los protagonizados por los principales dirigentes del PSOE: Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto Tuero, Juan Negrín López y Amaro del Rosal Díaz, indubitablemente documentados en los archivos históricos, por su transcendencia, merecen tenerlos en cuenta como aviso. Fue ante la incapacidad del gobierno del Frente Popular en conseguir créditos dentro y fuera de España y los limites recaudatorios de la continua emisión de billetes por su efecto inflacionario galopante, por lo que Negrín, a la sazón ministro de Hacienda del gobierno de Largo Caballero, ordenó al director general del Tesoro y Seguros dirigente de Izquierda Republicana Francisco Méndez Aspe proceder a la confiscación de monedas, lingotes de oro y alhajas de las bóvedas del Banco de España (585.000 kilos de oro empaquetado en 7.800 cajas de municiones de 75 kg cada una) una reserva de oro que había sido registrada por las estadísticas internacionales en mayo de 1936 como la cuarta más grande del mundo. No menos cuantiosas fueron las requisas e incautaciones perpetradas por la Caja General de Reparaciones de Daños y Perjuicios de la Guerra, institución creada en septiembre de 1936 mediante un decreto firmado por Negrín y dirigida durante toda su existencia por el miembro de la Comisión Ejecutiva de la UGT; Amaro del Rosal Diaz. El nombre de la Caja indica sus fines, los bienes y fondos que la sustentaron procedieron de los bienes de los considerados como “sediciosos, rebeldes o desafectos” señalados por tribunales especiales llamados populares, además de las denuncias de los partidos que conformaban el Frente Popular. Las incautaciones fueron realizadas directamente por juntas provinciales calificadoras, los sindicatos UGT y CNT, comités populares, etcétera. Así, fueron requisados bienes, fincas rusticas y agropecuarias privadas, bienes y obras artísticas de la Iglesia católica y de particulares, acervos diversos en domicilios particulares que incluyeron muebles, títulos bancarios, metales preciosos, inmuebles urbanos, joyas y depósitos en cajas de ahorro y Monte de Piedad, colecciones de pinturas, esculturas y joyas de elevado valor histórico-arqueológico. Ni durante la guerra ni tras ella, Francisco Méndez Aspe o Amaro del Rosal Díaz rindieron cuentas ni publicaron un inventariado íntegro de la riqueza incautada por la Caja General de Reparaciones y del uso que hicieron de tal enorme caudal que constituía el ahorro y patrimonio de millones de españoles de toda condición. Hasta el fallecimiento de Juan Negrín en 1956 cuando su hijo Rómulo, siguiendo instrucciones de su padre, entregó el llamado el «Dossier Negrín» al gobierno español, no hubo expediente justificativo procedente de los responsables de las incautaciones. Aunque los historiadores Enrique Moradiellos García, Ángel Viñas y Ricardo Miralles Palencia defienden la gestión política de Negrín, la económica no tanto, otros que conforman mayoría como Pablo Martín-Aceña Manrique, Fernando García de Cortázar, Alberto Reig Tapia, Francisco Gracia Alonso y Gloria Munilla Cabrillana son menos benevolentes, en concreto, Gracia Alonso y Munilla Cabrillana detallan en “El tesoro del Vita” datos específicos sobre el expolio histórico-artístico perpetrados por Negrín y Prieto, mientras que el exiliado durante el franquismo Francisco Olaya Morales designa estos episodios de criminales.

Lo incuestionable es que el dosier Negrín es incompleto e inexacto, no informa sobre los criterios y las fórmulas con que semejante tesoro fue empleado o repartido en las manos que lo hicieron esfumarse. Lo comprobado es que además de las 510 toneladas de oro que acabaron en los sótanos del Gokhran en Moscú “Oro de Moscú” y de las 193 toneladas de oro en París, una parte considerable de las divisas obtenidas de la venta de lo requisado por la Caja General de Reparaciones fueron a cuentas corrientes en bancos franceses, británicos y norteamericanos a nombre de dirigentes del PSOE incondicionales de Negrín, destacando, entre otros; el mismo Juan Negrín y su compañera sentimental Feliciana López de Dom Pablo, José Calviño Ozores (militante del PSOE y principal comprador de armas del Frente Popular durante la guerra que devino luego millonario residente en Suiza que se definía: “socialista, republicano y capitalista”), Julián Zugazagoitia Mendieta, José María García-Valdecasas Santamaría, Alvaro de Albornoz Liminiana, José Ignacio Aldama Gamir, Alejandro Otero Fernández, Félix Gordón Ordás, Rafael Méndez Martínez, Luis Prieto Cerezo (hijo de Indalecio Prieto Tuero), Daniel Fernández Shaw, Fernando de los Ríos Urruti, Julio Álvarez del Vayo y Olloqui y Luis Araquistaín Quevedo quien, a pesar de ser uno de los beneficiarios y antiguo socio de Negrín y del Vayo en la Editorial España, años después denunció a sus compañeros. Además de las divisas esparcidas en cuentas bancarias a nombre de dirigentes del PSOE, Negrín y sus ayudantes vendieron remesas de plata por toneladas sin que se sepa adonde fue el dinero percibido. Pero quizá el mayor escándalo de todo este expolio del patrimonio de los españoles fue la apropiación indebida por parte de Indalecio Prieto Tuero en 1941, de una sustanciosa parte del patrimonio artístico español, compuesto por cuadros, ropa y objetos religiosos de varias catedrales, depósitos procedentes del Monte de Piedad de Madrid, una colección de relojes antiguos única, monedas de oro y plata de valor numismático, joyas y diamantes. Este gran tesoro conocido como «Tesoro del Vita» fue cargado en el puerto francés de El Havre en el yate Vita por órdenes de Negrín con destino México, con el objetivo de ayudar a los exiliados republicanos en aquel país. Ni Prieto ni Negrín rindieron cuentas y pocos exiliados fueron socorridos mientras que todos estos dirigentes prefirieron vivir cómodamente en países capitalistas, el menos México y los más: Suiza, Reino Unido, EEUU, que en la URSS del socialismo real.

El 28 de octubre de 1982 el PSOE encabezado por Felipe González Márquez gana las elecciones generales por mayoría absoluta, tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido como 23F. A los pocos meses estalló el llamado Caso Flick que destapó una parte ínfima de la financiación ilegal del PSOE por parte de la Fundación Friedrich Ebert del SPD, al comprobarse que había invadido impuestos en la RFA. En 1988 aparece otro sistema de financiación ilegal del PSOE con el nombre de “Caso Filesa”. El fraude consistió en desviaciones de dinero negro al PSOE a través de la trama de empresas Filesa, Malesa y Time-Export por un importe de 1.200 millones de pesetas (equivalentes a 16,30 millones de euros en octubre de 2018). Como ya era habitual, el juicio se demoró once años y a los condenados no les fue del todo mal, pues una parte de la condena fue suspendida por el Tribunal Constitucional y otra por el indulto parcial decretado por Gobierno del Partido Popular (PP) presidido por José María Aznar López el 1 de diciembre de 2000, cuando el PP estaba abrumado por otro escándalo de financiación irregular conocido como Caso Naseiro. Entretanto, Felipe González maniobró con notable astucia para decir digo donde dijo Diego y mantuvo a España en la OTAN. Otros casos de corrupción involucrado a miembros relevantes del PSOE fueron a apareciendo: Juan Guerra, AVE, Roldan, Palomino, etcétera. Entremezclando corrupción y autoritarismo el gobierno presidido por Felipe González incurrió en terrorismo de estado con los GAL financiado con fondos reservados entre 1983 y 1989. Tampoco fueron asuntos de los que presumir la reconversión industrial o más bien desmantelamiento que llevó en 1985 a un índice de paro del 22 %, la recesión económica de 1993 con el 24 % de paro e inflación del 5 % y el déficit público del 6 % del PIB. La clave de la época conocida como felipismo o felipato puede estar en la frase del Vicepresidente Alfonso Guerra González: «Montesquieu sigue muerto y bien muerto y nadie tiene intención de resucitarlo». Pero la medida de mayor y larga repercusión de la era del felipato fue Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), de 3 de octubre de 1990 que instauró un modelo basado en las teorías pedagógicas de la alteridad inclusiva donde el esfuerzo individual del alumno se relativiza a través de la promoción automática, la incomprensible enseñanza comprensiva y la eliminación de pruebas extraordinarias de recuperación. Su promotor, Alvaro Marchesi Ullastres, y sus amigos del POSE no solo han desdeñado la reducción notable del rendimiento académico y el abandono escolar producido por la LOGSE, sino que han persistido en sus planteamientos en las posteriores leyes, es decir; en seis de las ocho reformas educativas habidas en España en menos de tres décadas.

El 14 de marzo de 2004 el PSOE dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) ganó por sorpresa las elecciones generales por mayoría simple, tres días después de los atentados terroristas más cruentos de la historia de España ocurridos el 11 de marzo de 2004. Fue la extraordinaria capacidad de Alfredo Pérez Rubalcaba (el comando Rubalkaba) en el manejo sin escrúpulos de la agitación y la propaganda, el factor determinante de la victoria del PSOE, al movilizar a sus militantes y a sus aliados mediáticos, con los muertos de la masacre calientes, en la “la noche de los móviles” cercando las sedes del Partido Popular; “A la sede del PP, pásalo” con eslóganes tan elocuentes como: “Le llaman democracia y no lo es” y “Nuestros muertos, vuestras guerras”, acusando al gobierno de ser el culpable de los atentados por su apoyo a la invasión norteamericana de Irak. Con el vuelco electoral, a pesar de no tener mayoría absoluta en el Congreso, el PSOE apoyado por: de Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, Coalición Canaria, Bloque Nacionalista Galego y Chunta Aragonesista, procedió a pegar otro volantazo táctico-estratégico, uno más de su historia, para persistir en su querencia histórica de patrimonializar el poder y ostentar la exclusividad del término socialista con la identificación del partido con el hombre ideal, con el hombre nuevo, con el hombre del futuro socialista.

