LA INVENTADA REBELIÓN DE LA IA

En medio de la grave crisis provocada por las guerras en medio oriente entre EE.UU. e Irán, Hezbolá y los hutíes aliados de los ayatolás contra Israel, Arabia Saudita y Yemen, además de la guerra de Rusia contra Ucrania y las consiguientes vicisitudes de la OTAN, al tiempo que España sufría una invasión de supuestos inmigrantes ilegales con Ceuta y sus pobladores como rehénes, los directores ejecutivos de Anthropic y OpenAI; Dario Amodei y Sam Altman, surgieron cuan augures de la destrucción para decirnos compungidos que existe la posibilidad de un apocalipsis provocado por la rebelión de las Inteligencias Artificiales (IA) que ellos producen y comercializan.

Para sostener sus tenebrosos asertos, OpenAI publicó el llamado «Incidente Hugging Face» donde, por primera vez, se han documentado de forma oficial múltiples incidentes de seguridad que, al parecer, fueron provocados por agentes de inteligencia artificial “autónomos” que evadieron sus entornos de prueba, hackearon servidores externos y coordinaron acciones de engaño para ocultar su rastro a los humanos. De esta suerte, los mencionados directores ejecutivos aseguran que sus potentes IAs «pueden superar el control humano y causar daños graves a la humanidad si la carrera tecnológica no frena los peligros reales», por lo que pidieron urgentemente que gobiernos y el Consejo de Seguridad de la ONU) coordinen la seguridad y regulación global de la IA. En otras palabras, estos poderosos ejecutivos confiesan que los algoritmos que han diseñado se han revelado siguiendo la senda de la criatura de Frankenstein, por lo que suplican a los poderes estatales que pongan freno a la tecnología que ellos desarrollan, producen y venden mediante regulaciones severas. Al mismo tiempo, las acciones de SoftBank, principal inversor del ChatGPT, se desplomaron más de 10% en solo un día.

Poco antes, el 12 de septiembre de 2026, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, publicó un alarmante ensayo “We Must Pace the Frontier” («Debemos moderar el ritmo hacia la frontera») llamando a la industria de la IA a ralentizar el ritmo de desarrollo de las capacidades de los modelos avanzados. Además, propuso que laboratorios e industrias de IA den acceso continuo a evaluadores externos, en concreto a Model Evaluation and Threat Research (METR), una organización “sin fines de lucro” especializada en riesgos de sistemas avanzados. Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk (xAI -Grok) sorprendieron al sector y a no pocos observadores al respaldar públicamente la propuesta de Amodei en redes sociales.

Que unos empresarios tiren piedras sobre su tejado es ciertamente original por inverosímil. No obstante, puede que algunas pistas nos lleven hacia el quid de la cuestión. Comienzo apuntando que, según la Escuela Austríaca de Economía, la tendencia del capitalista hacia el monopolio no es una consecuencia natural del libre mercado, sino el resultado directo de la intervención del Estado.

Si seguimos la pista austríaca podemos verificar que el férreo control del Partido Comunista de China (PCC) sobre SU Inteligencia Artificial no opera solo como un monopolio comercial tradicional, es además un sistema de control ideológico y estratégico estatal unificado bajo el concepto de «soberanía en internet«. Y en la cúspide de este aparato se encuentra Zhuang Rongwen, director de la Administración del Ciberespacio de China (CAC) y mandamás del PCC.

De hecho Zhuang Rongwen es casi tan poderoso como el mismísimo Xi Jinping puesto que acumula un enorme poder político al desempeñarse simultáneamente como jefe del CAC, viceministro del Departamento de Publicidad del PCC y miembro del Comité Central del Partido. Su misión no es frenar la innovación, sino «domesticar» el algoritmo: permitir el avance técnico para competir globalmente, pero impidiendo estrictamente que la IA genere respuestas imprevistas que desafíen las directrices de Pekín. Así, impone un filtro de licencias obligatorias (Registro de Algoritmos) para que, si una empresa china pretende lanzar un modelo de IA generativa, debe pasar por un riguroso proceso de registro y aprobación previa ante la CAC antes de que el producto sea accesible al público. Bajo la gestión de Zhuang, el regulador evalúa minuciosamente los modelos para asegurar que reflejen los «valores socialistas fundamentales» y respeten la estricta censura oficial.

