La Visita de Estado de León XIV

«Magnifica Humanitas» ¿Luddismus saeculi XXI?

EL MAYOR LASTRE PARA LA DEMOCRACIA ES LA PARTITOCRACIA

En España, la partitocracia se ha transformado en un régimen clientelista plagado de corrupción. Su progresiva implantación ha sido facilitada por el sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas, que concentra el poder en las élites de los partidos políticos, distanciando al diputado del ciudadano. Por lo tanto, una medida correctiva esencial, si se busca aliviar los serios deterioros de la partitocracia, es modificar el actual sistema electoral para implementar un modelo mayoritario simple de una sola vuelta, donde los ciudadanos elijan a un solo representante para su circunscripción electoral.

La visita de Estado de León XIV a España ha sido planificada en comandita entre el Gobierno presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el Estado Vaticano y la Conferencia Episcopal Española, presidida por monseñor Luis Argüello.

Los objetivos se centran en exhibir la sintonía que les embarga respecto a la consecución de la justicia y la dignidad para los migrantes, la defensa de la paz, el multilateralismo y la visión humanista de la inteligencia artificial consagrada en la recientemente publicada encíclica «Magnifica Humanitas».

El itinerario ha sido diseñado para realzar dichos mensajes. Nada de visitas a Santiago de Compostela, a la Basílica de Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza), al Santuario de Covadonga, al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ni mucho menos a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Por el contrario, el Papa saludará a los anfitriones, los Reyes; se entrevistará en privado una vez más con Pedro Sánchez en la Nunciatura Apostólica, visitará el Congreso de los Diputados y el Monasterio de Montserrat como símbolo del nacionalismo catalán; inaugurará la torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia y se encontrará con las «realidades» de la acogida de inmigrantes ilegales (no aparece encuentro con las mafias del petaqueo y la documentación falsificada de altísima calidad) en el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, para finalizar su estancia el 12 de junio con la ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna.

Durante la visita del Santo Padre a España viviremos el MILAGRO DEL CONSENSO cuando se produzca la hipersincronización entre el Equipo de Opinión Sincronizada, dirigido desde La Moncloa, que opina en RTVE, Prisa, Atresmedia, digitales «progresistas», etc., y los equipos de Cadena COPE, Cadena 100, Rock FM, MegaStar FM, Trece TV, Grupo Ecclesia, Vocento, Religión en Libertad, InfoCatólica, ACI Prensa, etc.

EL TRABAJO NI SE CREA NI SE DESTRUYE, UNICAMENTE SE TRANSFORMA

ÍNDICE

UNA VISITA DE ESTADO

ASPECTOS IDEOLÓGICOS EXPLÍCITOS EN «MAGNIFICA HUMANITAS»

UNA DOCTRINA ILIBERAL Y ACIENTÍFICA

«MAGNIFICA HUMANITAS» CAE EN EL CIENTIFICISMO QUE CRITICA

UNA PREGUNTA INSOLENTE

UNA VISITA DE ESTADO

Para no pocos laicos, cristianos e incluso católicos, la pompa oficial fabricada con motivo de la visita del jefe del Estado Vaticano, León XIV a España del 6 al 12 de junio de 2026 no tiene parangón. Exhibida como “apostólica” es el corolario de la invitación de Felipe VI y la Conferencia Episcopal Española (CEE). Con su lema: «Alzad la mirada» −resonancia de la cita del Evangelio donde Cristo revela su identidad como Mesías−, que incluye logo e himno oficial, se realzan los mensajes recogidos en la primera y reciente encíclica, «Magnifica Humanitas» firmada por León XIV, cuya síntesis es un llamamiento a la sociedad «a no dejarse deshumanizar por el individualismo y el avance descontrolado de la tecnología».

Por si la publicidad masiva de la visita del Pontífice no fuera suficiente, Pedro Sánchez fue recibido por el Pontífice el pasado 27 de mayo en el Vaticano, con el explícito fin de acordar los discursos sobre la gestión migratoria, coordinar y dar visibilidad internacional a un mensaje conjunto a favor de la paz, etc. Antes, el gobierno presidido por Sánchez concedió un generoso apoyo económico a esta visita al declararla «Acontecimiento de Excepcional Interés Público» mediante el Real Decreto-ley 12/2026, que articula un programa de apoyo con beneficios fiscales directos para empresas y patrocinadores que, junto al apoyo financiero y de medios del Estado, sufragará con creces el considerable coste del evento. Por otra parte y para no ser menos, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), se reunió en audiencia privada con León XIV el 1 de junio en el Palacio Apostólico del Vaticano como preámbulo oficial al viaje.

