CONCISA HISTORIA DEL PSOE

De “Evocaciones de un cambio de rumbo”

SOBRE LOS PROMOTORES DEL ORWLIANO MINISTERIO DE LA VERDAD

Un poco de Historia para mejorar la memoria y evitar que nos empujen a caer en las viejas piedras.

05/11/2018

Existen sobrados libros de texto y en bibliotecas oficiales de dedicados al oxímoron Memoria Histórica, tal que la de Andalucía, las bibliotecas de la Generalidad de Cataluña y el Born Centro de Cultura y Memoria o el Centro Documental de la Memoria Histórica del ministerio de cultura del gobierno de España, en donde abundan los relatos de parte y las crónicas ideologizadas. En no pocos casos se trata de un auténtico festín de maniqueísmo con anverso victimista y reverso supremacista, donde la memoria es un accesorio utilitario para justificar el mensaje.

Al mismo tiempo, asistimos a encendidas puestas en escena de reivindicaciones de justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Uno de los protagonistas famosos de estas funciones es el exjuez inhabilitado por el Tribunal Supremo de España, Baltasar Garzón Real, auténtico “adalid de la justicia universal” según el veterano socialista Joaquín Leguina Herrán. El caso es que Baltasar Garzón apoyado incondicionalmente por su íntima amiga y expresidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner y la no menos colaboradora tras el caso Menen, la jueza peronista María Romilda Servini de Cubría, se ha propuesto juzgar a los pocos vivos y a los muchos muertos, aunque parece tener dificultades en distinguirlos puesto que pidió el parte de defunción de Franco. Dice hacerlo para lograr “la justicia histórica”, un debatido sintagma derivado del objetivo de evitar la repetición de la barbarie manifestada en Auschwitz que sí, de verdad se trata de justicia, debería ampliarse al Gulag, la Cheka, el genocidio armenio, Paracuellos del Jarama, Dresde/Hamburgo, Hiroshima/Nagasaki, Katyn y los vigentes “Laogai” (educación a través del trabajo) de China. Es evidente que el olvido evita las lecciones que puede proporcionarnos la historia, pero la pretensión de poseer la verdad histórica por el mero hecho de alinearse con unas tesis pretendidamente inequívocas a todas las víctimas es, cuanto menos, un reduccionismo sospechoso de impostura, por cuanto el exjuez asegura que dicha justicia histórica se obtendrá por medio de leyes como la de Memoria Democrática de Andalucía y la revisión de la estatal vigente que establecerá “la comisión de la verdad”, es decir, la confección de un relato histórico indiscutible oficial de Estado, por parte de unos cuantos individuos designados por políticos, según propone el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

No hay nada más loable que la reparación de las víctimas producidas por hechos execrables injustos perpetrados por el poder, sin embargo, a la frase adjudicada a Séneca: «nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía» se le debe añadir; la prevención hacia las acusaciones generalistas y los filtros imprescindibles que establezcan la autenticidad de las víctimas y los derechos que corresponden a sus herederos además del resarcimiento de la dignidad de sus antepasados. Por tanto, a estas alturas declarar, por ejemplo, que la Ley de Amnistía de 1977 es “una ley de punto final” es, cuanto menos, un desparpajo insostenible a la luz de los hechos. Que sean algunos nietos y bisnietos de los protagonistas de la II República, la guerra civil y, sobre todo, de la dictadura de Franco, ahora políticos profesionales o aspirantes a serlo, quienes cuestionen la legitimidad del sistema político vigente consagrado por la Constitución de 1978, por tener el pecado original de “filofranquismo” puesto que, según ellos, la Transición no depuró a los responsables del «genocidio franquista», parece un exceso del deseo edípico si no fuera porque integra, como señalan la mayoría de sus paladines como, por ejemplo: el profesor titular de filosofía del derecho de la Universidad Carlos III de Madrid; Rafael Escudero Alday en: “un instrumento político de futuro”. Acabáramos, no solo se trata de una labor historiográfica basada en la pretensión de aproximarse lo más posible a la verdad histórica para resarcir a las víctimas, también es, sobre todo es, un instrumento político de futuro desplegado por el PSOE y apoyado por los partidos y partidarios que le apoyaron en la moción de censura contra el gobierno del Partido Popular el 2 de junio de 2018.

Recordemos que el PSOE es el único partido político español que, desde 1879 hasta el momento que escribo estas líneas a finales de octubre de 2018, ha protagonizado buena parte de los acontecimientos de nuestra historia, acontecimientos que se pueden identificar con fechas y palabras clave en que, los sucesos beneméritos o épicos son ensombrecidos por muchos otros que no permiten vanagloria alguna.

El doctor en Historia por el Instituto Europeo de Florencia; Antonio Muñoz Sánchez describe pormenorizadamente en su tesis doctoral publicada con el título “El amigo alemán” (2012), las relaciones entre el Partido Socialdemócrata Alemán SPD y el PSOE a finales de los años sesenta y la década siguiente del pasado siglo. En este ensayo, Muñoz Sánchez narra el lavado de cara ideológico y de imagen del PSOE previos a la Transición democrática que los entonces poderosos dirigentes del Partido Socialdemócrata de Alemania (Sozialdemokratische Partei Deutschlands; SPD) Willy Brandt, Helmut Schmidt y el diputado Hans Matthöefer, a quien se apodaba “el diputado por Barcelona”, junto con el no menos poderoso socialdemócrata sueco Olof Palme, lograron imponer en el congreso del PSOE celebrado en Suresnes en octubre de 1974, una nueva dirección en detrimento de la sempiterna del exilio encabezada por el veterano pedagogo masón y krausista Rodolfo Llopis Ferrándiz. Los nuevos dirigentes elegidos tras numerosos cabildeos, fueron los entonces jóvenes sevillanos del famoso clan de la tortilla encabezados por Felipe González Márquez aunque, para evitar escisiones, fueron incluidos Nicolás Redondo Urbieta, José María Benegas y dos miembros de la Agrupación Socialista Madrileña que habían votado en contra del nuevo secretario general: Francisco Bustelo y Pablo Castellano. El apoyo del SPD al renovado PSOE fue “financiero, logístico y de entrenamiento”, además de erigirse en garante internacional (sobre todo ante EEUU representado por su entonces poderoso secretario de Estado Henry Kissinger) de la homologación ideológica acorde con la socialdemocracia europea, según los cánones germano-escandinavos elaborados en el programa del SPD conocido como “Bad Godesberg” en noviembre de 1959, fueron sintetizados en el lema: “Socialismo es libertad”. A los noveles dirigentes, los alemanes en aquel tiempo les encumbraron y famosearon gracias a las suculentas aportaciones dinerarias provistas por la Fundación Ebert y el poderoso sindicato IG Metall. El monto de la ayuda para la reconstrucción del PSOE y UGT nunca fue declarado oficialmente, pero tanto los estudios de Eusebio Mujal-León como los del mencionado historiador Antonio Muñoz Sánchez, junto con el testimonio del delegado en España de la Fundación Friedrich Ebert; Dieter Koniecki como proveedor de fondos al PSOE entre 1975 y 1982, coinciden en la cifra redondeada de 20 millones de dólares (95 millones de dólares de 2018). Con todo, los flamantes dirigentes tuvieron que emplearse a fondo para conseguir el blanqueo definitivo que exigían sus benefactores alemanes; abandonar el marxismo. No lo lograron en el XXVIII Congreso, pero si en el siguiente extraordinario. Así, aquel aseado PSOE se presentó ante los españoles como “el partido de los cien años de honradez”.

Recuerdo el título, no así el contenido, de un artículo leído en Internet hace dos o tres años: “Cuando el PSOE era Podemos” por sintetizar que la auténtica raíz ideológica de un partido sin ideólogos ni estrategas dignos de tal nombre, siempre vuelve do solía; es decir, a su Programa Máximo de 1879 inspiradísimo en el “Manifiesto del Partido Comunista” (1848) de Marx y Engels. Se que esta afirmación puede parecer una insolencia o una provocación, sin embargo, es una constante histórica del PSOE en los momentos de tribulación donde su brújula ideológica confunde el norte por el sur y percibe el resuello del competidor por su oreja izquierda. Entonces, sus considerandos sobre la sociedad recuperan su tradicional tactismo de dirección variable, siempre comprobable en el contraste de sucesos que ha protagonizado durante su historia.

