ES LA PRODUCTIVIDAD, ESTÚPIDO

Desde hace unos días, los medios de comunicación nos avisan de que el Gobierno provisional presidido por Sánchez, ha reducido la previsión del crecimiento del PIB para 2024: del 2,4 % al 2 %. Al mismo tiempo, la letra pequeña remitida a Bruselas por el gobierno eleva la presión fiscal un 0,5% de PIB, es decir, algo más de 7.000 millones de euros. Asimismo, el documento gubernamental recoge una suma de partidas de gasto corriente por 9.000 millones de euros, achacados al desarrollo de los fondos Next Generation, lo que en principio va en contra del Reglamento del Plan de Recuperación y Resiliencia. Por otro lado, el Estado español deberá destinar más de 41.000 millones de euros para pagar los intereses de la deuda pública, siempre y cuando la galerna surgida por el anuncio del aumento de la deuda pública de Italia, no desemboque en un deterioro de la calidad de la deuda de España. En todo caso, esos 41.000 millones de euros por intereses de la deuda para 2024, suponen más que todo lo recaudado por el impuesto de Sociedades o el equivalente acumulado de seis meses de IVA.

El panorama se oscurece aún más al comprobar que las exportaciones de bienes y servicios de España durante los primeros ocho meses del año han caído un 3,7% interanual en volumen –cantidad vendida–, según los datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicados esta semana. Para camuflar el mal dato, la nota del Ministerio hace hincapié en que la cifra total de ventas aumentó en un 1,8% porque «aunque hemos vendido menos, lo hemos vendido más caro». Y con un descaro infinito silencian que la inflación mundial durante este periodo se eleva al 8,7%. Tristemente, el gobierno Sánchez perpetra estas triquiñuelas porque sabe que los muchos medios que controla y no pocos de los que no, titularán, como luego han hecho, la noticia de esta manera: “Las exportaciones españolas de mercancías ascendieron un 1,8% interanual en el periodo enero-agosto y alcanzaron los 256.571 millones de euros”.

Y como la acción del gobierno Sánchez se sustenta en el despilfarro clientelar, el Plan Presupuestario de 2024 que el Gobierno acaba de remitir a Bruselas incluye una previsión de ingresos de 648.000 millones de euros, equivalente al 42% del PIB de España. Naturalmente, será más del 42% del PIB porque el gobierno ha inflado a propósito la cifra de crecimiento para el próximo año, al tiempo que prevé aumentar brutalmente la recaudación en 159.000 millones de euros, un 32,5% más que este año. Si se divide esta factura entre todos los españoles tocamos a unos 13.800 euros cada uno. Sin embargo, el gasto público total previsto para 2024 por el gobierno provisional de Sánchez, ha sido estimado en 694.000 millones, por lo que cuadrarlo con el déficit estimado del 3,6% resultará un ejercicio de ingeniería financiera.

Uno de los mejores analistas independientes de la economía española, el Observatorio Económico de la de la Universidad Francisco de Vitoria, en su reciente informe trimestral considera que «la economía española necesita una serie de reformas estructurales para elevar su crecimiento potencial, aumentar su productividad y competitividad, acabar con el diferencial negativo en el mercado laboral y atraer inversiones». He aquí la bicha que ni gobierno ni sindicatos nombran; PRODUCTIVIDAD.

LA PRODUCTIVIDAD

La productividad es una medida económica que permite calcular cuántos bienes y servicios se han producido por cada factor utilizado, y en un tiempo determinado. Por factores se entienden los trabajadores, pero también el capital invertido durante un periodo o la innovación tecnológica.

Solo hay que verificar los índices de productividad por países para comprender que cuanto mayor es la productividad de un país, mayores son los sueldos y también los impuestos que se recaudan.

Calcular la productividad laboral de una empresa privada es relativamente sencillo: producción total dividida entre el número de horas trabajadas. A este resultado se integran los cómputos de eficiencia en el uso de los recursos, el tiempo promedio de entrega, la calidad de los productos o servicios, la amortización de inversiones, etc. Empero, la productividad de una nación se calcula sobre dos factores fundamentales; la relación entre su PIB y el total de horas trabajadas. Paralelamente, se calcula el rendimiento del capital físico tangible e intangible: equipos, maquinaria, patentes y activos en propiedad intelectual. Ambos cómputos se integran en un resultado final pues tanto el capital humano como el físico interaccionan y generan sinergias. No obstante, esta fórmula no contempla las variables de cada sector productivo, las más evidentes en España son las considerables diferencias entre el sector privado y el público que, a su vez, ambos sectores tienen enormes diferencias de productividad.

Un dato muestra la realidad con nitidez. En España los recursos administrados por las administraciones públicas del Estado que, además de la administración pública incluyen defensa, seguridad, seguridad social obligatoria, educación y sanidad pública y servicios sociales, han crecido desde el 20% del PIB de principios de los años 70, hasta superar el 50% actualmente. Sin embargo, apenas aporta un 20% del Valor Añadido Bruto (VAB) nacional, mientras ocupa a más de tres millones de asalariados (en torno al 20% del total según la Encuesta de Población Activa, EPA). Durante los últimos 25 años el crecimiento anual promedio de la productividad del sector público español fue del 0,5%, mientras que el sector privado experimentó un crecimiento promedio de productividad del 0,8%. Así, según datos de Eurostat, en 2022 España se situó 16,5 puntos por debajo de la media de la eurozona en productividad laboral por hora trabajada. En concreto 8,2 puntos menos que la media de los 27 países de la UE. Dentro de los 36 países de la OCDE, España está en la posición 18, un lugar decepcionante teniendo en cuenta que la inversión del capital físico es relativamente alta.

Frente al relato triunfalista del gobierno Sánchez asegurando que nuestra economía marcha como una moto, está el dato de tener una de las productividades más bajas de la zona euro. Se trata de un lastre mayúsculo porque España se encuentra muy alejada de las naciones punteras del mundo. De acuerdo con la Total Economy Database del Conference Board, la productividad hora (PIB por hora trabajada) en España creció en la década de los ochenta a una tasa anual del 3%, Sin embargo, en la década de los noventa esa tasa bajó al 1,2% y en lo que llevamos de siglo se ha situado en una media del 0,8%. Esta tendencia a la baja, como puede observarse en gráfico estadístico de arriba, desde 2018 en que se inicia el gobierno presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón, la productividad de nuestra economía ya no crece poco sino que desciende.

PRODUCTIVIDAD Y CAPACIDAD ADQUISITIVA

La mayoría de los estudios sobre la raquítica productividad de la economía española apuntan a una formación mediocre y obsoleta que no responde a las necesidades de la economía, a la escasa cultura empresarial derivada de un desprestigio social inducido por las ideologías igualitaristas de los partidos políticos de izquierdas, a la mala asignación de recursos derivada de la rigidez legislativa del mercado laboral que impide la transferencia de conocimientos y capacidades de una empresa, al tiempo que se señala a una supuesta escasa inversión tecnológica y al minifundismo empresarial. Siendo evidentes estas imputaciones, estimo que faltan unas cuantas tan importantes o más que las descritas; burocracia, inseguridad jurídica, legislación laboral lesiva y decenas de leyes y reglamentos obstaculizadores.

Si hay un ejemplo palmario de un sector de la economía española, no hace mucho tiempo boyante y productivo, que está siendo machacado por leyes y reglamentos, este es el agropecuario. Aunque la persecución leguleya cumplirá pronto el decenio, durante el último quinquenio se ha producido una autentica persecución. Leyes y reglamentos estultos generados por burgueses urbanitas con mentes obnubiladas por ideologías abstrusas, están generando la destrucción rápida de la agricultura, la ganadería y la pesca en España. Empezando por el enorme artefacto burocrático empeñado en políticas anti–productivistas llamado nuevo PAC -Política Agrícola Común (PAC)- seguido por las barbaridades perpetradas por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Plan repleto de la tabarra progre tal que «uso sostenible de los suelos agrícolas, fomento de la digitalización y de la economía circular, modernización de los regadíos -que camufla el derribo de embalses y azudes centenarios para que los pececillos sean felices con permiso de los castores- … para reducir el uso de los recursos naturales, objetivos trasversales -que ni quienes los redactaron entienden- etc. etc.».

El menú antiproductivo se completa con la Ley de sanidad vegetal basada en mitos, la Ley de montes para que ardan en verano con esplendor, etc, etc. El culmen del despropósito es la ley de bienestar animal impulsada por la ministra de Podemos, Ione Belarra, aprobada el pasado febrero. Una Ley que humaniza a los animales y animaliza a los humanos, además de incrementar la burocracia y los costes de explotación. La resultante de tanto disparate ya la sufrimos todos los ciudadanos españoles menos aquellos a los que les pagamos la merienda: reducción drástica de las inversiones y la productividad e incremento bestial de los precios de los alimentos, al tiempo que se incrementan las importaciones. De seguir por la senda perpetrada por estos gobernantes, en unos meses España importará lechugas de los Países Bajos, pollos congelados de Brasil, jamones de China y aceite de oliva de Marruecos.

Los datos son contundentes. La renta española en términos de capacidad adquisitiva ha caído en comparación con los demás países europeos. En los últimos 11 años, España ha pasado de la posición decimotercera a la decimoctava, superada por países que venían de muy atrás por haber sufrido regímenes comunistas como la República Checa, Estonia o Lituania. Esta reducción de nuestra capacidad adquisitiva es la consecuencia lógica del descenso de la productividad que genera bajos salarios, mientras que el acaparo de recursos por el aumento elefantiásico de la burocracia estatal y el consiguiente endeudamiento creciente del Estado producido por el despilfarro generado por el clientelismo, ya sea en forma de amiguismo o de corrupción, del que se aprovechan sectores subvencionados políticos, culturales y del tercer sector junto con el conocido como capitalismo clientelar.

El capitalismo clientelar en España es mayoritario en los sectores más regulados, en concreto el energético, las telecomunicaciones, el farmacéutico y el financiero. Con todo, como he determinado antes, la productividad del sector privado es muy superior al público. Bien es cierto que dentro del sector público hay diferencias notables entre el sanitario y el de seguridad que tienen una productividad relativamente alta y el mucho más grande plagado de funcionarios y consejeros como el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico o la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha.

Respecto al poder adquisitivo de los salarios en España, es imprescindible señalar que la explotación denunciada por Marx respecto al robo que sufre el empleado al no recibir lo que genera, esa plusvalía que acaba en las manos del patrón, en España es parcialmente falaz puesto que la diferencia entre productividad y salarios es mayormente absorbida por las cargas fiscales al trabajo. Así, las cotizaciones a la Seguridad Social y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) alcanzaron este año el 39,5% del salario del trabajador medio español, 0,2 puntos más que el año pasado. La suma de estos dos conceptos (lo que se conoce como la cuña fiscal) supera en 4,9 puntos la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se sitúa en el 34,6%. De esta forma, el sueldo neto que finalmente recibe el empleado queda en el 60,5% del coste laboral que tiene el empleador. Entonces ¿Quién explota al trabajador español?

Sound of Freedom – Sonido de libertad

Hace apenas 15 horas que he visto esta magnífica película y sigo estremecido. No solo por la calidad del filme y delicadeza con que trata un tema terrible; la pederastia y el consiguiente rapto y tráfico de niños, —ni una sola escena escabrosa— también por la valentía de sus autores; el director y parcial guionista Alejandro Monteverde, el guionista Rod Barr y también los magníficos intérpretes Jim Caviezel, Bill Camp, Mira Sorvino, Eduardo Verástegui (productor del film, actor y candidato a la presidencia de México), Javier Godino, José Zúñiga, Kurt Fuller, Manny Pérez, Gerardo Taracena, Gustavo Sánchez Parra, Scott Haze, Gary Basaraba, Yessica Borroto, etcétera.

No exagero un ápice afirmando que es una de las mejores películas que he visto en mi vida. No solo por su magnífica concepción, sin un momento plano y un desarrollo cada vez más intenso, también por su significado. Hablamos de la valerosa, por insólita y peligrosa, denuncia del mayor crimen que padece la humanidad en estos momentos; el secuestro y venta de niños para que sean violados y esclavizados por pederastas.

Su sinopsis es elocuente: «Tim Ballard (Jim Caviezel) trabaja como agente especial para el gobierno de los Estados Unidos. Como parte del Departamento de Seguridad Nacional, se centra principalmente en la ciberdelincuencia contra menores víctimas de delitos sexuales: desde la trata de seres humanos al turismo sexual. Con su experiencia, Ballard ha conseguido infiltrarse y desmantelar decenas de organizaciones delictivas que secuestraban a niños y los obligaban a prostituirse. Sin embargo, su mayor esfuerzo y contribución a la lucha contra la delincuencia comienza con la fundación de Operation Underground Railroad (conocida por las siglas OUR): una organización sin ánimo de lucro que ayuda a gobiernos de todo el mundo a rescatar a víctimas del tráfico sexual».

El arranque es espeluznante. Una ex Mis Colombia engatusa a un padre en Honduras para secuestrar a sus hijos y enviarlos a un infecto calabozo con decenas de niños secuestrados que son vendidos a pederastas ricachones del mundo. La trama se intensifica mientras expone, cada vez con mayores evidencias, el horror criminal de nuestro tiempo que, no por casualidad, ni Hollywood ni otras industrias cinematográficas europeas han tratado. Y no lo han hecho ni lo harán porque es políticamente incorrecto. Porque expone, sin decirlo explícitamente, aunque al final de cifras escalofriantes, una industria avalada por doctrinas que se remontan a los años setenta del pasado siglo cuando; Jean-Paul Sartre, Louis Aragon, Simone De Beauvoir, Francis Ponge y Roland Barthes, publicaron un manifiesto exigiendo la liberación de dos pedófilos repugnantes: Guy Hocquenghem, fundador del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria y el novelista Gabriel Matzneff. Al mismo tiempo, ochenta “intelectuales” pidieron la despenalización de las relaciones sexuales entre adultos y menores. Por supuesto firmaron los anteriores (Sartre, Beauvoir, Barthes), a los que se unieron Louis Althusser (comunista), Michel Foucault y Jacques Derrida (sesentayochistas, postestructuralistas y postmodernos), Jean-François Lyotard (freudo-marxista posmoderno), etcétera.

Y de esas putrefactas fuentes, de las teorías del depravado Michel Foucault que se jactaba de acostarse con niños árabes pobres, de las justificaciones de las perversiones de los glamurosos transgresores ricachos como el magnate pederasta Jeffrey Epstein, ahora más que nunca, estas aguas excrementicias son utilizadas para blanquear la trata de niños y la pederastia. Así, se recrean envueltas en el celofán woke entelequias calenturientas como la de la activista canadiense Shulamith Firestone quien, en su “lucha de clases sexuales”, plasmada en “La dialéctica del sexo” proyectó una sociedad en la que niños y adultos podrían tener libre trato sexual, volviendo a una natural “sexualidad perversa polimórfica”. Y todas estas elucubraciones posmarxistas y wokes no son otra cosa que un potente intento de abaratar el comercio pederasta actual, mediante su legalización a través de leyes infectas y escuela depravada. Una pederastia políticamente correcta que, si es «consentida» POR LOS NIÑOS, es conveniente. Es lo que avala Irene Montero cuando dice: «les niñes pueden amar a quien quieran».

Sí, “Sonido de libertad – Sound of Freedom” es una rotunda denuncia contra el rapto y la esclavización sexual de niños, mostrando que se trata de la mayor atrocidad que vivimos mientras mueve billones de dólares (más que la droga) y abarca a todo el planeta, aunque el “consumo” pederasta es mucho mayor en los países desarrollados occidentales. Y aunque no fácil de medir, debido a su naturaleza criminal y encubierta, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que hay hasta 1,8 millones de niños víctimas de trata sexual en todo el mundo, mientras que el Informe sobre el estado de la infancia en el mundo de 2006 de UNICEF informaba que esta cifra era de más de 2 millones. Y aunque UNICEF no ha vuelto a calcular el número de víctimas de la trata de niños y adolescentes menores de edad, en los recientes informes destaca la utilización de las mafias de traficantes de niños y sus clientes pederastas de las plataformas digitales para reclutar a sus víctimas y atraer a clientes.

Por supuesto “Sonido de libertad – Sound of Freedom” no solo ha sido boicoteada y criticada torticeramente. Leer algunas críticas en los medios sistémicos españoles da grima y vergüenza ajena, mientras que las sutiles alegan que en la película casi todos los niños víctimas que aparecen son prepúberes, mientras que muchos datos concretan — ver Counter-Trafficking Data Collaborative— que la mayoría de los niños víctimas de la trata son adolescentes que han sido expulsados de sus hogares, a menudo porque son LGBTQ+ o no se ajustan a su género, solo añaden más alarma sobre esta tragedia.

Por ultimo debo destacar que esta excelente película fue terminada en 2018. Su productora, Santa Fe Films, firmó un acuerdo de distribución con 20th Century Fox, sin embargo, pocas semanas después, Fox fue adquirida por Walt Disney Company. Pero ya por entonces Disney era un descarado aparato de agitación y propaganda de la doctrina woke y metió la película en el congelador para que no viera nunca la luz. Empero, la tenacidad del valiente productor de la película, Eduardo Verástegui logró, con enorme esfuerzo, recuperar los derechos de distribución. Así, en marzo de 2023 “Sonido de libertad – Sound of Freedom” llegó a los cines de EEUU gracias a Neal Harmon y Angel Studios, acompañados por el apoyo de Angel Guild (un ejército de más de 100,000 inversionistas de crowdfunding). Y mientras Disney seguía su agenda woke (get woke go broke) “Sonido de libertad – Sound of Freedom” obtenía más de 100 millones de euros en taquilla en EEUU superando en números de espectadores a Indiana Jones y Misión imposible.

CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA CONFEDERAL CAOTICA

Durante estos días de incertidumbre generada por las huestes políticas Frankenstein, acaso se ha preguntado ¿Qué quedará de la Constitución vigente en unos pocos meses, si el gobierno presidido por Sánchez continúa gracias a los pactos con los separatistas golpistas y su control del Tribunal Constitucional Pumpido? La respuesta que sigue no es un ejercicio de imaginación, tan solo una proyección lógica derivada de los decretos, leyes y decisiones tomadas por el gobierno español durante los últimos 5 años.

CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA CONFEDERAL CAOTICA

PREÁMBULO


Nosotras, nosotros y nosotres, descendientes de los ancestrales pueblos autóctonos de la península ibérica, trabajadores de toda clase instituidos en jerarquías de dirigentes, administrativos y administrados, nos otorgamos esta Constitución, acordada en un proceso participativo y paritario.

La Confederación Anacrónica Onomatopéyica de Tribus Inclusivas Cantonalizadas y Asimétricas (en adelante República CAOTICA) es la patria socialista inclusiva donde se aplican las ideas y el liderazgo del Amado Timonel Pedro Sánchez Pérez-Castejón y sus ilustres camaradas y aliados.

La República Caótica se configura solemne y enfáticamente como Estado empático y social cuyo objetivo es un mundo más justo. Para ello establece medidas y leyes santimonias que procuren bienestar y consuelo a los desconsolados e integren la protección de derechos inalienables y el amparo a colectivos, personas, animales y territorios vulnerables. En consecuencia, manifiesta que la naturaleza o Madre Tierra, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. Partiendo de esta premisa, el Estado de la República Caótica manifiesta su compromiso en la defensa de la vida, del aborto, de la eutanasia, de la propia muerte, de las mujeres y personas con diversidad funcional, de los vulnerables, de la propiedad personal o colectiva, de la expropiación o incautación de propiedades por razón de Estado o de necesidad particular, de la educación inclusiva y sexual de niñas, niños y niñes, de la salud física y mental de todas, todos y todes, de los derechos y el bienestar de los animales, de la libertad y protección de la diversidad sexual o identidad de género (LBTBIQ+ – LGBTQ2I+) y contra la aporofobia, bifobia, edadismo, capacitismo, romafobia, anormalofobia, islamofobia, homofobia, gayfobia, el heteropatriarcado, el machismo, etc, del desarrollo sostenible que incluye la lucha contra la emergencia climática antropogénica, el pacto para la migración, aplicando la triple estrategia de transversalidad, igualdad de género y empoderamiento de mujeres, niñas y adolescentes.

La bandera de la República CAOTICA tiene un fondo tricolor rojo, amarillo y morado donde se estampan los colores y signos más representativos de su sustancia territorial e ideológica.

TÍTULO I – LA REPÚBLICA CAOTICA

Artículo 1. La República CAOTICA se declara intercultural, plurinacional y ecológica. Su basamento y motivo es la reivindicación esencialista de nuestros ancestros; los pueblos y naciones indígenas preexistentes a la colonización del Imperio Romano. Nos declaramos por consiguiente descendientes directos o indirectos de los victimizados turdetanos, vetones, galáicos, carpetanos, ilergetes, edetanos, caristios, layetanos, autrigones, várdulos, vascones, indigetes, túrdulos, contestanos, basetanos, astures, turmogos, berones, jacetanos, llercavones, celtiberos, oretanos, bastetanos, púnicos, etcétera. Además, declaramos que los referidos pueblos indígenas victimizados constituyen el macizo referencial del Estado plurinacional y social denominado Republica CAOTICA.

Artículo 2. El pueblo, instituye libremente una república confederal inclusiva y paritaria de naciones autónomas que conforman un Estado por conveniencia denominado República CAOTICA, conformada por sus Naciones, Cantones y Comunas.

Artículo 3. NACIONES, CANTONES y COMUNAS.
a) Las entidades políticas confederadas en la República CAOTICA; las Naciones con sus Cantones y Comunas, son soberanas, salvo en la medida en que su soberanía esté limitada por esta Constitución Confederal o sus leyes.
b) En el momento de redactar esta Constitución, las Naciones y Cantones que conforman la República CAOTICA son: República de Andalucía con los Cantones de Algeciras, Andújar, Bailen, Cádiz, Córdoba, Huelva, Granada, Jaén, Loja, Málaga, Motril, Sevilla y Tarifa. República de Aragón. República de Asturias. República de Baleares. República de Canarias. República de Cantabria. República de Castilla-La Mancha con el Cantón de Camuñas. República de Castilla. República de Cataluña con los Cantones de Alto Ampurdán, Alto Campo, Alto Panadés, Bajo Ampurdán, Bajo Llobregat, Barcelonés, Bajo Panadés, Garraf, Gironés, La Garrocha, La Seu d’Urgel, Maresme, Olot, Selva, Tarragonés, Vallés Occidental y Vallés Oriental. República de Euskal Herria con los Cantones de Azpeitia, Bilbao, Estella y Navarra. República de León con los Cantones de Salamanca y Béjar. República de Madrid. República de Valencia con los Cantones de Alcoy, Alicante, Orihuela y Torrevieja. República de Extremadura con los Cantones de Coria, Hervás y Plasencia. República de Galicia, República de Murcia con los Cantones de Cartagena y Jumilla. República de La Rioja.

c) La República CAOTICA reconoce la coexistencia de diversos pueblos y naciones en el marco de la unidad del Estado. Es deber del Estado respetar, promover, proteger y garantizar el ejercicio de la libre determinación, los derechos colectivos e individuales de los pueblos y naciones que conforman la Confederación CAOTICA. Si las ciudadanas, ciudadanos y ciudadanes de cualquiera de los pueblos y naciones que configuran la República CAOTICA lo consideren oportuno, podrán, tras un referéndum que apruebe la decisión por, al menos, en 7/8 del censo, abandonar la Confederación Anacrónica Onomatopéyica de Tribus Inclusivas Cantonalizadas y Asimétricas.

Artículo 4. La República CAOTICA establece como valores intrínsecos e irrenunciables la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza. En consecuencia, asume las estrategias y agendas para salvar la Tierra.

Artículo 5. IGUALDAD

a) Toda persona es igual ante la ley. Será la ley quien establecerá criterios de discriminación positiva para proteger a víctimas que sufren la violencia de género y otras violencias y discriminaciones como por orientación sexual, raza, lengua, estética personal, psicológica, clasista, étnica, ancianidad, edad, discapacidad y lateralidad.

b) Ninguna persona puede ser objeto de discriminación, en particular por motivos de origen, raza, género, orientación sexual, edad, idioma, posición social, modo de vida, convicciones religiosas, ideológicas o políticas, o por una discapacidad física, mental, psicológica y de lateralidad.

c) La República CAOTICA establece la igualdad salarial sin distinción de género. Mujeres, hombres, transexuales, transgéneros, travestis, queers, de género fluido, de género no binario, etcétera, tienen derecho a igual remuneración por trabajo de igual valor.

TÍTULO II – DERECHOS FUNDAMENTALES, CIUDADANÍA, OBJETIVOS SOCIALES E INTERSECCIONALIDAD

Artículo 6. La República CAOTICA no tiene religión oficial. Se rige por el principio de Interseccionalidad, un Gran Despertar de las conciencias antes adormecidas por la larga era heteropatriarcal establecida en aquella nación truculenta llamada España. Por consiguiente, se institucionaliza la consecución de políticas sociales públicas elaboradas bajo el prisma de la complejidad intracategórica, divisada por un único eje de desigualdad de cada grupo social. Se establecen, por tanto, marcos comunes, normativas compartidas que atraviesen otros ejes de desigualdad, además de aplicar la transversalidad interseccional, tomando como referencia la transversalidad de género y desarrollando estrategias conjuntas entre las diferentes políticas segmentadas, con el fin de que todos los ámbitos de la política pública tengan en cuenta todos los ejes interseccionales y sus derivaciones. El principio de interseccionalidad política se sintetiza en la famosa frase igualitarista: «los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos».

Artículo 7. Toda persona tiene derecho a la vida. La pena de muerte está prohibida, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra o, en caso de extrema necesidad, sería la-el-le Presidente de la República CAOTICA quien decidiría en cada caso.

Artículo 8. Toda persona tiene derecho a quitarse la vida. El Estado de la República CAOTICA establecerá la legislación pertinente para la muerte digna de sus ciudadana-os-es.

Artículo 9. Toda persona tiene derecho a la libertad personal y, en particular, a la integridad física y mental y a la libertad de circulación. Este derecho incluye la libertad de albergarse en los lugares que crea conveniente, incluidas calles, parques y jardines públicos. Así, la República CAOTICA garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos, colectivos y entidades sin más limitaciones, en sus manifestaciones, que el acatamiento de las verdades consensuadas por las ciencias sociales sobre el cambio climático, la justicia social crítica inclusiva y socialista, el ecofeminismo y la interseccionalidad además de la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

Artículo 10. Queda prohibida la tortura y cualquier otra forma de tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, tanto de personas como de animales.