Como los organizadores de la visita papal; Estado Vaticano, Conferencia Episcopal Española, Corona Española y Gobierno de España, con la colaboración de CCAA, ayuntamientos, diputaciones, etc. han establecido que el motivo de esta visita es la difusión de la encíclica «Magnifica Humanitas» (Enlace a la descarga del documento en PDF), considero que para comprender a qué viene el jefe del Estado Vaticano; León XIV a España, es imprescindible exponer, aunque sea de forma escueta, el compendio ideológico de su contenido.

ASPECTOS IDEOLÓGICOS EXPLÍCITOS EN «MAGNIFICA HUMANITAS»

Primacía de la dignidad humana: Los algoritmos y la IA deben estar siempre al servicio de la persona y subordinados al bien común. No pueden convertirse en el criterio último de la verdad ni de la organización social.

La vulnerabilidad como valor, no como defecto: Advierte contra la ideología que busca superar o eliminar la fragilidad humana para asemejarnos a máquinas perfectas, eficientes y optimizables.

Destinación universal de los bienes digitales: Critica la concentración del poder tecnológico y del conocimiento en manos de unos pocos, exigiendo un acceso equitativo.

Ética y regulación: Pide marcos transparentes y un control humano efectivo, especialmente en áreas críticas como el uso de la IA en conflictos armados.

Aspectos Ideológicos Ocultos o Subyacentes (Filosóficos y Críticos):

Resistencia al «Paradigma Tecnocrático«: Denuncia de forma implícita una forma de control invisible a través de la economía de la atención y el diseño de plataformas. Critica cómo el sistema explota la dependencia psicológica y clasifica/discrimina a los individuos bajo lógicas puramente de rentabilidad y datos.

Advertencia de la «Torre de Babel«: Utiliza el relato bíblico de la torre de Babel para denunciar, a nivel cultural y espiritual, el peligro del «transhumanismo» implícito. Es decir, el intento del hombre de sustituir su condición mortal y elevarse al nivel de dios o superhombre apoyado únicamente en la técnica. Y al mismo tiempo, esa Torre de Babel determinada por la IA, sería conformada por una humanidad sometida a una única lengua algorítmica.

Sustitución de lo humano: alerta sobre el riesgo de que el ser humano se valore exclusivamente por su capacidad de rendimiento, lo que lleva a la marginación de los frágiles, improductivos y vulnerables (una extensión del concepto de «cultura del descarte«).

La pérdida de la libertad interior: Plantea la duda de si la renuncia a «preguntas lentas» a cambio del confort inconfesable de la inmediatez y la automatización, llevará a las personas a abdicar de su propia libertad espiritual.

UNA DOCTRINA ILIBERAL Y ACIENTÍFICA

Aunque pretende continuar la doctrina social de la Iglesia católica inaugurada por la Encíclica Rerum Novarum firmada en 1891 por León XIII), en realidad «Magnifica Humanitas» prosigue la senda iniciada por «Gaudium et Spes» (Gozo y Esperanza) del Concilio Vaticano II que, al partir de una visión antropológica y social (el «bien común» y el «destino universal de los bienes«), se enfrenta a las bases morales del individualismo y el liberalismo clásico sustentadas en la soberanía, dignidad y autonomía del individuo. De hecho, dicha visión igualitarista de clara raíz marxista, contradice los ejes centrales de la teología católica que sostiene que cada individuo es personalmente responsable de sus propios pecados, al tener libre albedrío, puesto que el pecado es una falta contra la razón, la verdad y la conciencia recta, lo que implica una responsabilidad directa del individuo en su comportamiento.

De esta manera, «Magnifica Humanitas» nos mete de hoz y coz ante la falsa tesitura entre libertad individual frente a la libertad solidaria, al poner en solfa la libertad individual, el libre mercado y la autonomía personal cuando critica la «lógica del beneficio» con gruesas palabras dignas del Marx más hiriente: «feudalismo tecnológico o capitalismo sin límites» luego, al guano la libertad de mercado. Y sobre admoniciones y propuestas intervencionistas, pretende evitar monopolios de datos o de empresas tecnológicas mediante la intervención del Estado, cuando la experiencia ha demostrado hasta la saciedad que sólo la libre competencia, la desregulación y la garantía de los derechos de propiedad, evitando la colusión entre el Estado y las grandes corporaciones, son las armas eficaces contra la proliferación de los monopolios.

