ODIO Y ESTAFA EN ESPAÑA

«Luchar por tener razón y luchar por encontrar la verdad son hechos incompatibles. Quien lucha por tener razón lo hará incluso a costa de la verdad, y quien lucha por encontrar la verdad lo hará incluso a costa de aceptar que no tiene razón» (Gallego Rey @mareaxenaterra – 18/08/2025).

La Diabólica Alianza ha impuesto la dialéctica del amigo-enemigo, dándole la razón a Carl Schmitt.

El cambio climático incide poco o nada en los Incendios de montes y casas

ÍNDICE

LA DIABÓLICA ALIANZA

LA MAGIA DE CONVERTIR UNA IDEOLOGÍA EN “CIENCIA”

BAJO EL VOLCÁN LOWRYANO

CIENTOS DE INSTITUCIONES Y ASOCIACIONES CONTRA EL ODIO EN ESPAÑA

EL ABRASADOR VERANO DE 2025

LOS INCENDIOS FORESTALES Y EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS

ALLÁ VAN LEYES DONDE QUIEREN REYES

 

LA DIABÓLICA ALIANZA

El Renacimiento marcó el surgimiento de la burguesía como clase social y, al mismo tiempo, instauró un cambio significativo hacia un sistema menos predeterminado socialmente, eliminando la inmovilidad de la cuna medieval que determinaba que si nacías villano morías villano. Fue la novel burguesía, compuesta principalmente por comerciantes y artesanos de las ciudades, quien desafió la estructura feudal tradicional y promovió la movilidad social basada en el mérito y la riqueza, en lugar de la herencia y el nacimiento.

Con la revolución industrial y agrícola nacida en Inglaterra en el siglo XIX que se extendió rápidamente a Bélgica, Francia, Alemania, Estados Unidos y Japón, se produce una transformación profunda en la estructura social, como consecuencia de la mutación de la mayoría del campesinado en trabajadores asalariados en las ciudades. Ello generó una masificación urbana colosal, una explosión demográfica y una movilidad social real que, por entonces, no fue constada por escritores e intelectuales, seguramente porque el trabajo infantil y las largas jornadas de trabajo que se asemejaban mucho al esclavismo, ensombrecían el avance que significaba el salario respeto al medieval trueque. Que no pocos terratenientes, comerciantes, artesanos y hasta algún versado obrero se convirtieran en empresarios, para la mayoría de los trabajadores y sobre todo funcionarios, profesores e intelectuales, no significaba mejora alguna porque estimaban que la inmensa mayoría de la nueva sociedad industrial estaba formada por “proletarios” aquellos que según Carlos Marx y Federico Engels «no tienen nada que perder, sino sus cadenas».

Con el retorcido y ahistórico argumento de que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, Marx establece que solo con la aniquilación de la odiosa burguesía capitalista, llegará la emancipación de los proletarios y la consiguiente sustitución del capitalismo por el socialismo y el comunismo. Sobre este trampantojo mental, el marxismo predica el odio contra los que se enriquecían con el trabajo ajeno. Y aunque el odio, de clase o de cualquier otro, es la manifestación más extrema del antagonismo consustancial a toda conciencia de identidad, y en la medida en que la conciencia de clase no deja de ser una marca de identidad, el antagonismo de clase, de no importa que clase, implica odio de los que pertenecen a un endogrupo identitario contra todos los del exogrupo o quienes no se identifican con ningún grupo social etiquetado. Es el bolchevique a ratos Máximo Gorki quien, a propósito de la misantropía de Lenin, escribió: “Amaba al pueblo. Lo amaba con responsabilidad. Su amor miraba muy lejos a través de las nieblas del odio”.

Que el antagonismo de clase tras la caída del Muro de Berlín, el posmarxismo y el capitalismo woke (ENLACE A DEL MARXISMO AL CAPITALISMO WOKE) lo hayan desplazado en favor de otros odios, en concreto los que alimentan la conciencia de identidad nacional, racial o de género, es solo un cambio estratégico forzado por las circunstancias.

Mutado el virus del odio de la lucha de clases marxista a la «interseccionalidad«, palabro derivado de intersección que en geometría se refiere al punto o conjunto de puntos donde dos o más objetos geométricos (como líneas, planos, superficies, etc.) se cruzan o comparten elementos comunes, lo fantaseó la abogada militante de teoría crítica de la raza, Kimberlé Williams Crenshaw para exponer la interrelación entre “los sistemas de opresión” que sintetiza metafóricamente con la imagen del cruce de avenidas. Así, Kimberlé Williams expone que «Cada avenida es un sistema de opresión. Para comprender la violencia que particularmente viven las mujeres negras, tendríamos que dirigirnos al punto en el que se cruzan el racismo y el sexismo, dos avenidas independientes, que se encuentran en la experiencia de ciertas personas». El problema es que con tanto cruce de avenidas en forma de sistemas de opresión, se producen confusiones tales que no hay manera de saber que opresiones son consubstanciales y por tanto no interseccionales. Semejante mogollón de diferentes sistemas de «opresión» por clase, género, raza, etnia, religión, etc. que interactúan y se superponen para generar sentimientos de desigualdad y discriminación no son fáciles de encajar, por ejemplo, la interseccionalidad entre «mujer» y «hombre negro heterosexual» ¿O los hombres negros heterosexuales no son equivalentes a los blancos o asiáticos victimarios de suyo?

La interseccionalidad y otros muchos derivados del trampantojo de la doctrina woke, es consustancial de la desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones de esta doctrina, por lo que me parece más preciso denominarla posmarxismo-wokeismo.

Aclaro que el posmarxismo-wokeismo del PSOE sanchista-zapaterista es difuso y oportunista, como antes lo fuera el marxismo-leninismo de los Largo Caballero y Negrín. De hecho, el PSOE lo aplica fundamentalmente en el metalenguaje inclusivo y en las leyes, forzados por sus imprescindibles alianzas para mantenerse en el poder, sabedores que la manipulación política del lenguaje moldea la opinión pública y permite avanzar en sus agendas a través de eufemismos propagandísticos. Por supuesto sus socios Sumar y Podemos, como hijos póstumos del marxismo-leninismo, abrazan con furor el posmarxismo-wokeismo enarbolando sin complejos la cultura de la cancelación y el odio sectario que comporta.

La estrategia principal del posmarxismo-wokeismo consiste en disfrazarse de bondad y justicia, con el victimismo como resorte emotivo. Así, el testimonio de la persona considerada oprimida es sagrado e incuestionable. No existe por tanto la objetividad ni búsqueda de la verdad, por el contrario, es la “experiencia vivida” el sentimiento como ley, pues «tu identidad racial, sexual o de género definirá el 100% de tu existencia». Así, para el posmarxismo-wokeismo, el cristianismo, la Ilustración, el movimiento filosófico de los siglos XVII y XVIII sobre los que se fundamenta Occidente, con sus valores de libertad individual, secularismo y la racionalidad del método científico, etc. solo son un artificio del hombre blanco hetero occidental: un vasto y sutil régimen autoritario.

Por consiguiente, todo aquel que no se autoidentifique con alguna o varias de las mencionadas contingencias de oprimidos wokes, «la  Catedral» descrita por Curtis Yarvin (también conocido como Mencius Moldbug) conformada por instituciones intelectuales, culturales, medios de comunicación, y think tanks “progresistas” o “wokeistas” que imponen y moldean la opinión pública, esa Ventana de Overton “progresista”, es automáticamente etiquetado como heteropatriarcal, racista, clasista, carca, fascista, nazi, etc. o con la retahíla de su neolengua orwelliana para patologizar al disidente a través del sufijo “fóbico”: “homofóbico”, “transfóbico”, islamofóbico, “gordofóbico”, etc.

Con todo, el posmarxismo-wokeismo no sería más que una doctrina marginal si no hubiera sido utilizado por el globalismo plutocrático, esa DIABÓLICA ALIANZA entre las elites dirigentes de las izquierdas social-comunista, incluidas las dictatoriales y ruinosas versiones del socialismo del siglo XXI iniciado por el Foro de Sao Paulo fundado en 1990 por Fidel Castro y Lula da Silva, al que siguió el Grupo de Puebla en 2019, hoy en pleno auge, con su supuesto enemigo conformado por la amoral plutocracia internacional globalista. De hecho, el globalismo plutocrático corporativista utiliza el wokeismo como su ramera ideológica para fragmentar a la sociedad, fomentar el separatismo, desbaratar a la familia, a la iglesia, a la nación para lograr la transferencia sistemática de la soberanía nacional hacia organizaciones internacionales que aspiran regir el mundo dictatorialmente. Entre esas organizaciones del globalismo woke son bien conocidas las llamadas capitalistas filantrópicas como la Fundación Bill y Melinda Gates, la Open Society Foundations de George Soros, las gestoras de fondos de inversión BlackRock, Vanguard Group y State Street, las gubernamentales como USAID desmantelada recientemente por Trump, las ONGs como Oxfam, Reporteros Sin Fronteras, Médicos sin fronteras, Human Rights Watch y Amnistía Internacional, las quince agencias de la ONU como el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la UNESCO, el Banco Mundial y el que menos llama la atención porque domina el cotarro contando con las élites políticas de izquierdas de todo el mundo, sobre todo de la española: el oligárquico y endogámico Partido Comunista de China (PCC) (ENLACE A CHINA COLONIZA ESPAÑA). Así, por si las declaraciones del mandamás del PCC, Xi Jinping en Davos a favor de SU globalismo no fueran lo sufrientemente concretas, describo una de las más recientes, en concreto en la reunión celebrada el 28 de marzo con los gerifaltes de las gestoras de fondos y empresas del capitalismo woke internacional en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, donde Xi Jinping sostuvo que: «el multilateralismo es la única opción para solventar las dificultades y los desafíos que enfrenta el mundo, y la globalización económica constituye una corriente histórica imparable. China persiste en el verdadero multilateralismo, promueve una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva». Es decir, describe la imposición del crédito social chino que sintetiza la consigna de Davos: “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”. Nada, ni familia, ni patria, ni vivienda en propiedad, ni Dios.

Asimismo, la DIABÓLICA ALIANZA entre el “posmarxismo-wokeismo” y la plutocracia globalista incentiva la inmigración desaforada de magrebíes, africanos, asiáticos e iberoamericanos hacia Europa, EEUU y Canadá incurriendo con ello en el tráfico de esclavos del siglo XXI, mientras que camufla su racismo mediante el empleo implacable de la mayoría de los medios que domina aplicando la cancelación al disidente al que tacha de lo que ellos son: “xenófobos”, “racistas”. Al mismo tiempo, la DIABÓLICA ALIANZA emplea enormes herramientas de dominio y manipulación para su negocio, sobre todo para sus negocio, destacando el cambio climático antropogénico (ENLACE AL APOCALIPSIS CLIMÁTICO) y LA AGENDA 2030 aprobada por la Asamblea General el 25 de septiembre de 2015 junto con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Dicha agenda es un monumento a la demagogia descarada con párrafos que ni Pericles se atrevería a escribir: «Nos comprometemos a poner fin a la pobreza en todas sus formas y dimensiones, lo que incluirá erradicar la pobreza extrema de aquí a 2030». Sobre la hipótesis “consensuada” del cambio climático antropogénico erigida sobre las discutibles proyecciones sobre el clima realizadas por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, se ha establecido un relato culpabilizador indiscutible so pena de ser declarado “negacionista”, sinónimo de herético con el que condenaron a Galileo por negar el por entonces consenso geocentrista, con el que los gobiernos de los países occidentales, sobre todo la Unión Europea, han montado una enorme tela de araña de subvenciones, créditos y bicocas de las que se nutren mesnadas de burócratas y parásitos y se enriquecen empresas multinacionales que practican el «greenwashing» (lavado verde ecologista) y obtienen ganancias y suculentos contratos por su “fuerte compromiso con los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) y los principios del Pacto Mundial de la ONU. Algunas incluso han recibido reconocimientos por su gestión de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

Para cebar el negocio y amedrentar a los contribuyentes del erario para que paguen mansamente los confiscatorios impuestos para “frenar” el cambio climático, pues todos somos culpables de las deletéreas emisiones de CO2 pero unos; usted, mucho más que otros, nosotros los concienciados, difunden enormes campañas y “manifiestos por el clima” perpetradas por gobiernos que subvencionan asociaciones ecologistas, de consumidores, sindicatos, plataformas, ONGs, etc. incluyendo grotescas puestas en escena de adolescentes con síndrome de Asperger como Greta Thunberg quienes, al parecer, perciben el desastre del cambio climático mejor que los físicos, ingenieros o geólogos que dudan de un “consenso” que de serlo no es científico. Por supuesto, el gobierno que encabeza el PSOE de Pedro Sánchez con su orwelliano Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, apuntalado por los diputados de Sumar, ERC, Junts, EH Bildu, BNG, PNV y Coalición Canaria, perpetran leyes como la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética, la Ley 7/2022, de 8 de abril, de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, el Reglamento de Restauración de la Naturaleza redundante y más nefasto aún que la Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE.


