
Ampliación de: CHINA COLONIZA ESPAÑA
ÍNDICE
ZHONGGUO (中国) EL REINO DEL MEDIO
DE LA PLUTOCRACIA GLOBALISTA CHINA
NO ES AMISTAD LA QUE SIEMPRE PIDE Y NUNCA DA
ESPAÑA EN LA FÓRMULA XI DE GLOBALIZACIÓN
ZHONGGUO (中国) EL REINO DEL MEDIO
Al parecer, fueron los exploradores y comerciantes árabes y europeos quienes trasladaron la pronunciación del nombre de la dinastía la Xia del río Amarillo, para llamar al extensísimo “reino del medio” Zhongguó como China. Aún hoy, la mayoría de los chinos no sabe que su país tiene otro nombre en el resto del mundo porque, no sin motivo, perciben que son el centro del mundo.
Sin esta apreciación previa es fácil caer en la trampa de considerar que la disputa actual entre Estados Unidos y China es solo comercial cuando, en realidad, es fundamentalmente geopolítica pues se trata de un antagonismo derivado de los, no por disimulados, evidenciados objetivos del que el Partido Comunista de China 中国共产党Zhōngguó Gòngchǎndǎng (PCCh) de arrebatar la hegemonía mundial a EE.UU. Dichos objetivos se manifiestan en múltiples frentes, destacando la porfía por el control de mercados, el sobrepaso tecnológico, la consecución de alianzas estratégicas y la influencia en regiones clave como el Indo-Pacífico, África, Iberoamérica y Europa.
La manera conque China en el primer cuarto del siglo XXI ha logrado volver a ser el Reino del Centro y, con ello, el principal factor impulsor de los dilemas de la globalización actual, se inicia, bajo el lema de «cruzar el río sintiendo las piedras», con las «reformas y apertura» impulsadas por Deng Xiaoping a partir de 1978. Aquel programa estableció una transición gradual desde una economía centralizada y controlada por el estado, hacia un capitalismo de Estado sin una privatización masiva de las empresas estatales, junto con una política de puertas abiertas al capital extranjero occidental.
Con la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en 1980, el gobierno chino estableció grandes incentivos financieros y sobre todo laborales derivados de una mano de obra barata y disciplinada, que atrajeron billones de dólares procedentes de multinacionales y grandes empresas de EE.UU. y Europa. Con el ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) 11 de diciembre de 2001, China consolidó su estatus como primer exportador mundial de bienes, bajo la égida de un «capitalismo de estado o una economía de mercado socialista», sustentado bajo un régimen autoritario cuyo poder es monopolizado por el PCCh.
DE LA PLUTOCRACIA GLOBALISTA CHINA
Aunque el peculiar capitalismo implantado en China, luego imitado por Vietnam, tiene buena prensa en occidente debido a la suma de agitprop y cabildeos potentes, las consecuencias de su modelo no son inherentes al capitalismo en sí, sino a la singularidad de su expansión derivada de la explotación de cientos de millones de trabajadores conformados por la masiva inmigración del campo a las ciudades de los “hukous” rurales. Me refiero al tiránico sistema de control de cada individuo por parte del estado que comentaré más adelante, además de una estrategia en detrimento de los intereses de las naciones democráticas desarrolladas.
Enfatizo, por considerarlo fundamental, que la masa de campesinos hukous (solo entre 2014 y 2020 se estima que fueron unos 66 millones los que migraron del campo a la ciudad) que desde las reformas de Deng Xiaoping hasta hoy se calcula en más de 500 millones de personas catalogadas como “hukous” las que migraron del campo a la ciudad o a nuevas zonas industriales “clandestinamente”, es decir, desprovistas de seguridad social, educación pública y derecho de huelga, son esenciales para comprender lo sucedido en China. Porque, además de las ingentes masas de hukous, sostengo que sin los uigures de Xinjiang encerrados en campos de concentración de trabajos forzados (Centros de Educación y Capacitación Vocacionales los llama la dictadura de Xi que dice los cerró en 2020), sin los desplazamientos forzosos a fabricas-prisión de esta etnia y otras como la tibetana, zhuang, hui, manchúes y mongoles, sin los esclavos adquiridos a Corea del Norte, etc. la industrialización capitalista de China hubiera sido mucho más lenta y conflictiva.