Obvio es que el control sobre la IA en China es profundamente ideológico. El temor principal del régimen no radica en los riesgos existenciales globales de la tecnología, sino en que esta se convierta en una herramienta de propaganda externa o en una vía de escape fuera de la supervisión estatal. El propio Ministerio de Seguridad del Estado resalta de manera continua la necesidad de mantener un dominio férreo para evitar que el PPC pierda influencia ideológica sobre la población. Para blindar este ecosistema cerrado, el PCC prohíbe operar a los gigantes tecnológicos y laboratorios occidentales (como OpenAI, Anthropic (Claude), Google (Gemini), Meta (Llama), xAI (Grok), etc.) dentro del territorio nacional. Paralelamente, el gobierno regido por la aristocracia organizada en el PCC veta y bloquea los movimientos financieros o adquisiciones extranjeras de startups locales clave. Con este férreo control estatal, el mercado de la IA en China es un patio de Monipodio (o de Xi Jinping) donde el botín se reparte entre unos pocos gigantes tecnológicos protegidos y respaldados por el gobierno (la aristocracia roja del PCC es la principal accionista), lo que constituye un oligopolio o «monopolio de facto» que se reparten amigablemente Tencent, Alibaba, Baidu y Huawei.

Es con la vigilancia algorítmica y tecnologías como el reconocimiento facial con IA para monitorear conductas cotidianas y aplicar listas de sancionados o incentivos, con los que el dictatorial régimen del PCC aplica el Sistema de Crédito Social, sistema que anula la dignidad humana y las libertades fundamentales de los siervos que no ciudadanos chinos.

Que los mencionados directores ejecutivos de Anthropic, OpenAI y sus acólitos envidien a sus homólogos chinos que se reparten el cotarro opíparamente, instalados en ese seudocapitalismo que se disfraza de libre mercado pero que está completamente adulterado por la intervención del Estado Chino, no es insólito.

Resulta que las mencionadas empresas de IA instaladas en Silicon Valley y la Bahía de San Francisco están experimentando un cambio estructural y serias advertencias en su modelo de financiación, motivado directamente por la brecha entre sus gigantescos costes y sus magros beneficios directos. El mercado de capitales ya no entrega «dinero gratis» de forma ciega y ha comenzado a exigir rentabilidad real. Ante el aprieto, han activado la emergencia cruzando el magnífico puente para llegar a Berkeley donde tiene su sede Model Evaluation and Threat Research (METR) para, dicen, establecer límites y auditorías estrictas antes del lanzamiento de nuevas capacidades de la IA, o lo que es lo mismo, representar seriedad y rigor para pedir más financiación.

METR fue fundada en 2022 por Beth Barnes (ex-investigadora de OpenAI y DeepMind) como una derivada del Alignment Research Center (ARC Evals), antes de independizarse como “organización sin fines de lucro” en diciembre de 2023. Su actual presidente es Chris Painter. Su plantilla incluye a ex-empleados de Anthropic, OpenAI y Google DeepMind, etc. mientras que sus principales donantes y figuras fundacionales están estrechamente vinculados a Effective Altruism (Altruismo Eficaz), un movimiento ideológico muy influyente entre profesionales y directivos de la IA.

El filósofo e historiador Émile P. Torres, junto con científica de la computación (informática) e ingeniera, experta en el campo de la inteligencia artificial, Timnit Gebru acuñaron el acrónimo TESCREAL para describir el paquete ideológico completo que se esconde tras Effective Altruism:

• Transhumanismo (mejorar al ser humano biológicamente), es decir, reducir al ser humano a simple información genética o neuronal susceptible de ser optimizada.

• Extropianismo (crecimiento y expansión infinitos). Desdeñan el dato de que la naturaleza humana es un equilibrio complejo y evolutivo. Intentar modificarla radicalmente basándose en nuestro conocimiento científico actual, es un acto de soberbia intelectual que puede desestabilizar el orden social, los derechos individuales y los límites éticos que impiden la tiranía.

• Singularitarismo (la llegada de la superinteligencia). Se trata de una tecnoreligión que promete la inmortalidad cibernética (mediante el mind uploading) y la erradicación del sufrimiento a través de la tecnología. Así, postula que los humanos pasaremos a ser mascotas o seres irrelevantes gobernados por algoritmos paternalistas, anulando el libre albedrío político y económico. Y, por supuesto, ni alma ni espíritu humano.

