El GATILLAZO ESTRATÉGICO DEL PP

21/02/2022

El descalabro causado por el Comité Ejecutivo del Partido Popular liderado por Pablo Casado y su General Secretario Teodoro García Egea, con el fin de liquidar políticamente a Isabel Díaz Ayuso, es generalmente presentado por los medios como una lucha de poder entre dos liderazgos, más que por un enfrentamiento entre dos tendencias políticas. Sin negar que este conflicto contenga algo de lucha típica entre facciones de los partidos políticos, constituidas por camarillas con intereses diversos y hasta antagónicos que pretenden acaparar el poder, y cuyos desmanes suelen ser amortiguados por la imprescindible alianza para alcanzar el poder superior del Estado, considero que lo mollar de este episodio es el gatillazo estratégico de la cúpula dirigente del PP.

Recapitulemos y, sobre todo, no nos dejemos obnubilar por el atrezo. Los Montescos y Capuletos, los Rasputines y Maquiavelos, los Duncanes y ladies Macbeth, son los personajes forzosos para cualquier representación dramática de una gran mudanza de fortuna. Y en el PP, en estas horas, la fortuna está fané y descangayada. Pero el prólogo del drama se inició con el «Hasta aquí hemos llegado« lanzado contra Santiago Abascal por un encendido Pablo Casado, en el pleno del Congreso que debatía la moción de Censura presentada por VOX el 21 de octubre de 2020. Una declaración de guerra que, por la contundencia de la ofensa, dejó boquiabiertos a diputados y periodistas de todas las tendencias. Recordemos algunas frases pronunciadas por Casado: «Usted es el seguro de vida política de Sánchez… Ha llegado en auxilio de la criatura en su peor momento para revivirla una temporada más»…Solo ofrece a España fracturas, derrotas y enfados» …Esto es una mentira más de Vox para que Sánchez siga en Moncloa»…Cuanto peor para España, mejor para usted. Es decir, prefiere sepultar el interés nacional bajo su propio interés». Solo le faltó mentar a la madre de Abascal y llamar fachas a los de VOX. El motivo de semejantes invectivas, fue desmarcarse con contundencia de la extrema derecha con que la izquierda y los separatistas califican a VOX.

Caer en la trampa tendida por el Sanchismo y sus socios izquierdistas y separatistas, presentando a VOX como extrema derecha heredera del franquismo, solo es comprensible desde una miope visión producida por el mito convertido en tópico; La victoria por mayoría absoluta la consigue quien atraiga el voto del centro. Esta simple fórmula es justificada por la teoría espacial del voto, aunque es evidente que, desde años ha, muchos la creyeron y se equivocaron.

Uno de los primeros que pagó caro la adopción del mito centrista fue el Partido Reformista fundado en 1912 por Melquíades Álvarez, quien fue asesinado por las turbas milicianas en el sótano de la cárcel Modelo de Madrid, la noche del 22 al 23 de agosto, tras ser arbitrariamente aprisionado. El último, por el momento, arrasado por el mito es Ciudadanos. Entre ellos, todos, repito, todos los intentos por consolidar partidos centristas en España durante los últimos 110 años han fracasado. Uno tras otro. Al poco de proclamarse la II República, una de las organizaciones que con más ahínco la promovió; la Agrupación al Servicio de la República (ASR) de Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y López de Ayala, se vio desbordada por la radicalización del gobierno provisional republicano. Otro fracaso trascendental para comprender la deriva de la II República fue el de la Derecha Liberal Republicana (DLR) liderada por Niceto Alcalá Zamora. La organización “trasversal” que impulsó la Transición democrática: Unión de Centro Democrático (UCD) se autodestruyó. También fracasaron estrepitosamente el Centro Democrático y Social (CDS) liderado por Adolfo Suárez González, quien volvió a caer en la misma piedra de UCD, mientras que el Partido Reformista Democrático (PRD conocido como la Operación Roca, del político catalán Miquel Roca) duró un suspiro. A Unión Progreso y Democracia (UPyD) liderado por Rosa Diez lo fagocitó Ciudadanos de Albert Rivera que, a su vez, fue fagocitado por las urnas.