Y por los mencionados motivos y otros no menos importantes pero que extenderían en exceso este suelto, el capitalismo de estado chino ha generado una enorme concentración de riqueza en manos de la clase dominante china, una verdadera aristocracia roja tramada alrededor del PCCh. Así, China cuenta con el segundo mayor número de milmillonarios, por detrás de EE UU, y su coeficiente de Gini, que mide la desigualdad de rentas, es igual al de EE UU. Por consiguiente, si el poder absoluto es ejercido por el PCCh y su élite, sus líderes y sus familias concentran una vasta riqueza ya internacionalizada con enormes inversiones globales, estamos ante un régimen dictatorial dominado por una plutocracia internacionalizada.
La plutocracia China asentada sobre la aristocracia roja de la élite del PCCh tiene una esmerada agenda globalista en contubernio con el capitalismo globalista llamado stakeholder capitalism (ver DEL MARXISMO AL CAPITALISMO WOKE), representado en Davos, ONU, etc. con sus agendas, con el objetivo de imponer sus planes neoimperialistas que necesariamente pasan por erosionar las bases de la prosperidad occidental y someter a la población mundial a los mismos designios que han implantado para sus súbditos. En este contexto, me parece relevante señalar el testimonio de Desmond Shum en “Red Roulette: An Insider’s Story of Wealth, Power, Corruption and Vengeance in Today’s China”. Asimismo, conviene tener en cuenta que el PCCh contaba a finales de 2024 con cien millones de afiliados, de los que solo el 30,4% son mujeres. 7,5 millones trabajan para el partido-estado en los 3.199 comités locales, 31 comités de provinciales y municipales y 397 comités de ciudad (prefectura), mientras que la élite la conforman unos cien mil individuos incrustados en la dirección de empresas públicas y privadas, Ejército Popular de Liberación (EPL), Asamblea Popular Nacional de China, Comité Central y el Comité Permanente como máxima cúpula de poder del PCCh).
Fue en el XIV Plan Quinquenal del PCCh dirigido por Xi Jinping en 2013 cuando se engendró la herramienta de expansión política y económica global llamada: “Franja y la Ruta” (BRI u OBOR: One Belt One Road) luego denominada Franja Económica de la Ruta de la Seda (FERS). El cebo de la Franja y la Ruta consiste en la financiación por parte de China de infraestructuras logísticas y la promoción de inversiones, cooperación económica y tecnológica mediante acuerdos bilaterales con cada país. De esta manera, al día de hoy más de 150 países y 30 organizaciones internacionales han firmado el tratado FERS con China. Prácticamente todos los países africanos e Iberoamericanos. Con esta fórmula China financia y desarrolla «la diplomacia de trampa de deuda«, dejando a muchas naciones, sobre todo de África, cargadas con préstamos que no pueden pagar. Ante la falta de pago de la deuda contraída por estos países, China les obliga a ceder activos estratégicos a través de canjes de deuda por capital. Con ello, China se asegura el acceso a las materias primas necesarias para alimentar su expansión.
También con la mayoría de los países de la UE tiene China acuerdos específicos basados en el FERS, sobre todo con Alemania, Países Bajos, Italia y España. De esta manera, China ya ha logrado el control de la mayoría de los puertos y redes de Europa (ya controla una red de 310 puertos del mundo) mientras la inunda con productos subvencionados made in China como vehículos eléctricos, colmado en telecomunicaciones, paneles solares y turbinas eólicas, etc. Así, el déficit comercial de la UE con China en 2024 fue de 304.500 millones de euros. Asimismo, con el fin de destronar al dólar y el orden monetario predominante que incluye el euro, en los últimos años China ha comprado ingentes cantidades de oro al tiempo que ha azuzado a sus “aliados” a hacer lo mismo, con lo que ha logrado establecer el “corredor del oro” de China, una red que abarca a los llamados BRICS: Brasil, Rusia, India, Turquía, Sudáfrica, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y, a ratos, Suiza.
