Porqué 78.000 del PSOE repudian al bisabuelo krausista

23/05/2017 – actualizado en julio de 2017.

EN BREVE PUBLICARÉ LAS SECUELAS DEL FELIPATO

Como continuación de “AL DESVÁN DE LA HISTORIA”

Digresión del 9 Messidor

27/06/2017

Balada del que no debió nacer en Granada

Infamia por el Darro, por el Genil infamia.

Estaba cantado, degenerando, degenerando se pasa de la estulticia a la canallada, del oportunismo sin principios a la traición, del miedo de mentar a España diciendo estepaís a la tontilandia plurinacional. En menos que canta un gallo dos dirigentes y alcaldes de eso que se llama Partido Socialista de Catalunya, montaron la alcaldada. La primera en la frente la dio la alcaldesa de Santa Coloma y nueva secretaria de cohesión social nombrada por Sanchez; Núria Parlon: … si el Gobierno de Mariano Rajoy interviene la autonomía catalana, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, por la convocatoria del referéndum de independencia, los socialistas apelarán “a la comunidad internacional”». El segundo, un tal Miquel Lupiáñez Zapata, alcalde de Blanes gracias a los votos de CiU y ERC, nacido en 1961 en Narila, en la Alpujarra granadina llegó a Cataluña a los 8 años.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Recuerdo de “Balada del que nunca fue a Granada” de Rafael Alberti

Algunos afirman que, tras la elección de Pedro Sánchez como General Secretario del PSOE, este partido “imprescindible para nuestra democracia” se ha metido en una encrucijada más incierta que antes del Congreso de Suresnes allá por octubre de 1974. Quizá, aunque me parece más bien un retorno a las arcaicas veleidades de un partido que los días pares se levantaba krausista y los impares afectado de ideología paranoide. Ahora estamos ante la representación teatral de la revancha de los biznietos de los “segundistas” (a favor de seguir en la segunda internacional) de 1921, justificada en mitologías nostálgicas irredentas del pasado reconstruido por ley, cuyos comediantes pretenden que pensemos que entrarán de hoz y coz en el nuevo KOMINTERN de la quinta internacional del siglo XXI.

Por supuesto, como toda segunda, quizá tercera recaída si contamos el desdichado largocaballerismo, la actual tiene sus propios ingredientes. El izquierdismo gestual abrazado por el actual PSOE, se nutre de las consignas anticapitalistas inauguradas en el Foro de Porto Alegre en 2001, donde el socialismo es adjetivado para cada ocasión: Socialismo Bolivariano, Socialismo del siglo XXI, Socialismo Cristiano, Socialismo Humanista, Socialismo Revolucionario, Socialismo Democrático, Socialismo Indoamericano, Socialismo Anticapitalista y que viva el pleonasmo. Eso sí, manteniendo viejos tabúes y escasas meditaciones, al tiempo que acapara neologismos para cubrir las vergüenzas originadas por la trivialidad analítica. Con estos bagajes, el PSOE tras el zapatazo vive el magma ideológico del llamado movimiento altermundista, donde la expansión del miedo y la frustración inducida tenía por fuerza que producir respuestas profundamente reaccionarias como la desglobalización populista.

La desglobalización es la bandera que blanden con igual fanatismo el izquierdismo irredento con sus cuadrigas sindicales corporativas y funcionariales y el populismo nacionalista de tendencia autárquico-xenófoba. Los llamados “militantes de base” del PSOE, como buenos funcionarios o aspirantes a serlo, han repudiado al bisabuelo krausista y liberal por fobia al riesgo de vivir la aventura de la libertad. La imagen del bien limitado, el pánico adolescente al mundo real sin el padre estado, el entendimiento de que el Partido Popular, al ser tan estatista como el PSOE, es la competencia que les impide la monopolización del aparato burocrático del estado bulímico y elefantiásico, induce a esa militancia a encumbrar al caudillo protector. La inconsistencia importa menos que la iconoclastia chulesca que anima lo suyo al proclamar la guerra sin cuartel al odiado competidor por las dádivas. También es buena agarradera blandir estandartes y blasones impregnados de neopopulismo vulgar, pasados idílicos republicanos, exacerbación de demandas siempre insatisfechas por exotéricamente demagógicas siempre adornadas de proteccionismo primario. Los embelecos revisionistas de Laclau, Dieterich y Harnecker son alegorías para citas culteranas. Todo por el puesto vitalicio que no se parará en ciernes y será capaz de aliarse con los nacionalistas xenófobos, aunque se lleve por delante un buen trozo del pastel. Y el que venga atrás que arree, aunque sean los hijos.

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Porqué 78.000 del PSOE repudian al bisabuelo krausista

Por Pablo Rojo Pablo time to read: 3 min
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