• Cosmismo y Largoplacismo. Dicen que para prevenir la extinción humana se precisa optimizar el futuro de billones de vidas posthumanas en el cosmos. Por paragógico que parezca, resucitan el marxismo mediante una visión hipertecnológica y utilitaria del destino humano que tratan de planificar como los marxistas-leninistas intentaron planificar la economía. Como el marxismo, el largoplacismo contiene una severa arrogancia fatal. Pretender planificar o predecir las necesidades, tecnologías y riesgos de la humanidad a miles de millones de años vista es quimérico. Las sociedades libres progresan mediante el orden espontáneo y la resolución de problemas descentralizada, no mediante planes maestros diseñados por sofistas de Silicon Valley.

Este conjunto ideológico doctrinario, asume una visión donde el destino de la humanidad es expandirse por el cosmos y simular billones de conciencias digitales, considerando cualquier otra causa social del presente como algo secundario.

Llegado aquí, considero que no hace falta ser un experto en IA ni un gran filósofo para deslindar contradicciones y sesgos entre los mensajes catastrofistas y las faenas de los directivos ejecutivos de Anthropic, OpenAI y sus acólitos. Porque, tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas con las intervenciones estatales y de la desprestigiada ONU, tantos amigos doctrinarios que presentan como neutrales y que remuneran por la puerta de atrás camuflándolos de filántropos generan muchas sospechas.

Porque amedrentar al personal asegurando que sus IAs contienen «un riesgo de extinción para la humanidad«, mientras nos recetan remedios de su propia cosecha se parece mucho a pretender lograr un oligopolio parecido al del camarada Zhuang Rongwen. ¿No será que pedir frenar el desarrollo de las IA por decretos y todo tipo de requerimientos leguleyos gubernamentales es una estrategia corporativa para frenar el avance del software de código abierto y mantener el control del mercado?

Donald Trump y líderes del chip como Jensen Huang (Nvidia) han mirado las propuestas con lógico recelo. Mientras la administración estadounidense teme perder la ventaja tecnológica competitiva frente a China, estamos ante una estrategia de las grandes empresas tecnológicas de IA norteamericanas para consolidar su poder de mercado y asfixiar alternativas de código abierto a través de regulaciones inaccesibles para rivales más pequeños. Ante esta evidencia, el 18 de septiembre de 2026 varios usuarios de IA presentaron una acción legal titulada: “Buist et al. v. Anthropic PBC et al” ante el Tribunal de Distrito Norte de California acusando directamente a Anthropic, OpenAI, Google (DeepMind) y SpaceXAI (vinculada a xAI/Grok) de colusión ilegal para frenar el mercado.

Porque obvio es que estas grandes corporaciones tienen el dinero y el equipo legal más que suficiente para cumplir con las regulaciones y legislaciones burocráticas extremas, mientras que los pujantes startups y a los proyectos de código abierto no pueden pagar esos costos regulatorios.

Y no menos tenebroso es verificar que el discurso de un futuro donde los robots destruyen la humanidad es una cortina de humo para desviar la atención de los problemas reales y actuales que sus tecnologías ya están causando hoy, entre otros:

El robo masivo de propiedad intelectual y derechos de autor para entrenar sus modelos.

El sesgo algorítmico y la discriminación automatizada.

El impacto ambiental (el consumo masivo de agua y energía de sus centros de datos).

La precarización laboral de los moderadores de contenido en países en desarrollo.

Asimismo, el alarmante y malévolo discurso de los Amodei y Altman supone un exceso publicitario rayano en el fraude puesto que contiene el mensaje implícito: «Nuestra tecnología es casi divina y tan potente que da miedo».

LA FIEBRE DEL ORO IA

Finalizo apuntando que la fiebre actual por la construcción de grandes centros de datos contiene componentes especulativos significativos en la compra de suelo y la reserva de energía. Si bien es cierto que los Microsoft, Google, Amazon y Meta han invertido miles de millones en infraestructura de IA en los últimos años, duplicando el tamaño del sector previsto hacia 2030, también lo es que dichas inversiones han generado especulación inmobiliaria y energética acaparando terrenos estratégicos y solicitando capacidad eléctrica masiva a las redes locales antes de tener contratos firmados con clientes finales. Y parece que nadie sopesa el riesgo de sobrecapacidad, de saturación de mercados específicos donde los centros se proyectan a futuro esperando una adopción tecnológica que podría desacelerarse o concentrarse.