Y a pesar de toda esta capacidad invasiva-extractora, China apenas crece y sus problemas estructurales son cada vez mayores: la burbuja inmobiliaria está experimentando una fuerte corrección, los gobiernos locales acumulan unos niveles de deuda descomunales, el consumo apenas ha repuntado tras la pandemia, el desempleo entre los jóvenes roza máximos históricos y el envejecimiento de la población está generando un aumento del gasto público y un freno del consumo interno.
Además de estos desequilibrios estructurales, hay un problema social del que se habla poco. Se trata de la desigualdad por sexos resultante de la política de un solo hijo que Deng decretó en 1979. Resultó que, durante los más de 30 años de política de hijo único en China, al menos 20 millones de niñas “desaparecieron” debido a abortos selectivos por sexo o infanticidio, según Li Shuzhuo, director del Centro de Investigación de Población y Política Social de la Universidad Xi’an Jiaotong de China. Debido a esta práctica derivada de la cultura campesina de priorizar la sucesión del patrimonio a través del varón, hoy en China hay unos 40 millones de hombres solteros, denominados “shengnan” (hombres sobrantes) que generan problemas sociales que se expresan en extravagancias como los mercados de matrimonio al aire libre en las grades urbes como Shanghái.
NO ES AMISTAD LA QUE SIEMPRE PIDE Y NUNCA DA
La Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del gobierno de España, tiene una ficha pública de República Popular (de) China (Enlace a la ficha de China) en cuyo contenido se exponen datos macro de China de 2024. Entre tantos datos destaca el superávit comercial de China: $815.210 millones USD. Conjuntamente, la ficha incluye una amable biografía de Xi Jinping y fotografías de Pedro Sánchez y Albares con el dictador chino y su ministro de exteriores respectivamente. Pero es el punto 3. RELACIONES BILATERALES CON ESPAÑA donde se exhiben los principales hitos de la relación bilateral donde destacan el Foro España-China, la constitución de una “Asociación Estratégica Integral” en noviembre de 2005; la visita de Mariano Rajoy al Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional en Pekín en mayo de 2017, la ampliación de la “Asociación Estratégica Integral” mediante el Plan de Acción (2025-2028) firmado este año por Pedro Sánchez, etc. Y mientras tanto, las importaciones españolas desde China sumaron, en 2024, €45.174 millones, mientras que las exportaciones españolas a China sumaron, en el mismo periodo, €7.467 millones, es decir un déficit de más de €37.707 millones de euros que no cesa de aumentar cada año.
La pregunta obvia que surge tras la lectura de la ficha de marras y la constatación de desbalance comercial que soportamos con China es: ¿Cuáles son las ventajas para el pueblo español de la “¿Asociación Estratégica Integral” y el “Plan de Acción” rubricados por Zapatero y Sánchez en nombre del Reino de España con la dictadura del Partido Comunista de China (PCCh), dirigida con mano estalinista por el mandamás de República Popular (de) China, ¿Xi Jinping?
Fueron los contratos destapados por THE OBJECTIVE correspondientes a la adjudicación a Huawei Technologies Co., Ltd. (华为 Huáwéi) de contratos por valor de unos 12,3 millones de euros entre 2021 y 2025 por parte del Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para la gestión del sistema de almacenamiento de escuchas judiciales (SITEL) a través del sistema OceanStor 6800 V5, que incluye la custodia digital del resultado de las interceptaciones ordenadas por jueces y fiscales, los que encendieron las alarmas en la UE, la OTAN y EE.UU. De hecho, a la pregunta ¿Las escuchas telefónicas judiciales de España pueden acabar en manos del Gobierno chino? la respuesta es un si rotundo.