Ante esta realidad la BATALLA CULTURAL de la opinión pública contra esta DIABÓLICA ALIANZA adquiere una relevancia absoluta teniendo en cuenta que cuentan con decenios de ventaja.

LA MAGIA DE CONVERTIR UNA IDEOLOGÍA EN “CIENCIA”

Creo no equivocarme al entender que para no pocos de aquellos que peinamos canas hace unos cuantos años, la situación que vivimos ahora nos recuerda demasiado a los tiempos de la Guerra Fría, aunque la estafa intelectual comenzara mucho antes incluso del infausto “I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura” de 1935. Sucedió cuando Vladimir Ilʹich Lenin encargó en 1919 a su amigo de exilio en Suiza, Willi Munzenberg, organizar “la guerra cultural a favor de la dictadura del proletariado soviética” dentro de la recién creada Internacional Comunista más conocida como Komintern. Así, el eficaz Munzenberg fundó el primer aparato internacional de agitación y propaganda basado en la cooptación de intelectuales y artistas a favor de la flamante URSS llamada “Sociedad de Amigos de la Unión Soviética”. Fueron esos primeros contactos los que facilitaron a Münzenberg la construcción del “Münzenberg Trust” que incluía periódicos y revistas en varios países europeos y las productoras-distribuidoras Prometheus y World Film.

Con la Sociedad de Amigos de la Unión Soviética y sus extensos medios de comunicación, Munzenberg logró dos metas sustanciales; la primera lograr el “consenso” generalizado de que el marxismo-leninismo era científico. La segunda fue consecuencia de la primera; si el marxismo-leninismo era ciencia, una auténtica ley de la naturaleza, aquel que criticara o desafiara la política soviética era un negacionista reaccionario, un canalla que no merecía vivir, mientras que apoyarla era prueba infalible de poseer un espíritu progresista, comprometido con todo lo que era mejor para la humanidad. Con estos sagaces instrumentos que luego desarrollaría Antonio Gramsci en la necesidad de trasladar la lucha de clases al terreno de la cultura de masas, la Unión Soviética de Lenin, pero sobre todo la de Stalin, obtuvo el apoyo de personalidades de la talla de Ramón María del Valle-Inclán, Gregorio Marañón, Eduardo Ortega y Gasset, Pío Baroja, Victoria Kent, Jacinto Benavente, Luis Jiménez de Asúa, Wenceslao Roces Suarez, Manuel y Antonio Machado, Federico García Lorca, Miguel Hernández, María Teresa León, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, André Gide, Bertolt Brecht, Arthur Koestler, Ignazio Silone, Ernest Hemingway, Stephen Spender, Richard Wright, John Dos Passos, Louis Fischer, André Malraux, Dorothy Parker, Pablo Picasso, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Louis Aragón, Walter Benjamin, Nehru, Ho Chi Minh (quien luego fue dictador comunista en Vietnam), etc. La mayoría fueron incondicionales defensores de la dictadura soviética y prefirieron ignorar o minimizar los crímenes del régimen estalinista, como los procesos de Moscú y siguientes purgas, el Holodomor y el Gulag, que solían justificar como errores necesarios en la construcción del socialismo. Otros se alejaron disimuladamente para no perder influencia en ambos lados. Solo unos pocos como André Gide, Arthur Koestler, Ignazio Silone, Louis Fischer y George Orwell denunciaron al estalinismo si bien, fue el sociólogo y filósofo francés, Raymond Aron quien dedicó su vida a una defensa lúcida de la libertad y contra el falso igualitarismo marxista que culmina con “El opio de los intelectuales” (1955) donde denuncia el doble rasero moral de muchos pensadores franceses que criticaban con dureza a las democracias liberales mientras justificaban, o incluso celebraban, los crímenes del comunismo soviético y luego los de Mao Tse-Tung en China y de los Castros en Cuba que aún perduran. Aquel milagro de convertir el marxismo-leninismo en ciencia ha sido repetido con notable éxito por la DIABÓLICA ALIANZA, aplicando la desinformación en los medios de comunicación, el adoctrinamiento en las escuelas y, en muchos casos, las leyes sancionadoras que imponen quienes nos gobiernan tanto en España como en la UE. Del mismo modo, la obsesiva repetición del término «sostenible» y la ubicua presencia del logo multicolor de la Agenda 2030, son signos del nuevo totalitarismo que nos están colando por la puerta de atrás en una sociedad debilitada por la Cultura del Miedo y por la pérdida de referentes morales.

De hecho, la Agenda 2030, además de monumento a la demagogia descarada, es el manifiesto del “posmarxismo-wokeismo” y la plutocracia globalista que, naturalmente, imita los planes quinquenales de la URRS y de China (donde ahora está vigente el decimocuarto Plan Quinquenal 2021-2025). Así, el Plan Decenario Global o Agenda 2030 (ENLACE AL DOCUMENTO DE APROBACIÓN DE LA AGENDA 2030) como sus antecesores quinquenales, aspira a controlar la totalidad de la vida de los individuos, incluyendo qué y cuánto comen, y qué y cuánto consumen. Eso sí, en sus cuarenta páginas la palabra «sostenible» aparece mencionada 223 veces y la palabra inclusivo, 23. Por el contrario, el término «libertad» sólo se menciona en 3 ocasiones, «familia» sólo en 1 y «propiedad privada», ninguna. Ya saben, «No tendrás nada y serás feliz».

Hay que reconocer que la DIABÓLICA ALIANZA está logrando la mayoría de sus objetivos: asfixiar el libre pensamiento, crear un miedo generalizado a disentir y generar sentimientos de culpa. Claro que cuenta con enorme poder, sobre todo en la UE que convierte en ley cada uno de sus deseos, el antepenultimo es que las empresas de IA deberán eliminar contenidos “que inciten al odio, radicalicen o sean falsos” norma que, por el momento, “son ‘voluntarias’, como lo era el Código de Conducta sobre Desinformación de 2018, hasta que pasó a ser obligatorio en enero de 2025.

Trascurridos 10 años de implantación de la Agenda 2030 con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a pesar de los enormes recursos públicos empleados, los datos demuestran que ningún país del mundo parece estar en camino de lograr ni la mitad de los objetivos para la fecha límite.

BAJO EL VOLCÁN LOWRYANO

Bajo el volcán lowryano en que han convertido la Península Ibérica, los meteorólogos estrellas de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) con sus mapas rojo intenso que se amarronan hasta el negro por las olas de calor, sus fenómenos meteorológicos adversos rojísimos, las malvadas calimas, las catastróficas DANAs, los enormes incendios forestales y demás adversidades que generamos los vasallos del erario porque, nos aseguran los meteorólogos estrellas señalándonos, somos culpables del calentamiento global basado en la hipótesis del cambio climático antropogénico. Y justo en el centro, en la caldera, se ubica el Complejo de la Moncloa. El Complejo de la Moncloa es la representación cabal de la enorme expansión del estado español que demuestran los datos, el más evidente el del gasto público que en 1975 absorbía el 25% del PIB a un despilfarro que en 2024 alcanzó el 45,4% del PIB y subiendo.

Ubicado en el noroeste de la Villa de Madrid y circunvalado por el este con la A6 y rodeado por edificios e instalaciones de la Universidad Complutense, se encuentra el palacete de La Moncloa rodeado de jardines reconstruido por Diego Méndez en 1953, destinado a hospedar a jefes de Estado y altas personalidades en visita a España. Por motivos de seguridad, debido al incremento de atentados terroristas de ETA y los GRAPO, el gobierno de Adolfo Suárez decidió en 1977 trasladar la sede de la Presidencia del Gobierno (en realidad del presidente del Consejo de ministros o primer ministro) al Palacio de la Moncloa. Pero como a Felipe González Márquez, acostumbrado a las anchuras del establo de vacas paterno de Sevilla, el palacio se le quedaba pequeño, hizo construir un pabellón anexo y el Edificio del Consejo de ministros en 1989. José María Aznar hizo construir una pista de pádel. Fue con José Luis Rodríguez Zapatero cuando se construyó el Edificio de la Vicepresidencia para Teresa Fernández de la Vega, y la ampliación a edificios y fincas colindantes hasta los 16 edificios actuales que, con jardines, aparcamientos, zonas de recreo, búnker, hospital y parque móvil, conforman 18,5 hectáreas que, cuan flujo piroclástico, alberga a cerca de tres mil políticos y burócratas.

Obvio es que el Estado de la Autonomías es mucho Estado pues La Casa Blanca apenas tiene 7,2 hectáreas, 5.100 m² construidos y trabajan 1.600 personas y el Hôtel de Matignon unas píricas 3 hectáreas y laboran 500 funcionarios, en consecuencia, el Complejo de la Moncloa es el paradigma del Gran Hermano pantagruélico donde tecnofeudalismo y burofeudalismo campan por sus fueros. Así lo hacía Francisco José Salazar, la mano que mecía la cuna y ponía la “gasolina” al Peugeot 407 de Pedro Sánchez hasta que por sus «comportamientos inadecuados con mujeres del partido” tuvo que dimitir como secretario general de Planificación Política de la Presidencia del Gobierno y secretario de Análisis y Acción Electoral, dentro de la secretaría de Organización del PSOE. Ante el trance de tener que nombrar otro sustituto del apresado Santos Cerdán, a finales de julio del corriente Sánchez perpetró un convoluto de medidas camufladoras que incluyeron la Unidad Especial para Vigilar las «campañas de desinformación y odio» en redes sociales. ¿Otro chiringuito o más telepantallas omnipresentes de vigilancia?

Lo indudable es que vigilantes no faltan pues la lucha contra el odio de los OTROS por parte del PSOE sanchista y sus secuaces es obsesiva y acapara enormes recursos del estado pantagruélico español de las autonomías.

CIENTOS DE INSTITUCIONES Y ASOCIACIONES CONTRA EL ODIO EN ESPAÑA

Comienzo por las poderosas (por presupuesto y burocracia) del gobierno de Sánchez como la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio (ONDOD) dependiente de la Dirección General de Coordinación y Estudios de la secretaria de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior Grande-Marlaska, que va con el III Plan de Lucha contra los Delitos de Odio y la ejecución de 109 medidas articuladas.

No menos opulente es el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) dependiente de la Secretaría de Estado de Migraciones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones cuya principal función es la “monitorización del discurso de odio en las redes sociales Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X a través del Sistema FARO y ALERTODIO.

Por si no hay vigilantes suficientes contra el odio, tenemos la Agencia Estatal de Investigación (AEI) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades cuyo fin es: «favorecer el desarrollo de mecanismos que protejan a la sociedad frente a los continuos bulos, fake news e informaciones maliciosas que ponen en peligro la seguridad de los ciudadanos y, por extensión, a todo el Estado». Para ello dispone de caudales generosos, por ejemplo, el julio pasado anunció la concesión de 245 millones de euros a 256 proyectos en la Propuesta de Resolución Provisional de Proyectos en Colaboración Público-Privada 2024 ha destinado más de 6,3 millones de euros a la lucha contra la desinformación a través de 57 proyectos de investigación y colaboraciones con empresas ¿Y qué tipo de empresas aceden a estas bicocas? Imagínenlo.

Otras instituciones y organismos del gobierno central, de los 17 autonómicos y de numerosas ciudades y pueblos, están dedicados exclusivamente a perseguir el delito de odio, destacando, entre otras, la Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia, la Fiscalía contra los Delitos de Odio y Discriminación, la Comisión Nacional Contra la Violencia en los Espectáculos Deportivos, aunque existen cientos de “Mesas Locales contra los Incidentes de Odio” (MLIO) o de nombres similares en ciudades y pueblos de España.