El “talante” de Zapatero (ZP), proyectado como líder amable y dialogante, fue la consigna establecida por el PSOE sobre la imagen del hombre joven, dinámico, de ojos azules y cejas arqueadas que ocultaba un programa máximo, consistente en demoler el sistema político nacido con la Constitución de 1978, en alianza con el proyecto del dirigente máximo del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) Pascual Maragall Mira conocido como “federalismo asimétrico” que, como artificio y paso previo, escondía el objetivo último, como manifestó en 1999, para la secesión de Cataluña, siguiendo los pasos establecidos el principal ideólogo del socialismo secesionista catalán e íntimo amigo suyo, Xavier Rubert de Ventós, establecido en el opúsculo “Cataluña: de la identidad a la independencia” (1999). El pacto con los nacionalistas se explicitó el 30 de agosto de 2003 en la “Declaración de Santillana”, que disimuladas con eslóganes que repintan con obsesiva y sospechosa, por inusual en el PSOE, la palabra España: “La España Plural – La España Constitucional – La España Unida – La España en Positivo” se establecieron las directrices estratégicas para aliarse con los nacionalistas para gobernar, aislar al Gobierno y al PP, el compromiso de rehacer los estatutos de autonomía entonces vigentes, en concreto la promesa de Rodríguez Zapatero de que apoyaría sin reservas el proyecto estatuario que viniera de Cataluña. La estrategia plasmada en pactos y luego en actos del PSOE de ZP, demolía el modelo autonómico emanado de la Constitución de 1978.

De esta suerte, una vez en la presidencia del gobierno de España, ZP adoptó un discurso atrapalotodo pleno de prótesis ideológicas y demagogia trivial. Aconsejado por el sociólogo José Andrés Torres Mora, a la sazón el principal ponente de la Ley de Memoria histórica, ZP emprendió la batalla del lenguaje y del pensamiento mágico posmoderno de los bienaventurados Michel Foucault y Antonio Gramsci, cuidando el repintado de blasones con guiños al antañón krausismo del PSOE decimonónico, además de barnizar el discurso de europeísmo por un lado y por el otro con retazos del feminismo esencialista de día y meta-narrativo de noche, del confederalismo plurinacional y pluricultural, del comunitarismo, del indigenismo-zapatismo, incluyendo abrazos y guiños antiglobalización al “socialismo del siglo XXI” del castrochavismo y, con el descaro imperturbable sonriente de quien no conoce la contradicción, abrazar el principio de no-dominación del republicanismo cívico de su tutor misericordioso, Philip Pettit. Semejante olla podrida ideológica fue servida en un plato combinado. Las proteínas en capsulas de subvenciones y publicidades para los medios de comunicación públicos y los privados afines, los vegetales y carbohidratos para la educación. Así, en otra vuelta de tuerca pedagógica de Alvaro Marchesi Ullastres se inauguró “la educación en valores y ciudadanía” que Gregorio Peces Barba tanto aplaudió. El caso es que la mezcolanza de pedagogía posmoderna y valores considerados democráticos y universales como la convivencia, la tolerancia y la solidaridad son tan interpretables, de hecho lo han sido y los son al ser manipulados ideológicamente, como para sospechar que sus albaceas pretenden conducirnos a esa sociedad armónica paradisíaca fantaseada por las utopías redentoristas estatalistas, esa paz del hormiguero del gran Leviatán imaginado por Thomas Hobbes.

Vinculado con el llamado “Pacto del Tinell” firmado en Barcelona el 14 de diciembre de 2003 por el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya Verds – Esquerra Unida i Alternativa (ICV-EUiA) que facilitó la formación del llamado tripartito gobernante de Cataluña, el PSOE gobernante recuperó buena parte del pacto de San Sebastián de Agosto de 1930, para horadar las bases del Estado que gobernaba al ir proponiendo, en diferentes diapasones en función del momento y del receptor, el mensaje de ir preparando una “una segunda transición democrática y plurinacional”, al tiempo que emprendía discursos nostálgicos sobre la perdida Segunda República y su anhelado resurgimiento como confederación plurinacional. Se trataba de recuperar el discurso del republicanismo socialista, presentando a la Segunda República española como una democracia plena sin mancha ni pecado y exagerando, por no decir que inventando, una resistencia al franquismo de la que el PSOE estuvo ausente. Al mismo tiempo, ZP propagó la trágica muerte de su abuelo paterno, (el capitán Juan Rodríguez Lozano juzgado en un consejo de guerra sumarísimo, condenado a muerte y fusilado al inicio de la guerra civil por el bando franquista) utilizándola como punta de lanza de la ley de la memoria histórica.

El zapaterismo fue intervencionista, descarado respecto a los medios de comunicación, la enseñanza y la judicatura. Pero, no por casualidad, dicho intervencionismo fue matizado a través del eslogan: “cambio productivo”, mientras se dejaba inflar la burbuja inmobiliaria que a su vez inflaba el erario. En realidad, el vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda; Pedro Solbes Mira, aplicó un dejar hacer que permitió, hasta el pinchazo de la burbuja especulativa en 2009, el engorde del aparato del Estado y el consiguiente gasto público, gasto que, con la crisis, desde 2007 se disparó sin control al tiempo que se reducían exponencialmente los ingresos, hasta llegar a la ruina del erario español y de millones de españoles.

Como tantos izquierdistas españoles de su generación, ZP abrazó el antiamericanismo primario, la mística postsesentayochista y el zapatismo altermundista apoyado en su ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación; Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé. Más que una política exterior consistente, el zapaterismo-moratinismo se extasiaba de buenismo y asumía que el obrero ya no era el sujeto emancipador, al tiempo que repartía guiños a las ideologías del altermundismo que declaran que: “otro mundo es posible”. El gran puñetazo, mejor dicho, el único puñetazo en la mesa internacional de Zapatero, fue la denostación de norteamericanos y británicos por invadir Iraq y al gobierno de Aznar por apoyarles, seguida de la inmediata retirada de las tropas españolas en Irak en misión de paz nada más llegar al poder. Al mismo tiempo, ZP inició un discurso “comprensivo” hacia el islán, procurando soslayar el islamismo, silenciar la situación de los derechos y libertades en las teocracias islamistas, al tiempo que proclamaba el nacimiento de un nuevo ciclo histórico que representaba el “socialismo del siglo XXI” castro-chavista, el indigenismo y demás construcciones identitarias, eso sí, sin destinar el reclamado 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo, aunque condonó la deuda a la Bolivia de Evo Morales y a varios países africanos para frenar la inmigración de sus súbditos hacia España. Con estos planteamientos, el zapaterismo-moratinismo promulgó “la alianza de civilizaciones” copatrocinada con la Turquía del autoritario islamista Recep Tayip Erdogan, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas, negando con ello su carta fundacional que universaliza los derechos humanos, al igualar y legitimar civilizaciones antagónicas que el filósofo Gustavo Bueno Martínez explicó a través de contundentes preguntas socráticas: «¿Cómo hacer compatible la poligamia con la monogamia sin destruir uno u otro sistema, o ambos? Otro tanto se diga cuando nos referimos a la convivencia de los matrimonios heterosexuales y los homosexuales: la institución de la familia puede darse por desaparecida a partir de un determinado porcentaje de matrimonios homosexuales. ¿Y el derecho de propiedad? ¿Cabe una alianza entre civilizaciones que contienen entre sus instituciones la propiedad privada de los medios de producción y aquellas otras que consideran necesario destruir esta institución en nombre del comunismo? ¿Tiene algún porvenir, como modelo de civilización universal, el proyecto de Den Xiaoping de hacer de China un país con dos sistemas?». Estas preguntas son aplicables a la comentada la educación en valores y ciudadanía y a la consiguiente asignatura: Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos y sus contenidos de naturaleza filosófica, ética o moral, relativos a la eutanasia, al aborto, a los matrimonios homosexuales, al laicismo, etcétera.

El balance de las dos legislaturas en que gobernó Rodríguez Zapatero es bien conocido pero poco explicitado. A las medidas populistas como la retirada de las escasas tropas españolas en Irak o la supresión del trasvase del Ebro sustituido por desalanizadoras caras difícilmente sostenibles, siguieron la ley de violencia de género, la del matrimonio homosexual, el divorcio express, y las sociales mayoritariamente insostenibles económicamente como la ley de dependencia y el retirado cheque bebe, la Ley de Propiedad Intelectual y la explicada Ley de Memoria Histórica. Preciso es recordar el abandono del consenso antiterrorista, cuando la banda ETA estaba acorralada, los estatutos a la carta, el gobierno de Zapatero aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2005, perpetró el “proceso de paz” con ETA en 2006 y, en fin, con la negación de la recesión económica en 2008, el descalabro de un gobierno que condujo, repito; a la ruina a millones de españoles.