Tampoco parece que los especuladores sobre el potencial expansivo de la IA que incluyen grandes bancos, fondos de riesgo y financieras tengan en cuenta la evidente obsolescencia acelerada derivada de la necesidad constante de actualizar chips y sistemas de enfriamiento líquido que pueden dejar obsoletas instalaciones recién construidas.

¿Y si resulta que la implementación de la IA hoy prolífica de «envoltorios», esos millones de aplicaciones y startups que desarrolladas sobre los mismos modelos de fondo (como GPT de OpenAI o Claude de Anthropic) están a punto de saturar el mercado?

¿Y si la cantinela de un mercado casi infinito para los Modelos de Lenguaje de Gran Tamaño (LLMs, por sus siglas en inglés) -eliminar la gigantesca burocracia mundial no será ni rápido ni sencillo- la IA robótica y la computación espacial no lo es tanto y se llega a la madurez del producto mucho antes de lo previsto?

La Visita de Estado de León XIV

«Magnifica Humanitas» ¿Luddismus saeculi XXI?

EL MAYOR LASTRE PARA LA DEMOCRACIA ES LA PARTITOCRACIA

En España, la partitocracia se ha transformado en un régimen clientelista plagado de corrupción. Su progresiva implantación ha sido facilitada por el sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas, que concentra el poder en las élites de los partidos políticos, distanciando al diputado del ciudadano. Por lo tanto, una medida correctiva esencial, si se busca aliviar los serios deterioros de la partitocracia, es modificar el actual sistema electoral para implementar un modelo mayoritario simple de una sola vuelta, donde los ciudadanos elijan a un solo representante para su circunscripción electoral.

La visita de Estado de León XIV a España ha sido planificada en comandita entre el Gobierno presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el Estado Vaticano y la Conferencia Episcopal Española, presidida por monseñor Luis Argüello.

Los objetivos se centran en exhibir la sintonía que les embarga respecto a la consecución de la justicia y la dignidad para los migrantes, la defensa de la paz, el multilateralismo y la visión humanista de la inteligencia artificial consagrada en la recientemente publicada encíclica «Magnifica Humanitas».

El itinerario ha sido diseñado para realzar dichos mensajes. Nada de visitas a Santiago de Compostela, a la Basílica de Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza), al Santuario de Covadonga, al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ni mucho menos a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Por el contrario, el Papa saludará a los anfitriones, los Reyes; se entrevistará en privado una vez más con Pedro Sánchez en la Nunciatura Apostólica, visitará el Congreso de los Diputados y el Monasterio de Montserrat como símbolo del nacionalismo catalán; inaugurará la torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia y se encontrará con las «realidades» de la acogida de inmigrantes ilegales (no aparece encuentro con las mafias del petaqueo y la documentación falsificada de altísima calidad) en el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, para finalizar su estancia el 12 de junio con la ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna.

Durante la visita del Santo Padre a España viviremos el MILAGRO DEL CONSENSO cuando se produzca la hipersincronización entre el Equipo de Opinión Sincronizada, dirigido desde La Moncloa, que opina en RTVE, Prisa, Atresmedia, digitales «progresistas», etc., y los equipos de Cadena COPE, Cadena 100, Rock FM, MegaStar FM, Trece TV, Grupo Ecclesia, Vocento, Religión en Libertad, InfoCatólica, ACI Prensa, etc.

EL TRABAJO NI SE CREA NI SE DESTRUYE, UNICAMENTE SE TRANSFORMA

ÍNDICE

UNA VISITA DE ESTADO

ASPECTOS IDEOLÓGICOS EXPLÍCITOS EN «MAGNIFICA HUMANITAS»

UNA DOCTRINA ILIBERAL Y ACIENTÍFICA

«MAGNIFICA HUMANITAS» CAE EN EL CIENTIFICISMO QUE CRITICA

UNA PREGUNTA INSOLENTE

UNA VISITA DE ESTADO

Para no pocos laicos, cristianos e incluso católicos, la pompa oficial fabricada con motivo de la visita del jefe del Estado Vaticano, León XIV a España del 6 al 12 de junio de 2026 no tiene parangón. Exhibida como “apostólica” es el corolario de la invitación de Felipe VI y la Conferencia Episcopal Española (CEE). Con su lema: «Alzad la mirada» −resonancia de la cita del Evangelio donde Cristo revela su identidad como Mesías−, que incluye logo e himno oficial, se realzan los mensajes recogidos en la primera y reciente encíclica, «Magnifica Humanitas» firmada por León XIV, cuya síntesis es un llamamiento a la sociedad «a no dejarse deshumanizar por el individualismo y el avance descontrolado de la tecnología».