Artículo 11. Toda persona tiene derecho a ingerir o inyectarse las sustancias que crea conveniente, siempre y cuando no perjudique a terceros.

Artículo 12. LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y REUNIÓN.

a) Toda persona tiene derecho a formar, expresar e impartir libremente sus opiniones, siempre y cuando no contengan relatos o expresiones que promuevan, alaguen o justifiquen el racismo sistémico, la homofobia, el patriarcado, la heteronormatividad, el fascismo, el nazismo, la extrema derecha, el capitalismo salvaje o vilipendien a identidades oprimidas.

b) Toda persona tiene derecho a organizar reuniones y a participar en las reuniones siempre y cuando dichas reuniones no sean para promocionar, alagar o justificar el racismo sistémico, la homofobia, el patriarcado, la heteronormatividad, el fascismo, el nazismo, la extrema derecha, el capitalismo salvaje o para vilipendiar a identidades oprimidas.

Artículo 13. PROTECCIÓN DE LAS NIÑAS-NIÑOS-NIÑES JÓVENAS Y JÓVENES

La República CAOTICA está comprometida con los derechos de los menores de edad. Las niñas-niños-niñes tienen derecho a la protección especial de su integridad y a la promoción de su desarrollo. Estos derechos incluyen la educación afectivo-sexual integral.

Artículo 14. El Estado de La República CAOTICA asume la responsabilidad de formar a los ciudadanos en el civismo. De acuerdo con este principio, no corresponde a los padres, sino al Estado, decidir sobre la educación de los hijos, porque la ciudadanía prevalece frente al derecho de los progenitores. Así, la historia de la caducada España, la educación sexual infantil, la asunción de una sociedad donde la diversidad y disidencias sexuales y de género sean sustantivos del ejercicio pleno de la democracia ciudadana, constituyen los fundamentos inalienables de la educación de las ciudadanas-nos-nes de la República CAOTICA. El Estado republicano de CAOTICA tiene la obligación exclusiva y la ejecución directa de establecer una sociedad donde diversidades y disidencias sexuales y de género participen en condiciones de igualdad sustantiva. Ninguna creencia religiosa ni ideología, pueden interferir los fines morales, ideológicos y sexuales educativos de la Republica CAOTICA.

Artículo 15. DE LA PROPIEDAD

a) El Estado de la República CAOTICA establece que el derecho a la propiedad privada intelectual e industrial está garantizado.

b) Asimismo implanta el derecho de expropiación por parte del Estado y la socialización de riquezas naturales y empresas económicas, delimitándose por ley la propiedad y las facultades del Estado y de las Naciones confederadas.

d) Los autores, artistas y fotógrafos serán titulares de los derechos sobre sus obras de conformidad con las normas establecidas en la ley.

ARTÍCULO 16. GARANTÍA DE ACCESO A LOS TRIBUNALES

En un litigio legal, toda persona tiene derecho a que su caso sea resuelto por una autoridad judicial. La Confederación, Naciones, Cantones y Comunas pueden impedir, por ley, que los tribunales decidan determinadas categorías excepcionales de casos.

ARTÍCULO 17. LIBERTAD ECONÓMICA

La libertad económica incluye, en particular, la libertad de elegir una ocupación, así como la libertad de ejercer una actividad económica privada cumpliendo los requisitos legales. Toda actividad económica debe cumplir escrupulosamente los principios de la justicia social crítica inclusiva y socialista, el ecofeminismo y la interseccionalidad.

ARTÍCULO 18. RESTRICCIONES A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES

a) Las restricciones de los derechos fundamentales deben tener una base jurídica, aunque por necesidades urgentes podrán ser implantadas por la Presidencia de la República o el Gobierno Confederal. Las restricciones significativas deben basarse en una ley Confederal.

b) Las restricciones a los derechos fundamentales deben justificarse en aras del interés público o para la protección de los derechos fundamentales de las-los-les ciudadanas.

c) La libertad de expresión y la libertad de información pueden limitarse en lo que respecta a la seguridad de la República, el suministro nacional de bienes, el orden público y la seguridad públicos, la buena reputación de la persona, la inviolabilidad de la vida privada y la prevención y el enjuiciamiento del delito. La libertad de expresión también puede verse limitada en las actividades comerciales.

d) Las restricciones de los derechos fundamentales deben ser proporcionados.

TÍTULO III – IDIOMAS CONFEDERALES

Artículo 19. El Estado de la República CAOTICA es plurilingüe. Los idiomas oficiales son, de mayor a menor según el número de parlantes, los siguientes: castellano, andaluz, catalán, valenciano, castrapo, gallego, cheli-madrileño, mota-manchego, caló-romaní, vascuence, canario, extremeño, murciano, asturiano-bable, leonés, churro, aranés, fabla aragonesa y riojano.

Artículo 20 – RELACIONES INTERNACIONALES.

Las relaciones internacionales de la Republica CAOTICA se fundan en el respeto al derecho internacional y a los principios de autodeterminación de los pueblos, no intervención en asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados, multilateralismo, solidaridad, cooperación, autonomía política e igualdad jurídica entre los Estados.

Artículo 21. La Republica CAOTICA se compromete con la promoción y el respeto de la democracia popular, el reconocimiento y protección de los derechos humanos, la inclusión, la igualdad de género, la justicia social, el respeto a la naturaleza, la paz, la convivencia y la solución pacífica de los conflictos y con el reconocimiento, el respeto y la promoción de los derechos de los pueblos y naciones indígenas y tribales conforme al derecho internacional de los derechos humanos.

TITULO IV. CONFEDERACIÓN, NACIONES, CANTONES Y COMUNAS.

Artículo 22. FUNCIONES DE LA CONFEDERACIÓN
La Confederación cumplirá las funciones que le asigne la Constitución Confederal de la República CAOTICA.
Artículo 23. OBLIGACIONES DE LAS NACIONES Y CANTONES
Las Naciones y cantones deciden las funciones que deben cumplir en el ámbito de sus competencias. La Confederación sólo realiza tareas que las Naciones y Cantones no pueden desempeñar o que requieren una reglamentación uniforme por parte de la Confederación. Las controversias entre la Confederación, Naciones y Cantones o entre Naciones Cantones y la Confederación se resolverán siempre que sea posible mediante negociación o mediación.

Artículo 24. Todos los órganos e instituciones colegiadas del Estado de la República CAOTICA, todos los órganos e instituciones de los Estados autónomos confederados, los superiores y directivos de la Administración, así como los directorios de las empresas públicas y semipúblicas, deberán tener una composición paritaria que asegure que, al menos, el cincuenta por ciento de sus integrantes sean mujeres o personas de géneros en transición o transfigurados.

ARTÍCULO 25. PRIORIDAD Y CUMPLIMIENTO DE LA LEY CONFEDERAL

a) El derecho Confederal prevalece sobre cualquier disposición contradictoria del derecho Nacional y Cantonal.

B) La Confederación velará por que las leyes y reglamentos de las Naciones, Cantones y Comunas se ajusten a la Constitución y a las leyes confederales.

Artículo 26. CONSTITUCIONES NACIONALES Y CANTONALES

a) Cada Nación y Cantón adoptará una constitución democrática. Esto requiere la aprobación del Pueblo y podrá revisarse si la mayoría de las ciudadanas-os-es con derecho de voto así lo solicitan.

b) Cada constitución Nacional y Cantonal exigirá su aprobación por parte de la Asamblea Confederal y su ratificación por la-el-elle Presidente de la República CAOTICA. La Confederación garantizará una constitución siempre que no sea contraria a la ley confederal.

Artículo 27. El Estado de la República CAOTICA promoverá la integración paritaria en sus instituciones y en todos los espacios públicos y privados y adoptará medidas para la representación de personas de género diverso-fluido a través de los mecanismos que establezca la ley.

TITULO V. CAPITAL DE LA REPÚBLICA CAOTICA.

Artículo 28. La capitalidad de la República CAOTICA será itinerante según establezca su Presidente; el Amado Timonel Pedro Sánchez Pérez-Castejón y sus sucesoras-es-elles.

TITULO VI. PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA.

Artículo 29. En la República CAOTICA la democracia se ejerce en forma directa, participativa, comunitaria y representativa a través de los partidos políticos legales.

Artículo 30. Quedan excluidos los partidos políticos sustentados en ideologías que promuevan, alaguen o justifiquen el racismo sistémico, la homofobia, el patriarcado, la heteronormatividad, el fascismo, el nazismo, la extrema derecha, el capitalismo salvaje o vilipendien a identidades oprimidas por el racismo, el machismo y el colonialismo.

Artículo 31. Las leyes confederales, nacionales y cantonales establecen las medidas para la participación efectiva de toda la sociedad en el proceso político y la actividad política organizada.

Artículo 32. ASAMBLEA CONFEDERAL

a) Con sujeción a los derechos del Pueblo, la Asamblea Confederal es la autoridad suprema de la República CAOTICA.

b) La Asamblea Confederal está integrada por dos cámaras, el Consejo Confederal y el Consejo de Naciones; ambas cámaras tendrán igualdad de condiciones.

c) El Consejo Confederal está integrado por 501 representantes del Pueblo. Son elegidos directamente por el Pueblo de acuerdo con un sistema de representación proporcional. Cada cuatro años se celebran elecciones generales.

d) Cada Nación determinará sus circunscripciones electorales y los escaños se asignan en función de su población relativa.

e) El Consejo de Naciones está integrado por 221 representantes de las Naciones y Cantones. El número mínimo de representación de cada Nación es 21 y el de cada Cantón 3.

f) Serán elegibles para Diputados de la Asamblea Confederal y el Consejo Confederal todas las ciudadanas-nos-nes de la República mayores de quince años, sin distinción de sexo ni de estado civil, que reúnan las condiciones fijadas por la ley Electoral. Las-los-les Diputados sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito.

ARTÍCULO 33. LEGISLACIÓN

Todas las disposiciones importantes que establezcan normas jurídicas vinculantes deben promulgarse en forma de Ley Confederal. Entre ellas figuran, en particular, disposiciones fundamentales sobre:

a) el ejercicio de los derechos políticos;

b) la restricción de los derechos constitucionales;

c) los derechos y obligaciones de las, los, les personas;

d) los sujetos a pagar impuestos, así como el objeto y la evaluación de los impuestos y derechos;

e) los deberes y servicios de la Confederación;

f) las obligaciones de las Naciones y Cantones en relación con la aplicación del derecho confederal;

g) la organización y el procedimiento de las autoridades confederales.

h) Los poderes legislativos pueden ser delegados por ley confederal, a menos que esté prohibido por la Constitución Confederal.

Artículo 34. Las Naciones y Cantones determinan las normas para la elección de sus representantes en el Consejo de Estado.

Artículo 35. Cada Nación, en virtud de su plena soberanía, organizara su sistema de representación política.

TITULO VI. PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA CAOTICA

Artículo 36. La-el-ello-ella Presidente de la República Caótica es la-el-ello-ella Jefe del Estado, jefa-e de las Fuerzas Armadas y personifica a la República CAOTICA. La ley determinará su dotación y sus honores, que no podrán ser alterados durante el período de su magistratura.

Artículo 37. Como reconocimiento a las grandiosas aportaciones se establece como Presidente perpetuo al Amado Timonel Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Artículo 38. Cuando el Amado Timonel Pedro Sánchez Pérez-Castejón fallezca, su sucesora-or-er será elegida-o-e por mayoría por el Consejo Confederal.

Artículo 39. El Presidente de la República CAOTICA nombrará al Presidente del Gobierno Confederal y, a propuesta de éste, a los Ministros.

Artículo 40. Corresponde también al Presidente de la República CAOTICA:

a) Declarar la guerra y firmar la paz.

b) Conferir los empleos civiles y militares y expedir los títulos profesionales, de acuerdo con las leyes y los reglamentos.

c) Autorizar con su firma los decretos, refrendados por el Ministro correspondiente, previo acuerdo del Gobierno, pudiendo el Presidente acordar que los proyectos de decreto se sometan a las Cortes, si creyere que se oponen a alguna de las leyes vigentes.

d) Ordenar las medidas urgentes que exija la defensa de la integridad o la seguridad de CAOTICA.

e) Negociar, firmar y ratificar los Tratados y Convenios internacionales sobre cualquier materia y vigilar su cumplimiento en toda la Confederación.

f) Declarar el estado de guerra de alarma o de sitio.

g) Aplicar indultos y amnistías.

h) Ratificar los nombramientos de cada juez-a-e del Tribunal Supremo Confederal.

i) Acreditar a los embajadores y enviados extraordinarios ante las potencias extranjeras. Los embajadores y enviados extraordinarios extranjeros estarán acreditados ante ella-él-ello.

Artículo 41. Una ley de carácter confederal determinará las incompatibilidades y los procedimientos para establecer las responsabilidades de la-el-ella-elle Presidente de la República CAOTICA.

TITULO VII. GOBIERNO CONFEDERAL DE LA REPÚBLICA CAOTICA.

Artículo 42. La-el-ello-ella Presidente del Consejo y las Ministras, Ministros y Ministres constituyen el Gobierno Confederal.

Artículo 43. La-el-ello-ella Presidente del Consejo de Ministros dirige y representa la política general del Gobierno Confederal.

A los-las-les Ministres corresponde la alta dirección y gestión de los servicios públicos asignados a los diferentes departamentos ministeriales.
Artículo 44. La-el-ello-elle Presidente de la República, a propuesta de la-el-ello-elle Presidente del Consejo, podrá nombrar uno o más Ministras-os-es sin cartera.

Artículo 45. Las-los-les miembros del Gobierno tendrán la dotación que determinen las Cortes. Mientras ejerzan sus funciones, no podrán desempeñar profesión alguna, ni intervenir directa o indirectamente en la dirección o gestión de ninguna empresa ni asociación privada.

Artículo 46. Corresponde al Consejo de Ministros elaborar los proyectos de ley que haya de someter a la Asamblea Confederal; dictar decretos; ejercer la potestad reglamentaria, y deliberar sobre todos los asuntos de interés público.

Artículo 47. Las-los-les miembros del Consejo de Ministros responden ante la Asamblea Confederal: solidariamente de la política del Gobierno, e individualmente de su propia gestión ministerial.

Artículo 48. La-el-ello-ella Presidente del Consejo y las-los-les Ministros son, también, individualmente responsables, en el orden civil y en el criminal, por las infracciones de la Constitución y de las leyes.

TITULO VIII. DEL PODER JUDICIAL

Artículo 49. La justicia emana del pueblo y se administra por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial sometidos al imperio de la ley. La-el-ello-elle Presidente de la República es el garante de la independencia de la autoridad judicial. El Tribunal Supremo Confederal, los tribunales de apelación y los tribunales de distrito son tribunales de jurisdicción general. Los jueces permanentes asalariados son nombrados por el Gobierno Confederal.

Artículo 50. El Poder Judicial está regido por el Consejo integrado por once miembros, a saber, el Ministro de Justicia, que actuará como Presidente del Consejo, dos Ministros designados por el Gobierno, el Presidente del Comité de Constitución, Derecho y Justicia de la Asamblea Confederal, el Presidente del Comité de Control Estatal de la Asamblea Confederal, el presidente del Tribunal Supremo Confederal, dos jueces del Tribunal Supremo que serán elegidos entre sus colegas jueces y dos representantes públicos elegidos por el Ministro de Justicia.

Artículo 51. El Tribunal Supremo Confederal es la autoridad judicial suprema de la República CAOTICA. Su Presidenta-e será nombrada por la-el-elle Presidente de la República CAOTICA tras escuchar las recomendaciones y sugerencias del Consejo del Poder Judicial.

Artículo 52. COMPETENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO CONFEDERAL

El Tribunal Supremo Confederal se encarga de litigios relativos a violaciones de:

a) la legislación confederal;

b) el derecho internacional;

c) el fehaciente examen del derecho de las Naciones y Cantones de la República CAOTICA.

Artículo 53. Los Jueces y Magistrados podrán ser separados, suspendidos, trasladados y jubilados por el Consejo del Poder Judicial por las causas previstas por la ley.

Artículo 54. El Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros órganos, tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados.

a) El Ministerio Fiscal ejerce sus funciones por medio de órganos propios conforme a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad.

b) La ley confederal regulará el estatuto orgánico del Ministerio Fiscal.

c) El Fiscal General del Estado será nombrado por la-el-le Presidente de la República CAOTICA.

Artículo 55. AUTORIDADES JUDICIALES NACIONALES Y CANTONALES

Las Naciones y Cantones designarán autoridades judiciales para juzgar los litigios de derecho civil y público y las causas penales. Asimismo, podrán designar autoridades judiciales mixtas.

TITULO IX. FINANCIACIÓN DEL ESTADO DE LA REPÚBLICA CAOTICA.

Artículo 56. GESTIÓN FINANCIERA

a) Si la economía de la República CAOTICA se desarrolla de forma sostenible, la Confederación mantendrá sus ingresos y gastos en equilibrio a lo largo del tiempo.

b) El límite máximo del gasto total que se aprobará en el presupuesto se basa en los ingresos previstos, después de tener en cuenta la situación económica.

c) Las necesidades financieras excepcionales podrán justificar un aumento adecuado del límite máximo con arreglo al apartado b. La Asamblea Confederal decidirá sobre cualquier aumento del presupuesto o del gasto previsto.

d) Si el gasto total en las cuentas Confederales supera el límite máximo establecido en los apartados b o c, la compensación por este gasto adicional deberá efectuarse en los años siguientes.

e) Los mismos principios y criterios se aplican para las Naciones y Cantones de la República CAOTICA.

f) Los detalles de la gestión financiera del Estado de la República CAOTICA y sus Naciones y Cantones se regulan por la ley.

Artículo 57. PRINCIPIOS DE FISCALIDAD

a) Las principales características estructurales de cualquier impuesto son sus objetivos que, en toda circunstancia para la República CAOTICA, deben instaurarse atendiendo al principio de Interseccionalidad y la consecución de políticas sociales públicas elaboradas bajo el prisma de la complejidad intracategórica, divisada por un único eje de desigualdad de cada grupo social. Por lo tanto, el objeto de cada impuesto y su evaluación, son regulados por la ley.

b) Siempre que la naturaleza del impuesto lo permita, se aplican los principios de universalidad y uniformidad de la tributación, así como el principio de tributación según la capacidad de pago.

c) Está prohibida la doble imposición entre la fiscalidad confederal y las de las Naciones, Cantones y Comunas excepto si lo aprueba la ley.

Artículo 58. IMPUESTOS DIRECTOS

La Confederación de la República CAOTICA podrá recaudar un impuesto directo:

a) sobre los ingresos de los particulares;

b) sobre los beneficios netos de las personas jurídicas;

c) sobre las grandes fortunas y patrimonios que pertenezcan a particulares o a personas jurídicas.

d) La Confederación, al fijar los tipos impositivos, tendrá en cuenta la carga de la fiscalidad directa impuesta por las Naciones, Cantones y Comunas.

e) Los impuestos son evaluados y establecidos por ley por el Estado Confederal, las Naciones, los Cantones y las Comunas. Así, se recaudarán por uno u otras en función de quien haya realizado su evaluación y establecido por ley en cada caso.

Artículo 59. ARMONIZACIÓN FISCAL

a) La Confederación de la República CAOTICA establecerá los principios relativos a la armonización de los impuestos directos impuestos por la Confederación, las Naciones, los Cantones y las Comunas.

b) La armonización se extenderá a la responsabilidad fiscal, el objeto del impuesto y el período fiscal, el derecho procesal y el derecho relativo a las infracciones fiscales. Las cuestiones excluidas de la armonización incluirán, en particular, las escalas impositivas, los tipos impositivos y las desgravaciones fiscales.

c) La Confederación de la República CAOTICA puede dictar reglamentos para evitar beneficios fiscales injustificados.

Artículo 60. IMPUESTO SOBRE EL VALOR AÑADIDO

a) La Confederación de la República CAOTICA podrá imponer el impuesto sobre el valor añadido sobre el suministro de bienes y servicios, incluidos los bienes y servicios de uso personal y sobre las importaciones al tipo que considere oportuno en función de las necesidades del Estado.

b) La ley puede prever la imposición sobre servicios de alojamiento a las tasas que considere justas en función de las necesidades del Estado. Asimismo, las Naciones, los Cantones y las Comunas podrán establecer este tipo de impuesto en función de sus necesidades.

c) Si, debido a cambios demográficos, no se puede garantizar la financiación del seguro de vejez, supervivencia e invalidez, los impuestos podrán aumentarse por ley confederal.

d) El 5% de los ingresos no asignados se utilizará para reducir las primas del seguro médico de las personas de bajos ingresos, a menos que la ley prevea un método alternativo de asistencia a esas personas.

Artículo 61. IMPUESTOS ESPECIALES AL CONSUMO

1. La Confederación de la República CAOTICA podrá imponer impuestos especiales al consumo sobre:

a) el tabaco y los productos del tabaco;

b) bebidas alcohólicas;

c) cerveza;

d) automóviles y sus partes;

e) petróleo, otros aceites minerales, gas natural y productos obtenidos mediante el refinamiento de estos recursos, así como sobre combustibles para motores.

f) Productos de consumo personal legalizados por ley como cannabis, cocaína, metanfetamina, anfetamina, metilfenidato, alucinógenos (Lsd), fenciclidina, ketamina, benzodiacepinas, etcétera.

g) Las Naciones, Cantones y Comunas, percibirán el 10% del producto neto del impuesto sobre las bebidas alcohólicas y productos de consumo personal legalizados por ley descritos en los anteriores apartados. Estos fondos deben utilizarse para atender a las ciudadanas-os-es que sufran los efectos de la adicción a sustancias estupefacientes.

TITULO X. VIVIENDA, EMPLEO, SEGURIDAD SOCIAL Y SALUD EN LA REPÚBLICA CAOTICA.

Artículo 62. CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDA, ALQUILER Y PROPIEDAD

a) Mediante la correspondiente legislación, la Confederación de la República CAOTICA fomentará la construcción de viviendas, el acceso a través de un alquiler razonable y la adquisición de la propiedad de apartamentos y casas para uso personal de particulares, así como las actividades de los promotores y organizaciones que participan en la construcción de viviendas de utilidad pública.

b) La Confederación de la República CAOTICA legislará para impulsar la disponibilidad de terrenos para la construcción de viviendas y sobre el aumento de la eficiencia de la construcción, teniendo en cuenta los intereses de las familias, las personas de edad, las personas de bajos ingresos y las personas con discapacidad.

Artículo 63. ARRENDATARIO E INQUILINO

La Confederación de la República CAOTICA legislará contra los abusos en materia de arrendamiento y, en particular, contra los alquileres injustos, así como sobre el procedimiento para impugnar los arrendamientos terminados ilegalmente y la prórroga limitada de los arrendamientos.

Artículo 64. EMPLEO

1. La Confederación de la República CAOTICA legislará sobre:

a) protección de las-los-les empleadas e implantación de la perspectiva de género, la transversalidad y la interseccionalidad en las relaciones laborales;

b) las relaciones entre empresario y trabajador y, en particular, sobre la reglamentación común en materia operativa y profesional;

c) servicios de contratación;

d) los convenios colectivos entre patronal y sindicatos son de obligado cumplimiento.

e) Los convenios colectivos de empleo sólo pueden declararse de aplicación general si tienen debidamente en cuenta los intereses justificados de las minorías y las particularidades nacionales y cantonales regionales además de respetar el principio de igualdad ante la ley y el derecho a formar asociaciones profesionales.

Artículo 65. PENSIONES DE VEJEZ E INVALIDEZ

a) La Confederación de la República CAOTICA adoptará medidas para garantizar una provisión financiera adecuada para las personas de edad, las-los-les cónyuges, hijas-os-es y las personas con discapacidad.

b) En cooperación con las Naciones y Cantones, fomentará los regímenes privados de pensiones, en particular mediante medidas relativas a la política fiscal y a la política de promoción de la propiedad inmobiliaria.

c) La pensión máxima no debe ser más del doble de la pensión mínima.

Artículo 66. PRESTACIONES COMPLEMENTARIAS

La Confederación de la República CAOTICA junto con las Naciones abonarán prestaciones complementarias a las personas cuyos gastos básicos de subsistencia no estén cubiertos por las prestaciones del Seguro de vejez, supervivencia e invalidez.

Artículo 67. SEGURO DE DESEMPLEO

a) La Confederación de la República CAOTICA instituye una legislación apropiada a sus principios sobre el seguro de desempleo atendiendo a los siguientes principios:

b) el seguro garantiza una indemnización adecuada por pérdida de ingresos y apoya medidas para prevenir y combatir el desempleo.

c) El seguro es obligatorio para los empleados por cuenta ajena; la ley puede prever excepciones.

d) Los trabajadores por cuenta propia deben asegurarse obligatoriamente.

e) El seguro se financia con las cotizaciones de las empresas y las-los-les trabajadores, en virtud de las cuales el 80% de las aportaciones de los empleados son pagadas por sus empleadores.

f) La Confederación de la República CAOTICA y las Naciones y Cantones concederán subvenciones a trabajadoras-es que sufran violencia de género, discriminación por su género o se encuentren en circunstancias extraordinarias.

Artículo 68. APOYO A LAS PERSONAS NECESITADAS

a) Las personas necesitadas serán apoyadas por su Nación de residencia. La Confederación de la República CAOTICA regula las excepciones y poderes.

b) La Confederación de la República CAOTICA establece la obligatoriedad de financiación a través de impuestos directos e indirectos de un fondo de indemnización de subsidios familiares y en el régimen de seguro de maternidad, tanto en términos generales como para determinados sectores de la población.

Artículo 69. SEGURO DE ENFERMEDAD Y ACCIDENTES

a) La Confederación de la República CAOTICA instituye por ley el seguro de enfermedad y accidentes y declara por ello obligatorios el seguro de salud y accidentes, ya sea en términos generales o para determinados sectores de la población.