Siguiendo la tradición de cosechas de poder por parte del PSOE tras sucesos traumáticos, el 2 de junio de 2018 alcanzó Pedro Sánchez Pérez-Castejón la presidencia del gobierno de España a través de una moción de censura apoyada por 17 grupos y subgrupos parlamentarios aparentemente heterogéneos, cuyo denominador común es el derrocamiento del régimen de 1978 y, mayoritariamente, escindir regiones de España para constituir nuevas naciones en Cataluña, Vasconia, Galicia y Canarias. Con estos apoyos, la primera y principal tarea del gobierno Sánchez ha consistido es reconstruir el maniqueo de Zapatero, mediante la exhumación de la momia de Franco de la Basílica del Valle de los Caídos en Cuelgamuros. Una maniobra cómico-macabra si no fuera acompañada de cainismo guerracivilista primario y antifranquismo retrospectivo, ese antifranquismo sin Franco ni franquistas de parecido jaez al denunciado por uno de los mejores cronistas de la Transición Víctor Márquez Reviriego, cuando cuenta que a partir de 1975 y 1976 todo el mundo había sido antifranquista mientras, de hecho, solo tres o cuatro años antes, la inmensa mayoría colaboraba con entusiasmo con el régimen. Pero además de pretender la reconstrucción de un pasado heroico y una república de vino y rosas ficticia con la que hacer soñar a “la gente”, el antifranquismo retrospectivo del PSOE del zapaterismo-sanchismo intenta tapar el profundo agujero en donde cayeron, arrasadas por la realidad, sus arcaicas fórmulas krauso-marxistas.

Volver a ser gobernados por el PSOE, un partido lastrado desde sus orígenes de la debilidad teórica del huérfano de pensadores, siempre confundido entre ideologías inmiscibles; «krausismo español», «guesdismo» francés, ramas seudocientíficas y marxistas deterministas y las indigestiones de Kautsky, es muy preocupante por el evidente peligro que supone que vuelva a caer en la misma piedra. Y todo apunta que volverán do solían puesto que jamás, el PSOE ha aceptado críticas y mucho menos asumido una autocrítica con relación a su historia, en consecuencia, la entropía que ha sufrido la doctrina redentorista del PSOE, de suyo positivista, ha sido sustituida por las élites mesocráticas y académico-funcionariales que lo dirigen, por un tactismo pueril con el único fin de atornillarse al poder, consistente en alagar a los enjambres de identidades reaccionarias que apelan al sentimiento frente a la razón. Es el tactismo del atornillador el obrador del desfachatado remedo de Frente Popular con Podemos y los bandos separatistas, que a la hora que escribo estas líneas, ya ha producido un considerable aumento de inestabilidad jurídica, política y económica. Entre tanto, el gobierno del presidente lindo y sus ministras y ministros menos bonitos, ni saben ni contestan acerca de los retos enormes que suponen la inmigración descontrolada, el invierno demográfico producido por la irresponsable ausencia de incentivos a la natalidad archiprobados en otros países “de nuestro entorno”, la reforma estructural de las leyes laborales, siempre aplazada por intereses espurios empeñados en la perpetuación de la estamentación del trabajo, a pesar de la persistencia durante toda la democracia de obscenas cifras de paro que han perpetuado y aumentado los sectores marginales, ese lumpen juvenil que deviene senil rápidamente, el rearme de la identidad nacional de España, la estabilización y despolitización de la enseñanza para enfocarla en el desarrollo humano, la lucha contra la deslocalización industrial y la reindustrialización basada en la incentivación de la inversión y la investigación, la reparación de la estructura estatal disgregadora y burocratizada junto con la racionalización del gato público, en fin; la revitalización rural y la consiguiente política integral y nacional del medio ambiente. A estos problemas pendientes y otros dejados en el tintero por no ser demasiado exhaustivo, se suma la enorme irresponsabilidad de dejar para mañana la montaña de deuda, ese el que venga detrás que arree, capaz de fulminarnos en cualquier momento debido a los conflictos en el seno de la UE y los enfrentamientos entre los bloques encabezados por EEUU, China y Rusia. Inquietante me parece poco contundente para expresar el riesgo de repetir trágicos acontecimientos que parecían superados.

Con el resumen de algunos hechos relevantes de la historia del PSOE, surge la cuestión obvia, verbigracia; con estos antecedentes históricos y, sobre todo, si se evalúa el aserto: «el olvido nunca será justo» establecido por los campeones de la justicia histórica oficializada ¿puede el PSOE exigir justicia histórica sin antes rendir sus propias cuentas?

La estrategia del caracol del Dr. Pedro Sánchez Pérez-Castejón

O teoría y práctica del sanchismo-redondismo

1/09/2018. Pablo Rojo Barreno.

Es probable que existan paisanos en España que, por falta de interés, no conozcan los subterfugios con los que el Dr. Pedro Sánchez Pérez-Castejón llegó a la presidencia del consejo de ministros y a residir en el Palacio de la Moncloa con sólo 84 diputados. Pero lo cierto es que lo consiguió con una maniobra legal para nada imprevisible, al menos en los aspectos aritméticos y de alianzas espurias entre fuerzas políticas. Si bien, buena parte de sus correligionarios le llamaron ‘Pedro I, el Breve’ cuando consiguió su primer mandato como secretario general, es indudable que tras el repudio del aparato del PSOE de Sánchez Pérez-Castejón, esté ha demostrado una tenacidad y capacidad de adaptación a las condiciones ambientales y las imposiciones mediáticas de la corrección política extraordinarias.

Con su lenguaje políticamente correctísimo por inclusivo en la forma y evanescente en el fondo, Sánchez Pérez-Castejón se ganó a la militancia escorada a la izquierda, totalmente podemizada y parecida a la de aquel PSOE de 1921, en donde el partido no se sumó a la III Internacional comunista de milagro. En realidad, por sus quiebros dialecticos y tácticos de los últimos meses, que se han sobreexpuesto desde que gobierna, parece evidente que Sánchez Pérez-Castejón tiene balas en la recámara que oculta astutamente, mediante gesticulaciones que no siempre funcionan como agitación y propaganda desviadora del foco y del meollo, pero que si le evitan pronunciarse sobre cual será el rumbo que tomará cuando dentro de poco, se encuentre en la encrucijada que la estudiada celada de los independentistas supremacistas catalanes y vascos le están preparando.

La memoria histórica del sanchismo-redondismo es claramente procesional, una suerte de desfile de calacas donde la Santa Compaña de la verdad oficial del PSOE establece un Halloween victorioso y vendible. Por ello, Sánchez Pérez-Castejón hace tiempo, desde que retornó a la secretaria general del PSOE, no menciona la multinacionalidad y mucho menos los ancestrales propósitos de aquella “República Federada de los Estados Unidos Ibéricos”. Tiempo al tiempo, pues desde mi punto de vista el sanchismo-redondismo es “etapista”. Por supuesto las fases y etapas de estos estrategas pretenden cambios estructurales y superestructurales que les garanticen la hegemonía cultural y política. Sin embargo, saben bien que el mayor estorbo para lograrlo es el nacionalismo supremacista que pretende la balcanización de la nación española. Asimismo, conocen de sobra la impaciencia de los separatistas catalanes, ese encelamiento ideológico que los llevará de nuevo a plantear la ruptura. Pero para entonces, la estrategia del caracol en forma de capotazo cargando la suerte con el mantra del diálogo y la bilateralidad en los gestos, esa aparente franqueza sonriente, servirá para; una vez que los separatistas catalanes arranquen la embestida, rematar el lance con el golpe de timón y el previsible discurso: queridos ciudadanos, les tendimos la mano, intentamos el diálogo mil veces, les ofrecimos de todo, pero no atienden a razones. El camino ya nos lo mostró el compañero José Blanco cuando declaró el estado de alarma ante la arrogancia de los controladores aéreos, por consiguiente que diría Felipe: Ley Orgánica 4/1981 para estados de alarma, excepción y sitio, 155 y luego elecciones generales victoriosas.

¿Tendrá el sanchismo-redondismo el ingenio y Sánchez Pérez-Castejón el temple para llevar adelante la maniobra táctica descrita? ¿No le temblara el pulso llegado el momento? Ni una milésima de milímetro como ha demostrado con la toma por asalto del cielo del Estado y sus organismos de agitación y propaganda como el CIS y RTVE.

Seguramente me equivoque, es posible que el sanchismo-redondismo sea fruto de una imaginación veterana y demasiado habituada a las visiones tácticas y estratégicas maquiavélicas. No obstante, reconocerán que la estrategia del caracol que he tratado de exponer sucintamente, es lógica y por tanto probable. A los antecedentes me remito, recuerden que partido ganó las elecciones tras el intento de golpe de estado de 1981 conocido como 23F y después de los atentados del 11 de marzo de 2004. Ya sentenció la mejor estrategia Rodriguez Zapatero a Iñaki Gabilondo: «Nos conviene que haya tensión».

ESCUETAS CAVILACIONES SOBRE LA LEALTAD

Escuetas cavilaciones sobre la lealtad

21/07/18. Pablo Rojo Barreno.

La mayoría de los medios resaltan una frase del extenso y notable discurso de despedida de Mariano Rajoy Brey @marianorajoy como presidente del Partido Popular en el XIX Congreso Nacional Extraordinario: “Seguiré con mi partido, al que he dedicado toda mi vida, y lo haré con lealtad”. La interpretación como alusión de la frase puede tener morbo mediático, pero su consideración unánime como muestra de rectitud de principios, me ha llevado a preguntarme y compartir la cuestión, acerca del significado, mejor dicho, significados que puede tener la lealtad en nuestros días.