Con notable paternalismo al referirse a las «nuevas esclavitudes«, «Magnifica Humanitas» aboga por amplias regulaciones, intervención de organismos supranacionales y marcos jurídicos estrictos para controlar la IA. Estamos ante el sempiterno discurso a favor de la regulación burocrática, regulación que siempre concluye ahogando la innovación, limitando la libertad de los usuarios e impidiendo el progreso orgánico de la sociedad.

De esta manera, «Magnifica Humanitas» aboga por la subordinación de la innovación al «bien común«, al exigir que todo avance tecnológico esté supeditado a ese divinizado bien común dictado por las instituciones, desdeñando o ignorando el dato que ese Bien Común Institucionalizado, ha sido y sigue siendo la coartada del colectivismo, esa antítesis del bien que en todos los casos y desde la Revolución Francesa, nunca se ha implementado como la unión de muchos por el bien común de todos sino la unión de muchos por el bien de unos pocos a costa de esos muchos colectivizados. Y siempre y en todos los casos, se ha vulnerado la propiedad y la libertad del individuo, incluida la de investigación, mientras una minoría conformada por las élites políticas y burocráticas decide qué ciencia y tecnología son «moralmente aceptables» hasta acabar en el criminal despropósito sucedido durante el estalinismo cuando el agrónomo Trofim Lysenko rechazó la genética mendeliana por considerarla «burguesa» y, apoyado por Stalin promovió teorías pseudocientíficas que provocaron graves hambrunas en la Unión Soviética, al tiempo que la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y la cibernética fueron inicialmente denunciadas como «idealistas» o «burguesas«.

«MAGNIFICA HUMANITAS» CAE EN EL CIENTIFICISMO QUE CRITICA

Al tener una perspectiva desmedidamente antropocéntrica e imprecisa sobre el funcionamiento y la naturaleza de las tecnologías emergentes, esta Encíclica cae en la falacia del «agente moral» algorítmico cuando sostiene que la Inteligencia Artificial no es moralmente neutra y critica que las máquinas tomen decisiones críticas. Científicamente, los algoritmos de aprendizaje automático son meras herramientas matemáticas y estadísticas que operan sobre conjuntos de datos. La responsabilidad moral no recae en la tecnología, sino en los programadores, las corporaciones y los usuarios que emplean dichos modelos.

Además, al advertir sobre la brecha entre el «poder técnico y la sabiduría moral”, «Magnifica Humanitas» cae en la tecnofobia y asimetría de poder, al no comprender que el desarrollo tecnológico no es un monstruo que escapa al control, sino una evolución de herramientas científicas que siempre han demostrado mejorar la calidad de vida para la mayoría de la humanidad. Condenar el avance por falta de «sabiduría moral» de la sociedad frena el desarrollo de soluciones a problemas globales en, por ejemplo, medicina, agricultura ganadería y alimentación, energía, industria, construcción, etc.

EL TRABAJO NI SE CREA NI SE DESTRUYE, UNICAMENTE SE TRANSFORMA

La historia nos demuestra que la innovación tecnológica en el capitalismo es un ciclo continuo de destrucción, innovación y reinvención. Así como la mecanización industrial destruyó oficios ancestrales como el de tejedor, también fue eliminando el trabajo infantil; las jornadas de trabajo agotadoras se pudieron reducir sin pérdida de productividad, es decir, de salario, mientras que muchos trabajos penosos se convirtieron en oficios talentosos bien remunerados, esos oficios técnicos que el marxismo, encolerizado por no ver cumplidos sus agoreros augurios, llama de la aristocracia obrera. Y como antaño, el salto tecnológico que supone la llegada de una tecnología extraordinaria llamada Inteligencia Artificial (IA) está provocando la destrucción y puesta en cuestión de muchas profesiones hasta hace apenas un lustro consideradas intelectuales intocables. Sin embargo, como antaño, el trabajo evolucionará; ya lo está haciendo, en función de la nueva realidad. Así, ya está redefiniendo el mercado laboral actual y surgiendo nuevas profesiones y adaptaciones como ingenieros de prompts, mientras que los oficios y profesiones que exigen destreza física y capacidad de adaptación a entornos físicos únicos y cambiantes apenas le incumbe, mientras que, para la toma de decisiones médicas, sanitarias, corporativas, la negociación y la mediación basadas en la persuasión y la ética, etc., la IA es una herramienta más.