Artículo 70. MEDICINA REPRODUCTIVA Y TECNOLOGÍA GENÉTICA EN LA QUE PARTICIPAN SERES HUMANOS

a) Las ciudadanas-nos-nes de la República CAOTICA estarán protegidos contra el uso indebido de la medicina reproductiva y la tecnología genética.

b) El procedimiento de reproducción asistida por razones médicas sólo podrá utilizarse si la infertilidad o el riesgo de transmisión de una enfermedad grave no pueden superarse de otro modo, pero no para concebir un hijo con características específicas o para seguir investigando; la fertilización de los óvulos humanos fuera del cuerpo de una mujer es permitido únicamente en las condiciones establecidas por la ley; no podrán convertirse en embriones fuera del cuerpo de una mujer más óvulos humanos que puedan ser implantados inmediatamente en ella.

c) la donación de embriones y todas las formas de maternidad sustituta son ilegales.

d) Se prohíbe el comercio de material de reproducción humana y de productos obtenidos a partir de embriones.

e) El material genético de una persona sólo podrá analizarse, registrarse o hacerse público con el consentimiento del interesado o si la ley así lo dispone.

f) Toda persona tendrá acceso a los datos relativos a su ascendencia.

Artículo 71. TECNOLOGÍA GENÉTICA NO HUMANA

En la República CAOTICA la protección del medio ambiente y la naturaleza son prioritarias. Los seres humanos y su medio ambiente estarán protegidos contra el uso indebido de la tecnología genética. La Confederación legislará sobre el uso de material genético y reproductivo procedente de animales, plantas y otros organismos. Al hacerlo, tendrá en cuenta la dignidad de los seres vivos, así como la seguridad de los seres humanos, los animales y el medio ambiente, y protegerá la diversidad genética de las especies animales y vegetales.

TITULO XI. DEFENSA NACIONAL

Artículo 72. Las Fuerzas Armadas de la República CAOTICA, están constituidas única y exclusivamente por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire. Como cuerpos armados, son instituciones profesionales, jerarquizadas, disciplinadas y, por esencia, obedientes y no deliberantes. Su régimen jerárquico y disciplinario se ajustará a la perspectiva de género, la transversalidad y la interseccionalidad.

Artículo 73. Los miembros en activo de las Fuerzas Armadas de la República CAOTICA no podrán pertenecer a partidos políticos, asociarse en organizaciones políticas, sindicatos o corporativas, ejercer el derecho a huelga, ni postularse a cargos de elección popular.

Artículo 74. Las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública de la República CAOTICA están constituidas única y exclusivamente por Guardia Civil y Policía Confederal las cuales son instituciones profesionales, jerarquizadas, disciplinadas y por esencia obedientes y no deliberantes. Como en el caso de las Fuerzas Armadas, su régimen jerárquico y disciplinario se ajustará a la perspectiva de género, la transversalidad y la interseccionalidad.

Artículo 75. Las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública de las Naciones, Cantones y Comunas de la República CAOTICA también son instituciones profesionales, jerarquizadas, disciplinadas y por esencia obedientes y no deliberantes. Como en el caso de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Confederal, su régimen jerárquico y disciplinario se ajustará a la perspectiva de género, la transversalidad y la interseccionalidad.

 

EL FUTURO ENERGÉTICO DE ESPAÑA


Pocos españoles no están “concienciados” sobre el elevado coste de la energía, sobre todo cuando les llega el recibo de la electricidad o cargan de combustible su automóvil. Además, con la invasión de Ucrania y el cierre de uno de los grifos del gas natural procedente de Argelia, debido al inexplicado cambio de parecer de Pedro Sánchez sobre el antiguo Sahara español, la fragilidad energética latente de España se hizo patente. Empero, la paradójica e ideológica Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética aprobada 9 meses antes de la invasión rusa a Ucrania, no se ha modificado. Por el contrario, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera Rodríguez, arropada por Sánchez, impasible el ademán, persiste en el antinuclearismo primario en su plan energético para España.

Como creyente de la doctrina sandía, ya saben, verde por fuera y roja por dentro, para Doña Teresa, además del demonio nuclear existen renovables buenas y malas. Veamos.

El borrador de actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 de junio 2023 (PNIEC), enviado a la Comisión Europea, es otra revisión que pretende adaptarse a la Ley Europea sobre el Clima y el «Objetivo 55». Sus metas se basan en estudios y recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía; European Climate Foundation, y analistas del ámbito empresarial: RE100, Bloomberg Climatescope NEF y REPowerEU. Así, se han acordado los siguientes objetivos para 2030:

I. 32% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990.
II. 48% de renovables sobre el uso final de la energía.
III. 44% de mejora de la eficiencia energética en términos de energía final.
IV. 81% de energía renovable en la generación eléctrica.
V. Reducción de la dependencia energética hasta un 51%.

Obviamente, estos propósitos están determinados por el cumplimiento del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático que establece un calendario que solo la UE está dispuesta a cumplir, para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero ante los siniestros pronósticos del Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Naturalmente, todas las medidas propuestas dicen promover un modelo de desarrollo sostenible y la neutralidad climática antes de 2050, sea lo que sea ese desarrollo y esa neutralidad.

Obvio es que los “analistas y consejeros” del Plan tienen intereses en la generación de energía, mientras cualquier contraste con las posibilidades energéticas actuales de España indica que el sesgo ideológico marca de la casa, implica un enorme gasto y dudas razonables sobre el pretendido objetivo de lograr una energía segura y barata. Así, en el borrador del Plan se establece nada menos que inversiones por un total de 294.000 millones de euros en siete años. Sin explicar cómo, se afirma que: «El 85% provendrá del sector privado y el 15% será público, especialmente impulsado por los fondos europeos (11%). El 40% de la inversión tendrá por destino las energías renovables, el 29% irán a ahorro y eficiencia, el 18% a redes energéticas y un 12% a la electrificación de la economía, que debería alcanzar el 34% en 2030». Pero las cuentas de esta lechera no cuadran. De hecho, según el gobierno, el referido Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de los fondos europeos para España suma 140.000 M€ entre 2021 y 2026, de los cuales 70.000 M€ en transferencias y el resto, recordémoslo, deuda. Claro que como el Plan ha sido diseñado con perspectiva de género, quien sabe.

Recapitulemos: el objetivo principal del Plan es la electrificación y descarbonización del sistema energético español. Por lo tanto, el programa de cuánto y cómo se genera electricidad es el quid de la cuestión. Y el Plan lo especifica con rotundidad: la potencia total instalada en el sector eléctrico en 2030 se establece en 214 GW –el incremento del 80% de los 120 GW de 2023 está justificado por la insuficiente fiabilidad de las renovables eólica, solar e hidráulica-. Para dicha potencia instalada, las renovales tendrían 160 GW instalados más 22 GW de almacenamiento diario, semanal y estacional. De los cuales; 62 GW de energía eólica –de las que 3 GW serían eólica offshore–, 76 GW de solar fotovoltaica –incluyendo 19 GW de autoconsumo–, 14,5 GW de hidráulica; 4,8 GW de solar termoeléctrica y, atención, solo 1,4 GW de biomasa. En cuanto a las llamadas “no renovables”, el Plan prevé para 2030 un total de 26,6 GW de ciclos combinados de gas y 3 GW energía nuclear procedente de centrales en funcionamiento -el calendario impuesto del apagón nuclear en 2030 funcionarían Ascó II, Vandellós II y Trillo-.

En resumen, el borrador de actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 de junio 2023, eleva del 42% al 48% el porcentaje de producción renovable sobre energía total consumida en 2030 y del 74% al 81% el porcentaje de electricidad producida con renovables.
Además, añade nuevas metas relacionadas con la electrificación, la eficiencia energética y los planes verdes europeos. Entre ellos, alcanzar 11 GW de electrolizadores para producir hidrógeno verde –tecnología aún muy verde-, disponer de un parque de vehículos eléctricos de 5,5 millones en 2030 –también muy verde- y que se consuma un 73% de energía renovable en los edificios –más verde todavía-.

Aunque en el Plan PNIEC se incluye la “Hoja de Ruta del Biogás”, es sorprendente, o no tanto, que los objetivos para esta fuente energética sean menos rotundos y ambiciosos que para otras renovales. Y digo bien renovables porque el biogás lo es aunque produzca unos insignificantes gramitos de of CO2 por kWh. Y parece obvio que por el pecado CO2 sea la única energía
en la que el Plan prevé una producción mínima de biogás de 10,41 TWh anuales en el año 2030, a partir del potencial disponible de los residuos agroindustriales, de la fracción orgánica de los residuos de competencia local y de los lodos de aguas residuales, y de los estiércoles. Y sin embargo, esa producción mínima está a punto de sobrepasarse en 2024 debido a que las plantas de biogás en España son rentables. Entre las ampliaciones en curso de plantas de biogás en España, destaca la del Parque Tecnológico de Valdemingómez donde se procesan las basuras de Madrid capital y varias localidades de su alrededor.

 

Llegado aquí, dos preguntas surgen inevitablemente:

¿Por qué razón el PNIEC desdeña la energía eléctrica generada por los nuevos (Generación IV) reactores nucleares medios y modulares pequeños (SMR), si han sido reconocidos por la UE como lo que son: verdes porque no emiten CO2, fuente de energía segura y estable pues reducen los volúmenes de desechos nucleares al mínimo y en un siglo son inertes, su coste depende de forma muy marginal del precio del combustible, lo que les pone a salvo de oscilaciones en su precio debidas a factores geoestratégicos o políticos, además de imprescindibles para lograr la añorada transición energética libre de gases de efecto invernadero barata y segura?

La segunda cuestión tiene también que ver con la prioridad de la ideología en lugar de la razón ¿Por qué el PNIEC no ha evaluado debidamente el biometano como inmediatamente disponible pues hoy tenemos 146 instalaciones de biogás con una producción energética de 2,74 TWh y se puede, al contrario del hidrógeno verde que sigue muy verde, incrementar su producción exponencialmente con inversiones abordables, con un potencial estimado en 163 (TWh) – 163.000 GWh- al año, lo que hubiera supuesto cubrir el 45% de la demanda de gas natural de 2022 (es decir, casi toda la demanda doméstica y la mitad de la demanda industrial de España?

Si no hubiera la esperanza de poder cambiar pronto el último borrador del PNIEC, gracias a un cambio de gobierno, el futuro inmediato energético de España estaría marcado por costosas inversiones públicas que implicarían costes energéticos altos y alta probabilidad de inseguridad energética. Menos mal que la posibilidad de cambio es probable y que muchas empresas energéticas han dejado de confiar en la hoja de ruta de la Agenda 2030 y siguientes del actual gobierno. Por ejemplo, el grupo energético italiano Enel, propietario mayoritario de la eléctrica española Endesa con un 70% del capital, confirma su apuesta por que la energía nuclear siga siendo clave en el sistema energético europeo del futuro y por abrir más reactores con tecnologías de nueva generación. Así, Enel ha firmado una alianza con la empresa de tecnología nuclear Newcleo para desarrollar proyectos de tecnología nuclear de cuarta generación, basada en reactores más pequeños que los actuales, modulares y enfriados por plomo (LFR) -reactor flexible de neutrones rápidos que puede usar combustible con uranio empobrecido o torio alimentados con MOX-, que generan menos residuos y que permiten reaprovechar basura radiactiva como combustible de las instalaciones.

La cerrazón ideológica contra la energía nuclear abanderada por Alemania que sigue el gobierno español, tiene cada día menos seguidores por razones económicas y estratégicas obvias. No es solo Francia, también Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Italia, Rusia, China y otros muchos países europeos, han optado por instalar reactores nucleares de cuarta generación.

EL DECLIVE ECONÓMICO DE ESPAÑA

La mayoría de los españoles de edad provecta sabemos que hoy nuestros hijos y nietos tienen menos poder adquisitivo que el nuestro a su edad. Sin embargo, el discurso político y mediático mayoritario habla sistemáticamente de progreso apelando a los cachivaches y medios que hace unos cuantos decenios no existían. Incluso cuando los datos desmienten el discurso y no les queda otra que admitirlo, suelen hacer trampa.

Para comprender mejor el enorme retroceso, es imprescindible señalar que España elevó su nivel de imposición fiscal del 19.6% del PIB en 1975 al 42,2% del PIB en 2022 (Datos de la OCDE).

RUSIA: EURASIANISMO PANESLAVISMO O COLAPSO

Al reconocer el estupor que me produjo la beligerante reacción de numerosas gentes del común y personalidades de países formalmente democráticos por, desde posiciones ideológicas diferentes, acreditar o apoyar claramente los pretextos que Putin utiliza para justificar la invasión de Ucrania, exhibí una notable falta de agudeza sobre la maraña de contradicciones performativas que inundan el pensamiento occidental.

Entiéndanme, no me sorprendió en absoluto que el izquierdista millonario Noam Chomsky o el delirante Atilio Boron, conocido por pedir a Nicolás Maduro que «aplastara» a la oposición para evitar que Venezuela «se convertiría, de facto, en el estado número 51 de Estados Unidos», aseguren que la invasión de Ucrania es culpa de EEUU y sus aliados, por cuanto Rusia solo defiende sus fronteras “naturales” de la expansiva y amenazante OTAN. Por supuesto estos personajes que disfrutan de libertad de expresión en sus por ellos denostadas democracias, son propagandistas de la manoseada narrativa que centra toda la responsabilidad de los conflictos mundiales en Estados Unidos, por ser la potencia imperialista capitalista hegemónica desde el final de la II Guerra Mundial. Así, según la izquierda populista posmoderna que, sin remilgo alguno es baluarte de la doctrina woke nacida e implantada en Estados Unidos, los yanquis no tienen autoridad moral para reclamar el respeto a la soberanía de ningún país, por contar con una vergonzosa historia de invasiones e intervenciones armadas catastróficas que desde su Guerra de Independencia superan la cincuentena pero que solo contando desde 1959 que inició su escalada en Vietnam, han seguido en Líbano, Irak (2 veces), Yugoslavia, Afganistán, Siria y Libia. En consecuencia, según este argumento, si la potencia norteamericana apoya a Ucrania es para debilitar o incluso aniquilar a Rusia como asegura Putin. Ni que decir tiene que este argumento denota nostalgia por aquella Unión Soviética colapsada y una vehemencia digna de mejor causa.

Más sofisticado o retorcido con respecto a la historia, pero no sorprendente, es que el discurso izquierdista descrito sea asumido por el lepenismo, el trotskismo posmoderno galo, el nacional-populismo padano y personajes como Berlusconi, por cuanto muchos franceses (los italianos algo menos) soportan mal que en 1944 las fuerzas aliadas comandadas por el yanqui Dwight D. Eisenhower liberaran Francia de los nazis, y que la generosidad de Eisenhower permitiera a la desecha honrilla gabacha que la insignificante división Leclerc desfilara victoriosa en el París liberado.

Con todo, la coherencia y la honradez deberían obligar a quienes acusan de intervencionismo imperialista a los EEUU y “su” OTAN y de seguimiento perruno a los aliados Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Taiwán, apliquen la misma regla de medir alturas morales en el comportamiento de Rusia, incluida la etapa de dominación de la dinastía bolchevique. De esta manera comprobarán que su inmenso territorio es fruto de sempiternas guerras de expansión no siempre exitosas, pero sistemáticamente convertidas en mitos patrióticos imperiales.

Por ejemplo, parece objetivo aclarar que ante la alarma provocada por la revuelta decembrista del 26 de diciembre de 1825, los mitos patrióticos rusos fueron convertidos en doctrina por el noble erudito y ministro de Educación del zar Nicolás I, Serguéi Uvárov, a través de la trinidad imperial rusa: ortodoxia, autocracia y nación «pravoslaviye, samoderzhaviye y narodnost». Esta trinidad fue poco después precisada y acervada por el ideólogo del paneslavismo, Vladímir Lamanski, disponiendo que la Rusia blanca eslava tiene la sagrada misión de dominar Eurasia. Esta ideología imperialista y xenófoba fue pulida por el filósofo de cabecera de Putin, Iván Ilyín y ahora actualizada por el llamado «Rasputin de Putin», Alexander Duguin quien, junto con Yuri Kovalchuk y otros secuaces alrededor de Putin, reedifican, bajo la denominación neo-eurasianismo, un expansionismo rojipardo que establece que el enemigo del proyecto de la Gran Rusia euroasiática es el mundo «atlántico» liderado por Washington, mientras que «una alianza turco-eslava en la esfera euroasiática» haría posible el sueño paneslávico. Por consiguiente, según estos preceptos, sin el dominio de Ucrania, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Bosnia, Croacia y Serbia, sin el control absoluto del Báltico y el Mar Negro, Rusia no puede consolidar el sagrado imperio euroasiático que inicia la victoria de San Dmitri Donskói de Moscú́ sobre los tártaros de la Horda Dorada en 1380.

La rehechura de la elite establecida en el siglo XVI en el Gran Ducado de Moscú por Iván IV, “el Terrible”, según Duguin y otros mentores de Putin, es la única fórmula capaz de conseguir la soñada “Tercera Roma” con capital en Moscú que incluiría, además de los mencionados países eslavos, las tres repúblicas bálticas, Rumania, Bulgaria y Grecia. Por lo tanto, todas las guerras que Rusia ha emprendido desde la fundación del Zarato, las conquistas de los Kanatos de Crimea, Kazán y Astracán, las de Siberia, Ucrania, Finlandia y el Cáucaso, la obsesión por el dominio de Crimea que tanta sangre ha causado y parece que causará, las conquistas de Uzbekistán, Kirguistán y Turkmenistán, la ocupación militar de las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) por el Ejército Rojo en 1940, las invasiones de Finlandia y Polonia por las tropas de Stalin en comandita con las de Hitler, las divisiones acorazadas arrasando Alemania del Este en 1953, Hungría en 1956 y Checoslovaquia en 1968, la funesta invasión de Afganistán en 1979, las dos guerras contra Chechenia (1994-1996 y 1999- 2000), la agresión a Georgia para anexionarse Osetia del Sur y Abjasia en agosto de 2008, la intervención militar que ha consolidado la dictadura de Bashar Al Assad en Siria, el envío de tropas a Kazajistán en 2022 para reprimir la justificadísima revuelta del pueblo kazajo, los ciberataques y asesinatos selectivos de opositores y el empleo de mercenarios son, para Putin y los oligarcas y secuaces que le apoyan, historia gloriosa de Rusia.

En realidad, Putin no engaña. Su estrategia expansiva la dejó clara en 2007 en un discurso clave en la Conferencia de Política de Seguridad de Múnich. Aún más explicitó es su artículo en Izvestia de octubre de 2011, donde anunció su proyecto de una “Unión Euroasiática” que se extendería desde “Lisboa a Vladivostok”.

Ante estas y otras muchas evidencias, lo sorprendente es verificar que la concepción estatista del putinismo (la centralidad férrea del Estado en la vida política y social) más el nacional-ortodoxismo paneslavo son un reclamo para gentes que se identifican en la derecha por, según ellos, constituir un freno al imperialismo yanqui y su wokeismo amoral y disgregador que envenena occidente. Esta percepción, junto con la imagen de tipo duro de Putin, conlleva todo tipo de justificaciones geoestratégicas que disimulan la esencia del régimen ruso: una autocracia centralista y paneslavista que, ante los antecedentes históricos, intenta evitar un nuevo derrumbe por la fuerza de las armas.

Ha sido el afamado y controvertido general Ben Hodges quien hace unos días expuso el talón de Aquiles del régimen ruso cuando advirtió: «El gran tamaño de Rusia hace que la solidaridad cívica sea difícil de lograr en el mejor de los casos. Con la metrópolis debilitada, cualquier sentido de identidad nacional podría deteriorarse rápidamente». Los datos históricos muestran que los colapsos del Estado ruso se debieron a que el proyecto imperial de los zares que la URSS continuó, engendra un círculo vicioso de expansión, desequilibrada estabilización y colapso por la acumulación de dificultades macroeconómicas, sociales, políticas, geográficas y étnicas. Ha sido el profesor de historia Chris Snow quien ha expuesto la posibilidad de repetición del ciclo histórico ruso, al advertir que pese a la propaganda del régimen presumiendo de fortaleza financiera por la continuidad de sus ventas de petróleo y gas (sin mencionar los menores ingresos por los bajos precios) Rusia ya sufre una crisis estructural profunda.

Los datos parecen dar razón a Snow. El primer desequilibrio de Rusia es demográfico. Con 145 millones de habitantes su población desciende cada año, sobre todo en las grandes ciudades y en los krais Russkii (Русский) de etnia mayoritaria eslava, frente a los de las veintiuna repúblicas de etnias diferentes cuya población sube ligeramente. De hecho, entre 2002 y 2020, la etnia ruso-eslava se ha reducido en 10 millones de personas. Por otro lado, el PIB ruso en 2022 sumó 1,7 billones de dólares, mientras que Italia, con 59 millones de habitantes, tiene un PIB de 1,9 billones de dólares. En términos de renta por habitante, Rusia anda a la zaga de Kazajistán, Croacia y Rumanía. Su productividad es tercermundista pues el 60% de sus exportaciones son gas y petróleo, que representan, en total, un tercio de su economía, ligada, por tanto, a los vaivenes del precio de la energía. Les siguen otras materias primas y aparejos de guerra que en la práctica se han mostrado quebradizos. Así, el déficit presupuestario del Kremlin de 2022 fue de 47 mil millones de dólares, y el déficit presupuestario de este año aumentó a 3,42 billones de dólares en abril. Los ingresos totales de Rusia cayeron un 22 por ciento y sus gastos aumentaron un 26 por ciento. Rusia no cumplió con su objetivo presupuestario para todo el año y las pérdidas aumentan constantemente. Además, el valor del rublo se ha depreciado en más del 30% desde principios de 2023. Estas cifras contrastadas se oponen a no pocas oficiales que aseguran que el impuesto al valor añadido (IVA) se mantiene estable, lo que induce a pensar que Moscú nos está mintiendo para hacer que la situación sea menos catastrófica de lo que es.

El reconocido escritor ruso Mikhail Shishkin tuvo el coraje de escribir una carta abierta con el título: “Mi querido pueblo ruso: los ucranianos luchan contra el ejército de Putin para defender su libertad y la nuestra”. En el fondo, expresa la realidad de un poder oligárquico cuyo sistema de explotación y extracción centralizado en Moscú se muestra cada día más cruel e ineficiente. A pesar de las apariencias, el poder vertical implantado por Putin es frágil al estar constituido por un grupo reducido de individuos sin un mecanismo real de sucesión. Ineficiencia y aventurerismo hace que el sistema de Putin sea incluso más débil que el de la Unión Soviética. Personajes como Yevgueni Prigoshin y Serguéi Shoigú muestran la vorágine delincuencial del régimen.

Además, la Federación Rusa compuesta por nueve krais, cuarenta y siete óblasts, veintiuna repúblicas, cuatro distritos autónomos y dos ciudades federales que conforman los ochenta y tres sujetos federales, carece de instituciones locales sólidas. En realidad, solo la bota moscovita contiene las aspiraciones ancestrales de chechenos, baskirios, tártaros del Volga, udmurtos, mordovianos, ingusetios, calmucos, tuvanos, yacutos y altáis repartidos en las veintiuna repúblicas y varios krais y óblasts. De hecho, muchos han intentado independizarse de Moscú en el pasado. En la década de 1980, por ejemplo, Osetia, Chechenia e Ingushetia. Tartaristán y Baskiria también lo intentaron antes y hoy, a pesar de la represión, acontecen protestas contra la guerra en estas repúblicas. En Kuban perviven rescoldos del genocidio circasiano entre 1864 y 1870, por lo que la convivencia entre autóctonos y rusos es tensa. La efímera República de los Urales de 1993, es otro ejemplo de intentos fallidos de separarse del gobierno de Moscú.

La inestabilidad inherente a una federación que en realidad es una confederación, regida por un poder central extractor incapaz de generar riqueza, está siendo más fragilizada por el sangrado de recursos exigidos por una guerra generada por la mezcla de ambición imperialista y miedo del régimen a su propio colapso. Así, el sufrimiento y la pobreza aumentan al tiempo que el colapso demográfico de la Rusia eslava parece imparable.

En este contexto ¿se puede culpar a Ucrania de aspirar a pertenecer a la Unión Europea, en lugar de plegarse a una Rusia económicamente irrelevante, lastrada por un implacable centralismo étno-imperialista, además de científica y tecnológicamente muy inferior a Estados Unidos, China, Japón, Corea del sur y otros países del bloque occidental?

LA PANDEMIA HISTORICISTA

Al ser utilizado a diario consciente o inconscientemente por la inmensa mayoría de periodistas e eruditos que publican en los medios, nos hemos habituado a leer y escuchar ensayos, artículos y noticieros basados en el historicismo, una teoría que sostiene que la naturaleza de los seres humanos y de sus actos, solo se puede entender considerándolos como parte integrante del devenir de la historia, un proceso histórico continuo debido a que la historia tiene sus propias leyes. Uno de los pensadores que ha refutado esta tesis con determinación fue Karl Popper en: “La miseria del Historicismo” indicando que el historicista cree en una «ley del desarrollo histórico» y en la existencia de un patrón en la historia, e incluso de un fin, y en que su descubrimiento es la tarea central de la ciencia social. Desde esa presunción, el historicismo establece que esas leyes deben determinar la dirección de la acción política y social.

Los padres del historicismo tienen gran reputación en diferentes corrientes de pensamiento, desde Gottfried von Herder hasta Benedetto Croce, pasando por Friedrich Hegel, Karl Marx, Wilhelm Dilthey, etc. Quizá la frase más rotunda y que mejor sintetiza el historicismo sea la firmada por Wilhelm Dilthey: “Lo que el hombre es lo experimenta solo a través de su historia”. Por supuesto los principios del materialismo dialéctico en que se basa el materialismo histórico marxista, contienen los rasgos historicistas de predeterminación del destino del hombre ordenado por un proceso histórico. Y aunque los padres del historicismo y sus seguidores suelen alinearse en ideologías redentoristas, otras corrientes antitéticas como el positivismo con su búsqueda de leyes generales reguladoras del devenir social y varias ramas del liberalismo como el neoliberalismo (consenso de Washington) siguen pautas historicistas. Es el caso de Francis Fukuyama con su afamada teoría del Fin de Historia cuando establece: “la Historia entendida como un único y coherente proceso evolutivo”.