Acorde con su programa máximo redactado y publicado en 1888 y tras tres decenios de enmarañada implantación social y parca relevancia, el PSOE promovió la huelga general revolucionaria de 1917 (UGT y CNT) que pretendió derrocar al régimen semidemocrático de la Restauración borbónica. La huelga fue encabezada por Francisco Largo Caballero y Daniel Anguiano Mangado por UGT y por Julián Besteiro Fernández y Andrés Saborit Colomer por el PSOE. Aplastada por el ejército, el balance oficial de la huelga fue de 71 muertos, 200 heridos graves y más de 2000 detenidos, mientras sus dirigentes fueron condenados a cadena perpetua por sediciosos, condena que purgaron en el penal de Cartagena unos meses al ser liberados tras ser elegidos diputados. Fracasada la intentona, el PSOE cambia su discurso internacionalista para empezar a “comprender” a los nacionalistas catalanes y vascos al punto de apoyar las reivindicaciones del nacionalismo burgués de Francesc Cambó.

En el XI Congreso de diciembre de 1918 Andreu Nin Pérez logra que se apruebe su propuesta de modelo de estado español, mediante una “Confederación republicana de nacionalidades ibéricas”. Nuevo giro copernicano táctico del PSOE al colaborar con la dictadura de Primo de Rivera entre 1923 y 1930 a través de la UGT dirigida por Francisco Largo Caballero.

Tras perder las elecciones generales de 1933 el PSOE en boca de su máximo dirigente de facto Francisco Largo Caballero, ya entonces llamado “el Lenin español” hizo honor a su apodo abandonando la “vía parlamentaria” para alcanzar el socialismo. En consecuencia, el PSOE optó por la vía insurreccional armada en octubre de 1934. Fue un intento de golpe de estado anticonstitucional en alianza con el Partido Comunista de España y la Generalidad de Cataluña presidida por Lluís Companys Jover de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). La intentona tuvo el trágico desenlace de: 1.375 muertos, 2.945 heridos, 935 edificios destruidos (58 eran iglesias); 66 líneas férreas cortadas; 58 puentes volados; 31 carreteras interceptadas y 14 millones de pesetas desaparecidas. Pero el programa único del PSOE de entonces no se paraba en barras ante los costes en vidas humanas y bienes, sus dirigentes en 1936 ya no lo disimulaban. Las palabras de Largo Caballero en “El Socialista” del 9 de febrero de 1936 son preclaras: «Estamos decididos a hacer en España lo que se ha hecho en Rusia. El plan del socialismo Español y del comunismo Ruso es el mismo».

Tras el golpe de Estado del 18 de Julio de 1936 que desencadena la guerra civil, los gobernantes del Frente Popular inician políticas de guerra represivas que conducen a desmanes y crímenes descontrolados de los que solo algunos se arrepentirían. Uno de los más truculentos los protagonizó el escolta de Indalecio Prieto, Agapito García Atadell como jefe de la Brigada del amanecer luego legalizada por el Director General de Seguridad Manuel Muñoz Martínez, como «Milicias Populares de Investigación». A los primeros “paseos” (asesinatos nocturnos sin juicio) de estas milicias y otras de partidos del Frente Popular y sindicatos UGT y CNT, siguieron el establecimiento por toda la zona republicana de centenares de cárceles y salas de tortura conocidas como “chekas” relacionándolas con las soviéticas de Lenin-Stalin. Como presidente de gobierno, Francisco Largo Caballero nombró a su compañero Ángel Galarza Gago ministro de gobernación el 4 de septiembre de 1936, pero Galarza, lejos de eliminar las chekas, las legaliza. Famosas por terroríficas fueron las checas de Madrid dirigidas por miembros del PSOE o UGT ubicadas en el Círculo de Bellas Artes- Calle Fomento, en la calle Martínez de la Rosa, en la calle Marqués de Cubas 19 con una auxiliar en Montera 22 comandadas por el ugetista, Felipe Ortiz Torres, la de la Agrupación Socialista Madrileña montada por el diputado del PSOE Luis Pastrana Ríos y dirigida por Anselmo Burgos Gil en la de la calle Marqués de Riscal luego trasladada al convento de Santa Úrsula de Valencia. Los diarios asesinatos en la Ciudad Universitaria, secuestros y robos por doquier de García Atadell con su compadre el abogado Pedro Penabad Rodríguez y sus secuaces fueron tan enormes que, los compañeros de faena del Partido Comunista de España (PCE) y de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) iniciaron su persecución, por lo que García Atadell y sus más íntimos secuaces se refugiaron en la zona franquista donde fueron capturados, juzgados y ejecutados.

Si los deleznables sucesos antedichos han sido justificados por muchos como desgracias perpetradas en momentos críticos de la guerra, los protagonizados por los principales dirigentes del PSOE: Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto Tuero, Juan Negrín López y Amaro del Rosal Díaz, indubitablemente documentados en los archivos históricos, por su transcendencia, merecen tenerlos en cuenta como aviso. Fue ante la incapacidad del gobierno del Frente Popular en conseguir créditos dentro y fuera de España y los limites recaudatorios de la continua emisión de billetes por su efecto inflacionario galopante, por lo que Negrín, a la sazón ministro de Hacienda del gobierno de Largo Caballero, ordenó al director general del Tesoro y Seguros dirigente de Izquierda Republicana Francisco Méndez Aspe proceder a la confiscación de monedas, lingotes de oro y alhajas de las bóvedas del Banco de España (585.000 kilos de oro empaquetado en 7.800 cajas de municiones de 75 kg cada una) una reserva de oro que había sido registrada por las estadísticas internacionales en mayo de 1936 como la cuarta más grande del mundo. No menos cuantiosas fueron las requisas e incautaciones perpetradas por la Caja General de Reparaciones de Daños y Perjuicios de la Guerra, institución creada en septiembre de 1936 mediante un decreto firmado por Negrín y dirigida durante toda su existencia por el miembro de la Comisión Ejecutiva de la UGT; Amaro del Rosal Diaz. El nombre de la Caja indica sus fines, los bienes y fondos que la sustentaron procedieron de los bienes de los considerados como “sediciosos, rebeldes o desafectos” señalados por tribunales especiales llamados populares, además de las denuncias de los partidos que conformaban el Frente Popular. Las incautaciones fueron realizadas directamente por juntas provinciales calificadoras, los sindicatos UGT y CNT, comités populares, etcétera. Así, fueron requisados bienes, fincas rusticas y agropecuarias privadas, bienes y obras artísticas de la Iglesia católica y de particulares, acervos diversos en domicilios particulares que incluyeron muebles, títulos bancarios, metales preciosos, inmuebles urbanos, joyas y depósitos en cajas de ahorro y Monte de Piedad, colecciones de pinturas, esculturas y joyas de elevado valor histórico-arqueológico. Ni durante la guerra ni tras ella, Francisco Méndez Aspe o Amaro del Rosal Díaz rindieron cuentas ni publicaron un inventariado íntegro de la riqueza incautada por la Caja General de Reparaciones y del uso que hicieron de tal enorme caudal que constituía el ahorro y patrimonio de millones de españoles de toda condición. Hasta el fallecimiento de Juan Negrín en 1956 cuando su hijo Rómulo, siguiendo instrucciones de su padre, entregó el llamado el «Dossier Negrín» al gobierno español, no hubo expediente justificativo procedente de los responsables de las incautaciones. Aunque los historiadores Enrique Moradiellos García, Ángel Viñas y Ricardo Miralles Palencia defienden la gestión política de Negrín, la económica no tanto, otros que conforman mayoría como Pablo Martín-Aceña Manrique, Fernando García de Cortázar, Alberto Reig Tapia, Francisco Gracia Alonso y Gloria Munilla Cabrillana son menos benevolentes, en concreto, Gracia Alonso y Munilla Cabrillana detallan en “El tesoro del Vita” datos específicos sobre el expolio histórico-artístico perpetrados por Negrín y Prieto, mientras que el exiliado durante el franquismo Francisco Olaya Morales designa estos episodios de criminales.