Por si no hay suficientes instituciones combatiendo el odio en España, se suman asociaciones, lobbies y ONGs por doquier. Así, la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio (ONDOD) dispone de un listado de recursos por provincias donde, además de las delegaciones de los organismos mencionados, se incluyen decenas de organizaciones dedicadas a combatir el odio, destacando por su implantación el Observatorio de los Delitos de Odio y Discriminación, SOS Racismo, Movimiento contra la Intolerancia, Fundación Secretariado Gitano, Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Andalucía Acoge, Amnistía Internacional, FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales), AACDO (Abogados y Abogadas Contra los Delitos de Odio), Mesa Local contra los Incidentes de Odio (MLIO), Creando huellas, ONG Rescate Internacional, CONVIVE Fundación Cepaim, Red Acoge, Contra la aporofobia Hogar Sí, Movimiento contra la Intolerancia, etc. etc.

El delito de odio está tipificado en el artículo 510 del Código Penal que castiga con prisión de 1 a 4 años y multa de 6 a 12 meses a los siguientes sujetos: «Aquellos que públicamente fomentan, promueven o incitan directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia al grupo, por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual o por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad».

«Quienes producen, elaboran, poseen con la finalidad de distribuir, facilitan a terceras personas el acceso, distribuyen, difunden o venden escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por las mismas razones del punto anterior».

«Quienes públicamente niegan, trivializan gravemente o enaltecen los delitos de genocidio, de lesa humanidad o contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado o enaltecen a sus autores, cuando se hayan cometido contra un grupo o una parte del mismo, o contra una persona determinada por las mismas razones anteriores cuando de este modo se promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación contra los mismos».

Además, en España existen unas cuantas leyes que abordan el odio y la discriminación, tanto estatales como autonómicas, por ejemplo, la Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación, la Ley 4/2023, de 28 de febrero, etc. etc. Y por si fuera poco, ministerios estatales y autonómicos han perpetrado sus versiones sobre este delito, por ejemplo, según el Ministerio del Interior dirigido por el magistrado, Fernando Grande-Marlaska Gómez, un delito de odio es «cualquier infracción penal, incluyendo infracciones contra las personas o las propiedades, en las que la víctima, el local o el objetivo de la infracción se fundamente por su “conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo”, ya sea real o percibida…». AGÁRRENSE PORQUE DESCRIBEN COMO ODIO LA “OKUPACIÓN” DE LA VIVIENDA DE OTRO. Y nosotros sin enterarnos.

En España, el régimen democrático instaurado en 1978 que derivó en un bipartidismo imperfecto matizado por los nacionalismos supremacistas de Vascongadas y Cataluña, fue trastocado por la estrategia de la confrontación consumada por Rodríguez Zapatero y plasmada en la Ley de Memoria Histórica en 2007, basada en la falacia grosera histórica que establece que el Frente Popular, según lo dictaminado por la Internacional Comunista de Stalin, conformado en 1936 por PSOE, PCE, ERC, POUM, PRRS y UGT era el culmen de la democracia, aunque apenas 16 meses antes perpetraran un golpe de estado sangriento que fracasó y consiguieran el poder a través del fraude y violencia en febrero de 1936. Por supuesto según la historia oficial blanqueadora del PSOE impuesta por ley, Stalin envió a sus esbirros y sus armas para salvar la democracia, mientras que los socialistas y comunistas nacionales y extranjeros que en estos lares combatieron, a veces contra Franco y a veces contra otros republicanos, lo hicieron por la libertad. De esta manera, Zapatero no reabrió una herida ya curada, sino que apuñalo la convivencia social y política dividiéndonos entre quienes se proclamaban legítimos sucesores de aquella nefasta II República: PSOE, PCE y ERC y los grupos surgidos de sus entrañas, mientras que aquellos que no comulgaban con su montaje ahistórico devenían en sucesores del franquismo. Y como el franquismo es el mal sin mezcla de bien alguno, impusieron e imponen un clima de asco y odio al adversario pues para ellos la derecha y la derecha extrema son moralmente deleznables. Se lo difícil que es responder a esta estrategia, ya que no contestar una ofensa equivale a aceptarla, y contestar supone entrar en su terreno, en una realidad definida por la degradación de los interlocutores, pero achantarse es morirse de impotencia.

EL ABRASADOR VERANO DE 2025

El verano de 2025 en España con relación al ámbito político está resultando más dramático y estrafalario que de costumbre. Y si bien hace calor como de costumbre en verano, las alarmas rojas tirando a negras de la Aemet que repiten como loritos los medios sistémicos (modelo subsidiado polarizado), multiplican la angustia de la población como pretenden. Estas campañas basadas en sempiternas advertencias proferidas por la Aemet gubernamental, han sido diseñadas siguiendo la consigna de Joseph Goebbels: «una mentira mil veces dicha, se convierte en una gran verdad». De esta manera, nos mortifican asegurando por fas o por nefas que el cambio climático es causante de si hace frio, de si hace calor, de si llueve mucho, de si hay sequía, de si los trenes y las catenarias se averían, de si hay inundaciones catastróficas, de si hay un apagón eléctrico general de más de 24 horas en toda la península Ibérica y, por supuesto, ahora, de la plaga de incendios forestales que están arrasando España.

Estamos ante una campaña alevosamente premeditada para producir en la población el conocido efecto de verdad ilusoria que implica la transposición de responsabilidad para atribuir culpas o errores al que no tiene responsabilidad alguna y paga religiosamente los impuestos, al tiempo que el verdadero responsable o responsables se van de rositas. El caso es que el verano político empezó muy teatrero. Así, entre ola de calor que viene y ola de calor que va, la función del sainete tragicómico comenzó con la difusión de un manifiesto de adhesión inquebrantable al caudillo de España, perdón digo de un manifiesto de apoyo a Pedro Sánchez por parte de un centenar de notables que recuerdan el estribillo de la canción de Jacques Brel “Les bourgeois” «los burgueses son como los cerdos, mientras más viejos, más tontos». Al mismo tiempo, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, declaraba que el hijo pequeño de Juana Rivas «teme por su vida si vuelve con su padre», un juicio de intenciones que, si le colocamos el sufijo que tanto gusta a DIABÓLICA ALIANZA e inventamos la “padrefobia”, Rego estaría cometiendo un delito de odio tipificado en el artículo 510 del Código Penal.

Entrado julio, una serie de acontecimientos indignantes acaecieron en poblaciones tan diversas y distantes como Alcalá de Henares, Sabadell y Torre-Pacheco. En Alcalá un inmigrante ilegal supuestamente menor de edad residente en el centro de inmigrantes ubicado en la ciudad, asaltó a una muchacha de 21 años, le pegó una paliza, la violó y en el colmo de la humillación, la obligó a hacerse una fotografía con él. Los vecinos indignados que protestaron contra la salvaje violación fueron tildados de xenófobos, racistas por, entre otros, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y apaleados por la policía de Grande-Marlasca.

En Sabadell los vecinos que protestaban contra los violentos okupas magrebíes también fueron tildados de xenófobos, racistas y apaleados por los Mossos de Illa. En Torre-Pacheco, un hombre de 68 años del pueblo fue apaleado y robado por dos inmigrantes ilegales magrebíes y, como en las anteriores, las manifestaciones de protesta fueron reprimidas con contundencia y miembros del gobierno como la ministra de Igualdad, Ana Redondo aseguró la necesidad de rechazar los «discursos xenófobos y racistas», mientras que Sumar y Vía Democrática Obrera (partido marroquí) y todos los medios afines tacharon a los protestantes de neonazis xenófobos.

En fin, el ayuntamiento de Jumilla con los votos del PP y VOX, aprobó una norma que dice que los espacios deportivos del Ayuntamiento deben usarse «exclusivamente para el ámbito deportivo, o para actividades organizadas por el Ayuntamiento«. Pero como los musulmanes de la zona suelen celebrar sus festividades religiosas en el polideportivo, los adjetivos usuales de xenofobia, islamofobia y demás lindezas contra los concejales que aprobaron la norma, manipulando su contenido, desencadenaron la consiguiente caza de fachas por parte del gobierno de Sánchez apoyado por sus medios, sobre todo por el equipo de opinión sincronizada, y hasta por la Conferencia Episcopal Española quien, al ser criticada por Santiago Abascal, redobló sus descalificaciones contra VOX a través de su Presidente Monseñor Luis Javier Argüello García quien, en un mensaje de X-Twitter justificaba las declaraciones a favor de los musulmanes y mostraba su auténtica ideología que el mismo Lenin aplaudiría: «No es posible abordar el asunto de las migraciones sin abordar simultáneamente sus causas en el conflicto capital-trabajo en la economía y sus consecuencias políticas para organizar la convivencia. Ni capitalismo ni individualismo son la solución. ¡Dignidad humana y bien común!».

No menos esperpéntico resultó el traslado a cuenta gotas de menores inmigrantes ilegales a la Península desde Canarias en vuelos comerciales con un enorme costo por viajar más acompañantes que “menas”. Claro que si tenemos en cuenta que el estado español ha destinado más de €1.458 millones en solo 3 años (2022-2024) a ONGs que gestionan la acogida de inmigrantes irregulares, unos fondos sin licitación pública abierta que siempre se llevan Cruz Roja, la Asociación Comisión Católica Española de Migraciones (Accem), Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Fundación Acción Integral con Migrantes (Cepaim), y Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad MPDL. Son casi 10.000 € por cada inmigrante irregular como demuestra en su blog Sergio Verdugo … cuando la solidaridad se convierte en negocio.

LOS INCENDIOS FORESTALES Y EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS

Mientras que el estado (gobierno central, autonomías y ayuntamientos) han invertido un 50% menos en prevención de incendios forestales (de €364 millones en 2009 a €175 en 2022 como último dato publicado), el gobierno central, sobre todo el presidido por Pedro Sánchez, ha aumentado exponencialmente los chiringuitos poblados de burócratas del PSOE y aledaños que dicen estar dedicados a cuidar los montes, la biodiversidad, los ecosistemas con todos sus animalitos.

Y cuando parecía que la coreografía se dulcificaba con un tórrido agosto en que los gobernantes del inmenso estado de la autonosuyas y Felipe VI tomaban sus inmerecidas vacaciones, sobre todo el Puto Amo con su esposa, sus cuñaos y sus compinches Zapatero e Illa viajando en nuestros Falcons y Super Pumas a Lanzarote para “okupar” el palacio de La Mareta (la ley 50/1997, de 27 de noviembre ni ninguna otra ley o reglamento establece que el presidente del gobierno tenga derecho a vacaciones pagadas en un palacio patrimonio del estado), estalla una avalancha de incendios forestales catastróficos por su amplitud y daños, sobre todo por las personas fallecidas y heridas. Y como ya es costumbre por lo sucedido con la pandemia de COVID, la erupción del volcán de la Palma en 2021 y la riada de Valencia, Castilla la Mancha y Andalucía en octubre de 2024, en vez de provocar la INMEDIATA REPUESTA SOLIDARIA DE TODO EL ESTADO, los ministros de Sánchez, sobre todo los Oscars Puente y López, se lanzaron en camisa de verano y de vacaciones, a mofarse públicamente de los gobernantes del PP en las CC.AA. asoladas por los incendios. Insensibles a la desgracia, los ministros aprovecharon la desdicha de muchos para obtener rédito político a través de insultos en pleno y constante caos ferroviario. Amorales sin escrúpulos, twittearon con indisimulado odio contra la «fachosfera», llamando «sátrapas sinvergüenzas», «testaferros con derecho a roce», «periodistas lacayos a sueldo» etc. a sus enemigos al tiempo que su jefe: “El Puto Amo”, de vacaciones repetía la jugada de las anteriores catástrofes: «Si necesitan más recursos, que los pidan».