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Las tópicas frases hechas que oímos o leemos a menudo como: «los mercados libres conducen al desarrollo democrático«, o «el socialismo es inevitable debido a la ineludible crisis final del capitalismo«, contienen un determinismo historicista claro. Al profundizar en estos rasgos historicistas, el historiador Timothy Snyder los ha sintetizado con dos conceptos interpuestos: política de la eternidad y política de la inevitabilidad. Así, el relato de la eternidad es, además, identitario y maniqueo. Trata de nosotros/los puros contra ellos/los malos, y el éxito de los primeros pasa por la eliminación física o política de los segundos. Lo importante son los roles inmutables atribuidos por el autor del relato, y a partir de ahí lo relevante no es lo que uno hace, sino lo que uno es según el papel asignado. En consecuencia, desaparece la objetividad. Los hechos ya no son valorados por lo que son, sino en función de sus autores: un mismo hecho es bueno si lo hacemos “nosotros”, y malo si lo hacen “ellos”.

Con la inevitabilidad, las ideologías apoyadas en el historicismo presentan el triunfo de sus ideas como predestinado y fin y final de la historia. A menudo, los políticos de la inevitabilidad retratan la historia como un viaje del salvajismo a la civilización y asumen que esta tendencia continuará hasta el resultado deseado. Así, Marx entendía que la sociedad había cambiado entre varios modos de producción, desde los cazadores-recolectores neolíticos, la esclavitud antigua, la servidumbre feudal y luego el capitalismo, y que estos modos de producción dictaban cómo operaban las sociedades y, en última instancia, sus contradicciones (dialéctica) conducían al siguiente modo. Marx argumentó que la historia era, en esencia, una lucha de clases y que esta lucha definía su recorrido. Por lo tanto, la victoria del proletariado sobre la burguesía era ineludible como consecución de la dialéctica histórica. En el período moderno, postuló Marx, la lucha entre la burguesía y el proletariado conduciría al colapso del capitalismo y al triunfo del socialismo. Como indica el Manifiesto Comunista: «Hasta ahora, toda forma de sociedad se ha basado, como ya hemos visto, en el antagonismo de las clases opresoras y oprimidas… El desarrollo de la Industria Moderna, por lo tanto, corta bajo sus pies la base misma sobre la cual la burguesía produce y se apropia de los productos. Lo que produce, pues, la burguesía, sobre todo, son sus propios sepultureros. Su caída y la victoria del proletariado son igualmente inevitables». Este determinismo historicista ha impulsado e impulsa tácticas, estrategias y acciones despiadadas por parte de sus creyentes. Así, durante los procesos revolucionarios y sus consolidaciones como regímenes en Rusia, China y otros países, los dirigentes marxistas-leninistas-populistas cometieron y cometen atrocidades con impunidad, ya que todo lo que hicieron y hacen, es al servicio de la justa e inevitable revolución mundial, tal y como dicta el dogma.

LA INEVITABILIDAD DE LOS HISTORICISTAS “LIBERALES”

Según el canon histórico liberal, gracias a los grandes pensadores que desarrollaron los conceptos de libertades universales y derechos de propiedad, se desarrollaron las instituciones de los Países Bajos, Inglaterra y Estados Unidos logrando con ello adoptar las formas de gobierno más óptimas y democráticas. Con esta tesitura, el relato de los Fukuyama aseguraron que el comunismo y el fascismo fracasaron porque no tomaron en cuenta el anhelo innato de libertad dentro de todas las personas. Además, muchos liberales del siglo XX creían que el capitalismo combinado con la democracia proporcionaría el equilibrio perfecto para la gobernabilidad y, en consecuencia, se arraigaría en todos los países en donde se estableciera la propiedad privada y el mercado libre. Sobre esta inevitabilidad, cuando se derrumbó la Unión Soviética los liberales historicistas concluyeron que el liberalismo ya era dominante y que había llegado el «fin de la historia«. Los últimos vestigios del comunismo, en China, caerían con el desarrollo de mercados abiertos, puesto que la emergente clase media china exigiría reformas políticas liberadoras y democráticas, por lo que la democracia capitalista liberal reinaría en el mundo per in sæcula sæculorum amen.

Ante estas derivas historicistas neoliberales Snyder es categórico: «Los traumas aparentemente lejanos del fascismo, el nazismo y el comunismo parecían estar retrocediendo hasta volverse insignificantes. Nos permitimos el lujo de aceptar la política de la inevitabilidad, la sensación de que la historia solo podía avanzar en una dirección: hacia la democracia liberal. Entre 1989 y 1991, cuando tocó a su fin el comunismo en Europa oriental, nos tragamos el mito de un «final de la historia». Al hacerlo, bajamos las defensas, limitamos nuestra imaginación, y dejamos la puerta abierta justamente al tipo de regímenes que nos decíamos que no podrían volver jamás».

Trascurridos más de tres decenios de los augurios del fin de la historia y el “inevitable” reinado del liberalismo en todo el orbe, somos testigos que en vez de avanzar hacia esa meta estamos retrocediendo. La degradación de las libertades al socaire de las doctrinas woke en occidente, el fracaso de la llamada primavera árabe, la propagación del terrorismo islamista, la radicalización de la dictadura del Partido Comunista en China y el ascenso del populismo en general, a veces revestido de redentorista y otras de nacionalista, son hechos peliagudos. Por si faltaba poco para nublar el presente y el futuro de la humanidad, los principios liberales del capitalismo están siendo arrasados por el capitalismo woke que no es otra cosa que en un juego de monopolio. Juego que conduce a un corporativismo apoyado por la mayoría de los estados occidentales y otros organismos internacionales como Naciones Unidas, con el fin de lograr la cancelación de los insumisos e imponer un orden corporativo mundial. No hace falta ser muy perspicaz para no ver esta estrategia global, basta leer las agendas de desarrollo sostenible o el ODS 13 Acción por el clima o, mejor aún, al imperioso el fundador y presidente del Foro Económico Mundial (FEM), Klaus Schwab en junio de 2020: «Todos los países, desde Estados Unidos hasta China, deben participar, y todas las industrias, desde el petróleo y el gas hasta la tecnología, deben transformarse. En resumen, necesitamos un «Gran Reset» del capitalismo».

ETERNIDAD Y VICTIMISMO

Establecidos en la incertidumbre hacia el futuro, triunfa la política de la eternidad donde un grupo o nación se coloca en el centro del victimismo histórico colectivo y perpetuo. Para los predicadores nacionalistas y xenófobos que han optado por la política de la eternidad, su eterna nación está bajo el constante ataque de los forasteros, por lo que no hay otra alternativa que expulsar o eliminar a los extranjeros o traidores y establecer un férreo Estado nacional.

Donde la política de la eternidad victimista se exhibe ahora, con la contundencia sofista de la engrasada por años de experiencia soviética de la agitprop, el relato del gobierno ruso sobre su invasión a Ucrania. Es Vladimir Putin quien afirma que Occidente ha intentado durante milenios penetrar en Rusia: imponer la cultura occidental, las instituciones occidentales y la moral occidental en el estado ruso. Rusia, como un «Estado inocente«, simplemente ha buscado protegerse a sí mismo y a sus «estados hermanos pequeños» como Ucrania, de la dominación occidental. Así, Rusia se defiende del decadente liberalismo occidental, de su ateísmo y de la degradación de la familia. En 2014, Putin justificó la ocupación del Donbás y la anexión de Crimea manu militari con el argumento, también usado por los nazis para anexionarse los Sudetes y Austria, de proteger a los rusoparlantes, cuyos derechos estaban siendo atacados. La invasión de Ucrania en 2022 actualizó ese relato: se estaba produciendo un genocidio contra la población rusa en Ucrania y había que acudir a su rescate y derrocar al Gobierno neonazi de Zelenski. Ese supuesto genocidio, por supuesto, no iba a limitarse a Ucrania: era el pueblo ruso, el russkiy mir, el que estaba en peligro. El ataque a Ucrania era preventivo. «Lo que está ocurriendo en Ucrania es una tragedia, de eso no hay duda. Pero no teníamos elección. Era cuestión de tiempo que se produjera un ataque contra Rusia», dijo Putin en abril de 2022. Este discurso victimista oculta la ambición derivada del decimonónico paneslavismo, donde la «gran nación rusa» compuesta exclusivamente por los eslavos, tiene el deber y el derecho de unificarlos y establecer el Russkiy mir en Europa y Asia bajo las égidas de autocracia y ortodoxia.

 

La tesis de la agresión occidental es asumida por muchos ciudadanos occidentales. Y lo hacen desdeñando muchos datos históricos relevantes, por ejemplo: el Pacto Mólotov-Ribbentrop y la consiguiente invasión del este de Polonia por la URSS en septiembre de 1939 mientras los nazis tomaban el oeste. Tampoco dan importancia a la ocupación soviética de los países bálticos a mediados de junio de 1940, el frustrado intento de quedarse con Finlandia invadiéndola a sangre y fuego en diciembre de 1939, invasión que recuerda la actual en Ucrania. Olvidan también el dato de la enorme ayuda norteamericana a la URSS de Stalin sin la que los habitantes de la URSS habrían sufrido aún más el zarpazo nazi, mientras pasan por alto como la URSS se apropió de la Europa oriental incumpliendo los compromisos de la Conferencia de Yalta. Pero menos justificable si cabe es esquivar la dominación colonialista y con bota militar encima de las naciones de Europa oriental demostrada por la invasión sangrienta que aplasto la insurrección de los húngaros en 1956, junto con la invasión bestial de Checoslovaquia con 2.000 tanques soviéticos y cientos de miles de soldados que acabaron con la heroica Primavera de Praga en agosto de 1968.

Si estos datos no ponen en duda la eternidad victimista del relato putinesco, al menos deberían templar las acusaciones de quienes en occidente culpan a Estados Unidos de la Guerra Fría, acusan a las administraciones de Reagan y H. W. Bush de dividir el Pacto de Varsovia y de traición a lo pactado con Rusia, tras el hundimiento de la URSS, por parte de los sucesivos presidentes estadounidenses y dirigentes de la Unión Europea ampliando la OTAN y la UE y enganchando a los países del este de Europa fronterizos con Rusia. Además, alineándose con el relato de la eternidad rusa, los rusófilos occidentales consideran que Occidente simplemente está repitiendo su táctica centenaria para atacar los valores rusos y la grandeza de Rusia, aludiendo a la Guerra de Crimea y la I Guerra Mundial. De este modo compran acríticamente el relato victimista de Putin expresado claramente en su discurso de año nuevo de 2023: «El futuro de Rusia es lo que más importa. Defender nuestra Patria es el deber sagrado que tenemos con nuestros antepasados y descendientes. La verdad moral e histórica está de nuestro lado. Occidente nos mintió sobre la paz mientras se preparaba para la agresión, y hoy ya no dudan en admitirlo abiertamente y utilizar cínicamente a Ucrania y su pueblo como un medio para debilitar y dividir a Rusia. Nunca hemos permitido que nadie haga esto y no lo permitiremos ahora».

Menos mal que la política de la eternidad comete el mismo error que la política de la inevitabilidad, al eliminar la dinámica iniciativa de individuos y movimientos con motivaciones y estrategias propias. Si recorriendo los acontecimientos históricos desde inicio del siglo XX, resulta palmario comprender los motivos de los polacos para pedir la entrada en la UE y en la OTAN, tampoco es complicado comprender el sentimiento pro-occidental de los ucranianos expresado en la Revolución de la Dignidad, si recordamos, por ejemplo, el Holodomor.

LIBERTAD Y RACIOCINIO

El determinismo historicista expresado en la inevitabilidad y en la eternidad, cancela cualquier desarrollo de la conciencia política y social de los individuos y las sociedades, cuando es ese desarrollo el que concreta la historia. Predecir las evoluciones de las sociedades es labor de arúspice más que de científicos. Se puede utilizar las ciencias para encauzar políticas y economías, se puede usar, con la debida prudencia y no con métodos Tezanos, encuestas y datos estadísticos para evaluar tendencias. Lo que es falaz y contrario a la experiencia milenaria, además de acientífico, es crear una única narrativa coherente sobre el pasado histórico, el presente político y el futuro prospectivo por el simple hecho de que los seres humanos no tienen omnisciencia. No podemos aislar a los individuos y comunidades que dan forma al desarrollo histórico. No podemos agregar la historia, y no debemos intentarlo.

La faceta más peligrosa de la política de la eternidad y la política de la inevitabilidad no es la simplificación excesiva de la historia que encarnan, sino las implicaciones sociales que imponen. La crisis actual de las democracias capitalistas liberales tiene varias causas, destaca, sin embargo, la alianza entre burócratas y oligarcas para restaurar un corporativismo oligopolista mundial, donde el wokeismo sea el soma narcotizante que entretenga a las masas, lo que supondría la aniquilación de las “eternas” premisas e instituciones liberales. Por el contrario, los epígonos posmodernos marxistas continúan con neologismos rebuscados justificando la cancelación de insumisos, la privación de derechos y la aniquilación del enemigo en nombre de una revolución mundial inevitable que nunca llegará. Para los nacionalistas significa una lucha paranoica constante por el dominio contra sus vecinos y renegados, sin importar el costo.

Finalmente, estas narrativas historicistas debilitan la capacidad del individuo para hacer un cambio junto con su comunidad. Niegan uno de los factores más fundamentales del desarrollo histórico: que los individuos, las instituciones y los grupos de interés pueden y deben impulsar el “progreso”. Las ideas historicistas, como dice Timothy Snyder, nos ponen en un “coma intelectual”. Al negar el historicismo, no debemos negar que el progreso es posible, sino que debemos aceptar que el progreso no está predeterminado y depende de todos nosotros como participantes activos para hacer historia de verdad.

Referencias:

La miseria del Historicismo. Karl Popper

El camino hacia la no libertad. Rusia, Europa America. Timothy Snyder

Manifiesto Comunista. Karl Marx y Friedrich Engels

Vladimir Putin’s politics of eternity. Timothy Snyder en The Guardian

Woke, Inc.: Inside Corporate America’s Social Justice Scam. Vivek Ramaswamy

De la violencia contra la mujer

31/12/2022.

Acabando 2022 nos encontramos con los terribles datos de una lacra social vergonzosa, la violencia contra la mujer por parte de abusadores y asesinos. Además de cientos de agresiones sexuales a mujeres y niños de ambos sexos, durante 2022 en España han sido asesinadas 49 mujeres. No menos alarmante son los datos de violencia en las relaciones entre menores de 18 años que en 2021 llegaron a 661, lo que supuso un 28,6% más que en el año anterior. Según los datos de este año, las denuncias por violencia de género y agresión sexual en los juzgados españoles han aumentado cerca del 10% con respecto a 2021. Estos espeluznantes datos son una constante durante lo que llevamos de siglo. Además de mujeres, fueron asesinados decenas de niños y quedaron huérfanos otros tantos.

Empecemos recordando que desde el 2004 España cuenta con la Ley Orgánica 1/2004, de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley Orgánica 3/2007, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la Ley Orgánica 10/2022, de garantía integral de la libertad sexual, el Código de Violencia de Género y Doméstica, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género así como otras leyes similares en cada una de las 17 autonomías. Todas estas leyes, códigos, pactos y reglamentos, están inspirados por la ideología género que considera a los hombres como perpetradores y a las mujeres como víctimas. En ningún caso se contabiliza oficialmente como violencia de género cuando la mujer agrede al hombre.

El Ministerio de Igualdad fue creado en 2008 por José Luis Rodríguez Zapatero, quien luego lo integró como Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. En 2020 el departamento de Igualdad fue desvinculado de la Vicepresidencia del Gobierno, para convertirse de nuevo en Ministerio de Igualdad regido por Irene Montero, asistida por la secretaria de Estado de Igualdad Noelia Vera. Mediante el Real Decreto 455/2020, de 10 de marzo se estructuró orgánicamente el Ministerio de Igualdad, estableciendo la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género con rango de Dirección General dirigido por Victoria Rosell. Dependen de la Delegación del Gobierno, con nivel orgánico de subdirección general, la Subdirección General de Sensibilización, Prevención y Estudios de la Violencia de Género, la secretaría del Observatorio Estatal de la Violencia sobre la Mujer, la Subdirección General de Coordinación Interinstitucional en Violencia de Género, las Unidades de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer y las Unidades de Violencia sobre la Mujer.

Al socaire de las mencionadas leyes, regulaciones y organismos, se establecieron otras instituciones públicas y privadas (asociaciones mayoritariamente subvencionadas por el erario) con programas contra la violencia de género y ayudas a las víctimas. Destacan, entre otras instituciones y organismos, el Instituto de la Mujer, el Instituto de la Juventud, el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, los observatorios autonómicos de violencia de género, las redes de atención integral para la violencia de género, las Unidades de Atención a la Familia y Mujer de la Policía Nacional, etcétera. De este frondoso árbol institucional han florecido expertas en violencia de género en los distintos campos; desde abogadas, juezas, fiscalas, psicólogas, trabajadoras sociales, periodistas y sociólogas.

Desde el tronco hasta la última de las ramas del árbol institucional mencionado, se reivindican que las medidas de protección integral tienen como finalidad prevenir, sancionar y erradicar esta violencia y prestar asistencia a las mujeres, a sus hijos menores y a los menores sujetos a su tutela o guarda y custodia, víctimas directas de esta violencia.

Ante los aterradores datos de agresiones y crímenes surge la obvia pregunta ¿Por qué este formidable aparato estatal, que supone un enorme esfuerzo de recursos de todo tipo, ha sido incapaz de reducir, tras tantos años, la violencia contra la mujer? Y no solo no la ha reducido sino que los datos muestran el aumento de la violencia en las relaciones entre los jóvenes. La respuesta que ahora nos ofrece el gobierno y sus medios es «Más educación contra el machismo y nunca difundir discursos que niegan la violencia de género». Acabáramos, educación para la ciudadanía correcta y censura a lo políticamente incorrecto.

La contumacia de los ideólogos que conforman el gobierno español es palmaria puesto que no aprecian traspié alguno ni daño a la convivencia en las “discriminaciones positivas” derivadas de la ideología de género impuestas en todas las aludidas leyes y reglamentos, en detrimento de la igualdad establecida en el Artículo 14 de la Constitución española aún vigente: “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Esta cerrazón ideológica, les lleva directamente a la siguiente pirueta cuando apelan a la educación como otro bálsamo de fierabrás para erradicar la violencia contra la mujer. Y lo hacen con un desparpajo vergonzoso sabiendo de sobra el constante incremento de la violencia en las relaciones de pareja tras 8 leyes educativas en España desde 1980, de la LOECE a la LOMLOE, 15 años de Educación para la Ciudadanía, cinco con semáforos y buzones de Correos unisex e innumerables tesis, masters y conferencias.

Ante los hechos, ante la cruda realidad de unas relaciones afectivas entre hombre y mujer equívocas, sobradas de hedonismo y exclusivismo que generan conflictos que derivan demasiadas veces en violencia, es imprescindible verificar porqué, a pesar del enorme intervencionismo del Estado, los conflictos y la violencia entre parejas lejos de disminuir, aumentan. Enseguida, nos encontramos frente a la ideología de género o teoría queer. Para empezar, como el marxismo hizo con las clases sociales, la queer divide al ser humano en dos dimensiones; cosa pensante y sustancia extensa frente a autoconciencia y corporeidad. Por ello, la especie humana en su conjunto es dividida entre “seres humanos en sentido biológico” y “personas”. Ambas separaciones explican la aceptación acrítica de conceptos tan difusamente delineados como: “identidad autopercibida” y “sexo psicológico”, protagonistas en la formulación teórica de la ideología de género. Estas elucubraciones han fructificado en las sociedades occidentales democráticas donde, tras décadas de opulencia, se ha maximizado el hedonista placer individual; la censura a todo límite moral o institucional impuesto al deseo de satisfacción individual y la brutalidad frente a todo cuanto se opone a la realización de las pretensiones individuales. La razón biológica y la ética impugna el concepto queer, mostrando que el tratamiento hormonal y la cirugía no operan un “cambio substancial” en el individuo, sino tan sólo movimientos accidentales. Que el sujeto permanezca siendo el mismo, aunque su cuerpo se transforme radicalmente, explica el alto grado de insatisfacción entre las personas reasignadas. Tanto “quiénes somos” como “lo que somos”, constituye un dato objetivo y objetivable mucho antes de ser percibido por nuestra conciencia. Entender al ser humano como autoconciencia hace que desaparezca la realidad. La autoconciencia no aporta necesariamente una información veraz sobre nosotros mismos sino que siempre es matizada por la mirada ajena.

Deducir de lo antedicho y de la información disponible que la ideología de género o teoría queer es una doctrina de teología turbada que, sin embargo, ha reinventado el infierno trentino en la tierra para condenar “cancelar de la faz de la tierra” a heteropatriarcales y otros infieles a través de autos sacramentales y fetuas mil, es de una lógica aplastante. Por consiguiente, se trata de un credo antidemocrático que pone su epicentro en la subjetividad, pretende una construcción arbitraria de la identidad sexual ajena a los factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales de la naturaleza humana, e intenta imponer una sociedad radicalmente separada de la búsqueda de la verdad dentro de la naturaleza. No debe, por tanto, formar parte del currículo escolar ni ser base de legislación alguna.

¿EL CAPITALISMO WOKE SE DEBILITA?

10/12/2022.

El capitalismo woke o «stakeholder Capitalism» (ver: DEL MARXISMO AL CAPITALISMO WOKE. UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA parece que está empezando a perder fuelle, prestigio y, sobre todo, dinero. Como ha denunciado Vivek Ramaswamy en “Woke Inc”, los ejecutivos formados en las universidades wokes, junto con la enorme presión del Partido Demócrata y los lobbies alrededor de los Sanders-Warren, ACLU, etc, etc, han logrado imponer la agenda ESG (en inglés “Environmental, social and corporate governance”- ASG en español así como ISR de inversión sostenible y responsable que integra los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno) en todo occidente. Ello implica la falsificación del objetivo principal de la empresa: obtener beneficios para sus accionistas y óptimo servicio a sus clientes, puesto que estos empresarios dedican tiempo y dinero de la empresa que dirigen, en labrarse reputaciones personales como altruistas conscientes de los males del mundo. Con este plan, con el dinero que les confían sus inversores y clientes, se exhiben con no poca insolencia como salvadores de la tierra y bienhechores de la humanidad. Estos “concienciados” directivos quieren cambiarnos copiando en buena parte el guión de ese “hombre nuevo” imaginado por Nietzsche y Guevara; unos vasallos zombis que paguen sin rechistar. Y todo ello en comandita con los activistas wokes que practican la censura y la intolerancia que sintetiza la llamada «cultura de la cancelación«, para eliminar social y laboralmente a todo aquel que ose criticar el juego de monopolio que pretenden imponer.

Por supuesto, estos multimillonarios empresarios cuentan con el apoyo de Naciones Unidas, la UE, la mayoría de los gobiernos occidentales, e innumerables asociaciones con ánimo de lucro no declarado. Al mismo tiempo, la salvación del planeta que proponen les comporta cantidades ingentes de recursos públicos y algunos privados que, en realidad, sufragan los contribuyentes al erario de los países occidentales, a través de todo tipo de impuestos. Sobre esta colchoneta de dinero, se han fundado organizaciones wokes intergubernamentales y privadas, con el fin de guiar y comprometer (y vigilar) el buen comportamiento ESG de las empresas de occidente. Son los poderosos lobbies y conglomerados: Net Zero Asset Managers (NZAM), European CEO Alliance, European Green Deal, EU taxonomy, Global Reporting Initiative (GRI), etc. Más que alentar, estas organizaciones se encargan de imponer y vigilar el cumplimiento por parte de las empresas de los objetivos de diversidad (incluyendo la discriminación positiva), alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 y mantener el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados.

Además de que la inmensa mayoría de los objetivos ESG-wokes son humo, imponerlos en las empresas privadas constituye un claro incumplimiento fiduciario de los directivos, por cuanto al perpetrarlos, utilizan fondos de sus accionistas y clientes en promover agendas sociales que muchos de esos accionistas y clientes *nunca* aceptaron. Ni que decir tiene que Iberdrola, Santander, BBV, Repsol, CEPSA, Telefónica, Grupo Social Once, Mercadona, Inditex, ESG, Ikea, Mapfre, Mutua Madrileña, Mahou San Miguel, Caixabank, IberCaja, Banco Sabadell, BANKINTER, RENFE, AENA, Pascual, Campo Frío, Sanitas, El Corte Inglés, Naturgy, PRISA, Vocento, Unidad Editorial, Atresmedia, Planeta, Mediaset, Grifols, ACCIONA y unas cuantas más, han pasado por el aro ESG y pertenecen a uno o a varios de los mencionados lobbies y conglomerados vigilantes del ESG. En seguida veremos porqué.

Y sin embargo, desde hace unos meses las grietas empiezan a surgir en las empresas más wokes. Parece que la estrategia ESG no termina de ser rentable y no pocos inversores empiezan a protestar o a irse a empresas menos wokes. El primer signo de cuestionamiento claro de esta estrategia, acaeció a finales de noviembre de este año, cuando Disney estrenó el costosísimo film animado ‘Strange World‘ (Mundo Extraño) y perdió 150 millones de dólares solo durante la primera semana de proyección. El rechazo del público por su radicalismo woke fue contundente cuando el boca a boca difundió que se trataba de un panfleto woke, sustentado en insulsas aventuras de una improbable familia interracial, con un personaje adolescente abiertamente LGBTQ+. Fue la gota que colmó el vaso pues expuso con crudeza la posibilidad del cumplimiento del lema creado por Brandon Smith para Holiwood: «Get Woke, Go Broke«. Solo unos días después del estreno, fue destituido fulminante su CEO Bob Chapeck quien, además de generar pérdidas sustanciales con otros films con mensajes wokes, incitado por los muchos empleados wokes de Disney, fracasó rotundamente cuando se enfrentó al gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, denostando públicamente el proyecto de ley estatal de derechos de los padres en la educación, que prohíbe enseñar ideología de género y orientación sexual en las aulas.

La semana pasada, Vanguard, el segundo administrador de fondos mutuos y cotizados en bolsa más grande del mundo, se retiró de la Net Zero Asset Managers (NZAM), la mencionada alianza del sector financiero comprometida objetivo de cero emisiones netas para 2050 y ayudar a mantener el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados, afirmando que la medida era necesaria para brindar «claridad» a los inversores.