Es obvio que sin lealtad los grandes sentimientos humanos como el amor y la amistad, según todavía son mayoritariamente entendidos, simplemente no existirían o serían goces del posmodernismo líquido y hedonista que parece terminará implantándose en occidente, como parte de la corrección política. Pero al tratarse de un compromiso, tácito o explicito, es evidente que la lealtad es un valor que sostiene la confianza imprescindible para la buena convivencia, el desarrollo del trabajo y el comercio. Estas constataciones conducen a la conclusión de que la lealtad se desmorona como valor sin la reciprocidad. Por lo tanto, se trata de un apoyo mutuo que exige balance. Sin embargo, cuando la lealtad, en vez de aplicarse a la relación personal, se aplica a grupos e ideologías, el valor como sentimiento bilateral y simétrico se complica al multiplicarse las posibilidades de adulteración en forma de intereses tantas veces espurios.

Conviene no olvidar que la lealtad en el ejército no solo proviene del sentimiento patriótico, como la jerarquía, tiene el valor práctico de constituir uno de los requisitos para la supervivencia. Y es esta cualidad práctica la que se aplica en otras organizaciones que no siempre son ejemplares; por ejemplo, el capo mafioso exige lealtad al subalterno. Sin llegar al extremo anterior, en un partido político la lealtad es parte consustancial de la supervivencia, pero al mismo tiempo, puede entrar en conflicto con la ética personal y sobre todo, con la razón. Decir que se es y será leal al partido es un desiderátum que contradice la naturaleza humana de capacidad de razón evolutiva. Juro que seré siempre comunista o liberal es un despropósito no una virtud.

¿Qué hacer con el Estado de las Autonomías?

28 de octubre de 2017.

Pablo Rojo Barreno.

   El intento de golpe de estado perpetrado por los nacionalistas supremacistas catalanes ayer, además de constituir una fragrante traición al Estado Español que justifica y faculta la existencia de la institución que han intentado apropiarse indebidamente, demuestra descarnadamente la deriva del estado de las autonomías y la torpeza con que es disimulada por los partidos políticos españoles de ámbito nacional.

   Tarde o temprano tenía que pasar. No en vano los nacionalistas supremacistas catalanes que controlaban, absolutamente hasta ayer y todavía demasiado hoy, un estado dentro del estado, han tramado su golpe durante los últimos tres decenios. Y lo han hecho con el beneplácito y la estulticia de los dirigentes de los gobiernos de España, cuya apoteosis final fue perpetrada por José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla Aguilera. Con premeditación y alevosía, los supremacistas y sus aliados objetivos y subjetivos fueron desmontado, pieza a pieza, las bases y principios que fijan la Generalidad de Cataluña a través de la Constitución Española de 1978: «la recuperación de la Generalitat con el Estatuto de 1932, su restablecimiento en 1977 y el Estatuto de 1979, nacido con la democracia, la Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías.» (Preámbulo del Estatuto de autonomía de Cataluña vigente). Porque hace falta ser ingenuo, miope y estúpido para creer que un trampantojo institucional que se autocalifica como nación, con sus 121 artículos, quince disposiciones adicionales, dos disposiciones transitorias y cuatro disposiciones finales que conforman el mastodonte institucional establecido por un parlamento de 135 diputados, un presidente cuya honorabilidad le es atribuida al igual que la valentía a los soldados que nunca combatieron, un gobierno y una administración sovietizada, no intentaría, tarde o temprano, asentar sus reales como estado total de un solo pueblo: El Volksgemeinschaft de los Països Catalans.

Pancarta del sindicato de estudiantes de las CUP

   La traición de la burguesía catalana a través de sus hijos haraganes, convertidos en burócratas por incapacidad de mantener la hacienda heredada, no hubiera sido posible sin la alianza con los impostores de la pequeña burguesía disfrazados de revolucionarios anticapitalistas a través de la llamada: Candidatura d’Unitat Popular (CUP) que se proclama nítidamente socialista y capaz de publicar con enorme desenvoltura: “l’alliberament nacional i social dels Països Catalans” junto con: “Internacionalisme com a forma de relació igualitària, anticolonial i fraternal entre pobles, per la gestió comuna dels afers generals i per la superació dels conflictes internacionals”. Estos desvergonzados trileros tienen el desparpajo de pegar el cambiazo del “¡Proletarios del mundo; uníos!” por: “Pueblos auténticos del mundo; respetémonos”. De hecho, el socialismo de esta banda se escribió sintéticamente hace poco más de ocho décadas: “Estamos convencidos de que nuestro socialismo basado en la hermandad de la sangre se difundirá entre los otros pueblos y dará nueva forma también a la relación entre las naciones, ya que este contiene en sí la promesa de una nueva liga de los pueblos, más rica en su sustancia que la actual porque se funda en un socialismo atento al honor de los pueblos”. Me reservo el nombre del autor de esta cita pues sé que un gerifalte de las CUP la transcribió casi literalmente como suya hace unos meses, pero estoy dispuesto a rebelarlo privadamente a quien le interese.

   A pesar de haber cometido tan inmenso error, los partidos políticos españoles de carácter nacional con representación parlamentaria: PP y PSOE (Ciudadanos todavía no ha cometido el pecado, pero de momento tampoco parece sacar consecuencias de la cruda realidad. No menciono al otro trampantojo populista pues apenas se diferencia de las mencionadas CUP) ni siquiera se plantean una reconversión del Estado de las Autonomías. Y creo que no lo hacen porque además de tener que asumir una fuerte autocrítica, saben que debían emprender una dieta de adelgazamiento de chollos bien remunerados para sus correligionarios y amigos, junto con la correspondiente catarsis estratégica que planteara cuál es el papel de los partidos políticos en una democracia del siglo XXI.

   Como los políticos españoles no parecen estar dispuestos a emprender la imprescindible catarsis, los ciudadanos paganos debemos tener claro que, si la deslealtad de los nacionalismos es un cáncer con diecisiete metástasis distribuidas en suntuosos palacios, gobiernos, y parlamentos, no menos mortales son las innumerables células tumorales burocráticas distribuidas en, diputaciones, ayuntamientos, observatorios, minaretes culturales y demás. Una infraestructura de cerca de medio millón de políticos cobrando del Estado. Más que Francia, Alemania y Gran Bretaña juntos. Semejante estamento extractivo ha demostrado ser tan caro como ineficaz. Incapaz de evitar los chantajes de los reyezuelos de cada taifa, poco dado a la sensatez y la sobriedad, siempre tentado a subir los impuestos ya incautatorios para proseguir su preponderancia. Por tanto, es evidente que; o se reduce drásticamente el Estado de las Autonomías a través de la recentralización urgente de la educación, la sanidad, la cultura, las normas de seguridad y comercialización o, más pronto que tarde, por mucho que nos desangren: pensiones y servicios básicos sanitarios se irán reduciendo hasta la mínima expresión, o lo que lo mismo; la quiebra disimulada.

   Por si la situación no fuera lo suficientemente grave, la dialéctica política actual en España está viciada de falso historicismo y lacras decimonónicas que impiden abordar los enormes retos a los que nos enfrentamos. No solo nos desvían de la reflexión y los quehaceres las embestidas de los nacionalistas supremacistas y las burocracias sovietizadas, también las derivadas relativistas postmodernas, la nefasta amalgama conocida como corrección política que, entre sus tantos tabúes, simula la compresión y la tolerancia de cualquier cosa hasta la insensatez. Mientras tanto, el estamento extractivo español reconocido como partidocracia, desdeña o no se entera de los retos y repercusiones de la llamada IV Revolución Industrial (“Industrie 4.0”) en sus ramales de Nanotecnología, Biología, Informática- big data- Sistema ciberfísico y otras ciencias cognitivas que, casi sin darnos cuenta, están cambiando el mundo a una velocidad desacostumbrada. Temo que cuando se den y nos demos cuenta en donde estamos, el agua nos llegue al cuello.

NO SOY DE UN PUEBLO DE BUEYES

10 de octubre de 2017.

Pablo Rojo Barreno.

Esta mañana del 10 de octubre de 2017 en que me encuentro consternado por los malos augurios sobre nuestro futuro como españoles, no sé muy bien porqué, se me amontonan y entrecruzan las evocaciones de los amigos que hice en Cataluña a través de muchas jornadas vividas y trabajadas, tantas que sumadas pueden resultar varios años, con versos de tres poetas que admiro: Miguel Hernández, Gabriel Celaya y Bernardo López García.

Recuerdo con indescriptible cariño a Luis Blasco de Tortosa, a Toni Lozano de Amposta, a Antonio Couceiro de Guissona, a Salvador Daurella de Granollers, a Miguel Ángel Costa de Bañolas, a Miquel Dorca de Olot, a Enrique Barón de Lérida, en fin, a tantos amigos con los que compartí esfuerzos e ilusiones en aquella Cataluña emprendedora y liberal que conocí y que, poco a poco, ha sido oscurecida, achicada y atenazada por el nacionalismo mesocrático y tribal. El acre dolor que me produce el contraste entre la evidente decadencia actual y la evocación de aquellos momentos de colaboración sin resquemores ni suspicacias, en empresas comunes para mejorar la vida y el trabajo de los catalanes y españoles me impulsan a preguntar: ¿Con qué derecho gentes de la hierba mala me quieren, nos quieren, arrebatar el pasado y el futuro?