¿Están malditos los partidos de centro? Preguntaba con la retranca que le caracteriza Anabel Díaz el 11 de noviembre de 2019 en El País, con motivo de la dimisión de Rivera tras la debacle electoral de Ciudadanos. Quizá la respuesta más obvia no sea muy sesuda, pero el repaso histórico demuestra que; Si a la despiadada guerra ideológica declarada por las izquierdas con el fin de lograr la hegemonía cultural y política, se le opone un centrismo ligero de equipaje moral, economicista y maleado en el tactismo oportunista y en el escaqueo patriótico, su muralla resulta tan liviana como la casita de paja del pequeño cerdito.

A pesar de que el tópico del voto del centro como determinante de las victorias electorales es fomentado por medios de tirios y troyanos, ni el PSOE de Zapatero ni mucho menos el de Sánchez, han abrazado este postulado. Todo lo contrario, desde 2004 el PSOE reanudó su antañona radicalización, reavivando la confrontación política y social mediante legislaciones ideológicamente sesgadas, rematadas por la ley de memoria histórica como máquina de lavar su espeluznante pasado y expendedora de escarnio para todo aquel que osara criticar el relato histórico oficial, colocándole el sambenito de pecado original franquista. Tan contundente fue la radicalización Zapateril que, durante el Congreso del POSE celebrado en julio del 2008, tres docenas de antiguos dirigentes expulsados en 1946, al ser entonces tildados de traidores por su colaboración con los comunistas estalinistas durante la guerra civil, empezando por Juan Negrín y terminando por el presidente del FRAP Julio Álvarez del Vayo, a título póstumo fueron reintegrados con todos los honores al PSOE. ¿Acaso Sánchez abraza la estrategia centrista cuando consuma el brazo del oso a Podemos y sus derivadas y contubernia con los separatistas golpistas y los decanos dirigentes de ETA? Sin duda, es duro admitir que el Sanchismo gobierna asentado en un Frente Populista.

Si a la omisión histórica y al menoscabo de un análisis cabal de la realidad, se añade el empaque resultante de controlar una superestructura partidaria considerable, sin méritos ni capacidades que lo abalen, va de suyo que la inhábil cúpula dirigente del PP torne a la estrategia marianista del Don Tancredo ideológico, desdeñosa y cobarde ante la hegemonía del relato izquierdista. Por consiguiente, cualquiera que dentro del partido perturbe la estrategia Tancredo-Centrista, de palabra u obra, es un saboteador, aunque su discurso se base en el liberalismo moral de la Escuela de Salamanca y algunas gotas destiladas del pensamiento de Juan Donoso Cortés, gane elecciones y sea popular. Sobran pues las enardecidas Cayetanas e Isabeles que desafían el relato woke y al Frente Populista Sanchista.

Es indudable que, a pesar de abrazar la mencionada estrategia centrista, la guerra interna en el PP no se hubiera producido o hubiera sido una escaramuza más, si la ejecutiva nacional hubiera actuado con mesura y no obnubilada por la prepotencia y la envidia. Incluso es probable que un PP dirigido por Alberto Núñez Feijóo hubiera actuado con más cautela y paternalismo, aunque, no lo podemos olvidar, también estaría amarrado a la estrategia centrista abrazada por estos inhábiles muchachos.

Ahora, para el bien de la mayoría de los españoles, queda la esperanza de que el viento perenne de destrucción creadora genere una estrategia capaz de desarbolar el Frente Populista Sanchista y emprender la regeneración de España, sobre la base del liberalismo moral y patriota.

1 comentario en «El GATILLAZO ESTRATÉGICO DEL PP»

Deja un comentario

El GATILLAZO ESTRATÉGICO DEL PP

Por Pablo Rojo Pablo time to read: 5 min
1