Lo incuestionable es que el dosier Negrín es incompleto e inexacto, no informa sobre los criterios y las fórmulas con que semejante tesoro fue empleado o repartido en las manos que lo hicieron esfumarse. Lo comprobado es que además de las 510 toneladas de oro que acabaron en los sótanos del Gokhran en Moscú “Oro de Moscú” y de las 193 toneladas de oro en París, una parte considerable de las divisas obtenidas de la venta de lo requisado por la Caja General de Reparaciones fueron a cuentas corrientes en bancos franceses, británicos y norteamericanos a nombre de dirigentes del PSOE incondicionales de Negrín, destacando, entre otros; el mismo Juan Negrín y su compañera sentimental Feliciana López de Dom Pablo, José Calviño Ozores (militante del PSOE y principal comprador de armas del Frente Popular durante la guerra que devino luego millonario residente en Suiza que se definía: “socialista, republicano y capitalista”), Julián Zugazagoitia Mendieta, José María García-Valdecasas Santamaría, Alvaro de Albornoz Liminiana, José Ignacio Aldama Gamir, Alejandro Otero Fernández, Félix Gordón Ordás, Rafael Méndez Martínez, Luis Prieto Cerezo (hijo de Indalecio Prieto Tuero), Daniel Fernández Shaw, Fernando de los Ríos Urruti, Julio Álvarez del Vayo y Olloqui y Luis Araquistaín Quevedo quien, a pesar de ser uno de los beneficiarios y antiguo socio de Negrín y del Vayo en la Editorial España, años después denunció a sus compañeros. Además de las divisas esparcidas en cuentas bancarias a nombre de dirigentes del PSOE, Negrín y sus ayudantes vendieron remesas de plata por toneladas sin que se sepa adonde fue el dinero percibido. Pero quizá el mayor escándalo de todo este expolio del patrimonio de los españoles fue la apropiación indebida por parte de Indalecio Prieto Tuero en 1941, de una sustanciosa parte del patrimonio artístico español, compuesto por cuadros, ropa y objetos religiosos de varias catedrales, depósitos procedentes del Monte de Piedad de Madrid, una colección de relojes antiguos única, monedas de oro y plata de valor numismático, joyas y diamantes. Este gran tesoro conocido como «Tesoro del Vita» fue cargado en el puerto francés de El Havre en el yate Vita por órdenes de Negrín con destino México, con el objetivo de ayudar a los exiliados republicanos en aquel país. Ni Prieto ni Negrín rindieron cuentas y pocos exiliados fueron socorridos mientras que todos estos dirigentes prefirieron vivir cómodamente en países capitalistas, el menos México y los más: Suiza, Reino Unido, EEUU, que en la URSS del socialismo real.

El 28 de octubre de 1982 el PSOE encabezado por Felipe González Márquez gana las elecciones generales por mayoría absoluta, tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido como 23F. A los pocos meses estalló el llamado Caso Flick que destapó una parte ínfima de la financiación ilegal del PSOE por parte de la Fundación Friedrich Ebert del SPD, al comprobarse que había invadido impuestos en la RFA. En 1988 aparece otro sistema de financiación ilegal del PSOE con el nombre de “Caso Filesa”. El fraude consistió en desviaciones de dinero negro al PSOE a través de la trama de empresas Filesa, Malesa y Time-Export por un importe de 1.200 millones de pesetas (equivalentes a 16,30 millones de euros en octubre de 2018). Como ya era habitual, el juicio se demoró once años y a los condenados no les fue del todo mal, pues una parte de la condena fue suspendida por el Tribunal Constitucional y otra por el indulto parcial decretado por Gobierno del Partido Popular (PP) presidido por José María Aznar López el 1 de diciembre de 2000, cuando el PP estaba abrumado por otro escándalo de financiación irregular conocido como Caso Naseiro. Entretanto, Felipe González maniobró con notable astucia para decir digo donde dijo Diego y mantuvo a España en la OTAN. Otros casos de corrupción involucrado a miembros relevantes del PSOE fueron a apareciendo: Juan Guerra, AVE, Roldan, Palomino, etcétera. Entremezclando corrupción y autoritarismo el gobierno presidido por Felipe González incurrió en terrorismo de estado con los GAL financiado con fondos reservados entre 1983 y 1989. Tampoco fueron asuntos de los que presumir la reconversión industrial o más bien desmantelamiento que llevó en 1985 a un índice de paro del 22 %, la recesión económica de 1993 con el 24 % de paro e inflación del 5 % y el déficit público del 6 % del PIB. La clave de la época conocida como felipismo o felipato puede estar en la frase del Vicepresidente Alfonso Guerra González: «Montesquieu sigue muerto y bien muerto y nadie tiene intención de resucitarlo». Pero la medida de mayor y larga repercusión de la era del felipato fue Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE), de 3 de octubre de 1990 que instauró un modelo basado en las teorías pedagógicas de la alteridad inclusiva donde el esfuerzo individual del alumno se relativiza a través de la promoción automática, la incomprensible enseñanza comprensiva y la eliminación de pruebas extraordinarias de recuperación. Su promotor, Alvaro Marchesi Ullastres, y sus amigos del POSE no solo han desdeñado la reducción notable del rendimiento académico y el abandono escolar producido por la LOGSE, sino que han persistido en sus planteamientos en las posteriores leyes, es decir; en seis de las ocho reformas educativas habidas en España en menos de tres décadas.

El 14 de marzo de 2004 el PSOE dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) ganó por sorpresa las elecciones generales por mayoría simple, tres días después de los atentados terroristas más cruentos de la historia de España ocurridos el 11 de marzo de 2004. Fue la extraordinaria capacidad de Alfredo Pérez Rubalcaba (el comando Rubalkaba) en el manejo sin escrúpulos de la agitación y la propaganda, el factor determinante de la victoria del PSOE, al movilizar a sus militantes y a sus aliados mediáticos, con los muertos de la masacre calientes, en la “la noche de los móviles” cercando las sedes del Partido Popular; “A la sede del PP, pásalo” con eslóganes tan elocuentes como: “Le llaman democracia y no lo es” y “Nuestros muertos, vuestras guerras”, acusando al gobierno de ser el culpable de los atentados por su apoyo a la invasión norteamericana de Irak. Con el vuelco electoral, a pesar de no tener mayoría absoluta en el Congreso, el PSOE apoyado por: de Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, Coalición Canaria, Bloque Nacionalista Galego y Chunta Aragonesista, procedió a pegar otro volantazo táctico-estratégico, uno más de su historia, para persistir en su querencia histórica de patrimonializar el poder y ostentar la exclusividad del término socialista con la identificación del partido con el hombre ideal, con el hombre nuevo, con el hombre del futuro socialista.

El “talante” de Zapatero (ZP), proyectado como líder amable y dialogante, fue la consigna establecida por el PSOE sobre la imagen del hombre joven, dinámico, de ojos azules y cejas arqueadas que ocultaba un programa máximo, consistente en demoler el sistema político nacido con la Constitución de 1978, en alianza con el proyecto del dirigente máximo del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) Pascual Maragall Mira conocido como “federalismo asimétrico” que, como artificio y paso previo, escondía el objetivo último, como manifestó en 1999, para la secesión de Cataluña, siguiendo los pasos establecidos el principal ideólogo del socialismo secesionista catalán e íntimo amigo suyo, Xavier Rubert de Ventós, establecido en el opúsculo “Cataluña: de la identidad a la independencia” (1999). El pacto con los nacionalistas se explicitó el 30 de agosto de 2003 en la “Declaración de Santillana”, que disimuladas con eslóganes que repintan con obsesiva y sospechosa, por inusual en el PSOE, la palabra España: “La España Plural – La España Constitucional – La España Unida – La España en Positivo” se establecieron las directrices estratégicas para aliarse con los nacionalistas para gobernar, aislar al Gobierno y al PP, el compromiso de rehacer los estatutos de autonomía entonces vigentes, en concreto la promesa de Rodríguez Zapatero de que apoyaría sin reservas el proyecto estatuario que viniera de Cataluña. La estrategia plasmada en pactos y luego en actos del PSOE de ZP, demolía el modelo autonómico emanado de la Constitución de 1978.