No Miguel, como los catalanes de firmeza; no soy de un pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embarga yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Y con Gabriel repito que no reniego de mi origen, pero digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo. Al tiempo que con Bernardo; oigo, patria, tu aflicción. Amigos, compatriotas; yugos nos quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que debemos dejar rotos sobre sus espaldas.

EL CORPORATIVISMO, MÉDULA DEL NACIONALISMO CATALÁN

Y DEL POPULISMO DE PODEMOS Y SUS MAREAS SUCURSALES

Pablo Rojo Barreno.

   … parece imprescindible denunciar una de las tretas más importantes perpetradas por los nacionalistas etnicistas catalanes para lograr adhesiones y lealtades que, por mor de la descarada manipulación y adoctrinamiento de niños y jóvenes a través de la educación, ha pasado desapercibida. Me refiero a la enorme diferencia salarial a favor de los funcionarios de la Generalidad de Cataluña, con respecto a los funcionarios del gobierno central y de las demás Comunidades Autónomas, excepto Las Vascongadas últimamente llamada País Vasco o Euskadi.

   Todavía no se han disipado las caras desencajadas de la mayoría de dirigentes políticos, politólogos y asesores de todo pelaje, instalados en las administraciones y observatorios de esta España de las Autonomías, ante las peculiaridades sociales de los activistas visibles y ocultos integrantes de las “masas” que, con notable arrogancia y vigor, han protagonizado las algaradas y escraches consiguientes a la puesta en escena de un referéndum ilegalizado y la primera huelga general de la historia organizada por el poder legal constituido en la Generalidad de Cataluña. Pero al menos, ya todos sabemos, o deberíamos saber, en qué consiste el “derecho a decidir”.

   La sorpresa ante la constatación de la mayoritaria procedencia del estamento funcionarial entre los independentistas más acérrimos, por supuesto, incluidos los cientos de asesores y consejeros de cada “Departament, secretarie i direccion general”, las decenas de organismos oficiales y paraoficiales como “Odium Cultural” y el apoyo de empresarios agradecidos a los dirigentes de la Generalidad de Cataluña por sus medidas favorecedoras del “consum responsable i compra selectiva de productes de la terra” o a los contratos por obras y servicios, solo muestra el despiste autista posmoderno de las raleas instaladas en el poder político español repartidas en gobierno central, autonomías, diputaciones, alcaldías, observatorios, organizaciones si gubernamentales y demás negociados e instituciones del elefantiásico estado español. Bien es cierto que la deriva independentista perpetrada en Cataluña nos proporciona un escaparate notablemente esperpéntico, por estruendosamente paradójico, cuando se analiza desde el marco sociopolítico e histórico del tiempo que vivimos marcado por la globalización. Incluso puede resultar delirante cuando se analiza desde las perspectivas de las mutaciones del “materialismo científico” llegadas al relativismo epistemológico y social que la gramscimanía andante apenas puede disimular.

   Trataré de ir al grano fijándome en el desarrollo de la “Vaga General” perpetrada el 3 de octubre pasado por los gobernantes de la Generalidad y apoyada por la mayoría de los alcaldes de Cataluña, incluyendo en el paquete a la Alcaldesa Colau: «Queremos que las calles se desborden», los sindicatos CC OO y UGT en la equidistancia falsaria, pero sobre todo los minoritarios pastoreados por los grupos que conforman la Candidatura de Unidad Popular: CGT, Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), Intersindical-CSC Coordinadora Obrera Sindical-COS (agárrense, estos dicen ser un sindicato independentista y de clase) la Unió de Pagesos y el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes (SEPC). También exigían la colaboración activa en el desborde de las calles a las patronales que apoyan “El proces” al albur de favores y contratos de la Generalitat y ayuntamientos gobernados por grupos independentistas declarados o colaboracionistas por mor de sinecurias y oportunismos. En consecuencia, estuvieron firmes y en posición de saludo. No solo pararon y alborotaron los estudiantes, profesores y enfermeras de escuelas, universidades y hospitales públicos, también cerraron sus chiringos y paradetes los cofrades botiguers de Pimec, Cecot, FemCat, las joyitas de la corona: Agrolimen, Mediapro, Grifols, Parlem Telecom y, por supuesto, las entidades bien engrasadas con subvenciones de la Generalidad con ánimo de lucro y dedicadas a la Agitprop del golpismo independentista: el periódico Ara, Òmnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana.

   A pesar de la inmensa sopa de letras que aparenta una sociedad consolidada en el objetivo de lograr la Republica de Cataluña, a pesar de los escraches a los comercios y los comandos cortando carreteras para impedir el paso de los transportistas y trabajadores, a pesar de las manifestaciones masivas y demás representaciones goebbelianas al grito proferido por maestras aflequilladas enardeciendo a sus alumnos al grito acusador de “fills de botifler” para los alumnos que no le seguían, estudiantes de universidades públicas y colegios de jesuitas enarbolando esteladas tuneadas de rojinegras cenetistas y sans-culottes barrigudos y calvorotas apellidados Fernàndez protegidos por Mozos de Escuadra que impedían la circulación a quienes querían ir al trabajo, esta huelga no fue secundada por la mayoría de los trabajadores. La huelga general promovida por las autoridades de la Generalidad de Cataluña fue secundada fundamentalmente por el sector público, sobre todo en las comarcas de la Cataluña profunda y caciquil donde gobiernan en comandita IRC y las CUP. De esta realidad, no se puede deducir que; “els treballadors catalans passen olímpicament de la vaga nacionalista” pero si comprobar el cómo se arrea el árbol y quienes recogen o pretenden recoger las nueces.

   Aquella Cataluña que había recuperado su Generalidad apenas padeció el “desencanto” de finales de los setenta y primeros ochenta que buena parte de la sociedad española sintió. Nada más lograr la presidencia de la Generalitat en 1980, Jordi Pujol i Soley se reivindicó como el centésimo vigésimo séptimo Molt Honorable Senyor y genuino sucesor de Berenguer de Crüilles, reinaugurando, con ello, los tópicos del viejo nacionalismo historicista al tiempo que, envuelto en la Senyera, lograba ocultar las sustracciones de la Famiglia Pujol-Ferrusola en la Banca Catalana. Pronto, muy pronto, la máquina de fem país se puso a la máxima potencia; sinecuras y comisiones, agitación y propaganda más tirones a cada gobierno central. Los primeros regalos sustanciosos fueron otorgados por Felipe González Márquez. Además de unas cuantas transferencias de poderes, los Juegos Olímpicos del 92 procuraron sustanciosos contratos públicos y que el franquista Samaranch dejase de llamarse Juan Antonio para convertirse en Joan Antoni y tener una avenida en Barcelona. De famiglia a famiglia, de los Pujol a los Sumarroca, la vaca burocrática fue engordando hasta llegar a la obesidad. Cuando parecía que explotaba, cuando la industria textil moría consumida por los incendios de las fábricas y el rebote de las aseguradoras, al tiempo que surgía en la retirada Galicia Inditex, cuando el clientelismo parecía agotarse al tiempo que la tasa de paro se situaba en cifras tercermundistas en comarcas como la Berguedà, el Ripollés y la Ribera d´Ebre antaño industriales, cuando se evidenciaba que la liberalización económica por la entrada de España en la CEE se le atragantaba a la industria catalana tradicional, al estar acostumbrada a los mercados cautivos otorgados por el Estado español, el 3 de marzo de 1996 ganó las elecciones nacionales, por la mínima, el Partido Popular.

   Pujol socorrió al antipático bigotudo castellano viejo mezclado con linaje vasco navarro Aznar que, de pronto, comenzó a hablar catalán en la intimidad. Y en las elegantes suites del Hotel Majestic del Paseo de Gracia de Barcelona, el 28 de abril de 1996 Aznar concedió a la Generalidad de Cataluña el incremento del 15% al 33% de la recaudación por IRPF, el 35% del IVA (antes cero) y el 40% de los impuestos especiales. Asimismo, le transfirió las competencias de tráfico, justicia, agricultura, cultura, farmacia, sanidad, empleo, puertos, medio ambiente, seguros, vivienda y, por supuesto, educación con el tácito acuerdo de permitir la aprobación de la Ley de Normalización Lingüística que desterró el castellano de las escuelas públicas catalanas e impidió que se recurriera al Tribunal Constitucional y que se aplicara la ley que obligaba a la enseñanza conjunta.

   En 2003 llegó el Tripartito al gobierno de la Generalidad perpetrando, como medida profiláctica contra cualquier atisbo de liberalismo, el acuerdo autocrático repugnante en el Salón del Tinell que hubiera sonrojado a Pedro el Ceremonioso (para leer el texto íntegro enlazar aquí). Como remate, llegó luego al gobierno de España el leonés fantasioso; José Luis Rodríguez Zapatero quien, con su bonhomía impostada, prometió aprobar el estatuto que perpetrara el Tripartito, aunque luego se desdijo sonriente para pactarlo con Arturo Mas.

   Doy fe de que Zapatero gozó de una popularidad y prestigio sin precedentes, para un presidente de consejo de ministros del gobierno central español, entre los independentistas catalanes hasta el final de las vacas gordas. Todo parecía ir mejor que nunca en el País de las Maravillas, pero de pronto, no había un euro en la caja y las Caixas y Cajas entraron en barrena con la crisis financiera y el desmadre hipotecario. Las Caixa d’Estalvis, Unió de Caixes de Manlleu, Sabadell i Terrassa intentaron salvarse integrándose en Unnim Banc que inmediatamente quebró. La antes todopoderosa Caixa Laietana quebrada fue integrada en Bankia. La historia de Caixa Penedès es digna de la casa de la Troya. La de Catalunya Caixa es la de los cleptócratas enmascarados como socialdemócratas nacionalistas. Ni Pedro Solbes Mira ni su homólogo catalán Antoni Castells i Oliveres vieron venir a las subprime ni a Lehman Brothers, o no las quisieron ver.