Solo el intervencionismo, la burocracia y la monopolización de la tecnología terminarán asfixiando el desarrollo de la IA. No es un augurio, sino enseñanza del pasado reciente, cuando la Escuela Austriaca de Economía criticó la planificación e intervencionismo del socialismo soviético y pronosticó su inevitable hundimiento. La razón y la experiencia determinan que el progreso económico, social y tecnológico depende del mercado libre, del descubrimiento emprendedor y de la descentralización del conocimiento.

UNA PREGUNTA INSOLENTE

Al afirmar que la IA carece de «conciencia moral, corazón y capacidad de amor«, «Magnifica Humanitas» recurre a argumentos filosóficos precientíficos. La ciencia y la neurociencia cognitiva entienden el saber humano de manera computacional y biológica, y evitan atribuir esencias inmateriales («alma» o «corazón») a la inteligencia. La singularidad de la mente humana reside en su neurobiología y evolución, aspectos que no compiten con el procesamiento algorítmico.

Llegado aquí, sostengo que «Magnifica Humanitas» incurre en un ludismo del siglo XXI. Y lo sostengo a sabiendas que la mayoría de los medios y las IAs (al ser unas enciclopedias recogelotodo) mantienen lo contrario. Y al ser políticamente incorrecto, me apetece provocar con la siguiente pregunta insolente: ¿Qué dirían las izquierdas, sanchistas, marxistas-wokes, nacional-socialistas y demás supremacistas, si en vez de invitar a León XIV para que infunda su doctrina en España, un gobierno inimaginable hoy por hoy en España invitara a Donald Trump para que nos adoctrinara sobre el movimiento MAGA que busca desmantelar el «Estado profundo», centralizar el poder ejecutivo, restaurar los valores tradicionales y priorizar los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos frente al globalismo?

Y aunque la respuesta sea obvia, conviene escribirla: Todos en tromba denunciarían que semejante visita es una injerencia imperialista, populista y una clara vulneración de la aconfesionalidad del Estado. Por consiguiente, movilizarían a sus secuaces en protestas masivas en defensa de los derechos civiles, el feminismo y las libertades públicas frente a semejante intervencionismo político descarado.

Y Todo el «equipo de opinión sincronizada» y medios afines asegurarían que mientras que la doctrina del Papa León XIV está enfocada en la justicia social, la dignidad humana y el mensaje eclesiástico enmarcados dentro del debate religioso y la influencia histórica de la Iglesia católica en la sociedad española, el MAGA de Donald Trump conlleva una carga ideológico-política, geopolítica y cultural muy distinta. ¿Muy distinta? ¿Acaso la doctrina social de la Iglesia Católica y en concreto la Encíclica Magnifica Humanitas no contiene carga ideológica tan explícita como controvertible?

Enlaces a contenidos adyacentes a León XIV y la Conferencia Episcopal Española:

León XIV versus Trump

Prioridad nacional vs Conferencia Episcopal Española

León XIV versus Trump

León XIV visitó la Mezquita Azul de Estambul el 29 de noviembre de 2025 y, siguiendo la tradición islámica, se descalzó, mostrando complacencia por el ambiente. Asimismo, declaró: «El miedo al islam en Europa está generado por quien rechaza la migración«. En este contexto, León XIV ha criticado las políticas migratorias de deportación masiva de Trump, calificándolas de «extremadamente irrespetuosas» y urgiendo a poner fin al clima de miedo. Con la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, el 7 de abril de 2026, León XIV criticó la retórica de Donald Trump sobre la destrucción de la civilización iraní y la «ilusión de omnipotencia» del presidente norteamericano de esta guisa: «Hoy, como todos sabemos, se ha producido también esta amenaza contra todo el pueblo de Irán, y esto es realmente inaceptable». La respuesta de Trump fue, como acostumbra, sin sutileza alguna: “…el Papa debe entender que ‘Irán no puede tener un arma nuclear’ y que el mundo está en peligro”, para luego añadir que el Papa “es débil ante la delincuencia y terrible en geopolítica”.