De esta suerte, una vez en la presidencia del gobierno de España, ZP adoptó un discurso atrapalotodo pleno de prótesis ideológicas y demagogia trivial. Aconsejado por el sociólogo José Andrés Torres Mora, a la sazón el principal ponente de la Ley de Memoria histórica, ZP emprendió la batalla del lenguaje y del pensamiento mágico posmoderno de los bienaventurados Michel Foucault y Antonio Gramsci, cuidando el repintado de blasones con guiños al antañón krausismo del PSOE decimonónico, además de barnizar el discurso de europeísmo por un lado y por el otro con retazos del feminismo esencialista de día y meta-narrativo de noche, del confederalismo plurinacional y pluricultural, del comunitarismo, del indigenismo-zapatismo, incluyendo abrazos y guiños antiglobalización al “socialismo del siglo XXI” del castrochavismo y, con el descaro imperturbable sonriente de quien no conoce la contradicción, abrazar el principio de no-dominación del republicanismo cívico de su tutor misericordioso, Philip Pettit. Semejante olla podrida ideológica fue servida en un plato combinado. Las proteínas en capsulas de subvenciones y publicidades para los medios de comunicación públicos y los privados afines, los vegetales y carbohidratos para la educación. Así, en otra vuelta de tuerca pedagógica de Alvaro Marchesi Ullastres se inauguró “la educación en valores y ciudadanía” que Gregorio Peces Barba tanto aplaudió. El caso es que la mezcolanza de pedagogía posmoderna y valores considerados democráticos y universales como la convivencia, la tolerancia y la solidaridad son tan interpretables, de hecho lo han sido y los son al ser manipulados ideológicamente, como para sospechar que sus albaceas pretenden conducirnos a esa sociedad armónica paradisíaca fantaseada por las utopías redentoristas estatalistas, esa paz del hormiguero del gran Leviatán imaginado por Thomas Hobbes.

Vinculado con el llamado “Pacto del Tinell” firmado en Barcelona el 14 de diciembre de 2003 por el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa per Catalunya Verds – Esquerra Unida i Alternativa (ICV-EUiA) que facilitó la formación del llamado tripartito gobernante de Cataluña, el PSOE gobernante recuperó buena parte del pacto de San Sebastián de Agosto de 1930, para horadar las bases del Estado que gobernaba al ir proponiendo, en diferentes diapasones en función del momento y del receptor, el mensaje de ir preparando una “una segunda transición democrática y plurinacional”, al tiempo que emprendía discursos nostálgicos sobre la perdida Segunda República y su anhelado resurgimiento como confederación plurinacional. Se trataba de recuperar el discurso del republicanismo socialista, presentando a la Segunda República española como una democracia plena sin mancha ni pecado y exagerando, por no decir que inventando, una resistencia al franquismo de la que el PSOE estuvo ausente. Al mismo tiempo, ZP propagó la trágica muerte de su abuelo paterno, (el capitán Juan Rodríguez Lozano juzgado en un consejo de guerra sumarísimo, condenado a muerte y fusilado al inicio de la guerra civil por el bando franquista) utilizándola como punta de lanza de la ley de la memoria histórica.

El zapaterismo fue intervencionista, descarado respecto a los medios de comunicación, la enseñanza y la judicatura. Pero, no por casualidad, dicho intervencionismo fue matizado a través del eslogan: “cambio productivo”, mientras se dejaba inflar la burbuja inmobiliaria que a su vez inflaba el erario. En realidad, el vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda; Pedro Solbes Mira, aplicó un dejar hacer que permitió, hasta el pinchazo de la burbuja especulativa en 2009, el engorde del aparato del Estado y el consiguiente gasto público, gasto que, con la crisis, desde 2007 se disparó sin control al tiempo que se reducían exponencialmente los ingresos, hasta llegar a la ruina del erario español y de millones de españoles.

Como tantos izquierdistas españoles de su generación, ZP abrazó el antiamericanismo primario, la mística postsesentayochista y el zapatismo altermundista apoyado en su ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación; Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé. Más que una política exterior consistente, el zapaterismo-moratinismo se extasiaba de buenismo y asumía que el obrero ya no era el sujeto emancipador, al tiempo que repartía guiños a las ideologías del altermundismo que declaran que: “otro mundo es posible”. El gran puñetazo, mejor dicho, el único puñetazo en la mesa internacional de Zapatero, fue la denostación de norteamericanos y británicos por invadir Iraq y al gobierno de Aznar por apoyarles, seguida de la inmediata retirada de las tropas españolas en Irak en misión de paz nada más llegar al poder. Al mismo tiempo, ZP inició un discurso “comprensivo” hacia el islán, procurando soslayar el islamismo, silenciar la situación de los derechos y libertades en las teocracias islamistas, al tiempo que proclamaba el nacimiento de un nuevo ciclo histórico que representaba el “socialismo del siglo XXI” castro-chavista, el indigenismo y demás construcciones identitarias, eso sí, sin destinar el reclamado 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo, aunque condonó la deuda a la Bolivia de Evo Morales y a varios países africanos para frenar la inmigración de sus súbditos hacia España. Con estos planteamientos, el zapaterismo-moratinismo promulgó “la alianza de civilizaciones” copatrocinada con la Turquía del autoritario islamista Recep Tayip Erdogan, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas, negando con ello su carta fundacional que universaliza los derechos humanos, al igualar y legitimar civilizaciones antagónicas que el filósofo Gustavo Bueno Martínez explicó a través de contundentes preguntas socráticas: «¿Cómo hacer compatible la poligamia con la monogamia sin destruir uno u otro sistema, o ambos? Otro tanto se diga cuando nos referimos a la convivencia de los matrimonios heterosexuales y los homosexuales: la institución de la familia puede darse por desaparecida a partir de un determinado porcentaje de matrimonios homosexuales. ¿Y el derecho de propiedad? ¿Cabe una alianza entre civilizaciones que contienen entre sus instituciones la propiedad privada de los medios de producción y aquellas otras que consideran necesario destruir esta institución en nombre del comunismo? ¿Tiene algún porvenir, como modelo de civilización universal, el proyecto de Den Xiaoping de hacer de China un país con dos sistemas?». Estas preguntas son aplicables a la comentada la educación en valores y ciudadanía y a la consiguiente asignatura: Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos y sus contenidos de naturaleza filosófica, ética o moral, relativos a la eutanasia, al aborto, a los matrimonios homosexuales, al laicismo, etcétera.

El balance de las dos legislaturas en que gobernó Rodríguez Zapatero es bien conocido pero poco explicitado. A las medidas populistas como la retirada de las escasas tropas españolas en Irak o la supresión del trasvase del Ebro sustituido por desalanizadoras caras difícilmente sostenibles, siguieron la ley de violencia de género, la del matrimonio homosexual, el divorcio express, y las sociales mayoritariamente insostenibles económicamente como la ley de dependencia y el retirado cheque bebe, la Ley de Propiedad Intelectual y la explicada Ley de Memoria Histórica. Preciso es recordar el abandono del consenso antiterrorista, cuando la banda ETA estaba acorralada, los estatutos a la carta, el gobierno de Zapatero aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2005, perpetró el “proceso de paz” con ETA en 2006 y, en fin, con la negación de la recesión económica en 2008, el descalabro de un gobierno que condujo, repito; a la ruina a millones de españoles.

Siguiendo la tradición de cosechas de poder por parte del PSOE tras sucesos traumáticos, el 2 de junio de 2018 alcanzó Pedro Sánchez Pérez-Castejón la presidencia del gobierno de España a través de una moción de censura apoyada por 17 grupos y subgrupos parlamentarios aparentemente heterogéneos, cuyo denominador común es el derrocamiento del régimen de 1978 y, mayoritariamente, escindir regiones de España para constituir nuevas naciones en Cataluña, Vasconia, Galicia y Canarias. Con estos apoyos, la primera y principal tarea del gobierno Sánchez ha consistido es reconstruir el maniqueo de Zapatero, mediante la exhumación de la momia de Franco de la Basílica del Valle de los Caídos en Cuelgamuros. Una maniobra cómico-macabra si no fuera acompañada de cainismo guerracivilista primario y antifranquismo retrospectivo, ese antifranquismo sin Franco ni franquistas de parecido jaez al denunciado por uno de los mejores cronistas de la Transición Víctor Márquez Reviriego, cuando cuenta que a partir de 1975 y 1976 todo el mundo había sido antifranquista mientras, de hecho, solo tres o cuatro años antes, la inmensa mayoría colaboraba con entusiasmo con el régimen. Pero además de pretender la reconstrucción de un pasado heroico y una república de vino y rosas ficticia con la que hacer soñar a “la gente”, el antifranquismo retrospectivo del PSOE del zapaterismo-sanchismo intenta tapar el profundo agujero en donde cayeron, arrasadas por la realidad, sus arcaicas fórmulas krauso-marxistas.