   Pero la quiebra de la Generalidad de Cataluña, como consecuencia del incremento del gasto contante y la disminución de ingresos, estaba cantada incluso sin crisis financiera global. Porque sobre la cantinela del Estado del Bienestar se esconde la bulimia burocrática y la corrupción clientelar de unos estamentos que se han apropiado del derecho a decidir sobre quién entra en el castillo seguro de la administración pública y quien paga la cuenta. Si en la España actual hay un hecho diferencial no es el de la buena administración pública y desde luego, los gobiernos siempre nacionalistas de Cataluña son ejemplos genuinos de despilfarro y la corrupción con el dinero de todos. Pero como la bulimia burocrática es irrefrenable por constituir la dinámica de retroalimentación del estado clientelar, a las excusas de Castells i Oliveres de no disposición por culpa de la balanza fiscal desfavorable para Cataluña, su sucesor, azuzado por las exigencias de las famiglias que auparon a Arturo Mas, se adhirió al España nos roba.

Llegado aquí, me parece imprescindible denunciar una de las tretas más importantes perpetradas por los nacionalistas etnicistas catalanes para lograr adhesiones y lealtades que, por mor de la descarada manipulación y adoctrinamiento de niños y jóvenes a través de la educación, ha pasado desapercibida. Me refiero a la enorme diferencia salarial a favor de los funcionarios de la Generalidad de Cataluña, con respecto a los funcionarios del gobierno central y de las demás Comunidades Autónomas, excepto Las Vascongadas últimamente llamada País Vasco o Euskadi. Qué casualidad.

   El nacionalista catedrático de economía en la Universidad Pompeu Fabra e influyente miembro del Cercle d’Economia; Andrés Mas-Colell, se encontró en diciembre de 2010 la caja de la Generalidad vacía. Pero en lugar de emprender la austeridad que la crisis exigía, se dejó llevar por los cantos de sirena y la inercia de decenios. Al intentar varias piruetas seudo-keynesianas intervencionistas se pegó un trastazo de mayor cuantía que explican, en gran medida, las vicisitudes económicas posteriores y el doble salto mortal actual. Malgastó Mas-Colell en mantener a Spanair con ingentes cantidades de dinero público. La trama del caso BCN World es más cómica que la de “Un día en la ópera” de los hermanos Marx. Como no había un euro disponible y no se atrevió a desengrasar la administración, intentó vender a empresas privadas unas cuantas empresas de titularidad pública de la Generalidad. Aigües Ter-Llobregat fue adjudica a Acciona por 1.000 millones de euros, sin embargo, las Famiglias alrededor de Sociedad General de Aguas de Barcelona protestaron por el regalo a Acciona y se armó la consiguiente marimorena política y judicial que aún colea. En fin, Mas-Colell había heredado “los bonos patrióticos”, como Spanair, del tripartito, pero como no le quedaba más remedio que lograr liquidez, en 2011 lanzó dos emisiones de 3.200 y 4.223 millones respectivamente. Ya sin crédito y bajo la manta del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) del gobierno central, Mas-Colell lanzó una cuarta emisión de 2.307 millones en 2012. De este modo, la Generalidad de Cataluña quedó dependiendo financieramente del Estado español, al ser clasificada su deuda como bono basura por todas las agencias internacionales de calificación crediticia.

   La reacción ante la cruda realidad por parte de los estamentos asistidos por las arcas públicas fue pasar a una fase de radicalización que obligara al estado español a conceder bula en el gasto. Pero por mucho que Rajoy sea el arquetipo del alto burócrata que pretende gustar a todos sin conseguirlo; de donde no hay no se puede sacar.

Para las aldeas funcionariales que conforman las administraciones públicas y sus ramas y tramas adyacentes, las perspectivas de mantenimiento de su estatus y la conservación o logro de una plaza de trabajo en propiedad, (también es luminoso recordar que la Generalidad de Cataluña es generosísima con relación a los salarios en sus puestos directivos designados por el político de turno) en un mundo globalizado cada día más arriesgado al tiempo que abierto, es un objetivo prioritario que desprecia cualquier atisbo de respeto a los principios de mérito y capacidad.

   Entonces, la tentación de instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, sobre la base de la sumisión de la razón a la voluntad y la acción de conseguir la homogenización de la nación soñada, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas y revanchistas, es fortísima. Tanto que desprecia el raciocinio y la realidad económica hasta el punto de imaginar una autarquía basada en una hispanofobia y una germanofilia muy escondida pero evidente en cuanto se rasca un poco el relato xenófobo del separatismo catalán. Recordemos, por mucho que sea recurrente, que así se erigió el fascismo y el nacionalsindicalismo.

   Y si acordamos que la psicología posmoderna se adhiere a la frase adjudicada a Oscar Wilde que la única manera de liberarse de la tentación es ceder ante ella, parece evidente que la masa funcionarial y los empresarios que obtienen su condumio del erario de la Generalidad de Cataluña, nada menos que el primer sector económico por encima del sector turístico e industrial, con más de seiscientos mil asalariados (muchos son alistados en servicios y cultura para disimular) están subsumidos en la ideología nacional-corporativista.

   Que la caída en la tentación corporativista del nacionalismo separatista catalán responda a las condiciones implantadas con el tiempo por sus élites políticas extractivas, no puede hacernos olvidar que el Estado de las Autonomías ha producido las condiciones objetivas y subjetivas que han activado las tentaciones corporativas. No me parece casual que Podemos y sus mareas sucursales nacieran en las zahurdas de las universidades públicas españolas arrasadas por la arbitrariedad más descarnada, producida por la endogamia y la “omertá”. Los Comités de Defensa de la Revolución (bandas de chivatos al servicio de la dictadura Castrista de Cuba que en Cataluña han sido rebautizados como Comités de Defensa de la Nación) también pululan impunemente por esos lares.

   Aunque el reto independentista hoy no permita despistes ni juegos florales, no debemos olvidar sus causas y ponernos a reflexionar cómo renovar la España de las autonomías. De lo contrario, más pronto que tarde gimotearemos en su entierro.

Sobre la renta básica universal incondicional

Cita de: “EVOCACIONES DE UN CAMBIO DE RUMBO”
O
“MANUAL DEL PERFECTO ZASCANDIL”

09/06/2017

Recordad, se educaron en valores, es decir, en el conductismo pedagógico constructivista vigente, implantado por los primeros gobiernos de Felipe González Márquez.

Tal y como corresponde al buen ciudadano rousseauniano, aquel pedagogo que mandó uno tras otro a la inclusa a los cinco hijos que tuvo con una pobre lavandera, nuestros aspirantes a liderar y transformar lo que quede del país donde nacieron, asimilaron con denuedo las tradicionales metodologías más o menos marxistas de la lucha de clases. Así, fundan sus estrategias en el intento de construir un bloque social y político hegemónico. Para la consecución del objetivo, una de las tácticas principales, utilizada además como recurso moral, es lograr la justicia histórica. Semejante aporía no tendría sustancia sin referencias el correspondiente coctel de promesas de futura prosperidad dirigidas al estamento formado por quienes ganan su sustento en la industria y el comercio privado. No obstante, hay una promesa clave dirigida a los estamentos sociales excluidos por el adulterado mercado laboral vigente en España, antes conocidos como pobres o proletarios, pero ahora bautizados por la desquiciada jerga retruécana de moda como “precariados”.

La madre de todas las promesas es la publicitada renta básica universal incondicional sin control de recursos ni exigencia de contrapartida. Se trata de un ingreso o salario proporcionado por el estado a −todos y todas− por el mero hecho de residir en el reino, capaz de cubrir las necesidades vitales de cada cual y cada cuala, con perdón. Aunque presentada como novísimo bálsamo de Fierabras social, esta propuesta tiene poco de nueva. El primer apóstol de la renta básica universal conocido, muy anterior a la muy publicitada como la vía capitalista al comunismo de Philippe van Parijs de 1995, fue el activista norteamericano por la consecución de los derechos civiles para los negros; James Charles Evers quien, en 1968 propuso un “Workfare” o paga suplementaria a quienes sus ingresos fueran insuficientes para proporcionarles una vida digna. Si no es una novedad, tampoco es revolucionaria, al menos que consideremos como tales a personajes como Richard Nixon y Milton Friedman quienes la promovieron a principios de la década de los setenta del pasado siglo. Tampoco le gustaría el calificativo al tory John Major quien estableció el primer “Workfare” en el Reino Unido en 1993, enseguida adoptado por Australia y Canadá. Poco después, el gobierno federal de EEUU instauró el Personal Responsibility and Work Opportunity Reconciliation Act (PRWORA) en 1996, impulsado por el congresista republicano Eugene Clay Shaw Jr. y ratificado por el presidente demócrata; Bill Clinton. Otros estados como Wisconsin, Washington y Vermont instauraron sistemas Workfare complementarios al federal.