Tras una semana de devoradores incendios, Pedro Sánchez interrumpió unas horas sus inmerecidas vacaciones para visitar fugazmente zonas afectadas por los incendios en Orense y León y, en vez de anunciar medidas concretas para prevenir y apagar los incendios, anunció que su gobierno propondrá un pacto de estado para la mitigación y adaptación a la emergencia climática del país. Semejante necedad producida en las zahúrdas del Complejo de la Moncloa, tiene como objetivo quitarse la responsabilidad de encima, cuando sabe que, de media, en España se producen alrededor de 10.000 siniestros que queman más de 100.000 hectáreas, de los cuales hasta el 95 % se debe a causas humanas (55 % provocados y 23 % debido a negligencias y accidentes) media que este año se está superando con creces respecto a los provocados. Entonces, si la inmensa mayoría de los incendios forestales han sido provocados o consecuencia de negligencias ¿QUÉ PINTA AQUÍ EL CAMBIO CLIMÁTICO? Nada. Fuese y no hubo nada, pero nada de nada. Sin duda, la conservación, explotación, biodiversidad, ecosistemas, conservación de las especies y prevención de incendios forestales es un asunto que abarca muchos aspectos socioeconómicos que desbordan las materias técnicas de la ingeniería de montes. Destacan la despoblación rural, la falta de rentabilidad económica y la merma de usos tradicionales, sin embargo, hay otros motivos que inciden en la proliferación de incendios forestales.

Es de sobra conocido que detrás de los incendios forestales hay suculentos negocios. Desde la extinción con medios aéreos, bomberos, logística, equipos de extinción, seguridad, etc. fondos públicos para la recuperación de las zonas desbastadas y regeneración de pastos, aprovechamiento barato de la madera quemada, recalificaciones que, aunque la Ley de Montes impide edificar en suelo forestal quemado durante 30 años, existen excepciones legales como que el cambio de uso está justificado por “interés público”, para infraestructuras clave (carreteras, industrias, etc.) o si el plan urbanístico estaba aprobado antes del incendio, lo que en la práctica, permite muchas recalificaciones tras el fuego. Resultado: se invierte más en apagar que en prevenir.

La catastrófica realidad de los montes de España expone que la descentralización formal del sistema de prevención y apagado de incendios no ha sido acertada por muchos motivos, entre otros, porque las demarcaciones políticas de las CC.AA. no coinciden con las geográficas. El caso del incendio valle de Valdeón esta semana, enclavado en el Parque Natural de los Picos de Europa, ante la falta de medios de extinción por parte de las tres comunidades autónomas que lo abarcan: Asturias, Cantabria y Castilla y León, fueron los angustiados vecinos quienes se organizaron y extinguieron el fuego que amenazaba sus casas desatendiendo las órdenes de desalojo de las autoridades. Este episodio no es anecdótico pues ha sucedido en muchos lugares y es una prueba más de que la fragmentación de recursos y responsabilidades ha resultado carísimo, ineficaz y en algunos casos mortífero. Que las leyes y ordenanzas «ecologistas, resilientes y sostenibles» incidan en la proliferación de los fuegos es probablemente falso puesto que la mayoría son intencionados y, por consiguiente, también es falso que se deban al cambio climático. Pero que no ayudan en la prevención es un hecho contrastable en el campo donde, por embrolló legal, incompetencia burocrática e intereses espurios ya señalados, han desaparecido los cortafuegos y el desbroce y limpia de los montes. Además, los incendios que padecemos estos días exponen claramente y con crudeza las limitaciones de las autonomías y la descoordinación entre estas y el gobierno central, lo que supone mayores costos y menor eficacia.

ALLÁ VAN LEYES DONDE QUIEREN REYES

Cortafuegos de los tiempos del ICONA España cuenta hoy con 28 millones de hectáreas de territorio forestal. Para su regulación legal sobre la propiedad, conservación y mejora está la Ley de Montes 21/2015, de 20 de julio, por la que se modifica la Ley 43/2003, de 21 de noviembre. Además, hay otras tantas autonómicas más o menos redundantes de la nacional. Y, por si fuera poco, conforme a lo que dispone el artículo 29.2. de la mencionada Ley de Montes, el ministerio competente en materia de política forestal, en la actualidad el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO), es quien lleva a cabo la “Estrategia Forestal Española horizonte 2050” (EFE). Así, dicha estrategia fue aprobada mediante acuerdo del Consejo de ministros denominándola EFE 2022-2032 donde se establecen un total de 289 medidas, de las cuales 86 se consideran de carácter prioritario (prácticamente una tercera parte del total) para “remediar los retos del abandono forestal, incendios, enfermedades y plagas”. Su presupuesto total provisional (sin tener en cuenta las aportaciones a realizar por las comunidades autónomas y otras administraciones con competencia en materia forestal) estimado para el primer decenio de aplicación del PFE (2022-2032) es de €2.625 millones.

Pero con la EFE no acaban los chiringuitos montados por el gobierno de Sánchez. También dentro del inmenso (MITECO), se encuentra la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación (DGBBD) donde se añade la Subdirección General de Política Forestal y Lucha contra la Desertificación (SGPFLD). Asimismo, dentro del exorbitante MITECO se encuentra la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal (DGDRIPF) que dicen que se dedica a «diseñar estrategias y coordinar políticas relacionadas con el desarrollo rural, la innovación y la política forestal».

Por supuesto todos estos engendros burocráticos que sirven para colocar amigos, sobre todo amigas pues todos los dirigen jóvenes mujeres ingenieras que solo han trabajado en las administraciones del estado, dedicados a contratar generalmente sin concursos y a enredar y dificultar la vida de los campesinos y ganaderos con trámites inanes y contradictorios, justifican su inanidad oficinesca sobre las retahílas 2030 de “Gestión forestal sostenible”, “Ecosistemas y Biodiversidad” del “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia”, etc. Pues bien, como ha quedado demostrado por esta profusión de incendios, ni los ayuntamientos, ni las CCAA, ni mucho menos el gobierno central que a la postre es quien tiene la mayor responsabilidad, han realizado la LABOR DE PREVENCIÓN de incendios como denuncian los vecinos damnificados. Esta estafa seudoecologista, dispendiosa e inútil, dictatorial y burocrática, que prohíbe cortar un árbol en los espacios protegidos (hasta 150.000 euros de multa) que ni limpia ni deja limpiar el monte, que humaniza a los animales como si fueran personajes de Disney, que burocratiza, castiga y presupuesta mientras cobra de lobbies de renovables y de empresas «reconstructoras», está causando enormes desgracias a España y, por ende, a los españoles.

Concluir que la DIABÓLICA ALIANZA en la que está comprometida de hoz y coz el gobierno de Pedro Sánchez y sus aliados, con su pleitesía al Partido Comunista de China, su sumisión al régimen de Rabat, su antitrumpismo zafio, su entrega al chantaje de los nacionalistas supremacistas y golpistas catalanes y vascos, su bulimia tributaria convertida en incautación para el despilfarro clientelar que nos empobrece y adeuda, su dictatorial acaparamiento sectario de instituciones y empresas, su estrategia de difamar y condenar socialmente a quienes cuestionan sus decisiones, su corrupción sistémica y sistematizada del PSOE y el entono familiar de Sánchez que lo incrimina al menos moralmente, su disimulada estrategia de forzar un estado de desasosiego para justificar un o yo o el caos y aprobar una Ley Habilitante para el remedio de las necesidades del Pueblo como hicieron Chavez y Hitler, integran una calamidad para España y los españoles de tal magnitud que los parches reformistas, las promesas de derogar todas las leyes sanchistas, solo prolongarían la decadencia de un régimen; el Estado de las Autonomías que de implícitamente federal, se ha convertido en un festín pantagruélico confederal con los cupos vascos y navarros más el de facto de Cataluña recibiendo recursos del resto de regiones, cuando por su nivel de renta deberían aportar, más las 41 diputaciones provinciales y los 8.000 ayuntamientos que establecen una estructura de privilegios territoriales sostenida por el chantaje y la corrupción clientelar.

Estamos ante el colapso de la nación española arrasada por la felonía, el nepotismo, el clientelismo partitocrático, la desigualdad, los privilegios, el despilfarro y la corrupción. Un colapso tal no puede evitarse con paños calientes, con un cambio de gobierno más y ni siquiera con la derogación de todas las infames leyes del sanchismo. Es hora de plantearse la imprescindible reforma radical de la Constitución de 1978. Es hora de devolver la esperanza al pueblo español porque España necesita una alternativa, no una simple alternancia (ENLACE A LA PROPUESTA: UN PACTO PARA AFIANZAR EL ESTADO DE DERECHO EN ESPAÑA).

EL DIOS ESTADO

Con el Estado Leviatán-Zeus no tendrás nada y … serás siervo

Cuando Thomas Hobbes toma la figura del monstruo marino gigante de la mitología hebrea; el Leviatán, como representación metafórica para revelar alegóricamente la naturaleza del Estado moderno que hacia 1650, tras la guerra civil inglesa y los tratados de Westfalia con los que concluyeron la guerra de los Treinta Años en Alemania y la guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos, expone símbolo y realidad, metáfora y descripción, explicación, advertencia y, sobre todo, presagio. Hobbes presentó entonces al Leviatán como figura alegórica que impone en el flamante estado-nación un poder unitario; eclesiástico y civil; síntesis del acaparamiento del poder religioso y político; un satánico cíclope que concentra todos los poderes en un territorio llamado nación.

El Leviatán descrito por Hobbes fue poco a poco maniatado, que no eliminado, gracias a la sapiencia y rigor moral de liberales como Locke y Montesquieu. Ambos entendieron que solo la libertad política junto con la soberanía del pueblo se podía lograr una república democrática. Y la mejor fórmula que encontraron fue el principio de separación de poderes en el seno del Estado, a través del autocontrol derivado de un sistema de pesos y contrapesos (checks and balances) que disminuyen la probabilidad de un uso despótico o ilegítimo del poder público. Los primeros que establecieron un sistema de pesos y contrapesos para separar poderes del estado fueron los federalistas norteamericanos (James Madison, Alexander Hamilton y John Jay) inspirados en la propuesta de Locke de tres poderes: legislativo, ejecutivo y federativo, del equilibrio de poderes de Bolingbroke y de la balanza de poderes de Montesquieu. Y sobre estos principios John Adams, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington conformaron la Constitución de los Estados Unidos de América, redactada en 1787 y promulgada en 1789. Todas las siguientes constituciones DEMOCRÁTICAS del mundo siguieron la pauta de la división equilibrada de poderes. Sin embargo, es obvio que en muchos países occidentales aparentemente democráticos, esta separación ha sido y es pervertida. El ejemplo claro de perversión de la división de poderes lo tenemos ahora en la España gobernada por Pedro Sánchez.

RECORDATORIO HISTÓRICO:

• Han trascurrido casi cuatro siglos desde el vaticinio de Hobbes, vaticinio que se ha cumplido con creces.

• Dos siglos y medio desde la consolidación de los primeros estados-nación (EEUU y Francia).

• Más de dos siglos desde que el nacionalismo romántico derivado del hegelianismo se impuso en occidente. Y aunque parezca que este idealismo ha menguado, sus preceptos han sido adoptados por las doctrinas derivadas del posmodernismo.

• Otro tanto desde que el discípulo de Hegel, Ludwig Feuerbach, estableció que la creencia en Dios es fruto de la constatación de la finitud y de la impotencia humanas. «No es Dios el que crea al hombre, sino el hombre el que crea a Dios». Los seguidores del ateísmo de Feuerbach fueron Marx, Engels, Nietzsche y Freud.

• Ciento setenta y seis años desde la publicación del Manifiesto Comunista firmado por Marx y Engels que supuso el nacimiento de una ideología disfrazada de ciencia denominada materialismo histórico-dialéctico basada en la lucha de clases (en el resentimiento más que en la justicia y la igualdad).

• Ciento cincuenta y tres años desde la publicación de “El origen del hombre” del naturalista inglés Charles Darwin donde expone la teoría de la evolución y de donde se desprende su apuesta a la selección natural inspirado en el “Ensayo sobre el principio de población” (1798) de Thomas Robert Malthus. Pocos años después, inspirado en la selección natural, el solterón e hipocondríaco, Herbert Spencer promociona el darwinismo social y su derivada la eugenesia.

• Siglo y medio desde el auge del cientificismo psicologista y darwiniano establecido en banderizas conocidas como emergentismo, sociología positivista, conductismo, darwinismo social, psicoanálisis, etc.