Volver a ser gobernados por el PSOE, un partido lastrado desde sus orígenes de la debilidad teórica del huérfano de pensadores, siempre confundido entre ideologías inmiscibles; «krausismo español», «guesdismo» francés, ramas seudocientíficas y marxistas deterministas y las indigestiones de Kautsky, es muy preocupante por el evidente peligro que supone que vuelva a caer en la misma piedra. Y todo apunta que volverán do solían puesto que jamás, el PSOE ha aceptado críticas y mucho menos asumido una autocrítica con relación a su historia, en consecuencia, la entropía que ha sufrido la doctrina redentorista del PSOE, de suyo positivista, ha sido sustituida por las élites mesocráticas y académico-funcionariales que lo dirigen, por un tactismo pueril con el único fin de atornillarse al poder, consistente en alagar a los enjambres de identidades reaccionarias que apelan al sentimiento frente a la razón. Es el tactismo del atornillador el obrador del desfachatado remedo de Frente Popular con Podemos y los bandos separatistas, que a la hora que escribo estas líneas, ya ha producido un considerable aumento de inestabilidad jurídica, política y económica. Entre tanto, el gobierno del presidente lindo y sus ministras y ministros menos bonitos, ni saben ni contestan acerca de los retos enormes que suponen la inmigración descontrolada, el invierno demográfico producido por la irresponsable ausencia de incentivos a la natalidad archiprobados en otros países “de nuestro entorno”, la reforma estructural de las leyes laborales, siempre aplazada por intereses espurios empeñados en la perpetuación de la estamentación del trabajo, a pesar de la persistencia durante toda la democracia de obscenas cifras de paro que han perpetuado y aumentado los sectores marginales, ese lumpen juvenil que deviene senil rápidamente, el rearme de la identidad nacional de España, la estabilización y despolitización de la enseñanza para enfocarla en el desarrollo humano, la lucha contra la deslocalización industrial y la reindustrialización basada en la incentivación de la inversión y la investigación, la reparación de la estructura estatal disgregadora y burocratizada junto con la racionalización del gato público, en fin; la revitalización rural y la consiguiente política integral y nacional del medio ambiente. A estos problemas pendientes y otros dejados en el tintero por no ser demasiado exhaustivo, se suma la enorme irresponsabilidad de dejar para mañana la montaña de deuda, ese el que venga detrás que arree, capaz de fulminarnos en cualquier momento debido a los conflictos en el seno de la UE y los enfrentamientos entre los bloques encabezados por EEUU, China y Rusia. Inquietante me parece poco contundente para expresar el riesgo de repetir trágicos acontecimientos que parecían superados.

Con el resumen de algunos hechos relevantes de la historia del PSOE, surge la cuestión obvia, verbigracia; con estos antecedentes históricos y, sobre todo, si se evalúa el aserto: «el olvido nunca será justo» establecido por los campeones de la justicia histórica oficializada ¿puede el PSOE exigir justicia histórica sin antes rendir sus propias cuentas?

La estrategia del caracol del Dr. Pedro Sánchez Pérez-Castejón

O teoría y práctica del sanchismo-redondismo

1/09/2018. Pablo Rojo Barreno.

Es probable que existan paisanos en España que, por falta de interés, no conozcan los subterfugios con los que el Dr. Pedro Sánchez Pérez-Castejón llegó a la presidencia del consejo de ministros y a residir en el Palacio de la Moncloa con sólo 84 diputados. Pero lo cierto es que lo consiguió con una maniobra legal para nada imprevisible, al menos en los aspectos aritméticos y de alianzas espurias entre fuerzas políticas. Si bien, buena parte de sus correligionarios le llamaron ‘Pedro I, el Breve’ cuando consiguió su primer mandato como secretario general, es indudable que tras el repudio del aparato del PSOE de Sánchez Pérez-Castejón, esté ha demostrado una tenacidad y capacidad de adaptación a las condiciones ambientales y las imposiciones mediáticas de la corrección política extraordinarias.

Con su lenguaje políticamente correctísimo por inclusivo en la forma y evanescente en el fondo, Sánchez Pérez-Castejón se ganó a la militancia escorada a la izquierda, totalmente podemizada y parecida a la de aquel PSOE de 1921, en donde el partido no se sumó a la III Internacional comunista de milagro. En realidad, por sus quiebros dialecticos y tácticos de los últimos meses, que se han sobreexpuesto desde que gobierna, parece evidente que Sánchez Pérez-Castejón tiene balas en la recámara que oculta astutamente, mediante gesticulaciones que no siempre funcionan como agitación y propaganda desviadora del foco y del meollo, pero que si le evitan pronunciarse sobre cual será el rumbo que tomará cuando dentro de poco, se encuentre en la encrucijada que la estudiada celada de los independentistas supremacistas catalanes y vascos le están preparando.

La memoria histórica del sanchismo-redondismo es claramente procesional, una suerte de desfile de calacas donde la Santa Compaña de la verdad oficial del PSOE establece un Halloween victorioso y vendible. Por ello, Sánchez Pérez-Castejón hace tiempo, desde que retornó a la secretaria general del PSOE, no menciona la multinacionalidad y mucho menos los ancestrales propósitos de aquella “República Federada de los Estados Unidos Ibéricos”. Tiempo al tiempo, pues desde mi punto de vista el sanchismo-redondismo es “etapista”. Por supuesto las fases y etapas de estos estrategas pretenden cambios estructurales y superestructurales que les garanticen la hegemonía cultural y política. Sin embargo, saben bien que el mayor estorbo para lograrlo es el nacionalismo supremacista que pretende la balcanización de la nación española. Asimismo, conocen de sobra la impaciencia de los separatistas catalanes, ese encelamiento ideológico que los llevará de nuevo a plantear la ruptura. Pero para entonces, la estrategia del caracol en forma de capotazo cargando la suerte con el mantra del diálogo y la bilateralidad en los gestos, esa aparente franqueza sonriente, servirá para; una vez que los separatistas catalanes arranquen la embestida, rematar el lance con el golpe de timón y el previsible discurso: queridos ciudadanos, les tendimos la mano, intentamos el diálogo mil veces, les ofrecimos de todo, pero no atienden a razones. El camino ya nos lo mostró el compañero José Blanco cuando declaró el estado de alarma ante la arrogancia de los controladores aéreos, por consiguiente que diría Felipe: Ley Orgánica 4/1981 para estados de alarma, excepción y sitio, 155 y luego elecciones generales victoriosas.

¿Tendrá el sanchismo-redondismo el ingenio y Sánchez Pérez-Castejón el temple para llevar adelante la maniobra táctica descrita? ¿No le temblara el pulso llegado el momento? Ni una milésima de milímetro como ha demostrado con la toma por asalto del cielo del Estado y sus organismos de agitación y propaganda como el CIS y RTVE.

Seguramente me equivoque, es posible que el sanchismo-redondismo sea fruto de una imaginación veterana y demasiado habituada a las visiones tácticas y estratégicas maquiavélicas. No obstante, reconocerán que la estrategia del caracol que he tratado de exponer sucintamente, es lógica y por tanto probable. A los antecedentes me remito, recuerden que partido ganó las elecciones tras el intento de golpe de estado de 1981 conocido como 23F y después de los atentados del 11 de marzo de 2004. Ya sentenció la mejor estrategia Rodriguez Zapatero a Iñaki Gabilondo: «Nos conviene que haya tensión».

EL IRREFRENABLE INSTINTO TOTALITARIO DEL PSOE SE DESBOCA

09/02/2018 – Pablo Rojo Barreno.

Con el beneplácito al Gobierno de la aplicación mansa del artículo 155 de la Constitución española en la Generalidad de Cataluña en octubre de 2017 por parte del Secretario General del PSOE, algunos ingenuos pensamos que, por fin, la razón había superado a la sempiterna tendencia de los dirigentes de este partido de priorizar sus intereses sectarios a los de la mayoría de sus conciudadanos. Sin embargo, poco duró la alegría en la casa del pobre, puesto que, solo dos meses después y tras innumerables contorsiones éticas y despropósitos demagógicos de los líderes y lideresas del PSC durante la campaña electoral en Cataluña, y apenas 24 horas después de conocerse los magros resultados electorales de la sucursal catalana en dicha comunidad autónoma, el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso de los Diputados presentó la Proposición de Ley para la reforma de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, más conocida como Ley de Memoria Histórica de España, cuyo contenido pueden encontrar en este enlace.