Tras estos acontecimientos, en medios financieros y sectores de la sociedad civil contrarios al wokeismo, ha surgido la expectativa sobre el futuro inmediato de BlackRock Inc. el fondo más grande del mundo en gestión de activos valorados en más de diez billones de dólares, dirigido por el Larry Fink, un auténtico campeador del stakeholder Capitalism que defiende con arrojo que: “el capitalismo stakeholder tiene el poder de transformar la sociedad” y no duda en aplicar en su gestión, solo en los países occidentales, objetivos ambientales y de diversidad radicales, según los cánones wokes y una estricta estrategia ESG. Sin embargo, su práctica ESG empieza a ser puesta en cuestión por inversores y clientes, tanto por injusta como por ineficaz.

En realidad, las fórmulas aplicadas por Flink han sido cuestionadas hace tiempo, aunque solo en agosto de este año se han explicitado con contundencia cuando diecinueve fiscales generales estatales de EEUU, encabezados por el fiscal general de Arizona, Mark Brnovich, escribieron a la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC) demandado abrir una investigación sobre los vínculos de BlackRock con el Partido Comunista de China, además de verificar si estaba priorizando o no su responsabilidad fiduciaria con los inversores. La carta destaca que el gigante inversor encabezado por el multimillonario Larry Fink, invierte y hace negocios con empresas chinas que a menudo ignoran las preocupaciones ambientales, al tiempo que presiona a las empresas estadounidenses para que recorten drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, los fiscales han solicitado a la SEC que examine si los vínculos del grupo con varios grupos climáticos y los objetivos ESG entran en conflicto con sus responsabilidades fiduciarias. «Según los datos disponibles actualmente, BlackRock parece usar el dinero obtenido a través del esfuerzo de muchos ciudadanos, para eludir el mejor retorno de la inversión posible, así como su voto. Asimismo, continúan, los compromisos públicos anteriores de BlackRock indican que ha utilizado los activos de los ciudadanos, para presionar a muchas de las empresas en que participan a cumplir con tratados como el Acuerdo de París, que obligan a eliminar gradualmente los combustibles fósiles, aumentan los precios de la energía, impulsan la inflación y debilitan la seguridad nacional de los Estados Unidos».

El pasado octubre los Estados de Luisiana y Misuri retiraron 500 y 794 millones de dólares respectivamente de sus fondos de pensiones públicas administrados por BlackRock, aduciendo malos rendimientos derivados de las políticas woke. Hace unos días, el Estado de Florida ha retirado 2.000 millones de dólares en activos de BlackRock, por anteponer la sostenibilidad a la rentabilidad. Los motivos de esta acción han sido explicados por el director financiero del Estado de Florida, Jimmy Patronis: «Si Larry, o sus amigos de Wall Street, quieren cambiar el mundo, preséntense como candidatos en las elecciones, funden una organización sin ánimo de lucro, donen a las causas que les importan, pero no jueguen con el dinero de los contribuyentes de Florida. Creo que es antidemocrático que los principales administradores de activos usen su poder para influir en los asuntos políticos y sociales. Usar nuestro dinero para financiar los proyectos de ingeniería social de BlackRock no es algo en lo que Florida se haya apuntado. No tiene nada que ver con maximizar los rendimientos y es lo contrario por lo que se le paga a un administrador de activos».

Teniendo en cuenta los continuos atropellos del Gobierno de Sánchez al orden constitucional, seguramente no pocos de quienes han tenido la paciencia de llegar hasta este párrafo se pregunten ¿en qué concierne a los españoles estos asuntos? La respuesta podría apelar a las tremebundas leyes wokes aprobadas y en tramitación, pero quizá sea más práctico informar que BlackRock es el primer inversor de la bolsa española. Dirige, de hecho, empresas españolas, algunas en apuros como Grifols. Es el primer accionista de Repsol (5,475%), BBVA (5,48%), Banco Santander (5,426%), Telefónica (4,983%) y Amadeus (6,153%). Asimismo, es el segundo accionista de Iberdrola (5,251%). También está presente en otras muchas compañías del Ibex: Enagás (3,833%), Redeia -antigua Red Eléctrica- (3,47%), ACS (5,373%), AENA (3,071%), Colonial (3,595%), Merlin Properties (3,996%), Banco Sabadell (4,610%), Caixabank (3,211%), Cellnex (5,207%), Ferrovial (3,133%), Siemens Gamesa (3,739%) y Solaria (3,821%). Y, al mismo tiempo, en el segundo trimestre del año su beneficio cayó el 22% y los ingresos el 6%. Creo que tras esta información, se comprende mejor el entusiasmo de las grandes empresas españolas respecto a los objetivos ESG.

EL GRAN HERMANO REINA EN CHINA

25/09/2022

Ayer, varios medios informaban de la purga perpetrada por el autócrata Xi Jinping sobre varios gerifaltes del Partido Comunista de China (PCC) como el exministro de Justicia, Fu Zhenghua y exviceministro de Seguridad, Sun Lijun. A nadie se le escapa que se trata de un aviso a navegantes para que su reelección como Secretario General esté expedita en el XX Congreso del PCC que se celebrará el próximo octubre. De hecho, la noticia no me ha sorprendido en absoluto pues desde la observación in situ hace 8 años, hasta la constatación posterior muy cercana de cómo el régimen espía y castiga cualquier opinión por inocua que sea, incluso a los extranjeros, además de los innumerables datos históricos y recientes testimonios lóbregos, demuestran que la purga actual es solo el pan nuestro de cada día del régimen chino.

Es innegable que hubo momentos donde pareció que el régimen parecía democratizarse, que el Partido Comunista de China aflojaba la cincha un poco, por ejemplo antes de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008. Sin embargo, hechos y datos indican que el régimen chino persiste en la autocracia e incluso la refuerza. En realidad, unos años antes ya se había consolidado la corrupta oligarquía multimillonaria, la aristocracia roja que maneja el PCC cuan martillo pilón e instrumento de su enriquecimiento. Así, la cleptocracia sistémica fue generando conflictos de intereses, guerras internas entre bandas que, ante la falta total de justicia independiente vinculada estrictamente al bien general, son zanjadas mediante purgas al mejor estilo estalinista. Las purgas son el constante desenlace de la lucha de clanes en el seno del PCC desde su creación, si bien se materializan con mayor desgarro desde la fundación de la República Popular China en 1949.

El suma y sigue de muerte y calamidades en China desde 1949 es aterrador, aunque los constantes lavados de cara y los éxitos económicos los ocultan sistemáticamente. El Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, fueron desastres humanitarios provocados por aquel Mao Gran Timonel, dueño y señor tan despiadado o más que el padercito sanguinario de la URSS; su camarada Stalin. Entre 1949 y 1975 calamidades y desastres produjeron millones de muertos, purgados, desaparecidos y encarcelados. Con la muerte de Mao y la purga del grupo de desalmados a la sombra de Mao compuesto por su viuda, Jiang Qing junto con Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen, conocido como la “Banda de los Cuatro” y la consiguiente resolución del XI Comité Central del PCC en diciembre de 1978 que repudió con contundencia la práctica política y el legado económico de Mao, se inició un periodo de reformas económicas que incluyeron la legalización de la propiedad privada de los medios de producción y el final de la autarquía. En definitiva, el camino hacia un capitalismo de corte corporativo, según la fórmula del nuevo jefe Deng Xiaoping “gato negro o gato blanco, lo importante es que cace ratones”. Pero de esta reforma económica no surgió, como algunos supusimos ingenuamente entonces, una reforma política similar a la ocurrida durante el tardofranquismo, que democratizara China.

Los motivos por los que ningún régimen controlado por un partido comunista de corte leninista progresa hacia la democracia merecen estudiarse. Lo indudable es que solo China y Vietnam han avanzado hacia un capitalismo vigilado por una aristocracia organizada en el partido que se ha convertido en oligarquía financiera. En China, cualquier intento de progreso hacia una democracia liberal ha sido aplastado a sangre y fuego. El ejemplo más doloroso sucedió en 1989, cuando el primer ministro Li Peng (luego purgado por corrupción), ordenó al Ejército Popular de Liberación disparar a discreción sobre los estudiantes que protestaban en la plaza de Tiananmen.

Trabajando como chinos en fábricas de corporaciones multinacionales o en fábricas propiedad de la aristocracia roja del PCC, los obreros y campesinos de la República Popular China lograron una gran hazaña económica entre 1980 y 2010. Fueron las multinacionales occidentales obnubiladas por la productividad, los bajos salarios y el potencial de consumo de los miles de millones de chinos, quienes invirtieron ingentes capitales acompañados de descomunales mordidas a los altos funcionarios miembros del PCC. No les importó ni la corrupción sistémica ni la inseguridad jurídica. Solo los beneficios cortoplacistas contaron. Así, la enorme riqueza generada derivada de la multiplicación por diez del Producto Interior Bruto (PIB) entre 1997 y 2016, no se ha repartido como teóricamente debía hacerse en un país “socialista” dirigido por un partido comunista. Todo lo contrario, el índice Gini fue subiendo desde el 16 del reparto de la miseria de finales de los 70 hasta el 49 en 2008 (España 32,4).

La diferencia de salarios y condiciones de trabajo y vida se fueron agrandando entre los trabajadores de Shanghái o Pekín y los de las zonas rurales donde reside aún el 60% de la población china.

El famoso bloguero Pan Caifu establece siete clases sociales en la RPC. Sin contradecirle en absoluto, recojo su clasificación agregando algunos matices captados desde diferentes fuentes y datos.

EN LA REPUBLICA POPULAR CHINA HAY CLASES

I.        La clase de los poderosos funcionarios (权贵阶层) o aristocracia roja. Esta oligarquía está formada por los dirigentes del PCC y sus familias. Además de los miembros del Comité Central y el Politburó, pertenecen a esta estirpe los prominentes miembros del Congreso Nacional del Pueblo y el Consejo de Estado. Sus vástagos pertenecen al Cuerpo de Jóvenes Pioneros de China y a la Liga de la Juventud Comunista de China. Según varias fuentes, esta oligarquía la conforman alrededor de 50.000 individuos, cuya riqueza individual suele sobrepasar los miles de millones de dólares. Esta opulencia es adquirida a través del tráfico de influencias que los chinos llaman “guanzi”. Según una encuesta de Net Ease, sólo el 3% de los chinos cree posible hacer negocios sin guanxi.

II.      Los altos funcionarios o cuadros del PCC (官僚阶层) que ocupan altos puestos en las estructuras del Estado: jueces, fiscales, presidentes de asociaciones, rectores de universidad y directores de empresas estatales. La mayoría son miembros del PCC. Además de sus altos salarios, son premiados con esplendidos gajes como automóviles con chofer, amplia vivienda en barrios residenciales específicamente construidos para ellos, pagos por favores conocidos como “sobres rojos” (hongbao). Además, como derivada de su poder en las concesiones de licencias y otros muchos permisos, practican el mencionado tráfico de influencias guanzi remunerado con mordidas que pueden ser en metálico o mediante acciones de empresas cotizadas en bolsa a nombres de sus familiares. Estas prácticas corruptas son descritas con crudeza y precisión por Desmond Shum en: “Red Roulette: An Insider’s Story of Wealth, Power, Corruption, and Vengeance in Today’s China” 2021 (Ruleta Roja: Una historia privilegiada de riqueza, poder, corrupción y venganza en la China de hoy). Con ingresos y patrimonios millonarios, se estima que esta clase la conforman alrededor de 4 millones.

III.       Las elites (精英阶层) constituidas por directores de empresas privadas, personajes famosos de la cultura y el espectáculo, abogados de prestigio o líderes de opinión constituyen un estamento social parcialmente dependiente de los dos estamentos anteriores que controlan el Estado. Aunque algunos gozan de influencia social y tienen abundantes recursos económicos, son constantemente supervisados por las dos clases superiores y se ven en la obligación de cooperar con ellas hasta el punto de afiliarse al PCC. Esta ambivalente situación provoca inseguridad social y financiera. Se estima que a esta clase pertenecen unos 8 millones de individuos.

IV.       Funcionarios y trabajadores contratados por el Estado (国有中产阶层). Tienen el privilegio de tener trabajo fijo con buenos sueldos y sinecuras considerables como vivienda, seguro médico, vacaciones y buenas condiciones laborales. Todos son miembros del PCC y suman alrededor de 15 millones.

V.       Clase media (中产阶层). Compuesta por trabajadores de empresas privadas, pequeños empresarios, autónomos, abogados, profesores universitarios, escritores, artistas, trabajadores para empresas extranjeras, periodistas en los medios comerciales, etc. Según Pan Caifu es “la clase de la esperanza” (希望阶层), al tiempo que confirma que en los últimos años su crecimiento se ha estancando, sus riquezas han disminuido y su espacio social se ha reducido. Es obvio que esta clase no es homogénea ni en recursos ni estatus. Como he mencionado, hay enormes diferencias salariales y condiciones de vida entre los habitantes de Shanghái, Pekín y otras ciudades industriales frente a los residentes de ciudades y pueblos del interior. En todos los casos, no disfrutan de un seguro médico al modelo occidental pues los pacientes están obligados a pagar, de media, más del 30% de los gastos médicos. Para ellos la escuela primaria suele ser gratuita pero la secundaria, la profesional y la universitaria corren a cargo de los parientes exclusivamente. Estamos hablando de unos 50 millones de personas.

VI.       El campesinado (农民阶层) puede vivir en el campo o en la ciudad. En general están sometidos al hukou de su nacimiento (registro censal que opera como un pasaporte interno o permiso de residencia al que se ligan tanto el lugar de residencia como la provisión de servicios sociales). Muchos de ellos han perdido sus tierras, algunos todavía viven de la agricultura o tienen pequeños negocios. Otra de las características de esta clase social es que los políticos no les prestan atención al no contar con representación política real. Son los grandes perjudicados del proceso de urbanización y de la destrucción del medio ambiente. Pan Caifu piensa que son la clase social más numerosa de China: unos 800 millones, sin embargo, teniendo en cuenta que la población activa de la RPC en 2021 era 793 millones, el 35% de campesinos suponen unos 500 millones de personas. Sin embargo, se calcula en unos 200 millones los emigrados a las ciudades de forma clandestina. La gran tragedia del campesinado chino es que carece de derechos laborales, sus condiciones de trabajo son precarias o inexistentes, mientras que el salario es de mera supervivencia. De hecho es el ejército de reserva barato para la industria.

VII.       El proletariado (无产阶层) según Pan Caifu es la clase social más baja, pobre y desprotegida. Aquí entrarían los campesinos más pobres emigrados clandestinamente a las ciudades, los trabajadores que se han quedado en el paro después de trabajar en empresas privadas, las personas sin hogar, los peticionarios o las familias aquejadas de una grave enfermedad, etc. Un grupo extenso que conformaría el lumpen de la sociedad china. Desdeñados por el sistema, no tienen protección social alguna, sobre todo los clandestinos victimas del hukou. De tal manera que si tienen la desgracia de caer enfermos, tienen que pagar de su exiguo bolsillo al médico. Una operación quirúrgica de urgencia es para ellos una tragedia en todos los aspectos. De los 500 millones de campesinos se calcula que hay más de 200 millones de inmigrantes internos que circulan por las ciudades chinas sin derechos de ningún tipo. El proletariado o lumpen del proletariado suma alrededor de 250 millones de personas.

Si el “socialismo con peculiaridades chinas” establecido por el denguismo (Deng Xiaoping) entre 1978 y 2012 supuso un extraordinario avance económico para China, parece obvio que sus mayores beneficiarios no fueron las masas obreras y campesinas sino los integrantes del partido que dice ser la vanguardia del proletariado. Esta obviedad fue aprovechada por Xi Jinping para escalar hasta la cumbre del PCC como Secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China en noviembre de 2012, enarbolando una supuesta reforma igualitaria. Sin embargo, trascurrida prácticamente una década de xiísmo, lejos de mejorar la distribución de la riqueza, se ha seguido concentrando en las manos de la oligarquía roja. Así, el índice Gini sigue rozando el 5 que significa una desigualdad social tercermundista. Entre tanto, el camarada Xi se ha desembarazado de las escasas restricciones de acaparamiento de poder establecidas por Deng como la dirección colegiada, la limitación de mandatos, la concentración del poder o el propio culto a la personalidad.

Antes del coronavirus, la economía China dejó de crecer realmente por diversos motivos. Seguramente el más importante, junto con la crisis inmobiliaria, fue el retorno a una planificación y centralización más firme ordenada por Xi Jinping, que pronto desincentivó a los inversores internacionales. Hong Kong era una ventana amplia que demostraba que el capitalismo funciona mejor con libertad. El principio de “un país, dos sistemas” chocaba con el proyecto recentralizador de Xi. Solución estilo Mao y Stalin; Sometimiento por la fuerza aunque signifique la destrucción de una democracia con una economía boyante. Tras esta demostración de fuerza parece obvio que el próximo bocado de Xi es Taiwan.

Como un Mao redivivo, Xi Jinping se afianza en el poder absoluto justificando sus arbitrariedades y purgas por la lucha contra la corrupción. La realidad es que el guanxi sigue funcionando a toda máquina, al tiempo que el Gran Hermano llamado Partido Comunista de China vigila a cada súbdito chino que no pertenece a la oligarquía del PCC a través de su móvil, de una gran red tecnológica de monitorización, policías con gafas con reconocimiento facial, obligación de llevar chips RFID en todos los coches, más millones de videocámaras por calles y portales. Quien no obedece escrupulosamente las órdenes y reglas del Gran Hermano Partido Comunista de China, se le quitan puntos de crédito social hasta, si persiste, borrarle.

Si la dictadura de Xi constituye una tribulación para la humanidad, el apoyo indisimulado de los Klaus Schwab, Al Gore, Larry Fink, Tim Cook, Reed Hastings, Satya Nadella, Bill Gates y demás CEOs wokes como impulsores del «Gran Reset» o control social para un Nuevo Orden Mundial, estremece a cualquiera que considere la libertad como uno de los bienes más preciados de la humanidad.

DEL MARXISMO AL CAPITALISMO WOKE

UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA

Pablo Rojo Barreno.

11/08/2022

Uno de los debates reiterados durante los años sesenta del siglo pasado entre marxistas de diferente etiqueta, era la habilidad con que el capitalismo de los países occidentales (con sus aliados socialdemócratas) “recuperaba o asimilaba” muchas de sus propuestas y las pregonaba como éxito del sistema. Sin embargo, tres décadas antes Georg Lukács en “Historia y conciencia de clase” (1923) hurgó sobre el asunto recuperando con ello la “reificación” que Marx menciona de pasada al hablar del “fetichismo de la mercancía” en “El Capital”. Con su análisis sobre la reificación, Lukács estableció que la identidad del individuo moderno no se construye en el siglo XX a partir del trabajo sino del consumo.

Poco faltó para que los camaradas jefes de Lukács en el Partido Comunista de Hungría, en comandita con el Presidente de la Comintern luego purgado por Stalin; Grigori Zinóviev, le hicieran pagar su osadía con la vida, por mucho que adujera que solo pretendía iluminar a los bolcheviques ante la eminente muerte de Lenin. Pero lo cierto es que sus deducciones ponían en solfa unas cuantas “leyes marxistas”.

Por aquel tiempo, Max Horkheimer fundó el Instituto de Investigación Social en Frankfurt, con el fin de estudiar el fracaso de la revolución comunista en Alemania en 1918. Sin embargo, la ya reconocida como Escuela de Frankfurt, a partir de 1931 se empeñó en estudiar la superestructura del capitalismo como sistema de dominación cultural que, según acordaron tras sesudos informes, oprime al proletariado sutilmente a través de la cultura de masas. Desde este enfoque, los miembros de la Escuela de Frankfurt mezclaron marxismo con psicología freudiana, hasta convertir el marxismo del optimismo agitador del Manifiesto Comunista en resignación melancólica. Esta resignación fue aparentemente superada durante unos pocos meses por los acontecimientos de mayo de 1968 en Francia.

El fracaso del mayo francés (desde la toma de la Bastilla hasta nuestros días, Francia es el país que más derrotas revolucionarias acumula) supuso el hundimiento de las dos estrategias paralelas que confluyeron en los partidos comunistas de Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial. La primera fue poner definitivamente en solfa la estrategia estalinista de principios de la década de 1930, basada en preservar el «socialismo en un solo país», es decir, la URSS como superpotencia y faro del socialismo real que, a través de la Komintern impuso a sus partidos satélites bautizándola «alianza con el campo progresista» a través de los frentes populares. Sin decirlo expresamente, el Gramsci encarcelado por Mussolini cuestionó la estrategia de Stalin al desarrollar la teoría de la hegemonía cultural, teoría con la que Palmiro Togliatti hizo una pirueta en 1947 llamada svolta di Salerno, integrando al Partido Comunista de Italia en la democracia capitalista democratacristiana. De esta alianza interclasista, surgió el Eurocomunismo que abrazo el Partido Comunista de España dirigido por Santiago Carrillo Solares, conocida como «alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura».

El desengaño del mayo del 68 también produjo la radicalización aventurera de quienes siguieron al maoísmo chino de la Revolución Cultural y al estalinismo albanés, grupúsculos que se escindieron de los partidos comunistas de Europa occidental obedientes a la URSS y algo más tarde lo hicieron en EEUU y Canadá, etiquetándose como marxistas-leninistas. Fue por entonces cuando se consolidó la “militarización” de ETA (recordemos que el primer asesinato perpetrado por ETA fue el del joven agente de tráfico de la Guardia Civil José Pardines el 7 de junio de 1968). En 1971 se fundó, de la mano del Partido Comunista de España (marxista-leninista), el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), presidido por el hoy homenajeado dirigente del PSOE, Julio Álvarez del Vayo. Fue el FRAP la primera organización española que, tras la desarticulación del maquis a principios de los 50, proclamó el reinicio de la lucha armada (popular) contra el franquismo. Al mismo tiempo, surgieron en Europa organizaciones del mismo sesgo ideológico que propugnaron y utilizaron la violencia terrorista como el Ejército Republicano Irlandés Provisional (PIRA), la Facción del Ejército Rojo (RAF) en Alemania Occidental, las Brigadas Rojas en Italia, la Acción Directa (AD) en Francia y el Communist Combatant Cells (CCC) en Bélgica. El terrorismo de extrema izquierda en Europa asesinó e hirió a miles de personas y fue perseguido con mayor o menor contundencia por los países europeos que lo sufrieron. El derrumbe de la URSS, de la Albania comunista y la conversión de China al capitalismo inclemente dirigido por la oligarquía instalada en el Partido Comunista de China al iniciarse la década de los 90, fueron los acontecimientos que dieron la puntilla al terrorismo que se identificaba como marxista-leninista. Solo los que mezclaban esta ideología con el nacionalismo como el PIRA irlandés y la ETA vascuence persistieron en el terrorismo.

LA NUEVA IZQUIERDA NORTEAMERICANA

En Norteamérica, a pesar de mantener una economía próspera y creciente, la década de los 60 tuvo un inicio peliagudo que se fue alargando en forma de convulsiones políticas y sociales durante toda la década y la siguiente. Fue la crisis de los misiles de Cuba en octubre de 1962, cuando la Guerra Fría a punto estuvo en devenir hecatombe nuclear, el aviso contundente a los dirigentes yanquis de la amenaza latente que suponía tener un régimen comunista aliado de la URSS a 166 kilómetros de la costa de Florida. A este acontecimiento se sumó enseguida el magnicidio de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963 y de Martin Luther King 4 de abril de 1968. En realidad, el asesinato del carismático líder del Movimiento por los Derechos Civiles en EEUU, fue el culmen de una serie de asesinatos de líderes negros que se remonta hasta Emmett Till en 1955, Medgar Evers el 12 de junio 1963 que generó la significativa Marcha sobre Washington el 28 de agosto de 1963 y Malcolm X el 21 de febrero de 1965. La mayoría de los asesinos, apaleadores y secuestradores de líderes y activistas negros, pertenecían al Ku Klux Klan liderado por Samuel H. Bowers. La vorágine homicida contra líderes políticos culminó con el asesinato de Robert F. Kennedy el 6 de junio de 1968.

Al malestar de una parte considerable de la sociedad norteamericana por la represión y agresiones contra los movimientos por los derechos civiles, se unió el rechazo de muchos jóvenes al reclutamiento forzoso derivado de la guerra de Vietnam a partir de 1964. Bien es cierto que no todas las organizaciones que reivindicaban la igualdad de derechos eran pacifistas. Utilizaron la violencia terrorista el Partido Pantera Negra de Autodefensa y el Black Power desde 1966, mientras que el Youth International Party, cuyos partidarios eran conocidos como «yippies», lograron fama tras las manifestaciones violentas durante la Convención Nacional Demócrata del Partido Demócrata que se celebró en Chicago del 26 al 29 de agosto de 1968. Estos acontecimientos y los que siguieron, tomaron una dirección política emanada de la influencia en las universidades norteamericanas de los miembros de la Escuela de Frankfurt que se refugiaron en EEUU en 1933.

La repercusión del pensamiento posmarxista de Theodor Adorno, Max Horkheimer y Herbert Marcuse en los movimientos estudiantiles fue extraordinaria. Pero fue sin duda Marcuse, de quien se suele ocultar que fue fichado en 1943 por William “Wild Bill” Donovan, a la sazón director del Office of Strategic Services (antecesora de la CIA) como informador, quien al recorrer las universidades de Brandeis, California, Columbia, Harvard, Boston y San Diego y participar en el Institute for Social and Economic Research and Policy (ISERP) de la Universidad de Columbia, junto con la publicación en 1964 de “El hombre unidimensional”, se convirtió en el gurú ideológico de lo que se llamaría New Left (nueva izquierda en contraposición a la vieja representada por el Partido Comunista de los Estados Unidos de América). La otra gran influencia en la izquierda norteamericana, fue la propagación en la universidad de la hipótesis Sapir‑Whorf de la relatividad lingüística, hipótesis que supuso un maremágnum al mezclarse pronto con el relativismo posmoderno de la French Theory.