• Poco más de un siglo desde la publicación de «El Estado y la revolución» de Vladimir Illich Lenin y la consiguiente Revolución de octubre bolchevique en Rusia, revolución que condujo al Estado totalitario absoluto basado en el terror y la violencia llamado Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS).

• Ochenta y nueve años desde la publicación de “Mein Kampf” de Adolf Hitler en donde el cabo austríaco argumenta que las bases del nacionalsocialismo: antisemitismo racial (los judíos son inferiores en virtud de su raza o conformación genética), del darwinismo social (ciertos individuos o grupos étnicos son dominantes debido a su inherente superioridad genética) y del Lebensraum (la noción de que los alemanes necesitaban un mayor «espacio vital», o sea más territorio, especialmente en Europa oriental), es la medicina que curará su resentimiento y el de todos los verdaderos germánicos que le proclamarán su Führer.

• Ochenta años desde la publicación de “Camino de servidumbre” de Friedrich A. Hayek, correspondiente a cuarta entrega del estudio “Abuso y declinar de la razón”. En este ensayo, el lucido economista de la escuela austriaca denunció las ideologías contrarias a la razón y a la sociedad abierta, y como en cualquier economía sometida a una planificación central, las decisiones de los ciudadanos son sustituidas por una burocracia estatal que controla todos los medios económicos. Así, tras el repaso de experiencias históricas, pero sobre todo la del nacismo por entonces sucumbiendo y la del comunismo soviético del, a la sazón, vencedor Stalin, Hayek demostró que con la planificación económica estatal la democracia deviene imposible.

• Treinta y cinco años desde la caída del Muro de Berlín y la predicción del final de la historia por el norteamericano Francis Fukuyama quien entendió que el triunfo de la democracia liberal era total por falta de alternativas.

Cuando la “teoría crítica” producida por los pensadores de la llamada la Escuela de Fráncfort languidecía en los campus norteamericanos, el posmodernismo parisino denominado por los yanquis como la “French Theory”, sirvió de ungüento amarillo y argamasa para aglutinar a los Horkheimer, Adorno y Marcuse con los Derrida, Foucault, Lyotard, etc, para entronizar el nihilismo ético y el relativismo cognitivo con el consiguiente cuestionamiento de la mayoría de los valores civilizatorios occidentales. Es decir, pusieron en solfa la noción de «verdad» y “razón”, pero continuaron la estela marxista de dividir la sociedad en estamentos estancos irreconciliables sin posibilidad de perdón alguno.

Efectivamente, se puede dudar de todo. Se puede dudar de las tradiciones que se nos han inculcado. Se puede dudar de la existencia de Dios. Se puede dudar incluso de la experiencia sensorial. De lo único de lo que es imposible dudar es del hecho de que se está dudando. Por tanto, «cogito ergo sum»: «Pienso, luego existo» de René Descartes. Sin embargo, la teoría crítica posmoderna en EEUU enseguida derivó en movimiento político conocido como “teoría crítica de la raza” y luego “cultura woke”.

WOKE O EL IMPERIO DEL RESENTIMIENTO

La doctrina woke — ver: “DEL MARXISMO AL CAPITALISMO WOKE”— hoy es una ideología totalizante establecida en la posverdad que sigue varias ramas posmarxistas como el posmarxismo laclausiano, pero desdeña lo económico para enfocarse en los aspectos psicológicos, sociológicos y culturales, asumiendo con ello la estrategia de instrumentalización de la cultura de Antonio Gramsci. Así, woke reemplaza la lucha de clases por la lucha de quienes sufren injusticia y contra todo aquello que entienden sus líderes como social y culturalmente protervo. Esta diluida pero englobadora fórmula, es capaz de abarcar todo tipo de agrupaciones reales o imaginadas de víctimas derivadas de su condición u opción sexual (Queers (raros), color de la piel, etnia, cultura y, cuando conviene, religión. Todos son considerados por la doctrina woke como víctimas de la cultura occidental heteropatriarcal y, por tanto, no tanto sujetos de emancipación como la clase proletaria para el marxismo, sino sujetos políticos a empoderar, con lo que nos encontramos con un matiz sustancial por cuanto empoderamiento implica que las personas desarrollen capacidades para actuar con éxito dentro del sistema y las estructuras de poder existentes, mientras que la emancipación implica analizar críticamente, resistir y desafiar las estructuras de poder.

Por otro lado, la doctrina woke no puede reivindicar calidad científica alguna, al definirse sobre un contexto cultural e histórico en el que la contrastación empírica y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones e ilusiones que genera a la hora de crear corrientes de opinión pública. En consecuencia, la doctrina woke establece la IDENTIDAD como palanca para elevar la autoestima personal o de “colectivos históricamente discriminados” para empoderar uno a uno al tiempo que reniega de la búsqueda de la verdad.

Hay que reconocer que los predicadores de la doctrina woke ha superado en capacidad de agitación y propaganda a Goebbels y a Willi Münzenberg, sobre todo inventando símbolos y produciendo eslóganes y gestos simbólicos (hincar la rodilla como protesta), pero son muy mediocres a la hora de presentar medidas de mejora concretas debido a su nulidad epistemológica. En realidad, su éxito propagandístico es relativamente reciente y deriva de la buena utilización de las redes sociales de internet donde descontextualizan el discurso y toman las opiniones como cifras que se van sumando a una causa o sobre un objetivo, al tiempo que se hace imposible la rectificación del que participa o la defensa ante la masa del que es interpelado en las redes. Por consiguiente, sus reivindicaciones son contextualizadas sobre el voluntarismo individual egocentrista del “tu puedes ser lo que quieras ser”.

Anatema es para woke involucrarse con las ciencias naturales y las ciencias físicas. El objetivo primordial de esta doctrina es penetrar en las creencias y sentimientos personales mientras desdeña la biología y la física, al tiempo que extrapola datos a modo cientificista, para imponer los relatos medioambientales que favorecen su relato tal que la aceptación acrítica de la hipótesis del cambio climático antropogénico. Por otro lado, notable es la capacidad woke de inventarse identidades, tipos y grados de opresiones sistémicas e “identidades oprimidas”. Antológico es el acrónimo «QIAPNK» (queer, intersexuales, asexuales, pansexuales, Kink y no binarias…) y sus derivas llamadas “interseccionalidad” de quienes sufren dos o más formas de discriminación fruto de la confluencia de varias “identidades oprimidas”. Con semejante totum revolotum combaten los ismos y fobias malditas del racismo, sexismo, homofobia, transfobia, xenofobia, islamofobia, colonialismo y capitalismo. Perdón, el capitalismo según y cómo.

Como el wokeismo ha establecido que tu identidad (etno-racial, sexual-género, cultural-religiosa, etc.) definirá el 100% de tu existencia, solo pueden existir enmiendas parciales compensatorias de la desigualdad derivada de la identidad. Es el caso del programa impuesto a instituciones y empresas occidentales conocido con el acrónimo DEI (diversidad, equidad e inclusión) —por supuesto ni en China, Rusia, Irán, Venezuela o Cuba hay DEI que valga— para recompensar a la “multitud queer” descrita por la alumna de la marxista-leninista Simone de Beauvoir; Judith Butler. De hecho Butler, en su famoso “El género en disputa” (1990) fundacional de la teoría queer postmoderna y postestructuralista, al relacionar la capacidad “performativa” del lenguaje con la configuración del género, es también la gran impulsora del “lenguaje inclusivo”, ese inflamiento semántico de ciertas palabras que pasan a englobar una serie de fenómenos más expansivos que conforma una calamitosa jerga repleta de neologismos como postfeminismo, transfeminismo, activismo menstrual, implantación de pronombres de género neutro, multiculturalismo selectivo, ambientalismo radical, “justicia reproductiva”, etc, etc, etc, que imita el escabroso argot inventado por Sigmund Freud para su cientificista psicoanálisis. Ya saben, San Freud estableció que el cuerpo humano es una totalidad erógena.

Considero que hay que insistir en que el fundamento doctrinal woke, cuando divide la sociedad entre víctimas buenas hasta por nacimiento y victimarios malos sobre todo por nacimiento, al tiempo que anula la compasión y el consiguiente perdón para los clasificados como malos, es decir, imposibilita la reconciliación y por tanto trastoca perdón por humillación, se establece sobre el nihilismo ético y epistemológico. Y es que sobre tales fundamentos, es obvio que es imposible alcanzar un criterio que defina con carácter universal qué es la verdad o, si hacemos teoría de la praxis, qué es el bien o la justicia. Como bien observa Aron Gurwitsch en “Sobre el nihilismo de nuestro tiempo” el nihilismo ético y epistemológico conforma la otra manifestación del nihilismo epocal: el totalitarismo, al que califica como “la culminación del nihilismo.

En el caso concreto de España, la doctrina woke ha sido asumida y está siendo implantada por la izquierda gobernante fucsia y vocinglera. Fue el gobierno del PSOE dirigido por Rodríguez Zapatero quien, envuelto en una supuesta agenda feminista, legisló contra la violencia de género con claros guiños lingüísticos e ideológicos woke-queer. También perpetró la ley de memoria histórica de parte y la de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo con aborto libre durante las 14 primeras semanas. Asimismo estableció la Ley 13/2005 conocida como Ley del Matrimonio Igualitario, que supuso el reconocimiento de las reivindicaciones LGBTIQ+. No menos woke es la Ley 3/2007, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.

Pero ha sido con los gobiernos del PSOE-PODEMOS-SUMAR dirigidos por Pedro Sánchez Pérez-Castejón cuando la doctrina woke ha sido el eje principal de sus leyes y normas de obligado cumplimiento. Las menos comentadas pero las más intervencionista ideológicamente son las reformas de la educación secundaria obligatoria (ESO con la Ley orgánica 3/2020 que modificó la LOE de 2006 (LOMLOE); el Real Decreto 157/2022, que establece la “ordenación y las enseñanzas mínimas de la educación primaria”; y el Real Decreto 243/2022, que enumera y describe las “enseñanzas mínimas de la etapa educativa de bachillerato”. Todas ellas son leyes que marginan las humanidades e introducen nuevas asignaturas que potencian conceptos con gran carga ideológica, como la incorporación de la “perspectiva de género” en todas las materias, el “lenguaje inclusivo” y la “memoria democrática”.

Con todo, son las leyes promovidas por el Ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero las que representan la apoteosis woke del gobierno sanchista. Desde la Ley de garantía integral de la libertad sexual, más conocida como ley del “sólo sí es sí” que, además de discriminatoria e intimidatoria para los hombres, resultó un tiro salido por la culata al permitir que miles de presos condenados por agresiones sexuales vieran reducidas sus penas o salieran de la cárcel.

Es obvio que la Ley para la Igualdad y no discriminación, más conocida como «ley Zerolo» es justamente lo contrario de lo que anuncia porque discrimina al tiempo que genera un chiringuito burocrático estatal con el largo y rimbombante nombre: «Autoridad Independiente para la Igualdad de Trato y la No Discriminación” que usurpa a los tribunales de justicia. Con la modificación de la Ley Orgánica de la Salud Sexual y Reproducida y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2023, las niñas menores de 16 años pueden abortar sin el consentimiento de los progenitores.

La ley woke por antonomasia expelida por Montero es la “Ley para la Igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGBTIQ+”, norma que permite la modificación del sexo legal en el Registro Civil sin someterse a condiciones médicas, al tiempo que garantiza el cambio de sexo a través de cirugía y hormonas desde los 16 años y desde los 12 años es “la madurez del menor” —¿Dónde se compra el medidor de madurez de menores?— quien decidirá modificar su sexo, las operaciones de su cambio de sexo y su tratamiento hormonal. Tras aprobarse en 2023, como sucedió con la ley del “sólo sí es sí”, en pocos meses se comprobó que era fuente de fraudes y terribles bestialidades cometidas a los niños.

LA ESTRATEGIA GLOBAL DEL WOKEISMO

Además de su formidable aparato de agitación y propaganda, el wokeismo tiene una estrategia de expansión basada en los contundentes siguientes asertos:

I. Disparidad equivale a discriminación.

II. Tú puedes ser lo que quieras ser a pesar de la biología y la cultura.

III. La expresión debe restringirse con el fin de imponer el programa político.

IV. La crítica de sistemas y sus estructuras y superestructuras deben acompañarse con el establecimiento paralelo de sistemas y estructuras controladas por la superestructura woke con el fin de dominar y subyugar a quienes hayan subyugado o dominado a lo largo de la historia. Se trata de sustituir una hegemonía por otra.