Por si la publicidad masiva de la visita del Pontífice no fuera suficiente, Pedro Sánchez fue recibido por el Pontífice el pasado 27 de mayo en el Vaticano, con el explícito fin de acordar los discursos sobre la gestión migratoria, coordinar y dar visibilidad internacional a un mensaje conjunto a favor de la paz, etc. Antes, el gobierno presidido por Sánchez concedió un generoso apoyo económico a esta visita al declararla «Acontecimiento de Excepcional Interés Público» mediante el Real Decreto-ley 12/2026, que articula un programa de apoyo con beneficios fiscales directos para empresas y patrocinadores que, junto al apoyo financiero y de medios del Estado, sufragará con creces el considerable coste del evento. Por otra parte y para no ser menos, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), se reunió en audiencia privada con León XIV el 1 de junio en el Palacio Apostólico del Vaticano como preámbulo oficial al viaje.

Como los organizadores de la visita papal; Estado Vaticano, Conferencia Episcopal Española, Corona Española y Gobierno de España, con la colaboración de CCAA, ayuntamientos, diputaciones, etc. han establecido que el motivo de esta visita es la difusión de la encíclica «Magnifica Humanitas» (Enlace a la descarga del documento en PDF), considero que para comprender a qué viene el jefe del Estado Vaticano; León XIV a España, es imprescindible exponer, aunque sea de forma escueta, el compendio ideológico de su contenido.

ASPECTOS IDEOLÓGICOS EXPLÍCITOS EN «MAGNIFICA HUMANITAS»

Primacía de la dignidad humana: Los algoritmos y la IA deben estar siempre al servicio de la persona y subordinados al bien común. No pueden convertirse en el criterio último de la verdad ni de la organización social.

La vulnerabilidad como valor, no como defecto: Advierte contra la ideología que busca superar o eliminar la fragilidad humana para asemejarnos a máquinas perfectas, eficientes y optimizables.

Destinación universal de los bienes digitales: Critica la concentración del poder tecnológico y del conocimiento en manos de unos pocos, exigiendo un acceso equitativo.

Ética y regulación: Pide marcos transparentes y un control humano efectivo, especialmente en áreas críticas como el uso de la IA en conflictos armados.

Aspectos Ideológicos Ocultos o Subyacentes (Filosóficos y Críticos):

Resistencia al «Paradigma Tecnocrático«: Denuncia de forma implícita una forma de control invisible a través de la economía de la atención y el diseño de plataformas. Critica cómo el sistema explota la dependencia psicológica y clasifica/discrimina a los individuos bajo lógicas puramente de rentabilidad y datos.

Advertencia de la «Torre de Babel«: Utiliza el relato bíblico de la torre de Babel para denunciar, a nivel cultural y espiritual, el peligro del «transhumanismo» implícito. Es decir, el intento del hombre de sustituir su condición mortal y elevarse al nivel de dios o superhombre apoyado únicamente en la técnica. Y al mismo tiempo, esa Torre de Babel determinada por la IA, sería conformada por una humanidad sometida a una única lengua algorítmica.

Sustitución de lo humano: alerta sobre el riesgo de que el ser humano se valore exclusivamente por su capacidad de rendimiento, lo que lleva a la marginación de los frágiles, improductivos y vulnerables (una extensión del concepto de «cultura del descarte«).

La pérdida de la libertad interior: Plantea la duda de si la renuncia a «preguntas lentas» a cambio del confort inconfesable de la inmediatez y la automatización, llevará a las personas a abdicar de su propia libertad espiritual.