En “Eros y Civilización” (1953) Herbert Marcuse identifica el orden capitalista y la moral burguesa como continuadoras del arcaico patriarcado establecido a través de los medios de reproducción social y de dominación como la familia. Con «Una falta de libertad cómoda, fluida, razonable y democrática prevalece en la civilización industrial avanzada, una muestra del progreso técnico esconden una estructura totalitaria basada en la explotación del hombre por el hombre» inicia Marcuse “El hombre unidimensional”. Luego señala el camino declarando: «El objetivo de la revolución no ha de ser meramente la sustitución de la clase dominante por otra, sino el nacimiento de un hombre nuevo». Otro pensador influyente en la New Left fue el profesor de la Universidad de Columbia, Charles Wright Mills quien concluyó con la proclamación del llamado ”sustituismo” afirmando que el sujeto histórico revolucionario hacia el socialismo no es la clase obrera, sino los intelectuales revolucionarios. Claro que con un método más elaborado, el sustituismo de clase fue teorizado mucho antes por Antonio Gramsci.

¿Qué joven generoso y altruista, siempre un poco narcisista, no anhela superar las añejas miserias de sus antepasados y devenir salvador de los parias de la tierra? La organización que abrazó los señuelos del marxismo freudiano fue Students for a Democratic Society (SDS Estudiantes para una Sociedad Democrática). La SDS logró una notable implantación en las universidades norteamericanas, sin embargo, el maremágnum ideológico y la progresiva radicalización, supuso su escisión en grupos más radicales como Weather Underground, Revolutionary Youth Movement y el claramente maoísta o marxista-leninista Society Progressive Labor Party (PLP). Con la reedición ya en los 70 de la obra de Antonio Gramsci y la popularización de la French Theory posmoderna, se consolidaron en los campus universitarios yanquis los movimientos contraculturales como el «Free Speach Movement» y los movimientos feministas Women’s liberation movement, feminism lesbian self awareness en el campus de la Universidad de Míchigan y Women’s studies creado en 1969 en la Universidad de Cornell.

CONTRACULTURA, POLÍTICAS DE IDENTIDAD Y WOKENOMICS

El académico, novelista y profesor de historia de la Universidad de California, Theodore Roszak, acuñó la expresión contracultura en su ensayo “The Making of a Counter Culture” publicado en 1969. En su estudio, Roszak describe el fenómeno social como espíritu del tiempo que rebela el hartazgo de las nuevas generaciones respecto a la tecnocracia, al cientificismo y a los esquemas de relación familiar y sexual tradicionales. El papel de la “psicodelia”, sobre todo el alucinógeno LSD, en esta forma de rebeldía fue pronto justificado por el filósofo Alan Watts y los profesores de psicología de la Universidad de Harvard; Timothy Leary y Richard Alpert, como ritual e instrumento de liberación del individuo frente a la voracidad del sistema capitalista. “Cambia la mente y cambiarás el mundo” era la consigna.

Un adelantado de la psicodelia en España fue el por entonces joven marxista-leninista profesor de filosofía y derecho en la Universidad Central Complutense de Madrid, Antonio Escohotado quien, en abril de 1967 consiguió que la prestigiosa Revista de Occidente publicara un artículo suyo titulado: “Los alucinógenos y el mundo habitual” donde explicaba las positivas modificaciones perceptivas, filosóficas y culturales que implicaba el consumo de drogas alucinójenas. Condenado a dos años y un día por un delito inducido por la policía, Escohotado escribió «Historia general de las drogas» en la cárcel de Cuenca, ensayo que logra publicar en 1983 con gran escándalo por encontrarse España en pleno boom de heroína que provocó sufrimiento, delincuencia juvenil y miles de yonquis muertos.

Tras años de notables desencantos y desgracias personales, la contracultura fue desenmascarada como hedonista y generadora de un consumo de distinción social. Hippies y yuppies lo hacen por igual. El «No Logo» de la contracultural periodista canadiense Naomi Klein, significaba, como denunciaron más tarde los profesores de filosofía canadienses Joseph Heath y Andrew Potter en su famoso ensayo “Rebelarse vende: el negocio de la contracultura cambiar” (2004) un fraude. Así, Heath y Potter destrozan el mito revolucionario dominante en el pensamiento político, económico y cultural en el que se basan tanto el movimiento antiglobalización como el feminismo y el ecologismo. En su contundente denuncia explican que la supuesta rebelión contra el sistema capitalista, se transformó enseguida en un signo de diferenciación donde germinó el consumidor “rebelde” que trasmuta los barrios donde reside en guetos cool y consume las marcas trendy contraculturales acordes con la ideología de cada grupo o identidad. En último término, los contraculturales fueron el caldo de cultivo donde florecieron las políticas de identidad con el concurso de la French Theory. Fueron los posmodernistas relativistas quienes pusieron en solfa las «metanarrativas» de la cultura y la historia occidental y muchas cosas más. Así, los Lyotard, Foucault, Derrida, Lacan, Deleuze y compañía, reducen el mundo a un juego de lenguaje, difuminan los límites entre lo objetivo y lo subjetivo, la verdad y la creencia, los sexos y el género.

Sobre las premisas relativistas de la French Theory, se inician los Gender Studies, o estudios de género en la neoyorquina Universidad de Cornell, estudios que enseguida se extendieron a otras universidades norteamericanas. De ellos surgieron varias hipótesis feministas destacando la «Queer Theory» (teoría de lo extraño, de lo raro), inspirada en el placer como estrategia de empoderamiento de Michel Foucault que se popularizó en EEUU durante la década de 1990, al tiempo que se propagaba la epidemia de SIDA. Los primeros grupos activistas queer fueron Act Up y Queer Nation.

Sobre los mismos principios posmodernos, también se iniciaron en la Universidad de Detroit los African American Studies que pronto se extendieron a otros centros académicos. De ellos surgió la Teoría Crítica de la Raza (Critical Race Theory – CRT) promocionada por la profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, Kimberlé Crenshaw, quien también es inventora de la “interseccionalidad”. La CRT estipula que el racismo sistémico blanco es consustancial a la sociedad estadounidense y, de rebote, a occidente. Al surgir de las mismas fuentes filosóficas y sociológicas que la teoría queer, sufre de los mismos desatinos. De esta suerte, la CRT contempla la raza desde un prisma maniqueo, donde sus teóricos y activistas se dedican a clasificar a cada individuo y meterlo en uno de los dos cestos dispuestos; en el de los opresores o en el de las víctimas. Estas ideologías han infectado a toda la sociedad norteamericana, empezando por la política y continuando por la educación, el trabajo, la sanidad, el arte, la religión y la milicia. Desde la concepción de una sociedad enfrentada entre buenos y malos, las causas de que la policía de EEUU dispare (más de 1.000 disparos mortales en 2019) en una proporción 1,6 veces superior contra ciudadanos negros y mulatos que al resto de la población, se despacha con una palabra; racismo. No hay posibilidad alguna de análisis, y quien se atreva a poner en duda este axioma, corre el riesgo de ser cancelado, boicoteado, borrado como ciudadano con derechos humanos.

Paradójicamente, o no tanto como veremos luego, algunos de los primeros teóricos Queer como Judith Butler, criticaron en los años 90 las políticas de identidad, por considerar que convierten la identidad en esencia, en una verdad inmutable sobre el yo. Además, alegaron que los relatos identitarios en los cuales se basan las políticas de la identidad, aunque sean interpersonales, afirman el fetiche y el motor del capitalismo: el sujeto privatizado. No obstante, la profesora de Berkeley se desdijo luego de esta crítica a través de textos abstrusos que terminan asegurando que el género no es un hecho anatómico, sino que lo crea la palabra, por lo tanto, la identidad de uno no está ligada a su sexo biológico, sino al sentimiento que cada persona. Esta ocurrencia sin base científica ni epistémica alguna, ha conducido a la multiplicación de sentimientos de género y a la consiguiente obsesión narcisista por la autorepresentación personal. La conclusión es que hay un número infinito de géneros que la famosa sigla LGBTQ+ no puede abarcar. Si quién tiene el poder de definir el discurso tiene el poder real, habrá que reconocer que las activistas del Me Too lo bordan, sin embargo es evidente que la sobresaturación de identidades y denuncias cruzadas conforman un antropofágico escenario. Para superarlo, Williams Crenshaw creo un ardid, la mencionada “interseccionalidad” donde se solapan innumerables formas de discriminación, fruto de la confluencia de varias “identidades oprimidas” en una misma persona o grupo. Así, la interseccionalidad enlaza raza, sexo, clase, sexualidad, identidad de género, religión, estatus migratorio, capacidad física, salud mental y tamaño corporal, más subcategorías como el tono exacto de la piel, la forma del cuerpo y las identidades de género y sexualidades abstrusas, que se cuentan por centenares. Vamos que hay oprimidos a la enésima potencia.

El conjunto de teorías “interseccionalizadas”, se conoce como Teoría de la Justicia Social Crítica ((TJSC). Su implantación desde las universidades a organizaciones e instituciones públicas y privadas de EEUU y Canadá se denominó Great Awokening (Gran Despertar). Este gran despertar supone un formidable salto de toma de conciencia desde las minorías oprimidas a las clases pudientes educadas en el izquierdismo (liberals en EEUU). Los despertados más significativos son los poderosos chief executive officers (CEOs – directores ejecutivos) de corporaciones públicas y privadas, bancos y fondos financieros que se autodenominan sostenibles, un desiderátum que se vende estupendamente pues plantea «crecer de manera constante sin causar daño al planeta, aliviando la devastación provocada por el cambio climático y cerrando la brecha con los grupos más vulnerables». Semejante proeza ha sido etiquetada con las siglas ESG (Environment-Social- Good Governance: Medioambiente, Social y Buen Gobierno). Ni que decir tiene que esta etiqueta es la vitola del buen CEO que no solo mira por sus intereses, sino que se preocupa de las emisiones de gases de efecto invernadero, la preservación de la biodiversidad, de las energías renovables y la eficiencia energética, de la buena vida de sus empleados incluyendo la diversidad y la inclusión, la transparencia, cerrar todas las brechas salariales y de género, romper el techo de cristal y erradicar la discriminación por razón de género, edad, religión, orientación sexual y discapacidad. La bondad infinita hecha persona en el jefe de la gran corporación multinacional.

El 25 de mayo de 2020 el mundo fue testigo de cómo el oficial de policía del barrio de Powderhorn de Mineápolis Derek Chauvin, apoyó su rodilla en el cuello del ciudadano negro George Floyd hasta asfixiarle. El asesinato de Floyd provocó una oleada de dolor en todo el mundo con rezos masivos, estrellas del deporte y del show business, artistas e incluso grandes banqueros se arrodillaron contritos. ONGs y empresas de todo tipo divulgaron sus condolencias y prometieron aportar sus recursos para la curación del racismo. Al mismo tiempo, el grupo Black Lives Matter (BLM – Las vidas de los negros importan) organizó protestas callejeras masivas. No fueron protestas pacíficas como las del Movimiento por los Derechos Civiles de 4 décadas antes, sino análogas a los disturbios que arrasaron el centro de Detroit en 1967. Similares en violencia pero mil veces más extensas. La primera protesta violenta sucedió en Minneapolis el día después de la muerte George Floyd. Enseguida se expandieron a otras ciudades y pueblos de los EEUU. A finales de junio se contabilizaban más de 1000 tumultos que provocaron centenares de heridos por los enfrentamientos de los militantes y simpatizantes de BLM con la policía y ciudadanos disidentes, así como la destrucción de cientos de propiedades públicas y privadas.

Estos tumultos, lejos de ser condenados unánimemente por políticos, medios y organizaciones civiles y económicas, se llevaron a beneficio de inventario como si se trataran de sacrificios al Dios antirracista. Así, alrededor de 40 grandes corporaciones autoetiquetadas ESG, reafirmaron su compromiso en profundizar la diversidad, equidad e inclusión en sus empresas y donaron importantes sumas a los dirigentes de Black Lives Matter Global Foundation (BLMGF), si una fundación sin ánimo de lucro que dice dedicarse a la educación, cuando quieren decir a la agitación y propaganda para obtener sus fines: «erradicar la supremacía blanca y construir poder local para intervenir en la violencia infligida a las comunidades negras por el estado y los vigilantes».

Con estos mimbres se ha construido la “racialización” de la política y la sociedad (cultura) en los siguientes términos: tu identidad racial, sexual o de género definirá el 100% de tu existencia. Por consiguiente, eres víctima o victimario. Como con el marxismo-leninismo, no hay posibilidad de diálogo pues la dialéctica sigue siendo la oposición dominante-dominado. Además, instituye el pecado original de raza, todos los blancos son culpables de los grandes males desde que el mundo es mundo; racismo, colonialismo, capitalismo. Todos los ciudadanos de un país colonialista, aunque haga más de un siglo que ha dejado de serlo, son colonizadores y traficantes de esclavos. Todos los varones, sobre todo los blancos, son machistas y potenciales agresores de mujeres. Todos lo “no nacionalistas” son imperialistas. En “Cynical Theories” (2020) Helen Pluckrose y el matemático James A. Lindsay afirman que el wokismo es “una teoría del complot sin conspiradores individuales”. El racismo, el machismo, el occidentalismo, el colonialismo son males estructurales. Todos los blancos nacen con un pecado original (el privilegio blanco) que los define, incluso a los que luchan por los derechos civiles.

El caso es que los CEOs de gigantes multinacionales yanquis con etiqueta ESG como: Amazon, Apple, Google, Nike, McDonalds, Goldman Sachs, Microsoft y BlackRock (Los directivos de los bancos son filántropos con el dinero de sus clientes y de sus inversores), entre otros muchos, además de expresar su mea culpa por acarrear el pecado original heteropatriarcal y blanco racista, reafirmaron su determinación con la causa de la igualdad racial y la diversidad con frases redentoristas como: «El cambio en nosotros mismos ayuda a impulsar el cambio en el mundo» (Microsoft). Todas las corporaciones mencionadas y unas cuantas más, donaron a BLMGF del bolsillo de sus accionistas entre un millón y dos millones de dólares respectivamente. De esta manera, cerca de 40 corporaciones multinacionales donaron más de $90 millones a BLMGF en 2020, de los que $6 millones fueron destinados a comprar una opulenta mansión entre Los Ángeles y Hollywood de 603 m², 8 habitaciones y baños, piscina y estacionamiento para más de 20 automóviles. Por supuesto, la mansión fue adquirida por Delaware Limited Liability filial de BLMGF. Además de la mansión, el triunviro queer dirigente de BLM formado por Patrisse Cullors, Alicia Garza y Melina Abdullah, tuvo que reconocer públicamente sus formidables ingresos derivados de contratos entre BLMGF y empresas de servicios que supusieron un incremento patrimonial formidable de cada una en apenas 8 años.

Que la emancipación de los parias de la tierra empieza siempre por sus apóstoles, no debe despistarnos sobre las enseñanzas de estos sucesos, a saber, que el adoctrinamiento sistemático ejercido durante más de 6 decenios en la mayoría de facultades de humanidades en EEUU y Canadá, han logrado sus objetivos gracias a la incorporación de sus alumnos más aplicados a los puestos ejecutivos de la política y las corporaciones empresariales. En general, los CEOs de las grandes multinacionales occidentales suelen tener masters en administración de empresas (MBA), apenas hay científicos, médicos o ingenieros (Elon Musk es la excepción de la regla) entre ellos. Excelentes promotores de sí mismos, sus concienciadas y despiertas socialmente mentes, predican una moral de conveniencia con notable éxito en Norteamérica y, con algo de retraso, también en Europa. Con el “wokenomics”, la antigua responsabilidad social de la empresa se ha reconvertido en un instrumento de acumulación de riqueza y prestigio disfrazado con un manto honorable. Convertidos en bienhechores, los altos y famosos ejecutivos están dirigiendo estrategias para problemas sociales, ambientales y políticos, desde el cambio climático hasta la desigualdad racial. Y lo hacen cuan si fueran ecuaciones que deben resolver el genio de unos pocos iluminados; es decir, los Zuckerberg, Bezos, Gates, Musk, Benioff, Soros, Schwab, Al Gore, Fink, etcétera .

Parece obvio que la venia o anexión a la ideología woke por buena parte de las élites empresariales y políticas occidentales, es más oportunista que altruista. En realidad, se trata de un quid pro quo difícil de limitar quien ejerce mejor el oportunismo o el chantaje. Un fantasma recorre Norteamérica: el fantasma del wokeismo que intimida a las élites empresariales, políticas y culturales; el perder la reputación personal. Ha ganado la antidemocrática “cultura de la cancelación” basada en el boicot y el oprobio del sacrílego (public shaming). Y como ni siquiera vale el silencio, “White silence is violence”, los dirigentes empresariales sobreactúan para salvar el pellejo incluso en detrimento de los intereses de los inversores de sus empresas que son sus verdaderos propietarios. Pero a esta situación no se ha llegado sin la complicidad de unos cuantos poderosos que pretenden establecer un nuevo modelo económico y social en el mundo. «Todos los países, desde Estados Unidos hasta China, deben participar, y todas las industrias, desde el petróleo y el gas hasta la tecnología, deben transformarse. En resumen, necesitamos un «Gran Reset» del capitalismo» Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial de Davos.

DEL ANTIFRANQUISMO UNIVERSITARIO

Es público y notorio que las facultades de humanidades de las universidades públicas españolas, fueron poco a poco copadas por marxistas y/o nacionalistas. Pero la historia grande o pequeña contiene paradojas reveladoras, por ejemplo, la del grupúsculo que se erigió en efímero Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona en 1966 y redactó el “Manifiesto por una universidad democrática”. Aquel manifiesto fue apoyado por otros grupos antifranquistas universitarios y, aunque clandestino, el estilo de su redacción señalaba la autoría de Manuel Sacristán Luzón, a la sazón reconocido filósofo y teórico marxista dirigente del Partido Comunista de España (PCE) y profesor no numerario de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Barcelona.

Aquel manifiesto denunciaba la implantación coactiva de la ideología oficial franquista, criticaba las malas prácticas de la Universidad y proponía medidas para democratizar la institución y mejorar su rendimiento científico. Entre las propuestas, destacaba la que declaraba: «ningún cargo universitario debe ser cubierto por tiempo indeterminado». Otra sin duda innovadora propuesta era la que propugnaba la eliminación de las cátedras vitalicias, al tiempo que pedía la dignificación de los profesores no numerarios.

Llegado el PSOE de Felipe González al poder en 1982, se inició la vorágine fundadora de universidades públicas en cualquier ciudad o pueblo que el político del lugar proponía para su mayor gloria. Enseguida se fundaron a toda prisa decenas de universidades públicas, al tiempo que el gobierno convirtió en funcionarios a todos los profesores. En cualquier caso, no hubo protestas cuando los concursos de acceso a cátedras y titularidades universitarias se simplificaron, se redujo el número de miembros de los tribunales o comisiones que habían de decidirlos (de siete miembros a cinco, con lo que resultaba fácil conseguir mayorías de sólo tres votos), y se entregó la designación de dos de estas personas a la decisión de los propios departamentos universitarios afectados. El incremento de la endogamia que significaban estas disposiciones, en detrimento del mérito, se implantó como sistema en la universidad pública española. En 1984, unos pocos meses antes de morir, Manuel Sacristán Luzón fue nombrado catedrático de Metodología de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona.

En los inicios del Felipato, el inexorable declive de la URSS impuso planteamientos revisionistas de socialistas y comunistas en todo el mundo. En España, como en otros lugares, trataron de salvar los muebles y evitar por todos los medios certificar la defunción del marxismo al modo del falsacionismo de “La sociedad abierta y sus enemigos” de Karl Popper. Por supuesto, no se trataba de reestudiar el oscuro “Materialismo y empiriocriticismo “de Lenin sino de seguir los compases de los Radicales italianos del folclórico Marco Pannella que se adornaba con los desplantes del entonces joven y rojiverde Giovanni Negri, junto con el neomaltusianismo instalado en “Los Límites del crecimiento” por el Club de Roma, unido a la ambivalencia ideológica de los flamantes Verdes Alemanes (Die Grünen). De esta manera, se fue conformado un relato bonancible con intenciones de paradigma. Así, a la entropía la convirtieron en una nueva versión de ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia que acabaría con el consumismo compulsivo del primer mundo capitalista. El consumismo compulsivo era, ¿es? la enfermedad mortal del capitalismo, enfermedad que por entonces no tenían la URSS donde no había ni leche que consumir y de una China en la que el mañoso Deng Xiaoping iniciaba, con no pocos sobresaltos, su reforma hacia el capitalismo salvaje de partido único.

Ecologista se declaró en aquel tiempo el recién expulsado dirigente del PCE y prestigioso catedrático de economía Ramón Tamames Gómez. Menos mediático y fiel al Partido (PCE) el considerado el gran teórico marxista español, Manuel Sacristán Luzón publicó “Pacifismo, ecología y política alternativa” en 1987. Pero el Felipato, como práctica de poder sin contrapesos evitó la expansión del posmodernismo en el ámbito académico, en realidad, no hay un Lyotard español y este movimiento solo se manifestó como coartada estética, cultural y sexual que representan fenómenos banales como la movida madrileña.

DEL ANTIFRANQUISMO SOBREVENIDO AL POPULISMO WOKE

Los intelectuales universitarios españoles que se autodenominaban progresistas, es decir, marxistas más o menos leninistas enfadados con el proletariado, durante el Felipato se agarraron al clavo ardiendo de Gramsci y emprendieron la tarea de lograr la hegemonía cultural convirtiendo a las ya numerosas facultades de humanidades en centros de adoctrinamiento. Lo lograron. Por consiguiente, parece justo mencionar a los brahmanes más destacados en su empeño. Por su curiosa trayectoria ideológica considero merecedor de encabezar la distinguida lista a José Luis Sampedro Sáez seguido de Ramón Cotarelo García, Juan Ramón Capella Hernández, Montserrat Galcerán Huguet, Jaime Pastor Verdú, Antoni Domènech Figueras, Joan Subirats Humet (ministro de Universidades del Gobierno presidido por Sánchez Castejón desde 2021), Ludolfo Paramio Rodrigo, Carlos Berzosa Alonso Martínez, Carlos Taibo Arias, Heriberto Cairo Carou, Antonio García-Santesmases, Carlos Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero, Santos Miguel Ruesga Benito, David M. Rivas Infante, Andrés Arias Astray, Julio Alguacil Gómez, Jorge Fonseca Castro y Rafael Escudero Alday. Faltan tantos que sus nombres ocuparían demasiado espacio, pero cuando recuerdo a unos cuantos que traté personalmente hace ya muchos años, no acabo de entender cómo personas de trato agradable y siempre aseados, soportaban la cochambre que reinaba y reina en las facultades y los vandálicos escraches de sus alumnos a quienes no eran del mester de progresía.

Aparentemente, como sucedió en Norteamérica, el Neo Marxismo Gramsciano impartido en las aulas de humanidades de nuestras universidades públicas, no parecía tener mucha influencia social debido a la aparente consolidación de un bipartidismo imperfecto condicionado por los nacionalistas vascos y catalanes. Pero en 2008 estalló la burbuja inmobiliaria y la consiguiente depresión económica. Surgen entonces los indignados contra el sistema, aunque no fue hasta 2014 que las semillas ideológicas sembradas durante tantos años en la universidad pública española dieran cosecha en forma de partido político. Bien es cierto que en España no tuvimos un solo Lyotard afamado salvo que consideremos como tal a Pedro Almodóvar Caballero, pero la influencia de Gramsci se fue alargando hacia un populismo posmarxista de resonancias peronistas formulado por la pareja Ernesto Laclau y Chantal Mouffe en “Hegemonía y estrategia socialista: hacia una política democrática radical” (1985), una propuesta abrazada con frenesí por los doctorandos, luego devenidos famosos políticos, que por aquel tiempo estudiaban en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid ubicada en el campus de Somosaguas.

La consigna «Democracia Real YA» de mayo de 2011 fue un amargo grito que expresaba el anhelo de un cambio de rumbo, mientras que «Juventud Sin Futuro» la constatación de un fracaso político y social trasformado en descrédito de la democracia liberal. Las plataformas y movimientos llamadas 15M proclamaban su apartidismo, pero bastaba con acercarse a cualquiera de las ágoras de indignados organizadas en las plazas de las ciudades españolas, sobre todo las de la Puerta del Sol madrileña y la Plaza de Cataluña barcelonesa, para comprobar que quienes dirigían la orquesta asamblearia con notable destreza y experiencia adquirida en facultades, sindicatos y partidos, eran un manojo de veteranos líderes de Izquierda Unida y los aventajados alumnos de las inefables facultades de humanidades devenidos ya profesores. Los más ardorosos se camuflaron en el “colectivo” universitario Juventud Sin Futuro. Este colectivo estaba controlado por la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) de ideología marxista que ejercía de consultora y Think Tank del «Socialismo del Siglo XXI» desarrollado por Heinz Dieterich Steffan, Michael Lebowitz y la discípula de Althusser, Marta Harnecker. Era el socialismo que estaban implantando entonces los Hugo Chávez, Lula da Silva, Rafael Correa y Evo Morales. Ya entonces la CEPS era dirigida por el núcleo que en 2014 fundó el partido Podemos. También eran fácilmente detectables las consignas del movimiento antiglobalización internacional ATTAC y el Nuevo Partido Anticapitalista capitaneado por el incombustible trotskista Olivier Besancenot.

La diferencia doctrinal del socialismo del siglo XXI respecto al soviético apenas se distingue en el detalle de no perpetrar sistemáticamente la socialización de los medios de producción (incautación por el estado), sino la implantación de un Estado Leviatán manejado por una casta dirigente, cuya legitimidad está fundada en la superioridad moral de su ideología. La estrategia para lograr la superioridad moral es la consecución de la hegemonía cultural establecida por Gramsci que al inicio del siglo XXI es aumentada con la política de identidad que en el caso de Iberoamérica combina el antitético indigenismo con el nacionalismo histórico bolivariano. Esta aberración es asumida por el Frankenstein del mester de progresía español quien ha desechado el feminismo clásico igualitarista y se ha apuntado de hoz y coz a la queer theory.

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El fulgurante ascenso a la fama de Pablo Iglesias Turrión y de rebote el partido Podemos, no se explica sin la colaboración de los medios de comunicación, sobre todo de los canales de televisión generalistas privados. El personaje apenas era conocido hasta que en 2010 comenzó a presentar el programa de tertulia política La Tuerka en Tele K. Poco después, Iglesias comenzó a colaborar con el periódico Público y apareció como analista en un programa especial de La Sexta, La Sexta Columna y en Fort Apache del canal público iraní Hispan TV. Ya afamado, Iglesias aparecía por todas las televisiones generalistas, La Sexta Noche; Las Mañanas de Cuatro y Te vas a Enterar, La Noche en 24 Horas, El Cascabel de Trece-COPE, La Lupa del Canal 10; Al Rojo Vivo, El Objetivo o Salvados, Las Mañanas de La 1 en TVE y hasta en El Gato al Agua del derechista canal de Intereconomía en 2013. De estrella mediática predicadora del igualitarismo y la eliminación de la plutocracia a diputado europeo y jefe de Podemos apenas fue un paso lógico.