V. Para lograr que la doctrina woke sea hegemónica social, cultural y económicamente, es imprescindible implantar una gran burocracia de activistas en instituciones públicas y privadas a tiempo completo, con las correspondiente infraestructuras.

Sobre esta estrategia la doctrina woke fue implantándose en occidente por falta de oposición estructurada en el liberalismo tras la desaparición de Thatcher y Reagan. En consecuencia, hoy es constatable que ha logrado la hegemonía cultural que Antonio Gramsci proyectó como instrumento de dominio al determinar que las superestructuras son epifenómenos determinados directamente por la infraestructura.

De esta suerte, desde las universidades norteamericanas y británicas una enorme burocracia se fue extendiendo como balsa de aceite por los países occidentales. Agencias de derechos para los millones de víctimas raciales, étnicas, culturales y sexuales. Tribunales especiales para la vigilancia de derechos y discriminaciones positivas. Incalculables agencias y comités de vigilancia y censura contra la incorrección política que ponga en duda la doctrina woke en ministerios, universidades, colegios, empresas públicas y privadas, instituciones culturales públicas y privadas, motores de búsqueda y redes sociales de internet, etc. Infinitas comisiones, academias, facultades y cátedras encargadas de propagar la buena nueva woke y vigilar el cumplimiento de la innumerables normativas y leyes en defensa de los colectivos de víctimas.

Pronto se evidenció que semejante atracón burocrático y las subvenciones asociadas a la imposición de la doctrina woke tenían un coste disparatado y un efecto paralizante pero, como antes en la URSS, la masa inercial y el clientelismo asociado incentivaron a los dirigentes de la casta política a mantenerla y no enmendarla. En consecuencia, esa enorme burocracia lejos de reducirse se amplió y globalizó a través de la ONU, el foro de Davos y demás instituciones internacionales derivando en el CAPITALISMO WOKE – Enlace a: DEL MARXISMO AL CAPITALISMO WOKE UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA-

EL GRAN REINICIO DEL GLOBALISMO CORPORATIVO-MONOPOLISTA (Great Reset)

Los reinventores del término Gran Reinicio (Great Reset en inglés), con el ensayo «COVID-19: the Great Reset» (2020) Klaus Schwab (economista fundador del Foro Económico Mundial de Davos de representantes del capitalismo global, políticos y algunos intelectuales selectos como Yuval Harari) y Thierry Malleret (asesor, en los años ochenta y noventa, del primer ministro socialista francés Michel Rocard) postulan sin recato alguno cambiar los comportamientos sociales, acelerar la cuarta revolución industrial y aumentar la intervención del Estado para imponer la transición ecológica y la economía circular junto con la vigilancia de todos los individuos gracias a Internet y al reconocimiento facial para imponer un sistema parecido al crédito social chino. En realidad, este “Gran Reinicio” es un programa político para implantar un corporativismo mundial basado en el llamado “capitalismo de stakeholders” o capitalismo woke” a través de los estados nacionales.

Debatido en Davos y otros andurriales político-financieros, las propuestas del Gran Reinicio fueron pronto asumidas por la izquierda fucsia frente-populista woke en Europa, Canadá, Australia y EEUU. Que unos ricachos servidores de multibillonarios y de las élites político-culturales del mundo, utilicen los argumentos demagógicos de la doctrina woke para lanzar un programa estratégico global lleno de paternalismo, antiliberalismo y soberbia, con el fin de convertir a la inmensa mayoría de humanidad en siervos de las mencionadas élites, en línea con la Agenda 2030 y otras agendas y grandes negocios derivados de la imposición de la hipótesis del cambio climático antropogénico (enlace a “Del apocalipsis climático”) nos demuestra que la doctrina woke es un regalo para el capitalismo amoral dirigido por oportunistas sin principios.

Este “Gran Reinicio” fue inmediatamente aplaudido, asumido y propagado por los medios «mainstream» progres como The New York Times, Libération, Le Monde, The Guardian, Corriere della Sera y, por supuesto, El País. Al mismo tiempo, estos medios y ONGs del ramo, se confabularon con las multinacionales wokes y los gobiernos de la izquierda fucsia frente-populista woke para acusar de «conspiración» o “negacionismo” cualquier voz que critique las ideas propuestas en el Great Reset y contra cualquier sospecha de que todo este inmenso programa es despótico y supone un pingue negocio para los multibillonarios woke y sus lacayos políticos.

Tras la lectura de unos cuantos ensayos, informes y artículos (hay miles) sobre el Great Reset vendido envuelto en la farfolla woke de la economía sostenible e inclusiva, junto con la observación de los nefastos resultados evidenciados de su aplicación durante más de tres años, no hacen falta grandes dotes en economía política ni en ciencias sociales para comprender que estamos ante la evidencia de que el programa se está cumpliendo como previsto; es decir, que las medidas tomadas benefician a unos pocos en detrimento de la mayoría.

Los datos del Banco Mundial y otros organismos internacionales exponen que desde 2019 la llamada brecha entre ricos y pobres, tanto por países como por individuos, se está ampliando. Lo mismo ocurre con la desigualdad al acceso a la riqueza, la educación y la salud. Por otro lado, las costosísimas medidas contra el cambio climático están deteriorando la industria europea y de otros países industrializados con fracasos contundentes como la imposición del automóvil eléctrico o el desarrollo del hidrógeno verde. Al mismo tiempo, las pocas democracias liberales que quedan que aún se autodenominan “estados del bienestar”, convulsionan social y políticamente ante la confusión generada por la alianza entre la izquierda y el capitalismo woke plasmado en programas que chocan con los intereses y preocupaciones vitales de la mayoría de la población como son el desempleo, la inmigración ilegal, la inseguridad, el descenso del poder adquisitivo, el difícil acceso a la vivienda, el deterioro de la sanidad y la educación junto con la desconfianza en las instituciones y el achicamiento de las libertades individuales.

Poco se habla y menos se escribe sobre la obviedad de que el despótico programa de servidumbre del Gran Reinicio global y agendas como la 2030 impulsados por la mencionada élite mundial, está pretendiendo transmutar al ciudadano que aún consume lo que considera oportuno o lo que bien puede, en siervo dependiente del Estado Leviatán-Zeus como consecuencia de su propósito corporativista monopolista global. De este modo, el Estado a imagen y semejanza del que rige Xi Jinping, impone las agendas mundiales previstas y recolecta, a través de impuestos confiscatorios, el dinero imprescindible para aplicarlas. Asimismo, el Estado Leviatán-Zeus se encarga de vigilar y controlar a cada siervo por su bien cuan padre todopoderoso que ejerce su suprema autoridad. Si todo marcha como previsto por los perpetradores del Gran Reinicio global, el sistema de crédito social de China será una entelequia pues las herramientas de control del Estado Leviatán-Zeus ya son mucho más sofisticadas; desde la Inteligencia Artificial (si es inteligencia no puede ser artificial sino lo que realmente es; un veloz selector de plagios) hasta ese amoral transhumanismo del Sillicon Valey inductor de un tramposo sentimiento de omnipotencia.

Porque la palabra ciudadano en el estado-nación democrático liberal significa derecho de participación política continua y responsable, libertad de expresión y movimiento, de reunión y asociación, de enseñanza y culto, el reconocimiento de su dignidad, al tiempo que estos derechos conllevan un comportamiento digno y responsable, respeto de la ley, solidario y partícipe del bien común. Entonces, en este proyecto de estados paternalistas Leviatán-Zeus confederados ¿Dónde queda el ciudadano igual ante la ley y ante el Estado? ¿Dónde su derecho a la propiedad privada como fuente de desarrollo e iniciativa individual, como derecho inalterable que debe ser salvaguardado y protegido por la ley?

A estas preguntas básicas sobre los principios democráticos hay que añadir otra de singular carácter ¿Cuál es el fondo obtenido de la peor psicología de masas en que se sustenta el proyecto de transmutar los estados democráticos liberales en una confederación mundial de estados Leviatán-Zeus? La respuesta no es tan complicada como a primera vista puede parecer.

Si Dios ha muerto, el planeta está en peligro inmediato de cataclismo y el “conócete a ti mismo” es una entelequia ¿Quién nos aplaca el sentimiento trágico de la vida? ¿Quién apacigua la sensación de desamparo frente a leyes naturales y la conciencia constatada de nuestra finitud? ¿Quién establece la esperanza de resurrección final como anhelo de lo infinito que nos empuja al libre albedrío?

En este manipulado juego de pretender ser dioses salvadores del planeta, en medio de un páramo moral, los apóstoles del Gran Reinicio Woke (¿incluimos en el lote woke al catolicismo y otras comunidades cristianas?) nos colocan en una pavorosa encrucijada; aceptar devenir siervos del Estado Leviatán-Zeus padre y patrón sustentado en un capitalismo corporativista y monopolista global o abrazar un islán teocrático medieval.

Estamos ante mucho más que un proyecto de nueva sociedad, se trata de implantar un nuevo modelo de vida, de la versión posmoderna del “hombre nuevo” marxista-leninista. Para lograrlo estorban el cristianismo, la familia natural, los hijos, la heterosexualidad, la propiedad privada de la vivienda y el automóvil, el pensamiento libre, comer carne y pescado, el liberalismo económico, la educación decidida por los padres de familia… «En 2030 no tendrás nada y serás feliz».

Mientras tanto, los estados occidentales en plena conversión en Leviatán-Zeus amplían sus gastos corrientes sin freno real. Así, entre mediados del siglo XX hasta la década actual, los estados occidentales han pasado de gastar una media del 15%-20% de su producto interior bruto (PIB) hasta 50% y algunos más de su PIB. En el caso concreto de España, la ratio gasto público total en relación al PIB pasó del 20% en 1962 al 27% en 1975 hasta llegar en 2023 al 46,4% del PIB y subiendo sin freno. Al mismo tiempo, la deuda pública española en 1975 era del 7% del PIB, mientras que el ratio de deuda se situó en el 107,7% del PIB a finales de 2023. La misma o parecida senda mantienen otros estados occidentales y Japón.

Efectivamente, parece que 2030 no tendremos nada pero estaremos endeudadísimos sin comerlo ni beberlo.

VÍCTIMAS PROPICIATORIAS DEL CLIMATISMO

Un repasito conveniente para no llamarse a engaño

01/11/2021

Uno de los rasgos que mejor expone la situación que vivimos en plena resaca de la pandemia de nunca acabar, es la sorpresa con que la mayoría de los ciudadanos españoles perciben la exponencial subida del precio de la energía eléctrica. Nada extraño por cuanto llevamos cuatro décadas digiriendo todo tipo de tentempiés energéticos y medioambientales despachados por lobbies político-económicos, cuyos contrapuestos intereses logran sublimarse en el estado gaseoso de un larvado ideologismo. Me refiero al climatismo, una doctrina transversal, sostenible, ecológica, verde, aclimatable, comunitaria, algorítmica, reciclable, anisotrópica, bucólica, antropogénica, integradora, bromatológica, paisajística, biodegradable, holoeconómica, agorera, catastrofista, cabildera, bioclimatológica, global y, en fin, suma y sigue con los estupendos sustantivos y calificativos que han configurado la ideología más rentable en términos económicos y políticos del siglo XXI.

Si bien desde la pulsión acaparadora anglosajona se suele señalar a Rachel Carson como la iniciadora de la conciencia ambientalista tras la publicación de “Primavera silenciosa” en 1962, lo cierto es que el valor supremo de la naturaleza surge con el romanticismo. Aunque bien documentado, apenas se ha divulgado que el misticismo naturalista alemán del siglo XIX, expresado en la consigna “Blut und Boden”: «Sangre y tierra» fue abrazado con frenesí por el nacionalsocialismo a través de los ideólogos del völkisch que predicaron el regreso a la tierra y a la simplicidad. Así, el Tercer Reich convirtió la agricultura orgánica, el vegetarianismo y el culto a la naturaleza en parte sustancial de su política. Por ejemplo, el Führer insistía sobre «la impotencia de la humanidad frente a las leyes eternas de la naturaleza».