Y aunque tras la polémica y las advertencias de la UE, la OTAN y EE.UU. el gobierno de Sánchez canceló en agosto de 2025 un contrato de 12,6 millones de euros con Huawei para la renovación de la red de fibra óptica académica (RedIRIS), el entreguismo del gobierno sanchista y sus secuaces a las empresas e intereses de la plutocracia oligárquica de la dictadura regida por el PCCh que tutela la República Popular (de) China, se enmarca dentro de la «cultura del lobo» concebida por el fundador de Huawei, el militar y dirigente del PCCh, Ren Zhengfei representada por el agresivo espíritu corporativo que impuso en Huawei para convertirla en la poderosa multinacional y campeona de las «estrategias de desarrollo tecno-nacionalista» controlada por el gobierno del PCCh.
ESPAÑA EN LA FÓRMULA XI DE GLOBALIZACIÓN
La «diplomacia del lobo guerrero» desplegada por Xi Jinping, además de agresiva cuenta con innumerables recursos de propaganda y cabildeo, en buena parte encubierto, que incluye un gran despliegue de medios y compra de voluntades. Su estrategia comunicativa se concentra en blanquear el universo de la dictadura China mediante discursos laudatorios sobre el buen hacer de sus empresas multinacionales y del gobierno del Partido Comunista de China (PCCh) que, aseguran, con desparpajo digno de mejor causa, se basa en la meritocracia.
Uno de los instrumentos financieros del gobierno chino para el BRI, es el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (AIIB) del que España se convirtió en miembro fundador en 2015 con el 1,76% cuando, el objetivo de este banco es financiar proyectos de infraestructuras en Asia. Y a pesar de la parafernalia resulta complicado encontrar una sola inversión del AIIB en España mientras que China dispone de derecho de veto en las decisiones importantes del AIIB.
Respecto a las inversiones de las empresas chinas en España se centran en la expansión del mercado y en puntos estratégicos para aumentar sus exportaciones, sin olvidar las futuras minas de tierras raras que se pretenden abrir a corto plazo. Así, el fabricante de automóviles chino Chery pretende instalarse en la factoría abandonada por Nissan de Barcelona. Mucho más significativas son las inversiones en plantas fotovoltaicas directa o indirectamente a través de empresas españolas, destacando la planta fotovoltaica de 494 MW en Mula (Murcia) por parte de la empresa Three Gorges y la de Contemporary Amperex Technology (CATL), junto a la compañía con sede en Países Bajos Stellantis, proyectan construir la mayor planta de baterías de España en Zaragoza.
Que las mencionadas inversiones tienen como objetivo ampliar las exportaciones y la influencia de China en España y la UE parece obvio, aunque se camufle con alharacas de hermandad que se sustentan en la compra de voluntades de políticos y sus aliados plutocráticos. No es solo cabildeo, son lucrativos negocios entre mercaderes.
La lista de españoles propagandistas, lobistas y comisionistas al servicio de Zhongnanhai, representada por el “camarada Xi Jinping es extensísima, pero con apuntar a J.L. Rodríguez Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, José (Pepiño) Blanco, José Montilla, Miguel Sebastián, Maurici Lucena, Xulio Ríos Paredes, Trinidad Jiménez, Valeriano Gómez Sánchez, Elena Valenciano Martínez-Orozco y Javier de Paz, por el PSOE y Alfonso Alonso Aranegui, José María Lassalle Ruiz, Elena Pisonero Ruiz y Esteban González Pons por el PP, más las triquiñuelas en Telefónica, Indra, Navantia y Repsol, el panorama es el de una noche oscura donde el lobo Xi caza en España.
DEL 996 AL CRÉDITO SOCIAL
Los mencionados sistemas de clasificación de ciudadanos hukou para los de estirpe campesina y danwei de urbanitas dedicados a la economía planificada, han tenido profundas consecuencias sociales y económicas en China, al institucionalizar la desigualdad entre áreas rurales y urbanas.