Lo sucedido después con el personaje y su partido es bien conocido. Pero lo relevante de la conversión de un desconocido profesor en líder carismático es que excepto TVE, todos los canales mencionados que le promocionaron pertenecen a propietarios privados, cooperativas, instituciones religiosas y, sobre todo, grandes grupos de comunicación como Atresmedia y Mediaset. Y por si aún no queda clara la cuestión, destaco que estos grandes grupos cooperativos de comunicación, exponen a bombo y platillo en sus balances y “statements” en español e inglés su vitola ESG de compromiso social, ambiental y de buen gobierno.

Por motivos que comprenderán y por constatar además que sus platós acogieron el “ESG Spain 2020 Corporate Sustainability Forum”, elijo como referente el informe:”Estado de información no financiera consolidado 2021 de ATRESMEDIA CORP. DE MEDIOS DE COM. S.A.”. Ya en la carta del Presidente, José Creuheras Margenat, queda clara la adhesión a la corrección política ESG de la corporación: «En 2021 hemos finalizado nuestro segundo Plan Director de Responsabilidad Corporativa, llevando a cabo sus últimas acciones y estableciendo, tras él, nuevos objetivos ESG que guiarán la actuación durante 2022 y 2023. Estos primarán el refuerzo de la estrategia medioambiental, el impulso de la medición del impacto social del Grupo y el incremento en la respuesta a inversores sobre el desempeño ESG». Un desempeño ya notable antes pues en el informe queda escrito negro sobre blanco que unas decenas de millones de euros de sus accionistas han financiado campañas a favor de ONGs (sospechosamente sin especificar), a lograr para Atresmedia la ambicionada calificación B de la organización Carbon Disclosure Project (CDP) por su actuación contra el cambio climático y a la obtención del índice de sostenibilidad FTSE4Good Ibex por mejora de eficiencia energética. Asimismo, la Política General de Responsabilidad Corporativa diseñada por sus CEOs, establece proveer «un empleo de calidad gratificante, promover la igualdad, la diversidad y la conciliación, garantizar los derecho laborales, evitar la discriminación por razón de género, edad, religión, orientación sexual y discapacidad, total compromiso con la consecución de los Objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas», etcétera, etcétera.

En primer lugar, ATRESMEDIA CORP. DE MEDIOS DE COM. S.A. tiene como Objeto Social solo y exclusivamente servicios de televisión y radiodifusión. Asimismo, por ser una sociedad anónima, la ley le concede el privilegio de limitar a sus propietarios y directivos la responsabilidad frente a los acreedores, lo que pone a salvo su patrimonio personal en caso de quiebra, luego cabe preguntarse si sus directivos pueden legal y moralmente convertir la compañía en santuario difusor de una ideología concreta que no tienen por qué compartir ni sus accionistas ni sus clientes. Es más, si fuera solo Atresmedia el asunto, aunque grave, sería anecdótico, pero estamos hablando de que casi todas las empresas españolas cotizadas en bolsa y muchas más, han asumido su encuadre en el ESG. Incluso existen unos cuantos índices nacionales e internacionales que miden, sin criterios objetivos y transparencia, el grado de cumplimiento ESG de las empresas que, en el caso de España, suele estar liderado por Mercadona, seguida de Inditex, Ikea, Mapfre, Mutua Madrileña, Mahou San Miguel, Nestlé, Telefónica, Caixabank, etcétera.

Ante esta realidad, surge la inevitable pregunta: ¿Qué intereses y estrategias mueven a la miríada de altos dirigentes del capitalismo mundial a desplegar, sobre todo desde la plataforma de Davos, el llamado capitalismo stakeholder aderezado con la ideología woke? Repito entonces las contundentes palabras del fundador y presidente del Foro Económico Mundial (FEM), Klaus Schwab, cuando escribió en junio de 2020: «Todos los países, desde Estados Unidos hasta China, deben participar, y todas las industrias, desde el petróleo y el gas hasta la tecnología, deben transformarse. En resumen, necesitamos un «Gran Reset» del capitalismo».

Podemos especular, no sin motivo, que el cártel ESG-Woke es una reedición de la referida al principio de este artículo “recuperación asimiladora” del capitalismo, para neutralizar el wokeismo militante de extrema izquierda, además de una buena «herramienta de marca». Asimismo, se puede llegar a la conclusión de Vivek Ramaswamy en “Woke Inc.” (2021) estimando que la “wokenomics» es una estafa egoísta, una puesta en escena para engañar a consumidores y accionistas con dos propósitos camuflados por angelicales palabras solidarias; elevar el estatus social (moral) de los CEOs y gurús de las grandes corporaciones y camuflar, con preocupaciones éticas fingidas, el objetivo que realmente les importa: las millonarias bonificaciones que se otorgan. En definitiva un amoral matrimonio de conveniencia entre organizaciones de activistas y directivos de grandes corporaciones; un bochornoso quid pro quo. También es instructiva la conclusión del reconocido ensayista y decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Tecnología de Sydney, Carl Rhodes que establece que el capitalismo woke está saboteando la democracia liberal, es decir, la democracia. De hecho, entre el trampantojo construido por el cártel ESG-Woke de estructuras culturales, económicas y sociales paralelas, se puede entrever la sombra de la ambición monopolística que suele conducir al corporativismo, un corporativismo que ahora sería mundial.

Como han adivinado, la sombra del socialismo corporativo tiene una vieja y tétrica historia que se remonta a finales del siglo XIX y se impone en varios países europeos, con diferentes etiquetas, a principios del siglo XX hasta concluir en los mayores baños de sangre que registra la historia. Hoy, el paradigma de los Klaus Schwab, Al Gore, Larry Fink, Tim Cook, Reed Hastings, Satya Nadella y demás CEOs wokes se barrunta como un neofascismo economicista autoritario. No por casualidad, el fundador del Foro Económico Mundial de Davos, Klaus Schwab, decidió en 2021 que el invitado de honor fuera el dictador chino Xi Jinping. El anfitrión, Klaus Schwab, presentó a Jinping con alabanzas de esta guisa: «Tenemos que comenzar una nueva era global y contamos con usted”. Xi, fue claro, reconoció que su régimen no es «igualitario». Que confiere el poder económico y político a las élites empresariales y estatales, además de utilizar la coacción y el poder del Estado para concentrar el control de la riqueza en sus manos, por mucho que prometan redistribuirla mediante la «justicia social». Además, Jinping aseguró que la senda a seguir es un nuevo gobierno mundial en el que China tendrá un lugar predominante. «En China estamos siguiendo el camino hacia un país socialista moderno. Ahora, desempeñaremos un papel más activo para fomentar una globalización económica mundial que sea más abierta, inclusiva, equilibrada y beneficiosa para todos» manifestó poco después de ordenar apalear a los manifestantes de Hong Kong, seguir encerrando en campos de concentración a los discrepantes de Xinjiang, recluir o hacer desaparecer a quienes discrepan de la versión oficial del Covid e implantar el orwelliano sistema de crédito social, un siniestro carnet por puntos que los ciudadanos ganan o pierden en función de si cumplen las rígidas normas establecidas por el Estado Leviatán chino, dirigido por la oligarquía instalada en el Partido Comunista. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aplaudieron con fervor a Xi.

TRABAJAR EN ESPAÑA

O UNA NOCHE EN LA ÓPERA

Pablo Rojo Barreno.

La Ministra de trabajo que descubrió los ERTE y el contrato fijo-discontinuo de la Reforma Laboral de 2012 del PP, está satisfecha por las chulísimas consecuencias de su minireforma laboral. Tras este éxito, se ha lanzado sin paracaídas a la consagración de la matria que suma, desdeñando a la femenina patria, esa que algunos oímos su aflicción. Aunque para aflicción, esos más de 13.000 millones de déficit que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ha incurrido en los últimos dos años. Y mientras escribo estas líneas, el gobierno presidido por Sánchez Castejón, ha decidido transferir a la Seguridad Social 19.888 millones de euros más (deuda) a los 36.502,6 millones de hace apenas un año, para tapar el agujero que supondrá su empeño (electoral) de actualizar las pensiones con el IPC en 2023. Por supuesto, el gobierno echa la culpa de estos déficits a la pandemia y a la guerra de Ucrania.

Algunos malintencionados intentan desprestigiar el contrato de trabajo fijo-discontinuo por camuflar las cifras reales de desempleo. Que lo hace no hay duda puesto que; cuando al trabajador se le comunica que sus servicios quedan congelados y deja de trabajar, para el SEPE no consta como parado sino como “demandante de empleo no parado … una situación similar los trabajadores en ERTE, no trabajaban pero no estaban en el paro«. Con todo, hay que reconocer que este modelo de contrato mejora algo la continuidad del puesto de trabajo, respeta la antigüedad, permite acceder a la indemnización por extinción de contrato, y, probablemente, reducirá la tasa de temporalidad a largo plazo. Sin embargo, sigue conservando muchas lacras de los contratos temporales, por ejemplo, cuando las entidades de crédito no lo equivalen al contrato fijo indefinido.

Coherente con la obsesión reglamentista e intervencionista característica del gobierno presidido por Sánchez Castejón, el Real Decreto-ley 3/2022 impone cinco modalidades de contrato fijo discontinuo: estacional, intermitente, adscrito a contratas o concesiones, empresas de trabajo temporal y sector público. Estos contratos pueden ser por jornada completa o parcial, siendo estos últimos los que más se firman. Es obvio que en todos los casos, en algún momento el trabajador dejará de trabajar y pasará a engrosar el paro. Por otro lado, los tribunales laborales han considerado que no puede ser fijo discontinuo un trabajador que ha prestado servicios todo el año. El laberinto leguleyo se expresa fehacientemente cuando se comprueba que; la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) de España, ha publicado para el 2022 nada menos que 47 modelos de contratos de trabajo, de los que 5 son para fijos-discontinuos.

Teniendo en cuenta que el suflé de estos contratos acaba de empezar, no hace falta tener mucha imaginación para prever que cuando la temporada turística acabe, un porcentaje considerable de trabajadores fijos-discontinuos pasarán a cobrar el seguro de desempleo en función de sus circunstancias personales. Estamos hablando de alrededor de un millón de trabajadores con jornadas de trabajo dispares. Si la bomba de relojería de las pensiones públicas (en julio supuso 11,8% del PIB) es manifiesta, el aumento del gasto por desempleo es algo más que un petardo, aunque las cifras oficiales nos lo camuflen.

Acostumbrados a sufrir un desempleo aciago desde hace cuatro décadas, apenas nos preguntamos como otros países de economías y riquezas naturales similares o incluso más exiguas, mantienen tasas de desempleo mucho menores y ahorran un dineral en miseria y gastos. Una respuesta sencilla la tenemos en la más católica que nosotros Irlanda, país también miembro de la UE donde los contratos de trabajo no están tipificados, por lo que los términos y condiciones del empleo dependen del acuerdo que se establezca entre el empleador y el trabajador. Esta sencilla fórmula junto con bajos impuestos, les ha permitido que estando emparejados con nosotros respecto al PIB per cápita hace 24 años, hoy (datos de 2021), con 84.940 € de PIB per cápita tripliquen con creces nuestro flaco 25.460 €, mantengan una deuda del 56% del PIB frente al 118,4% del PIB de España, al tiempo que mantienen una tasa de desempleo del 4,8% frente al 13,7% nuestra.

Mientras la ministra de Educación y Formación Profesional y actual portavoz nacional del PSOE, Pilar Alegría encuentra los puntos de fuga de la perspectiva de género en las matemáticas, les propongo analizar con un ejemplo las peculiaridades del contrato de trabajo fijo-discontinuo.

Parece que este contrato se está utilizando masivamente para la contratación de conductores de autobuses de transporte escolar. Debido al extenso calendario de días no lectivos, fiestas locales, vacaciones de navidad (entre 18 y 20 días), semana de carnaval, semana blanca, Semana Santa y vacaciones de verano de 5/6 semanas, el contrato fijo-discontinuo es el preferido por las empresas. Así, los conductores de autobuses escolares pasan al paro en verano y navidades porque las empresas de transporte escolar ahorran un pico en salario y cotizaciones a la Seguridad Social. Veamos; la retribución se establece por un salario base más complementos, pluses y las dos gratificaciones extraordinarias de junio y navidad. Tomando la media de varios convenios colectivos, obtenemos que un conductor de autobús escolar tiene un salario bruto mensual de 1.920,00 €/. A este salario hay que añadir las mencionadas pagas extraordinarias y los correspondientes impuestos. Es decir: 320,00 € por pagas extraordinarias, 150,08 € de cotización por desempleo (5,50 %), 528,64 € por contingencia común de la S.S. (23,60 %), 4,48 € por el FOGASA (0,20 %), 84 € por accidente de trabajo y enfermedad profesional (3,75 %) y 13,44 € (0,60 %) por formación profesional. Costo total mensual para la empresa: 3.020,64 €.

PARADOJAS: Cuando la empresa aplica el contrato fijo-discontinuo mandando a su casa al conductor de autobús escolar 20 días en navidad y 5/6 semanas entre julio y agosto nos encontramos con las siguientes paradojas:

La empresa de transporte escolar se ahorra 1.890,45 € en Navidad y 4.050,96 € en verano de salario e impuestos al trabajo, sin embargo, sacrifica la posibilidad de rentabilizar su autobús durante esos dos periodos.

El conductor “disfruta” de las mismas vacaciones que los maestros, aunque ve reducido su salario real a unos 1200,00 € al mes durante 2 meses (en función de varios parámetros como cotizaciones anteriores, hijos, etc,) y solo si tiene derecho a la prestación contributiva, es decir, el paro que se concede por tener 360 o más días cotizados en los últimos seis años, seguirá cotizando a la Seguridad Social para su futura jubilación. En todos los casos, no cotizará por desempleo, accidente de trabajo y enfermedad profesional, fondo de garantía salarial y formación profesional.

El Estado español y en concreto el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) hace un pan como una tortas con este sistema. Así, ha recibido un total de 1.508,00 € durante el año y tendrá que pagar unos 2.400,00 € en prestaciones de desempleo más costos administrativos de personal y financieros.

Ante este panorama de perspectiva poco halagüeña, he revisado los incentivos fiscales y bonificaciones estatales para fomentar la contratación indefinida. Hay unos cuantos que bonifican total o parcialmente la cuota empresarial a la Seguridad Social. Los más generosos que pueden durar hasta tres años, son los contratos para la formación y el aprendizaje. Menos generosos son los dedicados a las conversiones de contrato de formación en alternancia en indefinido, los contratos de prácticas en indefinidos, las bonificaciones a la contratación de personas mayores de 45 años, para contratos indefinidos de parados de larga duración, colectivos en riesgo de exclusión y víctimas de diferentes circunstancias, así como para la conciliación de la vida personal, laboral y familiar. En realidad, la única fórmula archidemostrada para estimular la contratación laboral indefinida, es la reducción general de los impuestos al trabajo, junto con la mencionada fórmula irlandesa de contratos de trabajo no tipificados y burocratizados.

Aunque es de sobra conocido el banal concepto que tienen demasiados políticos acerca del erario; «Estamos manejando el dinero público y el dinero público no es de nadie» despachado por la ínclita Carmen Calvo, el despilfarro del dinero que los contribuyentes están obligados a proveer al Estado es una canallada, aunque se disfrace con la empalagosa y demagógica redacción actual del BOE. 16 páginas antes del Dispongo tiene el Real Decreto-ley 32/2021 que arranca por la típica y tópica muletilla adaninsta: «Completar de una vez por todas la transición de nuestras relaciones laborales hacia un modelo más justo y garantista es el gran objetivo de esta reforma». De una vez por todas, escriben impasible el ademán.

Quienes defendemos el modelo de relaciones laborales claras, sin reductos privilegiados para unos pocos, sin letra pequeña ni recovecos, flexibles e indefinidas salvo para los casos concretos bien conocidos, sin intervencionismo estatal como en Irlanda, junto con el cambio de la indemnizaciones por despido por el modelo conocido como “Mochila Austriaca” vigente también en Dinamarca y Suecia, las jerigonzas burocráticas de nuestra legislación laboral nos parecen trabas destructoras de empleo y de dignidad (ver Nota Mochila Austriaca).

Nota sobre la Mochila Austríaca: Se trata de un sistema de protección para el trabajador asalariado, en que las empresas aportan el 1,53% del salario bruto de cada empleado a un fondo de capitalización o caja de prevención laboral, un importe que el trabajador se lleva consigo cuando cambia de compañía o se queda en situación de desempleo. Es el trabajador quien puede decidir si lo sigue acumulando para su posterior jubilación o si lo capitaliza para afrontar la nueva situación del paro. Para el trabajador hace las veces de indemnización y complemento a su pensión y solo él decide qué hacer con ese capital.

LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA

UNA LEY PARA DESTRUIR LA CONSTITUCIÓN

Uno de los métodos analíticos que tiene la ventaja de ser considerado empático, aunque, en rigor, no tiene por qué serlo, es el de ponerse en lugar del otro. Sin embargo, para aumentar la capacidad analítica, además de ponerse en lugar de alguien o de algunos, parece imprescindible el uso de la mayéutica. Por lo cual, voy a intentar aplicar el mencionado método combinado para analizar los objetivos de la camarilla que ha redactado y aprobado el proyecto de Ley de Memoria Democrática.

Poner en perspectiva histórica los partidos políticos que han redactado y/o apoyado este proyecto de ley, es imprescindible para buscar sus motivos y raíces: PSOE, Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, Más País, Euskal Herria Bildu, Partido Nacionalista Vasco (PNV), Izquierda (Esquerra) Republicana de Cataluña (ERC)—negociando para obtener más de lo suyo—, Candidatura d’Unitat Popular·Països Catalans (CUP), Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), Coalición Canaria, Partido Regionalista de Cantabria y Teruel Existe. Ahora, repasemos los partidos que promovieron el NO y la abstención en el referéndum para la ratificación de la Carta Magna en diciembre de 1978.

El NO rotundo a la Constitución lo impulsaron: Izquierda (Esquerra) Republicana de Cataluña (ERC), Euskadiko Ezkerra (EE), Herri Batasuna (HB), Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans (PSAN), Asemblea Nacional-Popular Galega (AN-PG –BNPG), Unión del Pueblo Gallego (UPG), Partido Socialista de Aragón (PSA), Organización Cuarta Internacional (OCI), Partido Obrero Revolucionario de España (PORE), Liga Comunista Revolucionaria (LCR), Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), Partido del Trabajo de España (PTE), Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Partido Comunista de España marxista-leninista (PCE (m-l)-FRAP -CRPE), Acción Democrática Española (ADE), Falange Española de las JONS (FE-JONS), Fuerza Nueva (FN), Unión Nacional Española (UNE), Comunión Tradicionalista (CT). Promovieron la abstención: Partido Nacionalista Vasco PNV, Fuerza para la Unidad de los Socialistas Vascos-Euskal Sozialistak Elkartzeko Indarra (ESEI), Partido Socialista de Andalucía (PSA), Partido Comunista Obrero Español (PCOE), Movimiento Comunista (MC), Organización de Izquierda Comunista (OIC), Organización Comunista de España-Bandera Roja (OCE-BR), Unificación Comunista de España (UCE), Partido Comunista de los Trabajadores (PCT), Partido de Unificación Comunista de Canarias (PUCC), Partido Comunista de Unificación (PCU), Partido de los socialistas de Cataluña-Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), Acción Republicana Democrática Española (ARDE), Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y Falange Auténtica (FA).

Con el fin de mejorar la información, he escrito los nombres completos de los partidos, en vez de solo las siglas. Asimismo, los he ordenado en función de la ideología que defendían y defienden, para intentar aclarar un poco el pesquis de esta retahíla de organizaciones. Para empezar, se evidencia claramente que excepto los 4 partidos residuales franquistas colocados en los últimos lugares de los dos listados, los partidos contrarios a la Constitución en 1978, excepto el PSOE, son los mismos que apoyan hoy la Ley de Memoria Democrática, aunque algunos hayan cambiado de nombre o se hayan fusionado en otros partidos y coaliciones con la misma ideología.

Asimismo, es comprobable la preponderancia de dos ideologías contrarias a la Constitución ayer y hoy; el nacionalismo supremacista y el marxismo-leninismo. En no pocos casos, ambas ideologías se entremezclaron y entremezclan. Claramente lo hacen en ERC, CUP, En Comú Podem-Galicia en Común, Más País y Euskal Herria Bildu. También es evidente que la inmensa mayoría de los partidos que se opusieron frontalmente a la Constitución en 1978, no combatieron al franquismo con el objetivo de conseguir una democracia liberal, al contrario, pretendían imponer “democracias populares” similares a la URSS, China, Albania o Cuba. No pocos practicaron el pistolerismo y el terrorismo como estrategia política. Sus herederos actuales han condimentado el marxismo-leninismo primitivo con chorros de gramscismo pasado de fecha, epatantes deconstrucciones y alteridades mezcladas con nauseabundas identidades flotantes, un coctel fernet y descangallao heredado de la Guardia de Hierro peronista firmado por el trio Laclau, Mouffe y Bergoglio, más las correspondientes gotas de “posthumanismo al alcance de todos los presupuestos” (ver “Transgénero: Un posthumanismo al alcance de todos los presupuestos” de Denis Collin). Aunque lo disimulan por razones tácticas y electorales, los partidos aliados con el PSOE hoy, mantienen una continuidad ideológica y estratégica, no pocos también orgánica, con los partidos que en 1978 se opusieron a la Constitución.

Dictaminadas las ideologías que anidan y soportan a los partidos actuales contrarios a la Constitución vigente, parece adecuado ponerse en su lugar, con el fin de comprender la estrategia que les guía para coligarse y aprobar leyes como la de memoria que nos ocupa. Recurro a su fuente ideológica original, para indicar que es el materialismo histórico marxista quien establece que el tiempo tiene dueños, que la narración del pasado (la historia) es una propiedad, un medio de producción del presente e incluso del futuro que detentan la clase dominante y los intelectuales a su servicio. Que esa propiedad; la historia, está en permanente disputa debido a la lucha de clases. Sin embargo, los partidos contrarios a la constitución española vigente, como marxistas posmodernos que son, hace tiempo que no identifican la lucha de clases con el enfrentamiento entre proletariado y burguesía, ni cuestionan la propiedad de los medios de producción. De hecho, el posmarxismo ha determinado que el proletariado es un sector subalterno del Bloque Hegemónico, bloque conformado por una visión del mundo especifica (hegemonía cultural) que, al imponerla en la sociedad, logra el poder exclusivo del Estado pantagruélico, siendo secundario, aunque sujeto de su agitación y propaganda, si ese Estado es plurinacional, confederal o nacional propio. En consecuencia, para los partidos que conforman el contubernio que les permite gobernar hoy en España, la historia les pertenece o debe pertenecerles, pues constituye el medio de producción que les facilita borrar las huellas indeseables de su pasado y deslegitimar la Constitución y la Transición, con el fin de proceder al desmantelamiento del régimen constitucional vigente. Porque la Constitución es el único valladar actual que frena que estos partidos logren imponer sus delirios ideológicos.

Pocas veces en mi vida he sentido tanta desazón leyendo un documento oficial. Desde la primera página de su extensísima exposición de motivos, permeada de medias verdades y falsedades descaradas, percibí un grado de manipulación insoportable. La manipulación es tan desahogada respecto a la Segunda República, que asocié su contenido a los once principios de la propaganda nazi de Joseph Goebbels. Su cinismo rancio rezuma en la reiteración de “los valores democráticos”. Mientras que la condición de víctima solo se obtiene si fue causada por la Dictadura, por supuesto la franquista porque, según este documento, la Segunda República fue un régimen ejemplar. El “derecho a la verdad de las víctimas” no se establece sobre el principio de la búsqueda de la verdad histórica, sino sobre la verdad oficial de Estado. Conociendo a la promotora de esta ley; la ínclita Carmen Calvo, no es extraño que algunos artículos requieran revisión psiquiátrica, por ejemplo, el Artículo 33 que concede (la ley de Memoria Histórica vigente de Zapatero también lo hace) la nacionalidad española a los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales. La obsesión de santificar a unos mercenarios reclutados por la Comintern de Stalin, debe obedecer a un trastorno obsesivo culpable derivado de la derrota. ¿Qué otra explicación tiene conceder la nacionalidad española a personas que, en el caso de la más joven hoy tendría 106 años? La misma que si se concediera la nacionalidad española a Amílcar Barca.

El pasado 8 de julio, Pedro de Tena alertaba sobre las consecuencias de la aprobación de la Ley de Memoria Democrática en Libertad Digital. Su rotundos título y subtítulo: La guerra fría civil «En España ha dado comienzo la guerra fría civil, cuya mecha fue encendida por José Luis Rodríguez Zapatero y su ley de Memoria Histórica» conforman la antesala de su pronóstico: «el propósito de este largo caballero llamado Pedro Sánchez es continuar hurgando en aquella herida civil y, ahora abiertamente, liquidar la generosa Transición democrática y reventar la convivencia nacional de una inmensa mayoría de españoles liberada del odio y el rencor por familias que perdonaron y por unas instituciones que han sido y deben ser compartidas en un proceso de alternancia democrática». El sabio enlace que Pedro de Tena hace entre Largo Caballero y Pedro Sánchez es algo más que una referencia al pozo escabroso del PSOE que esta ley pretende tapar. La historia de un partido político que solo respeta o aparenta respetar las reglas de la democracia, cuando le resultan favorables. Datos son amores; huelga general revolucionaria en 1917, intento de golpe de Estado en 1934, las amenazas pronunciadas por Largo Caballero durante la campaña electoral el 10 de febrero de 1936 en el Cinema Europa: «Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos», son indicios de la INQUIETANTE HISTORIA DEL PSOE. Más que deriva, el POSE sanchista-oportunista capaz de pactar con los enemigos de la constitución y los herederos directos del terrorismo, parece una amarga continuidad histórica.