Pero el primer gobierno que estableció un ingreso indiscriminado para todos sus ciudadanos fue el de Alaska bajo la presidencia del republicano Jay Hammond. Los primeros pasos se dieron en 1977 cuando, mediante una enmienda constitucional aprobada en referéndum y la consiguiente aprobación legislativa, estipuló que al menos el 25% de los recursos que el estado obtenía de la explotación de sus minerales y petróleo, irían a un fondo estatal; el Alaska Permanent Fund Corporation (APFC). De esta manera se estableció que los beneficios financieros obtenidos por APFC (funciona como los seguros de vida o de pensiones) se dedicaran a programas de ayudas sociales exclusivamente enfocadas a los individuos. Desde entonces, la APFC se ha convertido en la empresa que genera los mayores recursos de Alaska, superando desde 1999 a los procedentes del petróleo y la extracción de minerales. Mientras que desde su fundación la APFC reparte todo tipo de prestaciones a los ciudadanos, el que nos atañe es el “Alaska Dividend” instaurado en 1982 por el propio Jay Hammond, aunque su nombre oficial es: Permanent Fund Dividend (PFD). Como puede deducirse, se trata de un dividendo de los beneficios obtenidos por la APFC, que se reparte a partes iguales cada año a cada adulto y niño residente legal en Alaska. Naturalmente el monto asignado a los niños es administrado por sus padres o tutores. El PFD varia un poco cada año, si bien, en los últimos años sobrepasa los 2.000 dólares por persona.

Tampoco Lee Kuan Yew, el que fuera longevo y carismático líder de la próspera ciudad estado Singapur y declarado admirador de Francisco Franco Bahamonde parece merecer el título de izquierdista, más bien el opuesto. Pero bajo su prolongada presidencia, se implantó una ética del trabajo basada en exaltar el trabajo duro y la responsabilidad personal como valores fundamentales de la sociedad. Sobre estas premisas, el estado de Singapur estableció, entre otros programas sociales, un modélico sistema para la vivienda en propiedad −el 90% de las casas y apartamentos son de propiedad privada− y, desde 2008 la renta suplementaria general llamada: “Workfare Income Supplement (WIS) Scheme”. Su filosofía es estimular el trabajo y el estudio mediante suplementos en efectivo a los trabajadores cuyos ingresos están por debajo de cierto umbral, pero que pueden probar que han trabajado por un tiempo mínimo durante un período determinado. Al mismo tiempo, para reducir la expulsión del mundo laboral de los mayores, Singapur reduce hasta el 100% las cotizaciones a la seguridad social de los empresarios, cuando contratan trabajadores mayores de 50 años con niveles profesionales bajos, incentivando con ello la contratación de trabajadores mayores vulnerables. Además, una parte del suplemento estatal es ingresado en el fondo de pensiones y al fondo de ahorro sanitario, con el loable objetivo de mejorar la vida de los mayores. Los suplementos del Workfare de Singapur incentivan el esfuerzo individual por mejorar conocimientos y, en el caso de los estudiantes, obtener buenas notas, trabajar durante las vacaciones, etcétera. Este breve repaso, más el imprescindible histórico que revela que fue el canciller con el casco con pincho Otto von Bismarck quien instauró el primer sistema de seguridad social en la Alemania de 1889, seguido bastante más tarde, en 1911, por el liberal británico David Lloyd George, parece indicar que la sensibilidad social no es exclusiva de las ideologías que así lo pretenden. Por lo tanto, cualquier propuesta que proyecte mejoras sociales como la renta básica o la alternativa conocida como trabajo garantizado, debe estudiarse y debatirse sin anteojeras sectarias e ideológicas que tanto enturbian la reflexión. Es decir, con argumentos en pro y en contra y sobre cálculos acreditados, evitando los prejuicios neoludistas y demás enredos apocalípticos.

Porqué 78.000 del PSOE repudian al bisabuelo krausista

23/05/2017 – actualizado en julio de 2017.

EN BREVE PUBLICARÉ LAS SECUELAS DEL FELIPATO

Como continuación de “AL DESVÁN DE LA HISTORIA”

Digresión del 9 Messidor

27/06/2017

Balada del que no debió nacer en Granada

Infamia por el Darro, por el Genil infamia.

Estaba cantado, degenerando, degenerando se pasa de la estulticia a la canallada, del oportunismo sin principios a la traición, del miedo de mentar a España diciendo estepaís a la tontilandia plurinacional. En menos que canta un gallo dos dirigentes y alcaldes de eso que se llama Partido Socialista de Catalunya, montaron la alcaldada. La primera en la frente la dio la alcaldesa de Santa Coloma y nueva secretaria de cohesión social nombrada por Sanchez; Núria Parlon: … si el Gobierno de Mariano Rajoy interviene la autonomía catalana, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, por la convocatoria del referéndum de independencia, los socialistas apelarán “a la comunidad internacional”». El segundo, un tal Miquel Lupiáñez Zapata, alcalde de Blanes gracias a los votos de CiU y ERC, nacido en 1961 en Narila, en la Alpujarra granadina llegó a Cataluña a los 8 años.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Recuerdo de “Balada del que nunca fue a Granada” de Rafael Alberti

Algunos afirman que, tras la elección de Pedro Sánchez como General Secretario del PSOE, este partido “imprescindible para nuestra democracia” se ha metido en una encrucijada más incierta que antes del Congreso de Suresnes allá por octubre de 1974. Quizá, aunque me parece más bien un retorno a las arcaicas veleidades de un partido que los días pares se levantaba krausista y los impares afectado de ideología paranoide. Ahora estamos ante la representación teatral de la revancha de los biznietos de los “segundistas” (a favor de seguir en la segunda internacional) de 1921, justificada en mitologías nostálgicas irredentas del pasado reconstruido por ley, cuyos comediantes pretenden que pensemos que entrarán de hoz y coz en el nuevo KOMINTERN de la quinta internacional del siglo XXI.

Por supuesto, como toda segunda, quizá tercera recaída si contamos el desdichado largocaballerismo, la actual tiene sus propios ingredientes. El izquierdismo gestual abrazado por el actual PSOE, se nutre de las consignas anticapitalistas inauguradas en el Foro de Porto Alegre en 2001, donde el socialismo es adjetivado para cada ocasión: Socialismo Bolivariano, Socialismo del siglo XXI, Socialismo Cristiano, Socialismo Humanista, Socialismo Revolucionario, Socialismo Democrático, Socialismo Indoamericano, Socialismo Anticapitalista y que viva el pleonasmo. Eso sí, manteniendo viejos tabúes y escasas meditaciones, al tiempo que acapara neologismos para cubrir las vergüenzas originadas por la trivialidad analítica. Con estos bagajes, el PSOE tras el zapatazo vive el magma ideológico del llamado movimiento altermundista, donde la expansión del miedo y la frustración inducida tenía por fuerza que producir respuestas profundamente reaccionarias como la desglobalización populista.

La desglobalización es la bandera que blanden con igual fanatismo el izquierdismo irredento con sus cuadrigas sindicales corporativas y funcionariales y el populismo nacionalista de tendencia autárquico-xenófoba. Los llamados “militantes de base” del PSOE, como buenos funcionarios o aspirantes a serlo, han repudiado al bisabuelo krausista y liberal por fobia al riesgo de vivir la aventura de la libertad. La imagen del bien limitado, el pánico adolescente al mundo real sin el padre estado, el entendimiento de que el Partido Popular, al ser tan estatista como el PSOE, es la competencia que les impide la monopolización del aparato burocrático del estado bulímico y elefantiásico, induce a esa militancia a encumbrar al caudillo protector. La inconsistencia importa menos que la iconoclastia chulesca que anima lo suyo al proclamar la guerra sin cuartel al odiado competidor por las dádivas. También es buena agarradera blandir estandartes y blasones impregnados de neopopulismo vulgar, pasados idílicos republicanos, exacerbación de demandas siempre insatisfechas por exotéricamente demagógicas siempre adornadas de proteccionismo primario. Los embelecos revisionistas de Laclau, Dieterich y Harnecker son alegorías para citas culteranas. Todo por el puesto vitalicio que no se parará en ciernes y será capaz de aliarse con los nacionalistas xenófobos, aunque se lleve por delante un buen trozo del pastel. Y el que venga atrás que arree, aunque sean los hijos.

LA ENÉSIMA BATALLA PERDIDA

17/03/2017

Pablo Rojo Barreno

Tras la escandalera desencadenada durante la presentación en rueda de prensa del renombrado como Centro Internacional de Artes Vivas de Madrid −por cierto, una curiosa traducción del francés que en español se evidencia aún más la tautología: “Le Centre des Arts Vivants” de Paris Bastille− por su flamante responsable Mateo Feijoo y la, hasta entonces, concejala del área de cultura Celia Mayer, la alcaldesa Manuela Carmena decidió anteayer destituir a Mayer y asumir dicha área.

Feijoo-Mayer

Que el nombramiento de Feijoo no sería recibido por muchos con alharacas era obvio. No solo por la personalidad y trayectoria del elegido, también por las heridas sin cicatrizar tras el despótico despido de Juan Carlos Pérez de la Fuente y por la composición y fórmula ultrarrápida con que la comisión del concurso público decidió su sustituto. Fue en pocas horas de deliberación que la comisión de valoración «integrada por profesionales y expertos del tejido cultural local, nacional e internacional, de reconocido prestigio y trayectoria» formada por: Aurora de Andrés, periodista; Elena Ros, productora de compañías de circo; Juan Pablo Soler, gestor de los teatros Romea y Circo de Murcia; Chema Blanco, gestor del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla; las coreógrafas Claudia Faci y Àngels Margarit (recién nombrada directora del Mercat de les Flors de Barcelona) y Ruiz Ligero del sindicato Unión de Actores y Actrices, decidió el ganador del concurso sobre 32 candidaturas. Como puede deducirse, para los paladines de la “nueva política” los conflictos de intereses y la endogamia retroalimentada no están en su lista regeneracionista.