A estas alturas no voy a relatar las múltiples incongruencias y el pavoroso adanismo soberbio con que el gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero promulgó dicha Ley de Memoria Histórica. Tan solo apuntar, como indicio de algunos porqués, que su desarrollo fue precedido por la firma del antidemocrático pacto del Tinell, un indiscutible retorno a las zahurdas tácticas frentepopulistas que produjeron un Estatuto de Cataluña más anticonstitucional aún que el precedente, unido a las confluencias “progresistas” con nacionalistas e izquierdistas luego aderezado con la “Alianza de Civilizaciones”. Estas disposiciones solo se explican por la morralla del pensamiento Alicia descrito por Gustavo Bueno unido al cinismo del protagonista y su banda. Un revoltijo que se convirtió en estrategia sectaria para perpetuarse en el poder mediante la exclusión del Partido Popular del campo democrático, además de tildar a todo aquel que discrepara de la visión alucinante de la realidad política y social española del PSOE y sus muchachadas izquierdistas y nacionalistas, como franquista o simplemente “facha”.

Que los resultados de la estrategia frentepopulista con los izquierdistas, nacionalistas separatistas y asimilados del terrorismo etarra, más la necia política económica durante la hecatombe económica que causaron desastrosos resultados para los españoles en general y el propio PSOE en particular, no originara el inicio de una reflexión crítica sino que al error se sumara la arrogante pretensión de que la realidad tenía que adaptarse a sus conveniencias ideológicas y sectarias, solo confirma una constante histórica de este partido. Así, en vez de rectificar parieron melifluas propuestas como la “federalista” de Granada, una atolondrada “reforma” constitucional que, en palabras de Ramón Jáuregui, pretende «dar carta de naturaleza a las singularidades o hechos diferenciales que explican la España plural» y, en fin, siguiendo la contumacia en el error, eligieron al lindo perdedor Pedro Sánchez Pérez-Castejón dos veces.

Decir con la boca pequeña y transcurridos 40 años desde la Amnistía general que los objetivos de las leyes de memoria histórica son impulsar “el espíritu de reconciliación” y el “reencuentro de los españoles”, reconocer y ampliar derechos y establecer medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, al tiempo que, a estas alturas, proponen una Comisión de la Verdad, un Consejo de la Memoria Histórica y un régimen sancionador que incluye penas de cárcel para quienes, entre otros muchos motivos, «enaltezcan o justifiquen por cualquier medio de expresión pública o de difusión el franquismo, o los delitos que hubieran sido cometidos contra las víctimas de la Guerra Civil Española o del franquismo por su condición como tales, o a quienes hayan participado en su ejecución», obviando a quienes desprecien a las víctimas y enaltezcan delitos cometidos en la zona republicana y a los que justifiquen a individuos y partidos que practicaron el terrorismo durante la dictadura franquista, indican con claridad el irrefrenable instinto totalitario del PSOE y su deseo de limpiar su nada pulcro historial.

«¿Tú verdad? no, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela» Antonio Machado “Proverbios y cantares” (1917).

Nota aclaratoria: Según fuentes bien informadas, el redactor de esta delirante proposición de ley es Juan Andrés Perelló Rodríguez político y abogado por este orden que en 1975 tenía 18 añitos, ahora diputado y Secretario del área de Justicia y nuevos derechos de la ejecutiva de Pedro Sánchez, antes alcalde de Buñol, eurodiputado, miembro del Comité Federal del PSOE y de la Ejecutiva Nacional del PSPV. Las mismas fuentes apuntan al Secretario del área de Estudios y Programa: José Félix Tezanos Tortajada como la eminencia gris de este ensayo de retorno inquisitorial.

Porqué 78.000 del PSOE repudian al bisabuelo krausista

23/05/2017 – actualizado en julio de 2017.

EN BREVE PUBLICARÉ LAS SECUELAS DEL FELIPATO

Como continuación de “AL DESVÁN DE LA HISTORIA”

Digresión del 9 Messidor

27/06/2017

Balada del que no debió nacer en Granada

Infamia por el Darro, por el Genil infamia.

Estaba cantado, degenerando, degenerando se pasa de la estulticia a la canallada, del oportunismo sin principios a la traición, del miedo de mentar a España diciendo estepaís a la tontilandia plurinacional. En menos que canta un gallo dos dirigentes y alcaldes de eso que se llama Partido Socialista de Catalunya, montaron la alcaldada. La primera en la frente la dio la alcaldesa de Santa Coloma y nueva secretaria de cohesión social nombrada por Sanchez; Núria Parlon: … si el Gobierno de Mariano Rajoy interviene la autonomía catalana, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, por la convocatoria del referéndum de independencia, los socialistas apelarán “a la comunidad internacional”». El segundo, un tal Miquel Lupiáñez Zapata, alcalde de Blanes gracias a los votos de CiU y ERC, nacido en 1961 en Narila, en la Alpujarra granadina llegó a Cataluña a los 8 años.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Recuerdo de “Balada del que nunca fue a Granada” de Rafael Alberti

Algunos afirman que, tras la elección de Pedro Sánchez como General Secretario del PSOE, este partido “imprescindible para nuestra democracia” se ha metido en una encrucijada más incierta que antes del Congreso de Suresnes allá por octubre de 1974. Quizá, aunque me parece más bien un retorno a las arcaicas veleidades de un partido que los días pares se levantaba krausista y los impares afectado de ideología paranoide. Ahora estamos ante la representación teatral de la revancha de los biznietos de los “segundistas” (a favor de seguir en la segunda internacional) de 1921, justificada en mitologías nostálgicas irredentas del pasado reconstruido por ley, cuyos comediantes pretenden que pensemos que entrarán de hoz y coz en el nuevo KOMINTERN de la quinta internacional del siglo XXI.

Por supuesto, como toda segunda, quizá tercera recaída si contamos el desdichado largocaballerismo, la actual tiene sus propios ingredientes. El izquierdismo gestual abrazado por el actual PSOE, se nutre de las consignas anticapitalistas inauguradas en el Foro de Porto Alegre en 2001, donde el socialismo es adjetivado para cada ocasión: Socialismo Bolivariano, Socialismo del siglo XXI, Socialismo Cristiano, Socialismo Humanista, Socialismo Revolucionario, Socialismo Democrático, Socialismo Indoamericano, Socialismo Anticapitalista y que viva el pleonasmo. Eso sí, manteniendo viejos tabúes y escasas meditaciones, al tiempo que acapara neologismos para cubrir las vergüenzas originadas por la trivialidad analítica. Con estos bagajes, el PSOE tras el zapatazo vive el magma ideológico del llamado movimiento altermundista, donde la expansión del miedo y la frustración inducida tenía por fuerza que producir respuestas profundamente reaccionarias como la desglobalización populista.

La desglobalización es la bandera que blanden con igual fanatismo el izquierdismo irredento con sus cuadrigas sindicales corporativas y funcionariales y el populismo nacionalista de tendencia autárquico-xenófoba. Los llamados “militantes de base” del PSOE, como buenos funcionarios o aspirantes a serlo, han repudiado al bisabuelo krausista y liberal por fobia al riesgo de vivir la aventura de la libertad. La imagen del bien limitado, el pánico adolescente al mundo real sin el padre estado, el entendimiento de que el Partido Popular, al ser tan estatista como el PSOE, es la competencia que les impide la monopolización del aparato burocrático del estado bulímico y elefantiásico, induce a esa militancia a encumbrar al caudillo protector. La inconsistencia importa menos que la iconoclastia chulesca que anima lo suyo al proclamar la guerra sin cuartel al odiado competidor por las dádivas. También es buena agarradera blandir estandartes y blasones impregnados de neopopulismo vulgar, pasados idílicos republicanos, exacerbación de demandas siempre insatisfechas por exotéricamente demagógicas siempre adornadas de proteccionismo primario. Los embelecos revisionistas de Laclau, Dieterich y Harnecker son alegorías para citas culteranas. Todo por el puesto vitalicio que no se parará en ciernes y será capaz de aliarse con los nacionalistas xenófobos, aunque se lleve por delante un buen trozo del pastel. Y el que venga atrás que arree, aunque sean los hijos.