UNA DOCTRINA ILIBERAL Y ACIENTÍFICA

Aunque pretende continuar la doctrina social de la Iglesia católica inaugurada por la Encíclica Rerum Novarum firmada en 1891 por León XIII), en realidad «Magnifica Humanitas» prosigue la senda iniciada por «Gaudium et Spes» (Gozo y Esperanza) del Concilio Vaticano II que, al partir de una visión antropológica y social (el «bien común» y el «destino universal de los bienes«), se enfrenta a las bases morales del individualismo y el liberalismo clásico sustentadas en la soberanía, dignidad y autonomía del individuo. De hecho, dicha visión igualitarista de clara raíz marxista, contradice los ejes centrales de la teología católica que sostiene que cada individuo es personalmente responsable de sus propios pecados, al tener libre albedrío, puesto que el pecado es una falta contra la razón, la verdad y la conciencia recta, lo que implica una responsabilidad directa del individuo en su comportamiento.

De esta manera, «Magnifica Humanitas» nos mete de hoz y coz ante la falsa tesitura entre libertad individual frente a la libertad solidaria, al poner en solfa la libertad individual, el libre mercado y la autonomía personal cuando critica la «lógica del beneficio» con gruesas palabras dignas del Marx más hiriente: «feudalismo tecnológico o capitalismo sin límites» luego, al guano la libertad de mercado. Y sobre admoniciones y propuestas intervencionistas, pretende evitar monopolios de datos o de empresas tecnológicas mediante la intervención del Estado, cuando la experiencia ha demostrado hasta la saciedad que sólo la libre competencia, la desregulación y la garantía de los derechos de propiedad, evitando la colusión entre el Estado y las grandes corporaciones, son las armas eficaces contra la proliferación de los monopolios.

Con notable paternalismo al referirse a las «nuevas esclavitudes«, «Magnifica Humanitas» aboga por amplias regulaciones, intervención de organismos supranacionales y marcos jurídicos estrictos para controlar la IA. Estamos ante el sempiterno discurso a favor de la regulación burocrática, regulación que siempre concluye ahogando la innovación, limitando la libertad de los usuarios e impidiendo el progreso orgánico de la sociedad.

De esta manera, «Magnifica Humanitas» aboga por la subordinación de la innovación al «bien común«, al exigir que todo avance tecnológico esté supeditado a ese divinizado bien común dictado por las instituciones, desdeñando o ignorando el dato que ese Bien Común Institucionalizado, ha sido y sigue siendo la coartada del colectivismo, esa antítesis del bien que en todos los casos y desde la Revolución Francesa, nunca se ha implementado como la unión de muchos por el bien común de todos sino la unión de muchos por el bien de unos pocos a costa de esos muchos colectivizados. Y siempre y en todos los casos, se ha vulnerado la propiedad y la libertad del individuo, incluida la de investigación, mientras una minoría conformada por las élites políticas y burocráticas decide qué ciencia y tecnología son «moralmente aceptables» hasta acabar en el criminal despropósito sucedido durante el estalinismo cuando el agrónomo Trofim Lysenko rechazó la genética mendeliana por considerarla «burguesa» y, apoyado por Stalin promovió teorías pseudocientíficas que provocaron graves hambrunas en la Unión Soviética, al tiempo que la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y la cibernética fueron inicialmente denunciadas como «idealistas» o «burguesas«.

«MAGNIFICA HUMANITAS» CAE EN EL CIENTIFICISMO QUE CRITICA

Al tener una perspectiva desmedidamente antropocéntrica e imprecisa sobre el funcionamiento y la naturaleza de las tecnologías emergentes, esta Encíclica cae en la falacia del «agente moral» algorítmico cuando sostiene que la Inteligencia Artificial no es moralmente neutra y critica que las máquinas tomen decisiones críticas. Científicamente, los algoritmos de aprendizaje automático son meras herramientas matemáticas y estadísticas que operan sobre conjuntos de datos. La responsabilidad moral no recae en la tecnología, sino en los programadores, las corporaciones y los usuarios que emplean dichos modelos.

Además, al advertir sobre la brecha entre el «poder técnico y la sabiduría moral”, «Magnifica Humanitas» cae en la tecnofobia y asimetría de poder, al no comprender que el desarrollo tecnológico no es un monstruo que escapa al control, sino una evolución de herramientas científicas que siempre han demostrado mejorar la calidad de vida para la mayoría de la humanidad. Condenar el avance por falta de «sabiduría moral» de la sociedad frena el desarrollo de soluciones a problemas globales en, por ejemplo, medicina, agricultura ganadería y alimentación, energía, industria, construcción, etc.