Naturalmente, esta polémica acapara la atención de medios y redes sociales. Para los medios sistémicos de derecha, izquierda y mediopensionistas, Trump es poco menos que una bestia y el Papa un ejemplo de misericordia. Así, el poco afamado por ser de izquierdas y algo más por ser ahora monárquico filipino, el decano ABC, nada menos que el domingo 19 de abril dedica su editorial con el título: “Los errores de Trump con León XIV”. Además, publica una doble página con un “reportaje” titulado: “El manso León XIV impone más al mundo que el excesivo Francisco” y un artículo encabezado con: “León XIV no es un monaguillo de Trump”. Con todo, ni en estos artículos y editoriales de ABC, ni en otros muchos de otros medios que he revisado, se informa sobre el fondo de este enfrentamiento, por lo que modestamente pongo mi granito de arena para tratar de explicarlo con la mayor brevedad.

Considero que estamos ante una disputa resultante de dos maneras de ver el mundo, es decir, una pugna ideológica entre la ideología de Trump o “trumpismo” y una teología de la liberación posmoderna del “manso León XIV”.

Podemos resumir el trumpismo, que las izquierdas wokes llaman «nacionalismo blanco» (alt-right), representado por el eslogan: «Make America Great Again» (MAGA) mezclada con los principios conservadores representados por la Fundación Heritage, que busca recuperar el alma estadounidense; «America First«. Se trata de priorizar los intereses nacionales de EE. UU., incluyendo el proteccionismo económico (aranceles para proteger la industria nacional), el nativismo frente a la inmigración descontrolada o ilegal, el rechazo al globalismo representado por el capitalismo woke y al wokeismo izquierdista, al tiempo que se prioriza el bilateralismo sobre el multilateralismo. En la práctica, con la National Security Strategy (NSS) de 2025, Trump ha reavivado la Doctrina Monroe: “América para los americanos”, tutelada por EE. UU., junto con una diplomacia transaccional con la reducción de compromisos globales innecesarios y priorizando la supremacía estadounidense en áreas vitales: energía, industria, tecnología, cadenas de suministros, etc. que deben estar asegurados en el seno de EE. UU.

León XIV, por su parte, al elegir su nombre en honor a León XIII, retoma los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, pero añadiendo las nociones de justicia y responsabilidad social, la crítica al capitalismo sin ética, la inclusión, mientras enfatiza una reforma para llevar a una Iglesia católica más «sinodal» e «inclusiva«, manteniendo las doctrinas del Concilio Vaticano II y el legado del Papa Francisco. Asimismo, el actual Papa dice estar comprometido con la causa de los inmigrantes, los refugiados y los pobres como «voz profética católica«, pues, según proclama, son merecedores de una acogida integral y humanitaria al constituir auténticos “mensajeros de esperanza” y “testigos vivos de la esperanza”. Sin embargo, no se pronuncia sobre los problemas de integración de los musulmanes en Europa al tiempo que anima a “construir puentes donde el mundo levanta muros”, crear centros de recepción de refugiados y misiones fronterizas. No obstante, sus críticas a los asesinatos y persecuciones de cristianos por los yihadistas musulmanes en Nigeria, República Democrática del Congo, Somalia, Yemen, etc., incluso en Irán y en la atea Corea del Norte, han sido escasas y con sordina. Tampoco León XIV ha clarificado si el precepto de la «guerra justa» defendida por el Vaticano sigue vigente.

Fue Pablo VI quien en la encíclica “Populorum Progressio” (1967) y en la Conferencia de Medellín (1968) apoyó el desarrollo de la «Teología de la Liberación«, influenciado por los marxistas castro-guevaristas encabezados por el peruano Gustavo Gutiérrez Merino (Lima, 1928-2024), seguido por Leonardo Boff, Juan Luis Segundo, Jon Sobrino, Frei Betto y Clodovis Boff. Asimismo, el sacerdote colombiano Camilo Torres Restrepo fue un impulsor de esta teología que llevó a la práctica en Colombia, fundando el Frente Unido que se unió al castro-guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1965, donde murió en combate.

La teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez Merino y sus compañeros sacerdotes sostiene que el “hombre nuevo” (ver Che Guevara) no surge de la liberación del pecado, sino de la liberación de la opresión social. Es así que los teólogos de la liberación ya no hablan del pecado en una dimensión personal, sino que inventan el concepto de pecado social. La liberación de este pecado pasa por la destrucción de esas estructuras de pecado. Esto contradice toda la tradición católica y el concepto de salvación del alma individual.