En el caso concreto de España, es la Institución Libre de Enseñanza como bien muestra Santos Casado de Otaola en “Naturaleza patria: ciencia y sentimiento de la naturaleza en la España del regeneracionismo” quien impulsa el contacto de los discípulos con la naturaleza como pedagogía impulsora de una España bucólica y “sana”. Y como se consideraban regeneracionistas patriotas, esta visión fue asumida a principios del siglo XX por falangistas, carlistas, regionalistas y nacionalistas varios.

El empeño protector de la naturaleza, empieza a derivar en ideología con la aparición en pleno 1968 de un lobby peculiar llamado Club de Roma. Pronto se hace famoso por su primer informe publicado en 1972, titulado “Los límites del crecimiento”. Pero la sospecha de que este lobby se establecía para implantar una tesis neo-malthusiana que estrangulaba el desarrollo de los países en vías de desarrollo, algunos de estos países organizaron una conferencia en la localidad suiza de Founex, para elaborar un informe sobre desarrollo y medio ambiente objetivo. El Informe Founex de 1971 intentó armonizar la protección del medio ambiente con el objetivo de alcanzar un desarrollo sustancial para todos los países del mundo. Sin embargo, las visiones deterministas configuradas por un apetitoso revuelto de catástrofe malthusiana y parusías neomarxistas y rescoldos nacionalsocialistas sazonado con el relativismo posmoderno, con la primera crisis del petróleo se fue consolidando en los países occidentales más desarrollados como movimiento alternativo al capitalismo controlado por el Estado socialdemócrata.

Fue en Alemania donde apareció el primer partido verde “Die Grünen” en 1980 con el fin de cambiar el paradigma social y económico alemán. La mayoría de sus dirigentes procedían de otros partidos, por ejemplo: Petra Kelly del SPD mientras que Gerald Häfner pertenecía a la Sociedad Antroposófica Universal. También había militantes procedentes de la extrema izquierda sesentayochista, incluidos unos cuantos maoístas, algunas feministas y sujetos procedentes de la agricultura biodinámica y del Bioland, más unos cuantos ideólogos que escondían su pasado. La imagen juvenil que proyectaron con sus verdes praderas y bucólicas montañas nevadas y banderas al viento, no terminaba de borrar cierto aire supremacista apegado a la antroposofía de Rudolf Steiner, por cuanto al enfatizar la supremacía del “Planeta” conlleva un biocentrismo radical, en el que el ser humano comparte el mismo valor con los demás seres vivos y, por tanto, no tiene derecho a erigirse en un ser superior que somete a los otros seres y a los ecosistemas para sus necesidades vitales.

Por supuesto, el chivo expiatorio del ecologismo militante es el depredador capitalismo por cuanto uno de los representantes más conspicuos del movimiento ecologista; Murray Bookchin, lo resume de esta guisa: «La biosfera está sufriendo daños profundos de diferentes maneras y en vastas zonas del planeta, algunas de ellas ya convertidas en lugares inhabitables debido a los desechos tóxicos y los desastres provocados por las plantas nucleares. Mientras, la polución sistémica, los agujeros de ozono, el calentamiento global y desastres de todo tipo continúan haciendo pedazos el tejido del que depende la vida entera. Que este daño lo provocan principal y abrumadoramente las corporaciones de la competitiva economía de mercado internacional nunca había estado tan claro como hasta ahora, del mismo modo que nunca había sido tan perentoria como en la actualidad la necesidad de reemplazar la sociedad existente por otra como la que promueve la ecología social». Pero un chivo expiatorio tan vaporoso exige el sacrificio simbólico de culpables a la diosa Tierra. Y quien mejor expresa el rito apaciguador de la ira de la Pachamama o Gaia, es la famosa frase de James Lovelock: «El hombre es una plaga: la tierra está enferma de humanidad, es un cáncer de la biosfera».

Claro que hay humanos culpables y humanos inocentes comprometidos en salvar el planeta. En un reciente artículo en ABC titulado: “Los verdes nos lo han puesto negro” Juan Carlos Girauta, además de aclarar que no se siente concernido por los mensajes milenaristas de Al Gore y Greta Thunberg, señala las raíces podridas de los verdes alemanes mencionando a Baldur Springmann y Werner Vogel. Que ambos personajes pertenecieran en su juventud al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, no es anecdótico pues, los ideólogos de pasado inconfesable no eran una excepción. Rudolf Bahro, Otto Schily y Herbert Gruhl apenas barnizaron su ideología primigenia con brochazos etéreos. Famoso fue entonces Gruhl como autor del superventas: “El planeta es saqueado: las consecuencias del terror de nuestras políticas”, donde explícita un darwinismo social ecológico y patrocina la separación cultural de los pueblos como «ley natural»: «…una ley de entropía que encontramos particularmente en la ecología, y que se aplica también a las culturas humanas». De ahí al supremacismo racial o al indigenismo y otros particularismos de los buenos pueblos solo hay un pasito.

Y si los verdes alemanes como precursores del ecologismo posmoderno tuvieron las raíces comentadas, en España su raigambre regeneracionista decimonónica apenas tuvo repercusión. De hecho, tanto en los Verdes como en la Federación Progresista que se fundaron en 1984, abundaban los escaldados procedentes de los partidos comunistas; carrillistas, marxistas-leninistas y trotskistas. Al fundarse Izquierda Unida en 1986, la mayoría se integró en la coalición no sin desgarros, escisiones, y vueltas a empezar con diferentes nombres que continúan alrededor de IU-Podemos y demás partidos adyacentes.

El movimiento ecologista organizado en España no logró consolidarse como en Alemania debido a diversos factores, entre los que destacan la ley electoral y la incapacidad de desprenderse de su querencia roja o rojinegra. Sin embargo, como ideología simpática y buenista, fue asumida como añadido electoral imprescindible, tanto por el PSOE como por el PP. Desde este beneplácito estratégico, se entienden las decisiones de los diferentes gobiernos respecto a las políticas energéticas y medioambientales. Asimismo, para entender mejor estas políticas infectadas de ideología, es preciso recordar que la Junta de Energía Nuclear (JEN), fue fundada en 1951, es decir, en los inicios del régimen franquista, con el objetivo de liderar la investigación de los procesos de producción y el control institucional de la energía nuclear de fisión en España, incluyendo la investigación sistemática de minerales radiactivos. En 1968 Franco inauguró la Central nuclear José Cabrera (más conocida como Zorita). En 1969 fue aprobado el Plan Eléctrico Nacional que estableció un programa estratégico para lograr un alto grado de autonomía eléctrica, mediante las centrales hidroeléctricas y las nucleares de fusión. En 1971 se inauguraron dos centrales nucleares; Santa María de Garoña y Vandellós I. En 1972 se aprobó el Plan Energético Nacional (PEN), en el que se establecía la construcción de siete nuevos reactores que tendrían que entrar en servicio entre 1980 y 1983 y aportar una potencia, junto a las centrales ya en funcionamiento, de 15.000 MWe. Dentro de este plan se encontraba la construcción de la central nuclear de Lemóniz I y II (Vizcaya), cuyas obras de construcción comenzaron igualmente en 1972.

Con lo que no contaban los impulsores del PEN era con la oposición radical de la banda terrorista ETA, junto con no pocos compañeros de viaje de la banda. El caso es que ETA perpetró cerca de 20 atentados con bomba en instalaciones de Iberduero y en las obras de la central nuclear de Lemóniz, al tiempo que extorsionaba al gobierno exigiendo la demolición de la central, a cambio de no ejecutar al ingeniero del proyecto nuclear de Lemóniz, José María Ryan Estrada, quien fue secuestrado y posteriormente asesinado en 1981. En 1982, ETA asesinó con premeditación y alevosía al ingeniero Ángel Pascual Múgica cuando se dirigía con su hijo a su trabajo en las obras de Lemóniz.

En 1984 el gobierno del PSOE presidido por Felipe González, reviso el PEN para reducir 5.000 MWe de los contemplados inicialmente en el PEN. La potencia eléctrica instalada del sector nuclear en España quedó reducida a 7500 MWe, un 40% menos de la expectativa inicial planificada en el PEN. En 1984 el PSOE gobernante decretó la moratoria nuclear, paralizando la construcción de cinco centrales nucleares: Lemóniz I y II (Vizcaya) con una potencia de 930 MWe cada una, Valdecaballeros I y II (Badajoz) con una potencia de 975 MWe cada una, y Trillo II (Guadalajara) con 1041 MWe.

Otros proyectos que ya habían completado el proceso administrativo para su construcción fueron paralizados: Santillán (Cantabria), Sayago (Zamora), Vandellós III (Tarragona) y Regodela (Lugo). El principal argumento del gobierno del PSOE fue la necesidad de adecuación de la capacidad de generación de energía eléctrica en España, en un periodo de caída de la demanda de energía eléctrica como consecuencia de la crisis del petróleo de los años 70. Recordemos que el accidente de Chernóbil ocurrió el 27 de abril de 1986, es decir, 2 años más tarde que la moratoria nuclear. A finales de 1994 el gobierno de Felipe González aprobó la paralización definitiva de los proyectos de construcción de las centrales nucleares de Lemóniz I y II, Valdecaballeros I y II (Badajoz) y Trillo II (Guadalajara). Mientras tanto, Francia construía un parque de centrales nucleares que le aseguraba el 70% de su consumo de energía.

El babel ideológico del PSOE sistemáticamente conlleva la incomprensión de la realidad sobre las necesidades presentes y futuras en economía y energía, por consiguiente, el dislate al respecto fue y es marca de la casa. Uno de los desatinos más memorables de la época, que indica la burbuja marxista teñida de malthusianismo en que habita este partido, lo protagonizó el arquitecto Eduardo Mangada. Miembro de la Federación Socialista Madrileña tras su expulsión del PCE en 1982, llegó a concejal de urbanismo con Tierno Galván para, posteriormente, ocupar la Consejería de Ordenación del Territorio, Medio Ambiente y Vivienda durante la presidencia de Joaquín Leguina. De su cosecha fue el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1985, en el que basándose en la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia marxista, concluyó que la crisis económica mundial de fines de los setenta y primeros ochenta era la definitiva del capitalismo y que, por tanto, Madrid no iba a crecer más. En consecuencia, declaró no urbanizable todo el suelo que separaba la ciudad del resto de municipios de la corona metropolitana. “Madrid no crece ni crecerá”, decía textualmente la Memoria del Plan, y denominó a este foso como Cinturón Verde. Y como Madrid no iba a crecer más, ¿para qué mejorar el transporte y las comunicaciones? Mangada afirmaba que no iba a aumentar el número de vehículos privados, que los ciudadanos harían en ferrocarril y autobús el 80% de sus desplazamientos. Despreció la M-40, que tildó de faraónica, y propuso como eje de transportes la llamada “J”, es decir, la M-30 inacabada y el distribuidor sur. La realidad desmintió todos sus pronósticos. El capitalismo continuó mientras que se hundía la URSS y Madrid siguió creciendo aunque el Plan Mangada encareció la vivienda, mientras muchas calles se colapsaron debido al aumento de vehículos. Menos mal que en 1997 se aprobó un nuevo Plan que derrocó aquel despropósito.

A pesar de que el PP de Aznar se escandalizó y declaró su apuesta por recuperar el plan eléctrico nacional, cuando llegó al poder apenas balbuceo el propósito de prolongar la vida de las centrales nucleares. Así, en sus programas electorales apenas se hablaba de un «mix energético equilibrado que tome en consideración todas las fuentes de energía existentes y las capacidades disponibles». Y cuando han gobernado, tanto en la época de Aznar como en la de Rajoy, una vez metidos en Moncloa; nada de lo prometido.

Por otra parte, quiero resaltar que la hemeroteca es mala compañera de viaje del climatismo. Pues resulta que si el Observatorio oficial en el volcán Mauna Loa de la NOAA que mide el CO2 de referencia atmosférica, informa que alcanzó su punto máximo para 2021 en mayo, con un promedio mensual de 419 partes por millón (ppm), resulta que hace nada menos que 26 años estábamos en 350 ppm con el «agujero de ozono» al máximo y, según el diario El País, hundidos en acontecimientos meteorológicos extremos. Si el aumento de un 20% conlleva la catástrofe anunciada desde hace décadas, debería ser un asunto discutido y discutible. Pero no lo es bajo pena de cancelación.