EL TRABAJO NI SE CREA NI SE DESTRUYE, UNICAMENTE SE TRANSFORMA

La historia nos demuestra que la innovación tecnológica en el capitalismo es un ciclo continuo de destrucción, innovación y reinvención. Así como la mecanización industrial destruyó oficios ancestrales como el de tejedor, también fue eliminando el trabajo infantil; las jornadas de trabajo agotadoras se pudieron reducir sin pérdida de productividad, es decir, de salario, mientras que muchos trabajos penosos se convirtieron en oficios talentosos bien remunerados, esos oficios técnicos que el marxismo, encolerizado por no ver cumplidos sus agoreros augurios, llama de la aristocracia obrera. Y como antaño, el salto tecnológico que supone la llegada de una tecnología extraordinaria llamada Inteligencia Artificial (IA) está provocando la destrucción y puesta en cuestión de muchas profesiones hasta hace apenas un lustro consideradas intelectuales intocables. Sin embargo, como antaño, el trabajo evolucionará; ya lo está haciendo, en función de la nueva realidad. Así, ya está redefiniendo el mercado laboral actual y surgiendo nuevas profesiones y adaptaciones como ingenieros de prompts, mientras que los oficios y profesiones que exigen destreza física y capacidad de adaptación a entornos físicos únicos y cambiantes apenas le incumbe, mientras que, para la toma de decisiones médicas, sanitarias, corporativas, la negociación y la mediación basadas en la persuasión y la ética, etc., la IA es una herramienta más.

Solo el intervencionismo, la burocracia y la monopolización de la tecnología terminarán asfixiando el desarrollo de la IA. No es un augurio, sino enseñanza del pasado reciente, cuando la Escuela Austriaca de Economía criticó la planificación e intervencionismo del socialismo soviético y pronosticó su inevitable hundimiento. La razón y la experiencia determinan que el progreso económico, social y tecnológico depende del mercado libre, del descubrimiento emprendedor y de la descentralización del conocimiento.

UNA PREGUNTA INSOLENTE

Al afirmar que la IA carece de «conciencia moral, corazón y capacidad de amor«, «Magnifica Humanitas» recurre a argumentos filosóficos precientíficos. La ciencia y la neurociencia cognitiva entienden el saber humano de manera computacional y biológica, y evitan atribuir esencias inmateriales («alma» o «corazón») a la inteligencia. La singularidad de la mente humana reside en su neurobiología y evolución, aspectos que no compiten con el procesamiento algorítmico.

Llegado aquí, sostengo que «Magnifica Humanitas» incurre en un ludismo del siglo XXI. Y lo sostengo a sabiendas que la mayoría de los medios y las IAs (al ser unas enciclopedias recogelotodo) mantienen lo contrario. Y al ser políticamente incorrecto, me apetece provocar con la siguiente pregunta insolente: ¿Qué dirían las izquierdas, sanchistas, marxistas-wokes, nacional-socialistas y demás supremacistas, si en vez de invitar a León XIV para que infunda su doctrina en España, un gobierno inimaginable hoy por hoy en España invitara a Donald Trump para que nos adoctrinara sobre el movimiento MAGA que busca desmantelar el «Estado profundo», centralizar el poder ejecutivo, restaurar los valores tradicionales y priorizar los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos frente al globalismo?

Y aunque la respuesta sea obvia, conviene escribirla: Todos en tromba denunciarían que semejante visita es una injerencia imperialista, populista y una clara vulneración de la aconfesionalidad del Estado. Por consiguiente, movilizarían a sus secuaces en protestas masivas en defensa de los derechos civiles, el feminismo y las libertades públicas frente a semejante intervencionismo político descarado.

Y Todo el «equipo de opinión sincronizada» y medios afines asegurarían que mientras que la doctrina del Papa León XIV está enfocada en la justicia social, la dignidad humana y el mensaje eclesiástico enmarcados dentro del debate religioso y la influencia histórica de la Iglesia católica en la sociedad española, el MAGA de Donald Trump conlleva una carga ideológico-política, geopolítica y cultural muy distinta. ¿Muy distinta? ¿Acaso la doctrina social de la Iglesia Católica y en concreto la Encíclica Magnifica Humanitas no contiene carga ideológica tan explícita como controvertible?

Enlaces a contenidos adyacentes a León XIV y la Conferencia Episcopal Española:

León XIV versus Trump

Prioridad nacional vs Conferencia Episcopal Española