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NARCISISMO: LA PANDEMIA DE LAS SOCIEDADES OCCIDENTALES

UNA PSICOPATÍA

25/06/2022

Para la psiquiatría, el narcisismo, explicitado por primera vez por el médico británico Havelock Ellis en 1898, es un trastorno mental de la personalidad puesto que las personas que lo padecen tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de compasión por los demás. Además, detrás de una máscara de seguridad extrema, en el narcisista hay una autoestima frágil que es vulnerable a la crítica más leve. En verdad, el Trastorno de Personalidad Narcisista es una psicopatía, en la que hay una serie de factores que ponen en peligro a los individuos que socializan con las personas que padecen este trastorno.

También se ha establecido clínicamente que en el narcisismo conviven varios rasgos y polaridades. La omnipotencia, la impotencia y la prepotencia. La omnipotencia es el lado inflado, la grandiosidad que, a menudo, va acompañada de desvalorización de otros. La impotencia (si no soy magnífico, soy basura) se manifiesta con frecuencia como un niño perdido, carente, miedoso, que siente envidia, vergüenza y rabia. La grandiosidad ayuda al narcisista a evitar darse cuenta del estado de impotencia. El narcisista sale de este estado de falta de fe a través de la prepotencia. Esconde su vulnerabilidad mintiendo y falseando la realidad a través de su propia imagen, o bien mediante la rabia, o bien por medio de la agresividad inhibe la tristeza y el miedo, porque su expresión le hace sentirse vulnerable. La negación de la tristeza y el miedo le permite al narcisista proyectar una prepotente imagen de fuerza, de independencia y valor, así es como esconde su vulnerabilidad, tanto ante sí mismo, como ante los demás.

En 2010, en EEUU se produjo un revuelo notable cuando la doctora y profesora de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, Jean Twenge, publicó “The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement”. Se trata de un amplio estudio sicológico comparativo sobre el comportamiento de los estudiantes universitarios estadounidenses. El examen destacó que los estudiantes con claros signos de narcisismo en 2010 era el 30%, mientras que en 1982 era el 15%. Estudios posteriores realizados por Jean Twenge y W. Keith Campbell expusieron con crudeza que el narcisismo delirante se ha extendido a los adultos en proporción similar al de los jóvenes.

A las alarmas lanzadas por los psicólogos norteamericanos se sumaron varios europeos. Fue la psicóloga Agnieszka Golec de Zavala quien inició las investigaciones sobre grupos extremistas en 2005, para tratar de entender los motivos por los que algunas personas perpetran el terrorismo. Pronto relacionó este comportamiento con lo que los pensadores de la Escuela de Frankfurt Teodoro Adorno y Erich Fromm llamaron “narcisismo grupal” que Golec de Zavala lo redefinió como: «la creencia de que la grandeza exagerada del grupo de uno no es suficientemente reconocido por los demás»”. Y como todo narcisismo, esa sed de reconocimiento nunca se sacia. Entonces, la psicóloga desarrolló una escala de narcisismo grupal (colectivo) para medir la gravedad de las creencias narcisistas grupales, incluidas afirmaciones como: «Mi grupo merece un trato especial» e «Insisto en que mi grupo obtenga el respeto que se le debe«.

La persistencia de Golec de Zavala en estudiar este narcisismo grupal en las universidades SWPS polaca y en la Goldsmiths británica, le ha permitido establecer que este tipo de narcisismo no es marginal y se está desarrollando cada día con mayor intensidad en cualquier tipo de asamblea, grupos religiosos, políticos, de género, racial o étnico. Asimismo, se expande en equipos deportivos, clubes y organizaciones artísticas y culturales. Muy preocupada ante lo que descubre en sus estudios, insiste en señalar que el narcisismo colectivo no es simplemente tribalismo. De hecho, insiste en que mientras el tribalismo es inherentemente humano y que tener una identidad social saludable puede tener un impacto positivo para el bienestar, por el contrario, los narcisistas colectivos se centran más en los prejuicios del grupo externo que en la lealtad del grupo interno. De esta manera, el narcisismo grupal alimenta el radicalismo político y potencialmente incluso la violencia. Asimismo, en entornos cotidianos, puede impedir que los grupos se escuchen unos a otros y llevarlos a reducir a las personas del “otro lado” a personajes unidimensionales.

DOS TIPOS DE NARCISISMO CONVIVEN EN NUESTRA SOCIEDAD: EL COLECTIVO Y EL INDIVIDUAL

La constatación de la existencia de dos tipos de narcisismo implantados notablemente en las sociedades occidentales; el colectivo y el individual es, por las consecuencias que tienen y las que tendrán, espeluznante. Esta bipolar realidad que tanta desazón y amargura produce en demasiadas personas, es expuesta por psicólogos y sociólogos a través de los síntomas, pero apenas ahondan en las consecuencias. De hecho, escasean estudios que profundicen sobre las causas que expanden esta plaga. Esta falla seguramente se debe a que cuando se pregunta por los orígenes que han propiciado esta epidemia, invariablemente se tropieza con las iglesias ideológicas que ostentan poder.

Los predicadores de la corrección política y no pocos apesebrados y biempensantes, tratan de despistar al personal, imputando exclusivamente la plaga narcisista actual a las redes sociales. Con ello ocultan, además de confundir instrumentos con causas, que la expansión narcisista ahora convertida en pandemia, germinó antes de que los Instagram, TikTok y demás redes sociales existieran. Algo más precisos son quienes apuntan al consumo conspicuo (estatus social), a las promesas de recompensas redentoras para proteger la fragilidad individual, a la desilusión respecto a las expectativas de satisfacción con la vida y el bienestar, además de los conflictos derivados del maremágnum identitario respecto a los sexos y roles sociales. Lógicamente, este narcisismo individual y/o colectivo se agudiza con los discursos apocalípticos sobre el clima, la salud planetaria, la inmediata terminación de los recursos minerales y energéticos, los problemas económicos, demográficos y migratorios, etcétera. Así, el conflicto antes derivado de la lucha de clases entre burgueses y proletarios, desde los años 70 del siglo pasado se ha ido ampliando, año tras año, con incontables combates que ha puesto al motor de la historia marxista a punto de estallar por sobre carga, al tiempo que reprime todo intento de mejorar las relaciones humanas basadas en la fraternidad.

Uno de los conflictos sociales más enconados en este momento es el provocado por la ideología de género. Uno de los pocos que se atreven a desafiar el discurso de esta doctrina publicamente es el controvertido y brillante psicólogo clínico canadiense Jordan B Peterson quien afirma sin pestañear: «…una gran proporción de la insistencia en la distinción entre género y sexo es narcisismo no diagnosticado (y egoísta). Pero para cuando esto se revele clínicamente, muchas carreras médicas y vidas inocentes habrán sido destruidas». Ni que decir tiene que este comentario ha merecido la condena estentórea del feminismo radical identificado con el acrónimo que pronto agotará el abecedario. Naturalmente, la anterior frase de Peterson deriva de su concienzudo estudio titulado: “On the Psychological and Social Significance of Identity” donde parte del hecho histórico y factual que establece que la identidad es un rol social, lo que significa que es por necesidad socialmente negociado. Y hay una razón para esto. Una identidad, un rol, no es simplemente lo que crees que eres, momento a momento o año tras año, sino, como dice la Enciclopedia Británica (específicamente dentro de su sección de sociología), «un patrón integral de comportamiento que es socialmente reconocido» y que proporciona un medio para identificar y ubicar a un individuo en la sociedad, sirviendo también «como una estrategia para hacer frente a situaciones recurrentes y lidiar con los roles de los demás (por ejemplo, roles de padres e hijos)». Por lo tanto, tu identidad no es la ropa que usas, o la preferencia sexual de moda o el comportamiento que adoptas y haces alarde, o las causas que impulsan tu activismo, o tu indignación moral por las ideas que difieren de las tuyas, sino un conjunto de compromisos complejos entre el individuo y la sociedad en cuanto a cómo el primero y el segundo pueden apoyarse mutuamente de manera sostenible a largo plazo. «Negarse a involucrarse en el aspecto social de la negociación de la identidad, insistiendo en que lo que dices que eres es lo que todos deben aceptar, es simplemente confundirte a ti mismo y a los demás» nos dice Peterson.

Parece obvio que el motor de inducción de conflictos sociales ahora gira descontrolado esparciendo quimeras, gracias al extenso campo hipnótico conformado por miles de mesías sectarios narcisistas, cuyo primer precepto es esquivar la crítica y menos aún someter sus doctrinas al método falsacionista. Jamás de los jamases aceptarán estos predicadores que sus dogmas “progresistas” pueden ser erróneos y nocivos para la humanidad. De hecho, aunque no ha sido divulgada como debería, desde la noción freudiana del narcisismo y las hipótesis de Heinz Kohut al respecto, junto con los estudios históricos sobre la personalidad de los dictadores y líderes políticos del siglo XX, existe un consenso claro entre psicólogos y sociólogos sobre el canon narcisista del poder. Así, el narcisista poderoso configura el poder como un fin en sí mismo, en la realización de los viejos sueños infantiles de omnipotencia que desdibuja progresivamente su necesaria subordinación a una ética de la responsabilidad. Este poder egocéntrico, en tanto significa sobre todo, privilegios, prestigio, inmunidad y que pretende sistemáticamente la impunidad, elude la responsabilidad, se va cerrando sobre sí mismo alejado de quienes le otorgaron legitimidad.

Tras un siglo de experimentos quiméricos generados por el motor de la historia marxista, se evidencia que; para cada desastre sus autores siempre encuentran a un enemigo al que culpar y, si no lo encuentran, se lo inventan. El enemigo puede ser la misma naturaleza humana: rasgos como la maternidad, el dimorfismo sexual, nuestra universal preferencia por la carne, la competitividad, los afectos familiares, el deseo de propiedad, la espiritualidad y hasta la Madre Naturaleza. ¿No fue Mao Tse-Tung quien culpó a los pobres gorriones de las malas cosechas y puso a todos los chinos a exterminarlos?

Llegados aquí, parece obvio preguntarse si nos encontramos inmersos en una cultura narcisista como asegura el psicologo Melchor Alzueta Satrústegui. Todo apunta a que se trata de una nefasta distorsión del objetivo de hegemonía cultural ideado por Antonio Gramsci, al conformarse como cultura dominante (políticamente correcta) para imponer un sistema en la acción social que distorsiona o discrimina otras culturas subyacentes. Es la hegemonía de una cultura narcisista la que ha integrado la compatibilidad del narcisismo colectivo con el individual.

MENSAJES Y CONDUCTAS DE LA CULTURA NARCISISTA HEGEMÓNICA

Que los padres, guarderías, colegios y medios canten a sus hijos canciones como: «Soy especial. Mírame».

Que desde hace al menos 3 décadas (empezó en los 80 en EEUU), a los niños se les martillee con el mensaje tu eres especial y puedes ser lo que desees y hacer lo que quieras … Para luego proseguir con que la cultura del esfuerzo y la meritocracia es lo que genera fatiga estructural y una epidemia de ansiedad.

Que en la escuela y en el parlamento los jóvenes adolescentes escuchen a quienes deberían ser ejemplares en sus comportamientos y discursos, que la identidad individual es esencialmente fluida y autogeneradora, mientras que la familia, esa díada de mujer y hombre basada en el afecto y el amor junto con el propósito de criar a sus hijos, es una institución heteropatriarcal retrograda que debe aniquilarse.

Que niños y jóvenes lean y escuchen discursos en que las autoridades afirman que cualquier reproche cívico o educativo hiere los sentimientos del reprochado.

Que las leyes en muchos países occidentales permitan el cambio de identidad y sexo a menores sin el consentimiento de sus padres.

Que la cirugía plástica estética se haya multiplicado por diez en los últimos 20 años sin otra justificación que la idealización de su cuerpo.

Que jóvenes y adultos se hagan constantemente autofotos “selfies” posando cuan estrellas hollywoodenses con su celular, para inmediatamente colgarlas en las redes sociales.

Que niños de 5 o 6 años escuchen asegurar a sus profesores que los chicos y las chicas realmente no existen.

Con estos ejemplos y muchos más del mismo cariz, ¿Es sorprendente que los adolescentes escriban en las redes sociales mensajes como: «ni hetero ni homosexual: soy autoxesual y estoy enamorada de mi misma»?.

Al mismo tiempo, cuando observamos que el poder del narcisista grandioso, del petulante dominante y egoísta que considera que tiene derecho a todas las prebendas otorgadas al primer ministro y muchas más, se sustenta sobre una pléyade de organizaciones conformadas para agrupar a los narcisistas vulnerables, los introvertidos, defensivos, resentidos y angustiados, con baja autoestima pero aleccionados como merecedores de un trato especial por ser vos quien sois, todos refugiados en el victimismo y las fantasías de grandiosidad futura, cuya hambre insaciable de reconocimiento conduce inexorablemente al conflicto con los otros, relajarse y pensar que la epidemia narcisista es un fenómeno coyuntural y pasajero que se resolverá con buen talante y buena administración económica, es suicida.

NACIONAL PUTINISMO

EL MEOLLO IDEOLÓGICO DE LA INVASIÓN RUSA A UCRANIA

«Según el derecho a la actualización de informaciones en medios de comunicación digitales». 06/01/2023.

El historiador militar Tom Cooper lamenta la pereza o la indecencia de los medios occidentales para denominar las guerras y conflictos recientes. Tras indicar la inconsistencia que significa llamar “guerras del golfo” a la guerra Iraq-Irán y a las dos posteriores invasiones de Iraq por EEUU y sus aliados, reprocha una estulta inexactitud cuando ahora los medios publican que llevamos 10 meses desde el inicio de la invasión de Ucrania por la Rusia de Putin. «Bien, les recuerdo que Putin ya invadió Ucrania en febrero de 2014. Por lo tanto, en realidad estamos hablando del octavo año de su invasión. OCHO AÑOS COMPLETOS. Y no “los primeros diez meses”». Cooper tiene más razón que un santo.

Centrémonos, no obstante, en los últimos 10 meses y a estas alturas podemos evidenciar la verdadera naturaleza del régimen “democrático” del autócrata Putin, una mezcla de Cosa Nostra y estalinismo. Asimismo, ya es obvio que el déspota, envalentonado por sus impunes bombardeos en Alepo, Damasco, Idlib, Latakia, Hama, Raqqa, Homs y Deir al-Zor, además de sus atrocidades en Chechenia y la ya olvidada invasión de Georgia en 2008 que le sirvió para apoderarse de Osetia del Sur y Abjasia, se creyó sus fantasmadas propagandísticas sobre su poderío militar y lanzó a sus superincompetentes fuerzas armadas, dirigidas por corruptos e ineptos generales, a conquistar Ucrania y colocar un régimen títere obediente a sus dictados. Su excusa fue que había que limpiar a Ucrania de corruptos y nazis controlados por la OTAN….. Dijo la sartén al cazo apártate que me tiznas. Esta falaz excusa implica que aquellos que se llaman a sí mismos ucranianos no tienen derecho a existir.

Y para sorpresa de occidente, sobre todo para la OTAN, resultó que la inmensa mayoría del pueblo ucraniano se organizó y, junto con un ejército al principio apabullado, detuvo primero y enseguida derrotó al hasta entonces imbatible ejército de la Federación Rusa en Kiev, Chernihiv, Sumy, Kharkiv y Mykolaiv. Y estas victorias el pueblo ucraniano las pagó a un precio terrible en vidas humanas: miles de soldados y civiles muertos, heridos, deslocalizados y arruinados. No fue gracias a unos pocos Javelins, NLAW, HIMARS, eso vino después, fueron los ucranianos quienes frenaron al invasor.

Pero si la sanguinaria invasión ha producido y produce semejantes tragedias, la impotencia de Putin ha generado mayor grado aún de criminalidad bombardeando aleatoriamente con sus imprecisos misiles o drones morralla que compra a los ayatolas iraníes, estructuras y viviendas de los ucranianos, continuando con ello la comisión de innumerables atrocidades en la torturada Ucrania.

Conozco unas cuantas teorías geoestratégicas que cargan al occidente aún democrático responsabilidad en esta guerra. Una de las más divulgadas es la de John Mearsheimer derivada de su artículo “Por qué la crisis en Ucrania es culpa de Occidente» escrito en 2014 y no tras la invasión de 2022. En dicho artículo Mearsheimer aseguraba que la culpa de la crisis de entonces, no eran los intereses expansionistas e imperialistas de la Federación Rusa, sino la expansión de la OTAN desde la década de los 90 hasta la actualidad; expansión acompañada por la entrada de una gran cantidad de Estados ex-soviéticos a la Unión Europea. Esta tesis desdeñaba que Rusia violó la soberanía de Ucrania, la convención de Helsinki de 1975, y múltiples tratados bilaterales firmados por ambos países en los años 90, especialmente el Memorándum de Budapest de 1994.

Admito que no todos los seguidores de la tesis de Mearsheimer o de la realpolitik del longevo Henry Kissinger padecen de antiyanquismo patológico generalizado en las izquierdas europeas e iberoamericanas, pero estoy convencido, conozco a unos cuantos, que la mayoría está persuadida de que la trágica invasión perpetrada por la Rusia de Putin es consecuencia de la estrategia expansionista de EEUU y la OTAN. No obstante, pocos, por no decir ninguno, apelan a la experiencia histórica de los pueblos sometidos por el imperialismo zarista primero y el soviético después.

Sin excusar las muchas pifias y barbaridades cometidas por la OTAN, sobre todo en los Balcanes entre 1992 y 1999, ¿es riguroso hablar de la expansión de la OTAN? ¿Acaso la OTAN ha obligado a gobiernos democráticos a unirse? ¿No es más cierto que muchos países de la antigua esfera soviética han pedido unirse a la organización a partir de redefiniciones estratégicas respecto a sus hipótesis de conflicto, para defender la soberanía de sus respectivos Estados? ¿Acaso alguien puede negar que los países del Pacto de Varsovia vieron en la caída del Telón de Acero una forma de liberarse de la llamada “rusificación” impuesta por la centralidad del imperialismo soviético heredero del antiguo imperio Ruso?. ¿Acaso no es cierto que esos países, no sin enormes sacrificios, han logrado erigir instituciones democráticas, mientras que Rusia se ha degradado a dictadura?

Por otro lado, las otras preguntas que se pueden derivar de las tesis que culpan al expansionismo occidental de esta invasión son: ¿Los académicos, políticos, analistas y periodistas occidentales que defienden las tesis de Mearsheimer, Kissinger, Waltz, etc. son conscientes del uso y más que probable apropiación indebida de sus teorías? Y teniendo en cuenta la probable expansión del conflicto ¿No deberían tratar de dar cuenta de las posibles ramificaciones de sus ideas?

Dar por sentado el «derecho» de Rusia a intervenir en sus áreas de influencia, como hacen los autores referidos y muchos otros, automáticamente concede los mismos supuestos derechos a otras potencias regionales o globales como la dictadura China. El peligro que ello supone para las naciones aún democráticas es muy superior hoy que la confrontación bilateral de la guerra fría, pues ahora EEUU (desde Obama a Biden pasando por Trump) ha vuelto al aislacionismo parcial del América para los americanos. Aunque la muestra más obvia de aislacionismo de los yanquis fue la lamentable fuga de Afganistán, peores consecuencias tuvo el desdén de Obama acerca del conflicto de Ucrania. Estoy convencido que sin la puesta de perfil de Obama en 2014 cuando Putin se merendó Crimea, más los antecedentes de Biden justificándola, la invasión de febrero pasado no se hubiera producido. 

Original escrito el 30/04/2022

En la tercera de ABC de hoy, Carlos Granés indica que el régimen ruso es una versión del peronismo, resultante de la influencia del principal impulsor del movimiento neo-eurasianista y para-fascista Aleksandr Duguin sobre Putin, definido en “La Cuarta Teoría Política”. Asimismo, Granés describe anonadado la persistencia en Iberoamérica de los populismos surgidos durante el siglo XX; peronismo, priismo, castrismo, etcétera. No obstante, no termina de vincularlos como lo que son; hijos naturales del marxismo-leninismo, fascismo y nacionalsocialismo. Entiendo que obviar el engarce de estas ideologías y su contextualización histórica y geográfica, dificulta la comprensión del trasfondo ideológico del régimen encabezado por Putin, así como las consecuencias que de ello se derivan.

En primer lugar, es preciso subrayar que el neo-eurosianismo es antieuropeo y paneslavista. Exacerbadamente crítico con la cultura romano-germana y el “euro-centrismo”. Por supuesto, es partidario de un Estado fuerte, de la moral impartida por la Iglesia Ortodoxa, de la alianza turco-eslava y de forjar fuertes alianzas en Oriente Medio. Su crítica a la cultura posmoderna occidental y al wokismo y sus derivas sexistas e identitarias es radical. Por lo tanto, en la cuestión moral y solo en la cuestión moral, el neo-eurosianismo paneslavista coincide con los llamados populismos de extrema derecha europeos, en concreto con el polaco Ley y Justicia, el húngaro Fidesz-Unión Cívica Húngara, algo menos con el Rassemblement national de Marine Le Pen y solo de refilón con VOX.

Si repasamos sucintamente la reciente historia de Rusia, no podemos desdeñar las consecuencias sociológicas del traumático colapso de la Unión Soviética en diciembre de 1991. Tampoco es baladí la rapacería perpetrada por las élites del antiguo régimen soviético, al enriquecerse obscenamente con la adquisición a precio de saldo de los monopolios del “socialismo real” durante los nueve años de la era Yeltsin. Estos hechos, más el aumento de la corrupción mafiosa y la persistencia de la pobreza de la mayoría de la población rusa, supuso la puesta en cuestión de la legitimidad del nuevo régimen a finales de los noventa.

El dedazo de Borís Yeltsin en diciembre de 1999, instalando en la presidencia de Rusia al entonces primer ministro, Vladímir Putin, un apparatchik del PCUS y coronel del KGB, nombrado jefe de la FSB (la KGB reconstituida) en 1998 y que apenas llevaba en el cargo 4 meses, se explica como un exasperado intento de salvar a un régimen que carecía de genuinos fundamentos ideológicos que lo legitimaran.

A estas alturas, parece claro que el fracaso de Yeltsin en dirigir a Rusia hacia un modelo democrático de corte occidental capitalista de libre mercado, no solo se explica por su incapacidad dirigente y la vorágine de corrupción asociada, también influyó una abrumada y nostálgica carga sentimental de la mayoría de los rusos ante el fracaso de la URSS. Por los contactos mantenidos con unos cuantos ciudadanos rusos, comparo sus aflicciones con la desolación y el pesimismo con el que nuestros abuelos sintieron con el desastre de 1898. Así, los primeros intentos de Putin de proseguir por la senda occidentalita de Yeltsin, toparon con obstáculos internos considerables.

La crítica situación de Rusia y un carácter forjado por las vicisitudes de una infancia miserable y una formidable adaptación a un medio plagado de intrigas y purgas desde la juventud, condujo a Putin a priorizar su consolidación en el poder. En primer lugar se deshizo de aquellos oligarcas que pudieran poner en peligro su mando. Fue una victoria sin prisioneros, quien se movía no salía en la foto y, además, iba a la cárcel o al cementerio. Así, consolidó pronto un régimen oligárquico, compuesto por una “nueva nobleza” tutelada por un poder caudillista. Sin embargo, los lastres de la URSS continuaron inexorablemente. La segunda guerra de Chechenia fue terriblemente sangrienta. El hundimiento del submarino nuclear Kursk en agosto de 2000 una vergüenza nacional que mostraba descarnadas chapuzas y corrupciones. La matanza en Beslán (Osetia del Norte) una cruel afrenta. El negro panorama se oscurecía aún más por la persistencia de los problemas “transfronterizos” de una Rusia insegura de sí misma. Entonces, Putin asumió la necesidad de implantar una ideología de Estado acorde con la situación y la historia de Rusia y, sobre todo, capaz de elevar la autoestima del pueblo ruso.

El neo-eurosianismo paneslavista le vino como anillo al dedo, pero la asunción de esta ideología implicaba la expansión que solo las guerras victoriosas entregaban. Tras Chechenia, Rusia invadió Georgia en 2008, con la aquiescencia, por parálisis, de George Bush y la OTAN. 

Fue el discurso de Vladímir Putin durante la Conferencia de Seguridad de Múnich el 10 de febrero de 2007, donde públicamente establece el rumbo de Rusia bajo su mandato. En primer lugar acusando a Estados Unidos de tratar de imponer sus reglas y su voluntad a otros países, «pero el modelo unipolar es imposible y totalmente inaceptable en el mundo moderno». Asimismo acusó a la OTAN de expansionista y provocativa. Añadió que Rusia respetaba los acuerdos sobre la reducción de los arsenales nucleares estratégicos pero insinuó que EEUU no. Tuvo el cuajo de afirmar que solo la ONU puede autorizar el uso de la fuerza para resolver los conflictos. Pero inmediatamente dejó claro que «Rusia siempre ha desarrollado una política exterior independiente y tiene la intención de continuarla; o hacemos lo mismo que vosotros o, a la vista de nuestras actuales posibilidades financieras, desarrollamos una respuesta asimétrica».

Rusia entonces volvió do solía. Centralización, autoritarismo y capitalismo de Estado, esta vez imitando el modelo de la República Popular China, si bien ajustado al “alma rusa” de un nacionalismo expansionista antioccidental. Naturalmente, el discurso del régimen asentado sobre una oligarquía parasitaria del Estado y las riquezas naturales, esos “silovikí” acaparadores de las 22 agencias gubernamentales que, con su despotismo burocrático lastran la productividad de una economía quince veces menor que la de EEUU, solo puede ser populista.

¿Es el nacional-putinismo una versión rusa del peronismo? Mi respuesta es no. Por el contrario, constituye una versión paneslava del nacionalsocialismo con aderezos de marxismo-leninismo estalinista.

Quienes desde un peculiar neutralismo sugieren motivos históricos para justificar la invasión a sangre y fuego de Ucrania, asumiendo las acusaciones putinescas contra los “nazis” ucranianos y el expansionismo yanqui, olvidan el meollo del régimen someramente descrito aquí. Quienes desde un peculiar pacifismo izquierdista claman por la paz desde la falsa equidistancia, ocultan con premeditación y alevosía que; los países que apoyan y son aliados de Putin son sus admirados Cuba, Venezuela, Corea del norte, Bielorrusia, Siria, Eritrea e Irán.