El ínclito Zapatero llenó los bolsillos de los espabilados que eran capaces de generar electricidad por la noche con paneles solares, para cobrar las sustanciosas subvenciones. Pero estas naderías son peccata minuta comparadas con las medidas del gobierno de coalición PSOE-Podemos. Como primera medida el gobierno aceleró el cierre de las centrales eléctricas de carbón. Y aunque la Covid-19 retraso algunas medidas, a pesar de que los precios del gas natural y el petróleo iniciaban un tenebroso incremento, el gobierno de coalición PSOE-Podemos encabezado por el doctor Sánchez, apoyado parlamentariamente por los separatistas catalanes; ERC y PDeCAT, por los separatistas vascos; PNV y Bildu, por los particularistas-nacionalistas; Compromís, Nueva Canarias, Teruel Existe y Partido Regionalista de Cantabria, en fin, por los escindidos populistas de Más País, en julio de 2021 aprobaron la Ley 7/2021, de cambio climático y transición energética.

La ley de marras se compromete a participar fieramente en frenar el cambio climático, a sabiendas de su incapacidad y nimiedad. Pero no repara en gastos para subvencionar una transición energética hacia el verde que te quiero verde. Nada menos que 200.000 millones de euros de inversión a lo largo de la década 2021-2030. Semejante cantidad se justifica con un despropósito: «Las emisiones del conjunto de la economía española en el año 2030 deberán reducirse en, al menos, un 23 % respecto al año 1990 y se deberá alcanzar la neutralidad climática a más tardar en el año 2050». Y los es porque establecer para dentro de 29 años la llamada neutralidad climática, es decir, la extinción del consumo de los combustibles fósiles, cuando el transporte naval y aeronáutico no tiene aún una alternativa a la vista, corona un alarde de estulticia y demagogia.

Si la demagogia resplandece desde el preámbulo de la ley, el climatismo en que se basa resulta espeluznante porque desdeña la realidad, toma por indiscutibles las proyecciones del calentamiento global antropogénico perpetradas por la burocracia de la ONU y los lobbies adyacentes, mientras que basa los objetivos estratégicos en el etéreo Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Colocando la carreta delante de los bueyes, las medidas de la ley se condicionan al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 y al Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, ambos aún en el limbo. Pero lo fundamental de la ley es prohibir sin importar las consecuencias. En primer lugar, la exploración, investigación y explotación de hidrocarburos en España: «A partir de la entrada en vigor de esta ley no se otorgarán en el territorio nacional, incluido el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, nuevas autorizaciones de exploración, permisos de investigación de hidrocarburos o concesiones de explotación para los mismos, regulados al amparo de la Ley 34/1998, de 7 de octubre, del sector de hidrocarburos, y del Real Decreto-ley 16/2017, de 17 de noviembre, por el que se establecen disposiciones de seguridad en la investigación y explotación de hidrocarburos en el medio marino. A partir de la entrada en vigor de esta ley, no se otorgarán nuevas autorizaciones para realizar en el territorio nacional, incluido el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, cualquier actividad para la explotación de hidrocarburos en la que esté prevista la utilización de la fracturación hidráulica de alto volumen». Pero el afán prohibitivo se dispara hasta la memez cuando a partir de la entrada en vigor de la ley, se aniquila la investigación y aprovechamiento de yacimientos de minerales radiactivos, «no se admitirán nuevas solicitudes para el otorgamiento de permisos de exploración, permisos de investigación o concesiones directas de explotación, ni sus prórrogas».

Pero ahí no queda la cosa. De un plumazo la ley se carga la investigación y aprovechamiento de yacimientos de minerales radiactivos. «A partir de la entrada en vigor de esta ley no se admitirán nuevas solicitudes para el otorgamiento de permisos de exploración, permisos de investigación o concesiones directas de explotación, ni sus prórrogas, regulados al amparo de la Ley 22/1973, de 21 de julio, de minas, de minerales radiactivos, tal y como se definen en la Ley 25/1964, de 29 de abril, sobre energía nuclear, cuando tales recursos sean extraídos por sus propiedades radiactivas, fisionables o fértiles. 2. A partir de la entrada en vigor de esta ley no se admitirán nuevas solicitudes de autorización de instalaciones radiactivas del ciclo del combustible nuclear para el procesamiento de dichos minerales radiactivos, entendiendo como tales instalaciones las así definidas en el Reglamento sobre instalaciones nucleares y radiactivas».

Recapitulemos. El gobierno de coalición PSOE-Podemos encabezado por el doctor Sánchez y sus aliados, ha limitado la vida de los siete reactores nucleares que proporcionan el 23% de la producción eléctrica consumida que irán cerrando entre 2025 y 2035. Ha extinguido la producción de carbón nacional y cerrado las correspondientes centrales eléctricas. Ha prohibido la investigación y aprovechamiento de yacimientos de minerales radiactivos. Ha prohibido la fracturación hidráulica o fracking que en España se estimaba en 90 años de cobertura del consumo nacional de hidrocarburos. Por supuesto, estas medidas tan verdes del gobierno son aplaudidas por el portugués que ejerce de Secretario de la ONU y toda la dispendiosa y extensa cohorte burocrática del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, apoyados incondicionalmente por innumerables lobbies y ONGs climáticos.

Como resultado de estas medidas contra el Cambio Climático, los españoles somos los más roji-verdes, los más limpios, aunque paguemos multas a la UE por no depurar las aguas residuales, los que pronto pasaremos en el ranking de mejor país que lucha contra el cambio climático a la Noruega gran extractora de hidrocarburos, los que pagamos precios desorbitados por la electricidad, el gas y los derivados del petróleo, los que pagamos como lujo el transporte, los que devenimos totalmente dependientes de países terceros y, por lo tanto, muy vulnerables teniendo en cuenta que quedamos a merced de los países que especulan con los hidrocarburos, los que, en fin, pagamos caro y pagaremos carísimo el delirio climatista de nuestros gobernantes.

Mientras tanto, China está construyendo 200 centrales eléctricas accionadas por carbón y aumentará el uso de tecnología nuclear de nueva generación, incluidos los reactores marinos a pequeña escala. Francia invertirá 1.000 millones de euros en la construcción de nuevas centrales nucleares. Similares medidas son aprobadas en Bulgaria, Croacia, República Checa, Finlandia, Hungría, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Rumanía. Polonia se mantiene firme en el aprovechamiento de su carbón. El Reino Unido amplifica la construcción de centrales nucleares y promociona el desarrollo rápido de los pequeños reactores modulares SMR conocidos como minicentrales nucleares. Jennifer Granholm, secretaria de Energía del Gobierno de Biden, acaba de declarar que; «el despliegue continuado de la energía nuclear es esencial para afrontar el cambio climático», mientras que Bill Gates inicia la fabricación de minicentrales nucleares. Rusia se relame con el precio del gas, se carcajea de la fecha 2050 como límite de la total descarbonización y se delita con la dependencia de Alemania de su gas, país cuya dirigente Ángela Merkel tomó la cobardona decisión de limitar la energía nuclear tras el accidente de Fukushima, y ahora trata de capear el temporal aumentando, sin publicidad, las centrales de carbón. India y el resto de Asia van a su aire y no digamos el continente Africano.

Mientras un tiranosaurio se convierte en la mascota de la ONU que con voz meliflua nos alerta que los humanos estamos en peligro de extinción por nuestra culpa, por nuestra grandísima culpa, la predicadora de la mala nueva Greta Thunberg, que parece tener hilo directo con la tierra cuando, con motivo de la costosísima conferencia climática Glasgow COP26, nos vocifera: «La humanidad no está consiguiendo detener la crisis climática. Ahora ya es más que urgente — el planeta está pidiendo ayuda a gritos». Quienes somos incapaces de oír los gritos de la madre Tierra, de Gaia o Pachamama, comprobamos que la subida de precios de los bienes y servicios está impactando de lleno en el bolsillo de las familias españolas. Familias que a final de 2021 habrán sufrido una merma de poder adquisitivo de unos 8.600 millones de euros. Mientras el clima se recalienta, nosotros nos estamos congelando y endeudando hasta el punto de dejar una losa fatal a nuestros descendientes.

HACIENDO AMIGOS. SOBRE MASCOTAS Y CAMBIO CLIMÁTICO

26/07/2021.

Sé bien que con este suelto me ganaré antipatías y hasta enemigos, pero también sé que algún alma caritativa se comparecerá y atenderá y entenderá mis cuitas.

Abunda la buena gente que está preocupada por el desastroso estado del planeta Tierra, otros dicen Gaia y Pachamama. Máxime ante los lúgubres augurios sobre las consecuencias del calentamiento global que, al parecer, su solución no solo requiere grandes esfuerzos financieros y tecnológicos por parte de la humanidad culpable del problema, también precisa de héroes adolescentes, Herculitos y Herculitas que en «nombre de la justicia climática» nos acongojen gritándonos: «No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico». Y en esas estamos, pues cada gran causa precisa de grandes villanos y en el caso de esta; somos Usted y yo.

De entre los animales domesticados por los crueles humanos (no me digan que no me pongo correctísimo), los rumiantes, a pesar de ser radicalmente vegetarianos, que digo, veganos de suyo, de darnos sin rechistar leche, lana, cuero y carne, no son muy simpáticos ni mucho menos zalameros. Y entre los menos zalameros destaca el ganado vacuno que, para más inri, parece que sus pedos de metano producen hasta el 14% de todas las emisiones de efecto invernadero. Por consiguiente, siguiendo las indicaciones del Ministro Garzón, hay que reducir el número de vacas al mínimo para evitar semejante daño y el no menos peligroso que genera su sabrosa carne y su leche generadora de mantequilla, quesos y yogures malignos.

Mucho más simpáticos, zalameros y obedientes son los cánidos y algo menos los gatos, aunque adorables, suaves al tacto, eróticos sus dulces ronroneos y hasta juegan al escondite. Por estos méritos ambos han pasado en unos decenios de ser ayudantes de caza y severos guardianes de ganado y haciendas, a animales de compañía o mascotas obedientes. Solo tienen un par de pequeños defectos, no terminan de adaptarse a los retretes humanos ni a la alimentación vegana. Es más, siguen comiendo carne como posesos.

En España, la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC), calcula que en 2019 había unas 13 millones de mascotas registradas, aunque admiten que puede haber otros 10 millones sin registrar, en concreto se calculan 15 millones de perros y 2,5 millones de gatos que viven en el 36% de los domicilios particulares. Respecto al gasto medio de cada animal de compañía, calculan que supera los 1.200 euros al año, mientras que deducen que los españoles invierten tres horas diarias en sus mascotas. Poco me parece cuando veo como los cuidan mis amigos, siempre atentos a sus necesidades y alimentados a placer, con pienso envasado en paquetes y latas más relucientes que los de cereales infantiles y las de caviar Beluga Caspian Pearl. ¿Y qué ingredientes contienen esos magníficos alimentos para nuestras obedientes mascotas? Pues principalmente salmón, pollo, cordero, buey, vaca y pavo. Eso si, de alta calidad y super ecológicos, sin soja, trigo ni maíz añadidos, sin colorantes, aromatizantes ni conservantes artificiales.

Teniendo en cuenta que un perro medio adulto puede ingerir 1 kg de pienso al día y un gato 70 gramos. Que en Europa, según la FEDIAF (European pet food industry), en 2019 había 90 millones de perros y 110 millones de gatos. Que estos animalitos consumieron 8,5 millones de toneladas de salmón, pollo, cordero, buey, vaca y pavo ecológicos. Que sus amos gastaron 21.800 millones de euros ese año en alimentarlos. Que si son cívicos, como se supone, los amos europeos para sus mascotas consumen, al menos, 73.000 millones de bolsas de plástico más los correspondientes accesorios de recogida y otros cachivaches cada año (algunas bolsas se anuncian biodegradables y perfumadas), con un costo aproximado de 8.000 millones de euros, para recoger las boñigas que sueltan sus animalitos cada día en las calles y jardines de Europa. Que el incremento anual de piensos para mascotas es del 2.8%. Teniendo estos datos en cuenta, ahora, si les apetece, deduzcan el metano, la energía, los envases y la logística que precisan sus mascotas y luego hablamos del efecto invernadero, la regresión demográfica y el hambre en el mundo.