El pasado 6 de marzo, Mateo Feijoo presentó su proyecto ganador con el talante y la visión que demostró como director del Teatro de la Laboral, en la Ciudad de la Cultura de Gijón. Así, el renombrado como Centro Internacional de Artes Vivas será: «gran laboratorio de creación actual interdisciplinar». El problema es que la neolengua derivada del idioma español relativiza algunos conceptos tanto como absolutiza otros, en función de quién, cómo, para qué y porqué. Así, hay géneros escénicos que Feijoo no considera relevantes para su laboratorio, por lo que para demostrar preventivamente quién es el que manda, retiró los nombres de Max Aub y a Fernando Arrabal de las naves 10 y 11 del matadero. Sin dilación, presentó su programa ideológico a través de la programación. Por supuesto Feijoo prefiere a los creadores inconformistas, radicales y transgresores. Como fuente justificante de sus predilecciones, el flamante director apela a la autoridad de los marxistas freudianos de la Escuela de Frankfurt: Theodor Adorno y Max Horkheimer, reconocidos censuradores de la masificación e industrialización de la cultura. Me imagino que no se atrevió a mencionar a Gramsci o Laclau por resultar tan obvio como inoportuno. Por consiguiente, no hay trampa ni cartón, Feijoo declara que desdeña la cultura y el teatro de masas por considerarlos alienantes. Como suele ocurrir cuando alguien es señalado con bronca y repercusión mediática, Feijoo ha recibido el apoyo de sus camaradas y amigos abajo-firmantes de un manifiesto encabezado por personalidades como: Angels Margarit (Directora del Mercat de les Flors y coreógrafa, Premio Nacional de Danza), Carmen Werner (Coreógrafa y Premio Nacional de Danza), La Ribot (Artista, Premio Nacional de Danza y Medalla de oro de las Bellas Artes), Marcos Morau (Premio Nacional de Danza), María Muñoz y Pep Ramis (Premio Nacional de Danza y Premi Nacional de Catalunya), Mónica Runde (Coreógrafa y Premio Nacional de Danza), Mónica Valenciano (Coreógrafa, Premio nacional de Danza) etcétera. Los abajo-firmantes justifican su apoyo al proyecto de Mateo Feijoo por considerar que permite la continuidad y la convivencia de otras formas de creación en el contexto escénico madrileño. Además, subrayan la “pluralidad” y la “oportunidad” de incluir: «nuevos artistas, nuevas obras, nuevos mundos, nuevos espectadores».

Sin embargo, los artistas que no son tan nuevos, tan vanguardistas, tan rompedores, tan epatadores de burgueses, tan outsiders, tan experimentales, tan eclécticos, tan postmodernos y todo lo demás, se sienten ninguneados y protestan.

Para enfatizar su protesta y la difícil situación del sector, los artífices de la danza en España en general y en Madrid en particular, se suelen reunir en jornadas y mesas para manifestar el lento declive de oferta de espectáculos y el consiguiente descenso de trabajo e ingresos. Señalan, con razón, a los responsables políticos de sus desdichas al ser las administraciones del estado las principales contratantes de las artes escénicas. También se duelen de la merma constante de las escasas ayudas del estado y de la ineficiencia de los gestores culturales. Pero a pesar de estar cargados de razones para quejarse y pedir mejoras, insisten en denunciar los fallos administrativos y, sobre todo; la falta de una «auténtica política cultural». Creo necesario señalar que el adjetivo auténtico precisa una referencia de autoridad, bien sea en la tradición o en la experiencia. En ambos casos para la práctica de nuestras artes escénicas y sobre todo para la danza, ambos referentes son ilocalizables desde que el relativismo moral y conceptual se ha impuesto en España.

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Distinto es asegurar que no existe una política cultural por parte del estado español. Existe y está a punto de cumplir 40 años. El artículo 44.1 de la Constitución Española declara: «los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho». Por otro lado, el 9.2 establece; «corresponde a los poderes públicos facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social». En consecuencia, el primer gobierno de Felipe González legisló la tutela del “Sistema Teatral Español” en 1985 desde el Ministerio de Cultura, mediante la fundación del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM). Si bien en 1985 el INAEM apenas era una superestructura, enseguida aparecieron y se multiplicaron por todas las administraciones del estado superestructuras similares que, generaron cuantiosas estructuras teatrales. Incalculables son el número de funcionarios, servidores públicos y empleados al servicio de estas instituciones. Así, España es campeona del mundo de teatros de titularidad pública que; por falta de programación o por una oferta de espectáculos exquisitos, suelen estar vacíos o derruyéndose como ocurre con el Teatro Madrid de La Vaguada.

Como sabemos bien, el estado español no es dirigido por ángeles, arcángeles y querubines, sino por políticos y funcionarios instalados en cuatro niveles administrativos que, entre otras funciones, tienen la potestad de dirigir la cultura. También es archisabido, pero no publicitado, que a pesar de la crisis fiscal que sufre y sufrirá nuestro endeudado estado, la suma de lo dedicado por las cuatro administraciones, no está en la cola de gasto en cultura por habitante de Europa sino de las primeras. Por el contrario, cuando se llega a las artes escénicas, el número de funciones y espectadores de teatro y sobre todo de danza, está en la cola y en constante descenso desde 2010. De estos datos y de la penuria que padecen la inmensa mayoría de los artistas y técnicos del sector, se debería deducir que el Sistema Teatral Español es ineficiente por despilfarrador y arbitrario. Mejor dicho, que el dinero del contribuyente se esfuma en gastos varios antes de llegar al acto teatral. Empero, la inmensa mayoría del sector profesional de las artes escénicas, incluido el de la danza, no admite esta evidencia.

Estoy convencido que el Centro de Artes Vivas de las Naves del Matadero de Mateo Feijoo será todo un éxito. Lo será seguramente por motivos loables y meritorios en lo artístico, pero, sobre todo, porque su experimento de laboratorio no precisa la ratificación del espectador. Que los espectadores sean muchos o pocos, las entradas se vendan o regalen no tiene importancia alguna porque la administración municipal que nos tutela, se ha encargado de no incentivar ordinarieces como que los contribuyentes que suministran los fondos de estos centros, acudan en masa al Centro de Artes Vivas de las Naves del Matadero, por mucho que en masa estén obligados a pagar los impuestos que permiten la existencia de este centro.

Como el sector de la danza que me ocupa y preocupa ni siquiera considera alternativas al sistema paternalista miserable actual, ni entiende que la crisis fiscal se agudizará aún más, ni tiene confianza alguna en la sociedad civil y hablar de mercado es mencionarles la bicha ideológica, el callejón sin salida de la tutela en la miseria está servido.

Hoy, en Madrid o en cualquier otro lugar de España, pintan oros para unos unos pocos y bastos para la mayoría, mientras dicen que volverán los liberales cuan torna la cigüeña al campanario. Contemplemos pues la enésima batalla perdida como antecedente de la cantada derrota de la dignidad de los libres, si es que para entonces queda alguno.

Memoria de Marcos Ana

P. R. Barreno. Madrid, 25 de noviembre de 2016.

Hay temporadas luctuosas. Me acabo de enterar del fallecimiento a los 96 años el poeta Marcos Ana (seudónimo de poeta y militante del PCE de Sebastián Fernando Macarro del Castillo) a quien conocí a finales de los sesenta y con quien mantuve relación orgánica en el seno del PCE hasta finales de 1971. Aunque nos volvimos a ver en los ochenta por IU, la última vez que hablamos, mejor dicho, debatimos con notable vehemencia, fue al final de la conferencia: “Canadian Conference for Amnesty in Spain” que se celebró durante los días; 22, 23 y 24 de octubre de 1971 en Toronto, Canadá.

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En aquella conferencia conocí a Julio Álvarez del Vayo y Olloqui, a la sazón, entonces presidente del Comité pro-FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). La divergencia ideológica y estratégica entre aquel PCE que pretendía la reconciliación nacional entre españoles y aquel PCE (ml)-FRAP que en su primer punto establecía: «Derrocar la dictadura fascista y expulsar al imperialismo estadounidense de España mediante la lucha revolucionaria» era tan clara que el decantarse por una u otra significaba no solo un paradigma diferente, también por un modo de vida.

Opté por abandonar aquel PCE reconciliador y abrazarme a la lucha revolucionaria despreciando la experiencia de quienes, como Marcos Ana o Carlos Elvira, habían sacrificado su juventud en defender sus ideales. Trascurridos tantos años y tantas vicisitudes, algunas espantosas, hoy pienso que tanto Marcos Ana como yo, nos equivocamos al abrazar el materialismo dialéctico como verdad científica, cuando solo era una doctrina totalitaria.

Descanse en paz.

En la foto de 1962, Marcos Ana, con el embajador chino y los que dos años más tarde se convertirían en los dirigentes del PCE (ml)-FRAP Benigna Benita Ganuza Muñoz; camarada: «Elena Odena» y Julio Manuel Fernández López: camarada «Raúl Marco» y probablemente, Marcelino Fernandez Movillano: camarada: «Suré».