Con los hukou inmigrantes “alegales” a las ciudades se conformaron unos proletarios que no tienen acceso a servicios básicos como educación y salud, y cuyos miserables sueldos recuerda la famosa frase: «Los proletarios no tienen nada que perder excepto sus cadenas. Tienen un mundo que ganar» del Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels, frase que hoy resulta un abominable sarcasmo en la China del PCCh. No mucho mejor están los danwei controlados en el empleo y limitados en su movilidad. Esta aberrante estructura social y económica, condujo al sistema 996, una práctica de trabajo que implica jornadas de 12 horas seis días a la semana, bendecido por Jack Ma, el multimillonario cofundador del sitio de compras por internet Alibaba.
Ha sido tras la pandemia del Covid y los consiguientes frenazos en el comercio mundial, cuando el PCCh ha decidido restringir el 996 y retocar el hukou para disimularlo, con el fin de priorizar la transición desde el énfasis en la productividad económica extrema hacia un modelo de control social y gobernanza conductual integral denominado Crédito Social. El propósito declarado hasta con solemnidad por Xi Jinping, respecto al Crédito Social es «reconstruir moralmente la sociedad china”. El método consiste en sistematizar el control de cada individuo mediante la recopilación de sus datos a través de drones, teledetección, localización por GPS, aplicación de la IA para el análisis de macrodatos, reconocimiento facial y voz, incluyendo sus registros financieros, hábitos de consumo, comportamiento en redes sociales, etc. Así, mediante un sistema orwelliano que ni el mismo Orwell pudo imaginar, se evalúa el comportamiento de cada paisano.

Con el Crédito Social el gobierno del PCCh elabora «listas rojas» de buenos y obedientes siervos a los que premia otorgándoles beneficios como depósitos reducidos para alquileres, préstamos favorables, acceso a servicios y ayudas, etc. mientras que los incluidos en las «listas negras«, aquellos que no obedecen las órdenes del Partido, son castigados sin créditos bancarios, sin poder viajar, sin poder abrir empresas y, si se pasan un pelín, conducidos directamente a chirona.
La demostración de que la plutocracia globalista sigue la senda trazada por el “camarada” Xi Jinping, es su empeño indisimulado en implantar por bemoles sus agendas. De hecho, la 2030 y el sistema de crédito social fueron idealizados por la política y ministra de Medio Ambiente de Dinamarca entre 2011 a 2014, Ida Auken. Para Auken, deberíamos lograr una economía colaborativa que haría que la gente no poseyera bienes individuales (como coches o electrodomésticos), sino que los utilizara como servicios bajo alquiler y mejor en uso compartido, a través de una economía circular de consumo “colaborativo”. Esta tesis fue plasmada sintéticamente en un vídeo de 2016 del Foro Económico Mundial (WEF) con el “no tendrás nada y serás feliz”. Un año después, en Davos Xi Jinping aplaudió la idea y ratificó que su política global concordaba con las del Foro Económico Mundial (FEM).
NB: En el momento en que publico este artículo, 9 de noviembre de 2025, Felipe VI y Letizia han puesto rumbo a China a rendir pleitesía a los “camaradas”, Xi Jinping, Li Qiang, y Zhao Leji. El ministerio de exteriores la justifica en la necesidad de fortalecer ¿aún más?, las relaciones “bilaterales” con China. Sin embargo, esta visita, junto con el previsible discurso que el gobierno de Sánchez habrá impuesto a Felipe, será otra justificación, ahora elevada a Estado, de la subordinación del gobierno español y sus adláteres al régimen de la República Popular de China, subordinación cuyas consecuencias económicas y geopolíticas suponen un lastre y un riesgo para los españoles.
D. Pablo , estupendo y espero q menos desconocido cada día , al menos entre las pensantes mentes españolas, porque sobre lo que escribe sabe . Y sabe lo que escribe .
Si fuéramos un país más estudiado y lector y riguroso , lo tendríamos donde merece . En una cota especial . Aprovechemos su generosidad y sabio conocimiento . Es una sugerencia en mayúscula
Muy interesante y esclarecedor