AL DESVÁN DE LA HISTORIA

    Marzo de 2016.

Enlace a la nota redactada tras la candidatura a las primarias por la secretaría general del PSOE de Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Para actualizar la cuestión y verificar los argumentos que escribí hace unos cuantos meses, les proporciono el enlace al vídeo del Debate entre los candidatos a la Secretaría General del PSOE.

   Una de las frases, luego muy utilizada como metáfora por la izquierda acodada en la doctrina marxista, es la escrita por Karl Marx al principio de “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte” (1852) al completar la aseveración de Hegel sobre la repetición de los grandes hechos y personajes en la historia universal, indicando que el filósofo: «se olvidó de agregar: la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa». Sin embargo, pese a las apariencias de repetición de algunos hechos históricos, la historia realmente no se repite aunque constatemos a diario que sus lecciones, apenas son consideradas por quienes; por su vocación o posición política, deberían prestar mayor atención.

   La refriega acaecida en el seno del Comité Federal del PSOE el pasado primero de octubre de 2016, si la amnesia selectiva de tantos fuera menos descarada, podría rememorarnos la división acaecida durante el tercer Congreso Extraordinario del PSOE celebrado en 1921, entre los “segundistas” (a favor de seguir en la segunda internacional) y los “terceristas” (los que estaban a favor del ingreso en la tercera internacional comunista KOMINTERN fundada en 1919 por Lenin). Ganaron los “segundistas” pero el PSOE sufrió su primera gran escisión de quienes fundaron el Partido Comunista Obrero Español. Y las tensiones siguieron entre quienes defendían el modelo democrático burgués, que tras la segunda guerra mundial se definió como socialdemocracia, frente a los “revolucionarios” tentados por la dictadura más o menos proletaria. El PSOE se fracturó pero resistió el envite hasta la siguiente encrucijada entre lealtad democrática o asalto revolucionario al poder.

   El dilema surgió cuando el PSOE perdió el poder tras las primeras elecciones democráticas del 19 de noviembre de 1933, en las que votaron las mujeres en España por primera vez. Ante la evidencia del retorno al poder de la derecha, los dirigentes del PSOE UGT y las Juventudes Socialistas se lanzaron a la insurrección contra la República que habían patrocinado. El editorial de “El Socialista” del 27 de septiembre de 1934, indicaba el itinerario de la inmediata insurrección: «Las nubes van cargadas camino de octubre. El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de pruebas, jornadas duras…Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado…». El 3 de octubre, El Socialista arengó a sus lectores de esta manera: «Camaradas en guardia. En guardia… Nuestra apelación a los trabajadores de España es concreta e imperiosa: en guardia». PSOE, UGT y las Juventudes Socialistas encabezadas por Largo Caballero, Indalecio Prieto, Ramón González Peña y Santiago Carrillo, prepararon con apoyo del Komintern y tras sellar la alianza con la anarquista CNT y el Partido Comunista de España que incluía el aprovisionamiento de armas, la convocatoria de una huelga general revolucionaria el 5 de octubre de 1934. La huelga revolucionaria solo triunfó en la cuenca minera asturiano-leonesa donde se declaró una República Socialista con capital en Mieres, con el conocido trágico final coronado con la proclamación oportunista por Lluys Companys del Estat Catalá de la República Federal Espanyola.

   Con la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, tras viajar a la URSS, el delfín de Largo Caballero; Santiago Carrillo Solares, integró a la profusa organización juvenil del PSOE que encabezaba como secretario general en la exigua del PCE, en una maniobra que recuerda a la reciente de Pablo Iglesias con Izquierda Unida. Solo cuatro meses después de la unificación de las dos organizaciones juveniles, en noviembre de 1936 mientras que Franco rodeaba la Ciudad Universitaria madrileña, Carrillo y sus Juventudes Unificadas se pasaron al Partido Comunista en bloque.

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   Desmantelado de jóvenes y en plena guerra civil, las grandes grescas en el PSOE siguieron la misma dinámica. Y así continuaron durante el exilio, siempre identificadas con el nombre de sus caudillos: “caballeristas”, “prietistas”, “negrinistas” y “besteiristas”. En octubre de 1974 los “llopistas” fueron sobrepasados en Suresnes por los “renovadores” luego “felipistas” y el PSOE se partió en dos una vez más. Enseguida apareció la consigna recurrente e inocua; “Por el cambio” y el joven Felipe Gonzalez Márquez con su escudero Alfonso Guerra, apoyados por la por entonces potentísima y opulenta Internacional Socialista de los Willy Brandt, Helmut Schmidt, Pietro Nenni, Michael Foot, Androsch Hans, François Mitterrand y Olof Palme, se hicieron con los mandos del desvencijado PSOE, haciéndolo resurgir de las cenizas cuan Ave Fénix tras cuarenta años de ausencia, gracias a los suculentos fondos aportados por la fundación alemana Friedrich Ebert. Todo parecía estar atado y bien atado tras el Congreso Extraordinario de septiembre de 1979 por Felipe, pero tras los terribles atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, el por entonces flamante secretario general del PSOE; José Luis Rodríguez Zapatero, logró la presidencia del gobierno español.

   El filósofo Gustavo Bueno calificó como “pensamiento Alicia” la ensoñación ideológica del PSOE encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero y sus rasputines menores; Alfredo Pérez Rubalcaba y María Teresa Fernández de la Vega. El pensamiento Alicia es resumido por Bueno como: «capaz de llamar personas humanas a los simios; progenitores A y B a los miembros de las parejas homosexuales a los que se les ha concedido un niño en adopción; o fascistas a quienes vencieron en la Guerra Civil española; de equivocar el alcance del término solidaridad –que puede aplicarse también al comportamiento de una banda de ladrones o terroristas–; y de plantear una Alianza de Civilizaciones sin delimitar antes lo que son éstas, encubriendo así los problemas reales de la gente bajo una nebulosa fantasiosa y carente de contenido».

   Lógicamente, el pensamiento Alicia fue degenerando en maniqueísmo simple con la oficialización de la memoria histórica, al tiempo que asumía la desmemoria reciente que incluía la tabla rasa a las referencias éticas históricas respecto a la deontología del político profesional y los límites en la obtención y el ejercicio del poder. El “spoil system” quedaba consagrado durante las vacas gordas de la especulación inmobiliaria, mediante el reclutamiento de diletantes plutocráticos en el partido y el reparto de canonjías a través de la redes clientelares.

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Con el reventón de la negada crisis y la caída estrepitosa de los palos del sombrajo del bienestar impostado, llegó la desastrosa gestión del zapaterismo o zapaterazo y los cantos de sirena de Hessel con coros de Sampedro. Resultó entonces que la indignación ciudadana fue desviada hacia los males provenientes de una transición sin ruptura catártica con el franquismo, principio y fin de todos los males habidos y por haber. Así, ZP y su Alicia quedaron desbordados por los antifranquistas sobrevenidos cuatro décadas después de enterrado Franco en Cuelgamuros. Eran los jóvenes campeadores anticasta abducidos por la pareja Ernesto Laclau – Chantal Mouffe, dúo mucho más «posh» que post, pues la mercadotecnia ha demostrado que rebelarse vende y si la bicha es el neoliberalismo y su medicina el NO LOGO, las superventas están garantizadas.

   Al verse señalados como casta, la nomenclatura del PSOE procuró disimular su primer desconcierto hasta que, al llegar la derechona al poder central, resucitó el Pacto del Tinell para abrazarse al poder autonómico y local con los nuevos del cambio y el gobierno de progreso y demás consignas celestiales. Total, no suena tan mal, incluso parece hasta heroica la confrontación de una lucha de clases invertebrada; “Nosotros frente a un Ellos” o “casta contra gente” donde el sujeto histórico ya no es el proletariado sino “la gente”; un trampantojo del populismo de izquierda neoperonista marca: Laclau-Mouffe, donde los descamisados son ahora todos los desheredados por la globalización, cuya cuantía es incontable por inabarcablemente etérea. Llegados a este punto, Alicia parecía encontrar su país maravilloso con esta atrayente doctrina, donde solo la globalización capitalista es el impedimento para la proliferación de los estados paternales y naturalmente hegemónicos que representa el socialismo del siglo XXI. Así, sin solución de continuidad y gracias al inconsciente lacaniano del posh-post se encuentran en el significante viaje a la ultratumba; Antonio Gramsci, Benito Mussolini, Juan Domingo Perón y Hugo Chávez, pasando por la reciente de Fidel de los Castro de toda la vida.