En realidad, Gutiérrez y sus seguidores sostienen sus postulados en el “materialismo histórico” marxista: «la historia de todas las sociedades hasta el presente es la historia de la lucha de clases«, donde la base económica (fuerzas productivas y relaciones de producción) determina la superestructura (leyes, política, ideología y religión). Son estos conceptos los que llevan a los sostenedores de la teología de la liberación a posiciones cada vez más radicales, para finalmente, desdeñando a Dios y al pecado individual, apuntarse a la revolución marxista-leninista.

En Argentina, la revista “Cristianismo y Revolución” vinculó a sacerdotes con guerrillas peronistas como Montoneros (de orientación católica y peronista, con capellanes como Jorge Adur) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Fue en Nicaragua con la revolución sandinista (1979) contra la dictadura de Somoza, donde muchos sacerdotes como Ernesto Cardenal (luego ministro de Cultura) y Miguel d’Escoto (luego canciller) tomaron las armas encabezando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con los lemas de la teología de la liberación. En El Salvador, durante la guerra civil (1980-1992), la teología de la liberación nutrió al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), coalición guerrillera que luego se convirtió en partido político. En Guatemala, grupos como el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) reclutaron entre indígenas influidos por la teología de la liberación. En Brasil, Chile y Perú hubo apoyo a movimientos de izquierda, aunque menos directamente armados. En general, la teología justificaba la «violencia revolucionaria» como legítima defensa ante la «violencia institucionalizada» de regímenes autoritarios, aunque esto generó divisiones internas y condenas eclesiales.

Fue Juan Pablo II, con el apoyo del cardenal Joseph Ratzinger (luego Benedicto XVI), quien lideró una fuerte oposición a la Teología de la Liberación en los años 70 y 80. En concreto, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por Ratzinger, criticó duramente el uso del marxismo y cualquier apoyo a la violencia, emitiendo documentos como “Libertatis Nuntius” (1984), donde se subraya que la verdadera liberación debe empezar por la liberación del pecado, raíz de todas las injusticias sociales, y no solo mediante cambios en las estructuras económicas o políticas, por considerar que su enfoque es la lucha de clases. Así, advierte que la adopción de análisis marxistas altera el sentido de la verdad, la fe y la vida cristiana, llevando a una «subversión del sentido» al tiempo que desbarata la misión de la Iglesia.

Pero el jesuita Jorge Bergoglio (pontificado de Francisco entre 2013 y 2025) fue quien resucitó la desacreditada teología de la liberación, cambiándola de nombre por «teología del pueblo» o de la pobreza, que era el nombre de la corriente argentina de la teología de la liberación desarrollada por los marxistas-guevaristas argentinos Lucio Gera, Rafael Tello, Juan Carlos Scannone y Justino O’Farrell.

Fallecido Bergoglio, los cardenales eligieron al agustino León XIV (Robert Francis Prevost), quien, nacido en EEUU, ha vivido y desarrollado su misión pastoral durante casi 4 décadas en Perú y ha adoptado la nacionalidad peruana.

Pronto, Prevost se convirtió en admirador de la teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez Merino, quien le apadrinó en la incorporación de la nueva teología de la liberación, ahora con toques wokes, conocida como «opción preferencial por los pobres«, estableciendo que las causas de la pobreza son las estructuras económicas injustas y el capitalismo dependiente que generan miseria y desigualdad extrema, mientras que sobre el sufrimiento y el sometimiento causado por las dictaduras socialistas, comunistas, teocráticas islamistas, por las mafias que trafican con personas y drogas que suponen la mayor tragedia que sufre la humanidad, poca contundencia y demasiada generalización.

Tener que aclarar que sus recientes declaraciones: «El mundo está siendo destruido por los tiranos. Son aquellos que, desde sus despachos, deciden cuánta hambre soportará un país. Estos pocos tiranos han creado un sistema donde la vida humana se trata como una mercancía. Creen que son dueños del sol y de la lluvia, pero olvidan que por encima de ellos solo está la justicia divina. La paz solo llegará cuando el último de los tiranos entienda que no se puede comprar el alma de un pueblo que ha decidido ser libre», no estaban dirigidas específicamente al presidente estadounidense Donald Trump, recuerda demasiado la conocida locución excusatio non petita accusatio manifesta.