   Si la competencia posh-post populista lograba tal éxito mediático y electoral, el adanismo ideológico del PSOE post-Alicia se lanzó a apropiarse de los nuevos discursos y sobre todo de la estética de la nueva política. No quedaba más remedio que sustituir al viejo conspirador Pérez Rubalcaba por un joven lindo que despertara emociones amorosas en la “gente”, camisa blanca de mi esperanza sin corbata, soñada encarnación del carisma del líder mediático atonal posmoderno. Bella figura para representar los arco iris y unicornios que trascendieran la mala leche de los millones frustrados por la inclemencia de la crisis, con objeto de convertir esa emoción producida por el discurso embaucador del joven y apuesto líder en votos y poder. Sin embargo, los platós ya estaban ocupados por vendedores de emociones mucho más duchos y efébicos.

   ¿Que hemos hecho para merecer tanta desestima de la gente a pesar de lo mucho que la consentimos? Al fin y al cabo el PSOE puede ser rojo aquí, verde acá y amarillo allá. Jacobino en el Bernabéu, nacionalista en el Camp Nou y confederal en el Mestalla.

   En realidad, el travestismo muestra la desnudez ideológica y estratégica de un oportunismo sin principios, balbuceante cuando señala los paradigmas escandinavos, al ocultar que fue el innombrable Gerhard Schröder quien hizo las reformas neoliberales en Alemania que inspiraron las reformas idem en Suecia y Dinamarca. Por tanto, la historia no se repite en el PSOE puesto que no hay encrucijada reforma o revolución entre el susanismo y el pedrismo, tan solo regates tácticos para intentar sobrevivir en un mundo interdependiente que destroza los mecanismos de un poder basado en la expansión insostenible de la funcionariocracia.

   Tras años de demonización de la derecha y la globalización y conchabeo con las tesis nacionalistas y populistas, al PSOE no le queda un ápice de socialdemocracia. El desesperado intento de salvar los viejos muebles apolillados, repintado sus blasones y hablando de las tradiciones de la casa, ciertamente provocan conmiseración hasta que se comprueba la complicidad con que acogieron y acogen como aliados a los asesores de Chávez y Maduro. Retozar con el transversalismo, la autogestión, la contracultura, el colectivismo de birras y canutos, comprender la “okupación” de la casa del vecino y la crianza en tribu es querer abarcar demasiado, rebuscar con contumacia las zahúrdas antisistema. Cuando la vieja guardia del PSOE ha tocado a rebato ante la deriva, los antisistema ya son sistema. Su referente griego Syriza con su amado líder Alexis Tsipras, tras cargarse el PASOK, ha iniciado los escarceos para entrar en el redil de la Internacional Socialista y los pensionistas y parados griegos que van atrás, que arreen.

  A los propensos a rasgarse las vestiduras por un quítame allá esos partidos políticos históricos, según ellos imprescindibles para la democracia española, partidos a los que tanto debemos por habernos arruinado y endeudado, habrá que recordarles que un partido trocado en lastre «acabe arrumbado en el desván de los trastos viejos, junto al hacha de piedra y al telar de pedal», puede ser un proceso natural y benéfico para la vida en general y la de los españoles en particular.

     Nota posterior 21/12/2016.

   En uno de los actos de escaqueo típicos de Rajoy, en la anterior legislatura el Partido Popular perpetró una reforma exprés ampliando las competencias del Tribunal Constitucional para que pudiese suspender en sus funciones, a las autoridades o funcionarios, que incumplan sus resoluciones. Así, colocaba al tribunal como colchón que le evitara tomar las decisiones políticas desagradables como, por ejemplo, la aplicación del artículo 155 de la constitución española. Pero el desnortado PSOE ha entrado en pánico ante el intento del duunvirato Rajoy-Santamaría de mantenerle a flote, sin entender que más que una táctica perversa, es un acto reflejo de supervivencia de régimen poco meditado, dignos de los añejos tecnócratas demócrata-cristianos que son. En un intento de diferenciarse en algo, la dirección colegiada y sus adláteres se colocan en el bando del PNV para derogar las competencias sancionadoras del Tribunal Constitucional. Ya son incapaces de conjeturar un mañana donde ellos se verían en el brete de aplicar el 155.

   Es duro ir al basurero de la historia, pero el agotamiento del régimen (de los regímenes democráticos aparentemente consolidados tras la II guerra mundial) son consecuencia de la elefantiasis estatal hoy insostenible sin dieta de adelgazamiento, dieta que los burócratas y sus aspirantes no están dispuestos a asumir. Si aguantamos todavía es gracias a los malos ejemplos de Grecia y ahora Italia. ¿Por cuánto tiempo?

Nota del 31/01/2017.

   El pasado 28 de enero de 2016, D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón anunció en un mitin en Dos Hermanas (Sevilla, 120.000 habitantes) su candidatura a las primarias para la secretaría general del PSOE. Aunque anunciada, la mayoría de los medios y generadores de opinión profesionales, que en algún caso son periodistas, han vuelto al lamento sobre el peligro de escisión en el PSOE y la consiguiente hecatombe, ante las intrépidas frases pronunciadas por el exsecretario y ahora candidato: “La nuestra (se refiere a su candidatura pero pluraliza para que la arrobada militancia que le escucha la haga suya) representa un partido autónomo y de izquierda donde la militancia decide, frente a la que se abstuvo ante Rajoy y dejó al PSOE en tierra de nadie. Lo que hoy emprendemos es unir al PSOE para después unir a la izquierda y derrotar al PP”. Más claro; agua. No es no, manque pierda. La dicotomía es presentada por Sánchez como enfrentamiento ideológico que deberán resolver los militantes del PSOE. Sin embargo, es un planteamiento que esconde unas cuantas imposturas.

   La principal impostura de Sánchez es presentarse como campeador del desiderátum «unidad de la izquierda» encabezado por un PSOE dinástico y sistema hasta el tuétano, pero cuyo líder no solo sería capaz de unir a las banderías internas sino que embelesaría a los ya antiguos antisistema con su carisma. Nada más, ni una gota de reflexión o compromiso sobre los graves y urgentes problemas políticos y sociales de los españoles. En cualquier caso, conviene recordar que la gestora del PSOE no ha cambiado un ápice las alianzas con populistas y separatistas (perdón por el pleonasmo) en ayuntamientos y autonomías en puro toma y daca de poder.

   No menor superchería es exhibirse como paladín de un socialismo “de izquierda”. Sobre todo porque primero tendría que explicar esa demasía a través de una elaboración teórica e ideológica. Pero ni quiere ni puede.

   En realidad, la confrontación y el guirigay actual se concentra en nombres propios: Susana Díaz, Pedro Sánchez, Francisco Javier López Álvarez alias; Patxi López, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, etcétera. Nada de bolcheviques frente a mencheviques ni de segundistas contra terceristas. Es el queso, el cómo llegar al poder y luego veremos para qué. Los históricos enfrentamientos entre caballeristas, prietistas, negrinistas, besteiristas, llopistas y felipistas son tristes por inútiles y cruentos. Empero, hay una diferencia notable entre la trayectoria vital de Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto Tuero, Julián Besteiro Fernández, Rodolfo Llopis Ferrándiz e incluso Felipe González Márquez pues; todos sin excepción, antes de llegar a políticos profesionales, ejercieron por cuenta ajena o propia los honorables oficios de albañil, taquígrafo, profesores de instituto por oposición, periodista y abogado laboralista. Por el contrario, ninguno de los «amados líderes» actuales resucitadores del guerracivilismo lo han hecho. Todos estos jóvenes y «jóvenas», sin excepción, han crecido amantados en la guardería apparatchik del PSOE o en la endogámica mediterraneidad universitaria, donde el reclutamiento funcionarial se inspira en La Cosa Nostra. Así se entiende mejor su vade retro a la competitividad y la meritocracia, pues son valores incompatibles con el redentorismo populista y con sus experiencias vitales. Por tanto, las actuales trifulcas entre “susanistas”, “sanchistas”, “pablistas”, “errejonistas” “patxistas”, etcétera, serían risibles, una de galgos o podencos, si no percibiéramos los inquietantes seísmos previos a la erupción vulcaniana en el nordeste de España.